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¡Irreconocibles! Estos fueron los 9 cambios de look más radicales y recordados del cine

Publicado 10 Nov 2017 – 05:54 PM EST | Actualizado 5 Mar 2019 – 09:31 AM EST
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« Matthew McConaughey lo hizo increíble este año. Para su rol en Dallas Buyers Club perdió 20 kilos o como lo llaman las actrices: estar en una película». La audiencia estalló en risas con la ocurrencia de Tina Fey en el monólogo de los Golden Globe de 2014, porque así es el verdadero humor: tomar un problema verdadero y ser irreverente ante él.

Por alguna razón, las subidas o bajadas de peso de un actor para un rol suelen llamar más la atención que la de las mujeres. Para ellas, el extremo es «afearse».

Pero no entremos en un debate ético y de los sexos. Cada rol en la pantalla grande requiere trabajo: leer, comprender, adueñarse del personaje, ser, pensar, actuar, hablar como él lo haría. Muchas de esas transformaciones van desde el exterior. Va más allá de un cambio de color de cabello o ropa de la época en cuestión. A veces los actores tienen que someterse a un cambio total de look que dificulta que los reconozcamos en la pantalla.

Si eso ocurre, los actores se sienten servidos. No solo sabrás comprender la película, en lugar de pensar en la persona que interpreta el rol, sino que su trabajo dio resultado. Estas son algunas de las transformaciones más impresionantes en la historia del cine. Algunas de ellas, incluso pusieron en riesgo la vida de los actores en cuestión. ¿Salud por el arte? Bueno, cada quien se compromete a su manera.

Christian Bale – The Machinist (2004)

Bale es el mago de las transformaciones, pero la más impresionante la vimos en 2004, en The Machinist. Una imagen cadavérica nos mostró Bale quien perdió 30 kilos para su papel.

«Estaba intrigado por mi naturaleza perversa para ver si podía ir más allá de lo que me han dicho que es seguro y está bien y ver si podía presionar los límites», dijo a la BBC. Esos límites lo llevaron a consumir muchas vitaminas, correr y comer una manzana y una lata de atún por día.

Una vez finalizada la película, Bale se dedicó a cultivar músculos para interpretar al hombre murciélago en Batman Begins (2005). Lo volvimos a ver muy delgado para ser Dickly Eklund, un exboxeador adicto en The Fighter (2012) para entonces observar una prominente barriga para American Hustle (2014). ¿La receta? Comida chatarra.

Charlize Theron – Monster (2003)

Uno piensa en Charlize Theron y se imagina a una glamazona: alta, preciosa y rubia que ganó el premio a la «Mujer más deseable» según AskMen. Fue un shock verla en Monster, el papel que le valió un premio de la Academia.

La actriz se metió en la piel de Patty Jenkins, una asesina serial poco agraciada. Fue maquillada con tinta lavable para lograr la mirada agrietada, usó dentadura postiza, blanqueó y afeitó parcialmente sus cejas y llevó el cabello desarreglado. ¡Valió la pena!

Anne Hathaway – Les Miserablés (2012)

Conocida hasta entonces por una cascada de cabellera negra y un peso ideal, Anne Hathaway se comprometió en el papel de Fantine para la última adaptación de la obra de Victor Hugo.

La actriz bajó unas 25 libras antes de la filmación y otras 15 durante ella. «Estuve en una dieta de inanición para lucir como si estaba a punto de morir en el filme», comentó Hathaway a quien también le raparon el cabello para una escena. ¿Resultado? Un premio Oscar.

Matt Damon – The Informant! (2009)

Casi 15 kilos subió Damon para su rol como Mark Whitacre, el empresario que se convierte en informante de la CIA. Al menos el actor lo disfrutó: «empecé a comer como loco y a tomar cerveza. En el set, entre comidas engullía un meal de McDonalds y Doritos. Fue el cielo». Me imagino que bajarlos no fue tan divertido…

Robert De Niro – Raging Bull (1980)

30 kilos ganó De Niro para interpretar a Jake La Motta en sus últimos días. Para lograrlo, el actor se tomó cuatro meses libres de trabajo y se dedicó a comer todo lo que encontró en Paris e Italia. Luego regresó al set para las últimas escenas de la película. ¡Por algo es De Niro!

Rooney Mara – The Girl With the Dragon Tattoo (2011)

Hasta entonces conocida por sus roles de «cara dulce», Rooney se transformó en Lisbeth Salander en la adaptación americana del libro de Stieg Larsson.

No estamos para debatir si lo hizo mejor que su predecesora, sino para aplaudir la imagen ruda que logró cortando y pintando su cabello, blanqueando sus cejas, colocando cuatro piercings que fueron a parar en su oreja, su ceja y sus pezones. ¡Impresionante!

Matthew McConaughey – Dallas Buyers Club (2013)

Tal y como lo dijo Tina Fey, la pérdida de peso del actor para este papel fue dramática. «Fue difícil. Bajé 20 kilos y siempre estaba hambriento e irritable. Mi cuerpo era como el de un ave bebé con la boca abierta, llorando "aliméntenme, aliméntenme" hasta que te das cuenta que la mamá pájaro no te va a alimentar. Es difícil», comentó el actor quien se llevó un Oscar por su papel.

Su compañero, Jared Leto también bajó unos cuantos kilos para el rol, aunque no ha sido su transformación más impresionante.

Jared Leto – Chapter 27 (2007)

Para Dallas Buyer Club, Leto tuvo que bajar de peso, muy contrario a lo que tuvo que hacer años antes para interpretar al asesino de John Lennon, Mark Chapman. Fueron 30 kilos en total.

En su camino para bajar los kilos extras, su cuerpo cayó en shock y Leto tuvo que moverse en una silla de ruedas por un tiempo. La peor parte es que la audiencia recibió el filme con tomates podridos.

Sean Penn – Carlito’s Way (1993)

Afeitó su línea de cabello, usó gafas y vestuario de los 70 y… lució como nunca antes en pantalla. No todos lo celebraron: el abogado Alan Dershowittz amenazó con demandar a los productores de la película alegando que fue una entera difamación.

Y tú, ¿qué otras sorprendentes transformaciones de actores para un rol en la gran pantalla recuerdas? ¿Cuál es tu favorita?

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