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Si los reyes de España se divorcian (solo hay rumores) Letizia pasaría este mal trago

Persisten los rumores de tensiones insalvables entre Felipe VI y Letizia, y según el acuerdo prenupcial dictado por la corona en 2004, cuando se casaron, las consecuencias serían muy drásticas para la consorte real.
26 Abr 2018 – 8:10 PM EDT

Ha sido como un reguero de pólvora. Aunque no cita ninguna fuente oficial, el semanario de chismes de farándula y realeza alemán Neue Post dedicó su portada al anuncio de un divorcio 'inminente' entre los reyes de España, Felipe VI y Letizia. Según la publicación, el famoso rifirrafe sucedido en Palma de Mallorca entre la reina y su suegra, doña Sofía, pudo ser la gota que derramó el vaso. Esta nota no está confirmada por fuente oficial alguna y es pura especulación, no obstante, se presta para una pregunta: ¿Qué tal si esta noticia fuera real? ¿Con quién se quedarían las hijas? ¿Qué función tendría Letizia Ortiz Rocasolano?

En 2013, antes de la abdicación, y con los ecos del escándalo de la infanta Cristina y su marido, Iñaki Urdangarín muy recientes, se comentó que la situación entre los entonces príncipes de Asturias -en parte por las consecuencias del caso Nóos- era tan tensa que hasta don Juan Carlos le aconsejó a su hijo que se divorciara antes de ser coronado rey. Sin embargo, ellos presentan al mundo la imagen de una pareja muy estable. La prensa rosa española ha vuelto varias veces al tema, aunque nunca se había hablado de ello con tanta insistencia como hasta ahora.

¿Se divorcia Letizia? (what!): lo que hay detrás del rumor de separación de los reyes de España

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En entrevista con el diario catalán En Blau, el periodista Jaime Peñafiel, que funge como cronista oficial de la Casa Real señaló que, lo mejor que podría hacer el rey de España sería divorciarse de su esposa. con el fin de salvar un poco de la imagen ya muy vapuleada, de la institución. Por otra parte, en la cadena Telecinco, el periodista Gustavo González, uno de los colaboradores del show estelar ' Sálvame' aseguró que el rey Juan Carlos le dijo a su nuera un duro mensaje: "Si no quieres que Leonor y Sofía se hagan fotos con la abuela, no hubieras tenido hijas con Felipe". Esta reacción que se atribuye al rey emérito, no ha sido desmentida por el palacio de la Zarzuela.

Las famosas capitulaciones

Previo a la boda real de ensueño que protagonizaron el 22 de mayo del 2004 en la Catedral de la Almudena, en Madrid, el entonces príncipe de Asturias y la joven periodista tuvieron que firmar un documento que se conoce como 'Capitulaciones', una especie de contrato prenupcial -como los que habitualmente suelen redactarse para los matrimonios de estrellas de Hollywood o personalidades de la alta sociedad- de entre 40 y 50 páginas que especifica qué ocurriría en caso de un divorcio.


Esta situación no es insólita y de hecho, está contemplada en un artículo de la Constitución española de 1978. Según dicta el artículo 56: " La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados por el presidente del gobierno y, en su caso, por los Ministros competentes". Es decir, en esta cuestión los reyes de España se podrían divorciar siempre y cuando sea de mutuo acuerdo o partir de una demanda de divorcio interpuesta por el rey.

"Si la reina Letizia presentase una demanda, sería inadmitida", explicó Verónica del Carpio, abogada y profesora de derecho civil en la UNED en una entrevista al diario español Público "Los constitucionalistas siempre han interpretado que no se puede llevar a los tribunales al monarca si comete un delito, ni tampoco se le puede demandar por la vía civil, en un caso como el divorcio. En el supuesto de que la demanda fuese presentada por él, se admitiría, lo que supone una decisión unilateral que se impone a la otra parte. Mediante el artículo, el divorcio, entonces, se concedería sí o sí".

¿Quién se queda con las niñas?

En su polémico libro ' Adiós princesa', que se publicó en 2013 David Rocasolano, abogado y primo materno de la reina, revela en un capítulo titulado 'Capitulaciones matrimoniales', lo único que se sabe sobre las cláusulas que regularían el hipotético divorcio de los reyes. Como las capitulaciones son secretas, solo su testimonio revela a grandes rasgos, algunos detalles.

En el libro, que fue un superventas controversial al aparecer, Rocasolano relata que en febrero de 2004, Letizia lo llamó para pedirle que revisara los 40 o 50 folios que componían las capitulaciones matrimoniales elaboradas por el bufete Uría & Menéndez, que sirve a la casa real. Rocasolano visitó a su prima en La Zarzuela, donde ya residía como prometida del príncipe Felipe. Una vez allí, empezó a leer y se dio cuenta de que en caso de disolución matrimonial, la consorte no tendría problemas económicos; aunque se casaron por el régimen de separación de bienes, la corona garantizaba el bienestar económico vitalicio de la consorte, con una asignación generosa, más una residencia para su uso habitual y otra para el verano. Las dos contarían con personal de servicio incorporado, por descontado. A esto, seguían otras cláusulas.

Este es el palacio de Letizia (y las fotos de su vida con las princesas) donde 'cierran la puerta' a la reina Sofía

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“Esto no son unas capitulaciones matrimoniales, Letizia. Este documento no es ni siquiera legal”, le dijo él (según el libro). "Yo que tú no lo firmaba". Según Rocasolano, su prima fue tajante. La casa real imponía estas capitulaciones y de no firmarlas, no podía efectuarse la boda. De acuerdo con el libro, el entonces príncipe de Asturias, muy a su pesar, ratificó lo dicho: " Las capitulaciones son innegociables. Hay que firmarlas tal y como están redactadas. No se puede cambiar ni una coma”.

La cláusula que resulta más polémica es la que dicta que en caso de separación o divorcio, automáticamente, la madre perderá la patria potestad y custodia de las hijas, pasando éstas a manos del monarca, y la corona seguiría siendo la encargada en exclusiva de la formación de las niñas, apartándola por completo. Su madre tendría un régimen de visitas, y, como en el caso de Jaime de Marichalar, solo aparecería puntualmente en eventos familiares con el rey y sus hijas, como son graduaciones, bodas o funerales.

"Las capitulaciones ponen de manifiesto el absurdo de que haya personas inviolables en el ámbito civil," señala del Carpio "El pacto se estableció porque quería amarrar a los niños. Pero si contiene esa condición, sería nula e inexigible, pues contraviene el principio básico de igualdad entre cónyuges y va en perjuicio de los hijos'. Por su parte, Gabriela Domingo, vicepresidenta de la Asociación Española de Abogados de Familia, declaró al diario El Mundo, " no se puede renunciar a los derechos futuros, y menos negociar con los derechos de los menores; en este punto, un acuerdo prenupcial tendría poco valor".

El documento, firmado por los contrayentes previo a la boda, fue debidamente notariado e inscrito en el Registro Civil específico que tiene la Familia Real en el Ministerio de Justicia y se encuentra en un archivo sellado.

Consecuencias de un divorcio monárquico


En las capitulaciones también se describió el estatus de Letizia Ortiz si hubiera cese de la convivencia. En caso de divorcio (disolución canónica del matrimonio) perdería el título de su majestad la reina de España y el tratamiento de alteza real. Si el matrimonio simplemente se separase (sin disolución del vínculo) mantendría el título y el tratamiento, en atención a que es la madre de la futura reina. Es una adaptación de lo dispuesto en el Real Decreto de 6 de noviembre de 1987 sobre la cónyuge del rey: "La consorte del rey de España, mientras lo sea o permanezca viuda, recibirá la denominación de reina y el tratamiento de majestad, así como los honores correspondientes a su dignidad que se establezcan en el ordenamiento jurídico".

Según el historiador Fernando García Mercadal, "es una tradición que se mantiene en el terreno de los títulos nobiliarios, donde el consorte, si se rompe la unión, debe dejar de usar el título no sólo de derecho sino también socialmente". Claro ejemplo de esto, es el caso de Jaime de Marichalar, que fue duque de Lugo desde su matrimonio con la infanta Elena en 1995, pero dejó de serlo en cuanto fue oficial su divorcio, en 2009, dos años después de separarse.

Juntas y sonrientes: reaparecen la reina Letizia y doña Sofía con Felipe VI en Madrid

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Al sol de hoy, pese a los insistentes rumores, parece poco probable que los reyes tomen una decisión drástica sobre su situación conyugal. Otro elemento en contra de la teoría, es la fe católica de Felipe, que concibe el matrimonio como "único e indisoluble" como afirma la periodista y biógrafa Pilar Urbano, muy cercana a la casa real, a quien el entonces príncipe dijo esto en una conversación poco antes de casarse.

En todo caso, tal como señalan los medios españoles, más allá de las capitulaciones de marras y de cómo quedaría la imagen de Letizia, están las consecuencias institucionales y de imagen para la casa real, que en la última década, desde el divorcio de la infanta Elena, el caso Nóos, el accidente del rey Juan Carlos con un elefante y una amiga alemana en Botsuana, y diversos rifirrafes y escándalos, se ha visto muy afectada. Que los reyes se divorcien podría provocar una grieta insalvable en la imagen de la casa del rey y podría hacer un daño irreparable a la institución.


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