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Tu domingo nunca volverá a ser igual: Conoce el oscuro origen de las pantuflas

Publicado 25 Jul 2017 – 04:30 PM EDT | Actualizado 23 Mar 2018 – 01:37 PM EDT
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Son suaves, cómodas y con diseños para todos los gustos. Desde el modelo más sencillo, hasta aquellas inspiradas en personajes de películas o caricaturas. Hay para chicos y grandes; para niños, jóvenes y adultos. ¡Así de geniales son las pantuflas! (Sí, pantufla, con una sola “n”).

Pocas cosas son tan agradables como llegar a casa después de un largo día en el trabajo o la escuela, quitarse los zapatos y meter los cansados pies en el reconfortante material de unas buenas pantuflas. Es como si todo el agotamiento y estrés de la rutina se filtraran en ellas y desaparecieran de nuestro cuerpo.  

Sin embargo, a pesar de que son tan adorables, su origen es un tanto oscuro. La historia se remonta al siglo XII, en la región oeste de África, al norte del Sahara (actuales territorios de Mauritania, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia). En esa época los moros utilizaban un tipo de calzado ligero, de suela delgada, sin tacón y con el talón descubierto al que llamaban babuchas (de los vocablos bābūš y pāpuš, que significan ‘cubrir el pie’).

Al principio sólo eran usadas por los sultanes, jeques y emires para sentirse cómodos y elegantes dentro de sus aposentos, pues estaban elaboradas con finas telas y delicados bordados. Con el paso del tiempo se agregaron a la indumentaria de las cortesanas que formaban parte de sus harenes, pero no precisamente como un obsequio o un calzado de moda.

La principal razón para que las concubinas utilizaran las pantuflas era por seguridad, es decir, ¡para que no se escaparan! Al tener una suela delgada, la punta ligeramente picuda, el talón descubierto y no apretar los pies, les resultaba difícil correr con ellas. Por el contrario, si permanecían descalzas, podían huir en la primera oportunidad que tuvieran.

Como es de esperarse, el diseño de esas pantuflas no es como el que actualmente conocemos. Se confeccionaban con telas suaves, sin ningún estampado y en colores brillantes o pastel; con pocos adornos, pero sin resultar austeras.

De esta manera, las babuchas se convirtieron en un accesorio que no sólo combinaba con el resto de su seductor atuendo, también ayudaba a tener a las cortesanas bajo control (muchas de ellas formaban parte del harén contra su voluntad).

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