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Batanga Editorial

Mumblecore: auge y caída de uno de los movimientos más interesantes y diversos del cine independiente moderno

Publicado 4 Jul 2016 – 04:01 PM EDT | Actualizado 26 Mar 2018 – 10:34 AM EDT
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En 2002, cuando todavía no existían las redes sociales, el mundo occidental recién se estaba recuperando de la caída de las Torres Gemelas y cuando las segundas partes del Señor de los Anillos, Harry Potter, Star Wars y Men in Black arrasaban la taquilla, un joven director de Boston,  Andrew Bujalski, debutaba con su película Funny Ha Ha, una pequeña producción filmada en 16 mm, con actores amateurs y un presupuesto minúsculo que, contra todos los pronósticos, se convertiría en una pieza fundamental y significativa del cine independiente del nuevo milenio, y daría inicio a todo un movimiento.

Tal vez porque los grandes nombres del cine independiente de los 90, los directores como Quentin Tarantino, Kevin Smith, Gus Van Sant, Steven Soderbergh y Richard Linklater, ya eran reconocidos y renombrados internacionalmente, y porque otros movimientos como el Dogma 95 (encabezado por Lars Von Trier y Thomas Vinterberg) ya estaba perdiendo su fuerza, el mundo (el mundo: algunos críticos) estaba en busca de la nueva sensación indie.

El debut de Richard Linklater, con la película Slacker de 1991, es ampliamente considerado como el punto de partida del exitoso movimiento de cine independiente de los 90, y además impuso el término — slacker— con el que se designaría generalmente a esa clase de protagonistas de películas indie: jóvenes apáticos, sin grandes ambiciones, desencantados y un poco perdidos pero despiertos.

Funny Ha Ha, cuya protagonista femenina es precisamente una slacker, fue una década después la responsable del surgimiento de otro movimiento de cine independiente: el mumblecore.

¿Qué es el mublecore?

Funny Ha Ha cuenta la historia de Marnie, una joven de veintipocos años que ha terminado los estudios y está ingresando en un terreno de incertidumbre —laboral y personal—, que estará marcado por el consumo de cerveza y la intención de llamar la atención de Alex, un chico que ya tiene novia y no está interesado en ella.

La película sigue en cierto modo la estética de la música lo-fi, al prescindir de cualquier artificio técnico. La iluminación es natural, los diálogos realistas o improvisados, no hay música que no sea diegética (es decir, que la escuchan también los personajes) y los escenarios y situaciones son cotidianos. 

Y son estos aspectos los que serían retomados por otros directores y los que comenzarían a definir el mumblecore, un género que dio tantas cosas buenas como malas, sobre todo por estar definido con esta ética y estética tan fácil de imitar o replicar, al menos a un nivel superficial.

La mayoría de las películas que se suelen asociar a este subgénero, o al menos las mejores de ellas, se centran en las relaciones humanas, especialmente el romance y el sexo (aunque también la amistad y la familia). 

Se intenta retratarlas de manera sumamente realista y natural, con todos sus entresijos, vaivenes y complejidad emocional, tratando de evitar los más extendidos clichés de estas historias en el cine. Hay una renuncia deliberada al melodrama. No hay un meet cute, no hay soñadas propuestas de matrimonio, no hay besos bajo la lluvia. 

Greta Gerwig en Baghead

Los personajes suelen ser más reales y no arquetípicos; las situaciones son casi siempre cotidianas y los diálogos triviales. Las películas transcurren en los espacios más mundanos, como una cocina, un baño o una habitación, con una cámara que nunca está fija y pone énfasis en los primeros planos, en los rostros. Se busca decir más con las expresiones, la comunicación no verbal, los gestos y la forma de hablar, que con el contenido de las conversaciones, que puede ser sobre cualquier asunto insignificante y casual. 

Dicho todo esto, tiene que quedar en claro: no son películas para todo el mundo. 

Algunas de las influencias que se pueden rastrear en el mumblecore son las de la nouvelle vague francesa, por sus técnicas de rodaje y su filosofía de producción, y en particular el director Eric Rohmer, cuyas películas también se centran en intrigas románticas y extensos diálogos.

Otra influencia natural y evidente es la de John Cassavetes, el pionero del cine independiente estadounidense y del uso de la improvisación y el estilo  cinéma vérité

Un movimiento sin manifiesto

En 2005, el festival SXSW proyectó varias películas que pasarían a ser consideradas esenciales del mumblecore, y que llegaban de directores que se convertirían en sinónimos de este movimiento.

Entre ellas estaban la segunda película de Andrew Bujalski, Mutual Appreciation, The Puffy Chair de los hermanos Mark y Jay Duplass, y Kissing on the Mouth de Joe Swanberg.

Tras ese festival, un editor de sonido que trabajó con Bujalski, mencionó por primera vez el término “ mumblecore”, haciendo referencia a la forma de hablar y los diálogos de los personajes de estas películas, que suelen murmurar o hablar entre dientes (“mumble”).

Luego, Bujalski lo mencionó en una entrevista y parece haber sido lo suficientemente pegadizo y descriptivo como para pasar a convertirse en el nombre oficial de este nuevo cine indie.

Después de esto, las películas mumblecore comenzaron a multiplicarse y varios realizadores jóvenes y debutantes probaron suerte aprovechando que el subgénero estaba definido por cosas que eran bastante fáciles de alcanzar, cuando no inevitables.

Bajo presupuesto, actores no profesionales, diálogos improvisados, bajos valores de producción... Cualquier aspirante a cineasta podía tener todo eso. Lo que no todos tenían eran talento y cosas para decir.

Se creó también una suerte de sub-subgénero, ya que todas estas características suelen ser muy propicias para el cine de terror. Surgió entonces el mumblegore.

Así que algunos nombres de directores comenzaron a destacarse y a moldear el mumblecore, al mismo tiempo que por esa naturaleza difusa y heterogénea que tenía el movimiento, rechazaban la etiqueta y no se sentían parte de esta.

Directores como los mencionados Andrew Bujalski, Joe Swanberg y los hermanos Mark y Jay Duplass, y otros como Adam Wingard, Greta Gerwig y Aaron Katz, que crearon las mejores películas asociadas al mumblecore y que con sus frecuentes colaboraciones cruzadas entre todos ellos, contribuyeron a crear esta idea de movimiento, a su pesar.

El fin del mumblecore

Mark y Jay Duplass

El renombre que comenzaron a tener estos artistas fue lo que terminó por sepultar al mumblecore casi definitivamente, aunque todavía hay algunas películas que han sido consideradas como parte del movimiento por su estética y su producción.

Gracias al respaldo de su obra y a la posibilidad de mejoras técnicas y presupuestales, estos directores comenzaron a abandonar algunos de los rasgos más salientes de los inicios de su carrera, y en cierta forma demostraron que las características más precarias y rústicas del mumblecore y sus películas no eran realmente parte esencial de su filosofía, sino más bien imposiciones aprovechadas creativa y talentosamente.

Así, se dedicaron a hacer películas que aunque mantienen cierto espíritu presente en el mejor mumblecore, ya poseen presupuestos más decentes, actores reconocidos y profesionales, y una mejor producción y calidad visual. 

El punto cúlmine de este fenómeno es la película Drinking Buddies (2013) de Joe Swanberg, una brillante comedia dramática romántica con diálogos improvisados pero con actores de la talla de Olivia Wilde, Anna Kendrick, Jake Johnson y Ron Livingston, que tuvo mucho más notoriedad que cualquier otra película mumblecore.

También Andrew Bujalski buscaría incursionar en nuevos caminos.

Por ejemplo, con la original comedia Computer Chess (2013), filmada en blanco y negro y en formato falso documental y ambientada en los 80, pero también altamente improvisada y con actores no profesionales.

La última película de Bujalski es Results (2015), una comedia romántica con un gran elenco ( Guy Pearce, Cobie Smulders, Kevin Corrigan) y muy divertida, pero bastante convencional.

Los hermanos Duplass, mientras tanto, se dedicaron a hacer para HBO la gran serie Togetherness, imbuida en lo mejor del espíritu mumblecore, pero que, como una seña de lo que ha sido todo el género, pasó casi desapercibida para gran parte del público y fue recientemente cancelada.

En términos generales, se puede decir que el mumblecore dejó como resultado toda una serie de películas que comparten rasgos estilísticos, estéticos y temáticos, además de una sensibilidad generacional común, o un cierto  zeitgeist (ese afán por la exposición de la intimidad y cierta exploración de la tecnología del mumblecore parece muy a tono con el surgimiento y crecimiento de las redes sociales; hay, de hecho, una película de Swanberg titulada LOL, en lenguaje internauta).

Algunas de ellas son buenas o muy buenas, otras aceptables y otras decididamente malas.

Pero sobre todo sirvió como vehículo para el surgimiento de algunos directores que se encuentran entre lo más interesante del cine independiente actual, cuya voz ya excede al movimiento que los vio nacer y lo ha superado.

Algunas películas para ver

Estas son algunas de las mejores películas mumblecore o asociadas a este movimiento en mayor o menor medida.

  • Funny Ha Ha (Andrew Bujalski, 2002)

Considerada la primera película mumblecore.

  • The Puffy Chair (Mark & Jay Duplass, 2005)

Una road movie y comedia romántica que sienta las bases de muchas de las películas mumblecore que vendrían después: personajes no inmediatamente queribles, vulnerables, ensimismados y un poco insufribles, relaciones complejas y realistas, personajes y emociones más importantes que la trama.

  • Kissing on the Mouth (2005), Hannah Takes the Stairs (2007) y Nights and Weekends (2008), de Joe Swanberg

Kissing on the Mouth fue el debut del prolífico Joe Swanberg y otra de las películas fundacionales del mumblecore, aunque bastante precaria y experimental. Con ella, Swanberg demostró que no tenía ninguna reserva a la hora de abordar las relaciones y el sexo desde lo más íntimo y despojado. Algo que mejoraría en  Hannah Takes the Stairs y en Nights and Weekends

  • Pop Skull (Adam Wingard, 2007) 

Una película de terror psicodélico, por decirlo de alguna manera, que puso de manifiesto la habilidad de Adam Wingard para buscar nuevas aristas en el género.

  • Baghead (Mark & Jay Duplass, 2008)

Una impecable y efectiva comedia de horror que, fiel a la filosofía de todo el movimiento mumblecore, tiene como gran villano a un hombre con una bolsa de papel en la cabeza.

  • Tiny Furniture (Lena Dunham, 2010)

El debut de Lena Dunham​ no se ciñe por completo a las características de las películas previas del mumblecore, pero fue emparentado con éste por su sensibilidad, su tono y su espíritu. Es una suerte de temprano manifiesto de Dunham de todo lo que luego exploraría con más profundidad en la serie Girls.

  • You're Next (Adam Wingard, 2011)

Al igual que la anterior, esta película se suele asociar al mumblecore por los nombres involucrados (Adam Wingard dirige, Joe Swanberg actúa) y su espíritu indie, aunque no encaja con los habituales parámetros técnicos y estéticos. 

Es una película de terror bastante efectiva y atrapante, con una historia de invasión hogareña e interesantes vueltas de tuerca, que fue aclamada y tuvo relativo éxito comercial.

  • V/H/S (Varios directores, 2012)

Una de las principales influencias para esta película antológica y found footage de terror fue precisamente el mumblecore, y como directores de algunos de sus segmentos se encuentran Adam Wingard, Ti West y Joe Swanberg.

  • Frances Ha (Noah Baumbach, 2012)

Otra película asociada al mumblecore principalmente por su sensibilidad estética y su temática, pero también porque fue co-escrita y protagonizada por Greta Gerwig, una de las caras más reconocibles del movimiento. Es una de las mejores de todas las mencionadas aquí, pero además tal vez la más accesible y la más conocida, gracias al perfil del aclamado director Noah Baumbach.

  • Drinking Buddies (Joe Swanberg, 2013)

Otro de los puntos altos del mumblecore y hasta el momento la mejor película de Swanberg. 

  • Digging for Fire (Joe Swanberg, 2015)

Aunque no tan lograda, esta película es en cierto modo representativa de la evolución y maduración del mumblecore, o en todo caso, de por qué ya no se habla tanto de este movimiento

Ahora la historia es la de un matrimonio joven ( Jake JohnsonRosemarie DeWitt) y con un hijo, por lo que el asunto de las responsabilidades, las obligaciones y las imposiciones, se ven bajo una nueva luz y un nuevo conflicto. Hay un avance generacional. 

En el medio hay toda una metáfora sobre la relación, y una conclusión bastante optimista y esperanzada.

  • The Overnight (Patrick Brice, 2015)

Una de las películas más recientes en ser asociadas con el mumblecore, a pesar de que el movimiento ya está virtualmente desaparecido.  Es una comedia romántico/ sexual bastante original e ingeniosa que tiene a  Adam ScottTaylor SchillingJason SchwartzmanJudith Godrèche en los roles protagónicos.

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