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Game of Thrones: la boda púrpura [Crítica 4x02]

Publicado 14 Abr 2014 – 01:06 PM EDT | Actualizado 26 Mar 2018 – 10:34 AM EDT
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Uno de los momentos más largamente esperados por los fanáticos de la serie y de los libros originales (o el momento más esperado), tuvo lugar en este episodio de Game of Thrones, ni bien empezada la cuarta temporada, y a tan sólo dos episodios de distancia de la fatídica Boda Roja.

Aunque no tuvo el impacto o el nivel de conmoción que provocó ésta, es de esperar que la agitación y la desestabilización causada por la llamada Boda Púrpura, y sus coletazos, sean aún mayores y se extiendan durante el resto de la temporada.

Mientras esperamos ansiosos que se anuncie otra boda para esperar grandes acontecimientos, nos adentramos en los misterios y las intrigantes preguntas que nos dejó este capítulo titulado El león y la rosa.

( Spoilers)

Los buenos y los malos

Game of Thrones se ha encargado de presentar a lo largo de su recorrido alrededor de tres o cuatro decenas de personajes que podrían calificarse de “principales”, lo que habitualmente le da a la trama un tono levemente fragmentario y disperso, incluyendo enormes saltos geográficos, el paso de una situación a otra que parece completamente ajena y lejana, y no guarda casi vínculo alguno con la anterior, y la dificultad de recordar por momentos todo lo que está sucediendo simultáneamente en distintos planos.

Esto se ve relativizado por una especie de hilo conductor global y objetivo común a todos: el trono de hierro. Todos los personajes principales están definidos por su posición o sus intenciones relativas a éste. 

Pero sobre todo, la presencia de tantos personajes principales, le permite a la serie llegar a niveles de impacto que casi ninguna otra serie puede llegar. Game of Thrones puede prescindir de un momento a otro de casi todos los héroes (como pasó primero con Ned Stark y luego con toda su familia) y generar en la audiencia una especie de desamparo y conmoción sin precedentes, o matar súbitamente y sin previo aviso al villano más despreciable, para la satisfacción de todos. 

Con la sorpresiva muerte del Rey Joffrey, la serie (y los libros de George R.R. Martin) parece decirnos: “¿Así que esto era lo que querían? Pues ahí tienen”. Fue un momento satisfactorio para todos (tuvo una muerte bastante desagradable además) pero, de aquí en más, ¿qué?

Nos hemos quedado sin el personaje que más nos gustaba odiar y será una ausencia importante.

Luego de la Boda Roja y la Boda Púrpura, la historia carece prácticamente ahora de héroes y villanos definidos, o, al menos, de los extremos más claros de esto, y todos lo que quedan están mezclados en el medio, en una escala de grises más confusa y heterogénea.

Justicia por mano ajena y desconocida

Especulemos: ¿Quién mató al Rey Joffrey?

Todos culparán a Tyrion Lannister, naturalmente, pero sabemos que no fue él quien lo hizo. En el adelanto del próximo episodio vemos a Tyrion hablando con su ayudante Podrick, diciéndole que, quien sea que haya matado al Rey quería que lo culparan a él.

Esto suena extraño teniendo en cuenta que, toda la situación anterior a su muerte, con la humillación propinada por Joffrey a su tío –que fue lo que podría haber dado a todos los presentes una pista de quién fue el asesino– pareció una ocurrencia momentánea de Joffrey.

Lady Olenna, sentada en la mesa junto a la copa de vino que terminaría por matar a Joffrey, parece lanzar una enigmática mirada a Tyrion cuando éste toma la copa. No hay razones para que Lady Olenna o alguien de su familia haya tomado esta decisión, en una boda que beneficiaba a todos los Tyrell, y probablemente esa mirada fue más como una muestra de comprensión y compasión ante la humillación de Tyrion, puesta ahí para despistarnos (o no).

En la boda estaban también el Príncipe Oberyn Martell y Ellaria Sand. El primero tiene un afán de venganza explícito con los Lannister, lo que lo pone como el principal sospechoso (tal vez con la ayuda del más pequeño de los Tyrell, con el que se lanzan una mirada cómplice, probablemente de tono sexual, pero, por qué no también de complicidad asesina).

Por último, tenemos a Sansa, la que más razones tiene para asesinar a Joffrey, pero la que menos esperamos, debido a su carácter. Sin embargo, ahora tiene un probable cómplice en el ex caballero que ahora es bufón, que le debe gratitud porque una vez le salvó la vida. Auspicia esta última teoría el hecho de que este bufón, Dontos, se la lleva fuera, ni bien Joffrey comienza a ahogarse, diciéndole “tenemos que irnos si no quiere morir”.

Los otros

Pero a pesar de este gran acontecimiento, el resto del episodio estuvo ceñido al tono más tranquilo y al planteo de las nuevas situaciones propio del comienzo de temporada.

Varios personajes habían quedado fuera del episodio estreno, por lo que ahora nos ponemos al día con ellos.

Vemos a Ramsay Snow dando rienda suelta a sus sádicos pasatiempos, pero también a su padre Roose Bolton, que no está del todo conforme con este mencionado sadismo y con lo que ha hecho con Theon Greyjoy, ahora llamado “Hediondo”. Roose le encomienda a Ramsay que recupere el Foso Caitlin y a Locke que encuentre a Bran y Rickon Stark.

Bran y Rickon están separados ahora. Bran se dirige hacia el norte (ya están más allá del muro) y las visiones lo instan a seguir su camino (“Ya sé adónde tenemos que ir”).

También volvemos a ver a Stannis y Melisandre, que siguen con sus ritos religiosos y sacrificios humanos para el Señor de la Luz, mientras Ser Davos intenta aportar algo de razón, en una dinámica que ya resulta algo repetitiva (Stannis ha estado retirado en Rocadragón desde que fue vencido en Aguasnegras y ha sido el personaje más estático de los últimos episodios).

Otras observaciones: 

  • Muy divertida la conversación entre Cersei, Tywin, Oberyn y Ellaria, con una gran agresividad pasiva.
  • Cruel y sádica la representación teatral de Joffrey con los enanos, que incluyó una burda referencia a la homosexualidad de Renly Baratheon y otra a la decapitación de Robb Stark.
  • Esperemos que las clases y los ejercicios espadachines entre Bronn y Jaime continúen ya que son un dúo muy interesante.

Puntaje: 7/10.

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