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Lo que sabemos (y no) del anillo de 52 diamantes que Selena Quintanilla apretó hasta morir

El hecho de que la 'Reina del Tex-Mex' lo encerrara en su puño durante sus últimos minutos de vida convirtió a esta costosa joya, en paradero desconocido, en protagonista y parte de un enigma aún sin aclarar.
30 Mar 2018 – 6:25 PM EDT

'Fotos y recuerdos' es el título de uno de los grandes éxitos de Selena Quintanilla y que hoy, a 23 años de su asesinato, resume el destino del suntuoso anillo que presumió en una de sus últimas sesiones de fotos y que oficialmente se decía que había sido un regalo de Yolanda Saldívar, la mujer que cumple una condena de cadena perpetua por haberle arrebatado la vida la 'Reina del Tex-Mex'.

En las cajas que guardan la evidencia utilizada en el caso contra Yolanda Saldívar (a las que tuvo acceso Univision), el único rastro que hay del anillo son dos imágenes Polaroid a las que el paso del tiempo han lastimado tanto, que apenas dan una idea de cómo era. Un destino no merecido para la joya que, según el documental 'Murder Made Me Famous', de la cadena REELZ, habría desempeñado un papel protagónico en el asesinato de la artista.

"Creo que si ella (Selena Quintanilla) no se hubiese quitado el anillo, no estaríamos hablando de esto hoy", afirmó en esa grabación Carlos Valdez, el fiscal que lideró la causa contra Yolanda Saldívar.


Las 45 curiosidades en la vida de Selena Quintanilla

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"Cuando se quitó el anillo, la historia completa cambió", expresó convencido Valdez. Joe Nick Patoski, el autor del libro biográfico de referencia, 'Selena, como la flor', coincidió en esa tesis con el letrado.

Esa versión de lo ocurrido el 31 de marzo de 1995, en la habitación 158 del motel Days Inn, en Corpus Christi, Texas, es cónsona con otras que se han ventilado a través de los años. Selena Quintanilla fue buscando unos documentos que Yolanda Saldívar tenía que entregarle. La mujer, que de presidenta de su club de fans se había convertido en la confidente de la cantante de solo 23 años, incumplió con su jefa. No le pudo entregar las pruebas que le permitirían seguir gozando de su amistad y confianza.

Y allí, de golpe, Selena Quintanilla le cortó las alas a la mujer que unos meses antes había ido a la joyería de Phillip Randolph con un pedido especial. Según Yolanda Saldívar, su jefa y amiga le había dicho:"Si miras un huevo Fabergé, me lo compras". Los coleccionaba "y solo le faltaba el anillo", confesó la hoy convicta a Primer Impacto. Por eso llegó hasta el joyero y le encargó la exquisita sortija de oro 14 quilates, con tres letras S (de Selena) a cada lado y coronada con 52 diamantes sobre los cuales descansaba un huevo Fabergé en oro blanco.

A principios de enero de 1995, la joya estuvo lista y Yolanda Saldívar, en nombre de los empleados de las boutiques Selena Etc. se lo regaló a la intérprete de 'Amor prohibido', a quien le encantó, según confirmó su viudo Chris Pérez, en su libro 'Para Selena con amor'. Quiso que se lo ajustaran para utilizarlo en el dedo índice y que así luciera cuando ella tomaba el micrófono en el escenario.

Quién pagó el anillo


La duda que 23 años más tarde sobrevive es quién en realidad pagó por el anillo, pues aunque se sabe que Saldívar utilizó las tarjetas de crédito de su jefa para saldar la deuda, de aproximadamente 3,600 dólares, originalmente había dicho que era un obsequio de todos los empleados. El principal diseñador de las tiendas , Martín Gómez, dijo a la prensa que nunca hubo tal colecta para ese regalo.

Saldívar también ha insinuado que fue otra persona, el cirujano plástico Ricardo Martínez, quien la pagó, lo que públicamente él negó.

Una cosa o la otra, lo cierto es que el día en que Yolanda Saldívar la mató, Selena tenía el anillo en su mano. En el documental 'Murder Made Me Famous', Valdez expresó que justo cuando Selena se quitó el anillo y le dijo a Yolanda Saldívar que ya no la quería ni como amiga, ni como empleada, ni nada, en ese momento la mujer perdió la cabeza y le disparó.


Esto es lo que guardaba Yolanda Saldívar en su bolsa el día que mató a Selena (fotos exclusivas)

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Si hubiese sido un accidente, como tanto defiende la hoy convicta, Selena Quintanilla no habría salido corriendo de la habitación, gritando por ayuda. Sabía que su amiga era enfermera de profesión y tal vez entre ambas hubiesen llamado al 911. Pero no. La cantante corrió por su vida y en el camino dejó tirados un maletín, su teléfono celular y su bolso Chanel. De lo que no se desprendió fue del anillo con su huevo Fabergé.

De eso da testimonio el paramédico Richard Fredrickson, uno de los primeros en intentar salvarle la vida a la Reina del Tex-Mex. Bajo juramento, relató que cuando llevaba el cuerpo de la cantante en la ambulancia, rumbo al hospital intentó "ponerle un suero (en el brazo izquierdo), pero no podía". Entonces, le tomó el brazo derecho, para ver si podía conseguirle una vena y cuando lo movió hacia él, "le abrí la mano y el anillo cayó" al suelo de la ambulancia.

Ya cuando Selena Quintanilla estaba en manos de los cirujanos que intentaban reavivarla, Fredrickson recogió el anillo y lo entregó, en una gasa, a las autoridades. Lo que pasó con la prenda después solo lo saben Abraham Quintanilla, su esposa Marcella Arriaga y sus dos hijos A.B. y Suzette.

En el Museo de Selena, en Corpus Christi, donde está en exhibición el Porshe que conducía la artista, sus vestidos y la amplia colección de huevos Fabergé que formó, no hay rastros de esa sortija. Hay quienes afirman que el papá de Selena decidió arrojarla en las aguas del golfo de México.

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