publicidad

Cómo evitar los accidentes en la piscina

Cómo evitar los accidentes en la piscina

A pesar del aumento de información sobre los accidentes infantiles en piscinas, éstos continúan siendo causa de mortalidad.

Cada año, durante el verano, aumentan los casos de ahogamiento de niños y niñas en piscinas públicas o privadas, así como los traumatismos por caídas accidentales e imprudencia de adolescentes. A pesar del aumento de información sobre los accidentes infantiles en piscinas y playas, éstos continúan siendo causa de mortalidad en los primeros años de vida.

Por eso, los especialistas recomiendan vigilar y estar siempre atentos a las actividades de los pequeños. Los padres y educadores no deben inducirlos a realizar conductas temerarias, pero tampoco a tenerle miedo a la acción, porque también es importante que aprendan a conocer dónde está el peligro sin sobreprotegerlos.

publicidad

Según los psicólogos y sociólogos, lo más importante es que tanto los padres como los educadores –responsables de guarderías, jardines de infancia y polideportivos- tomen consciencia de que los pequeños siempre les pueden sorprender. Es decir, no partir de criterios tales como: ¡Todavía es muy pequeño, no te preocupes, no se moverá!.

Algunos trabajos señalan que la mayor incidencia, en cuanto a accidentes infantiles se refiere, se da durante los seis meses siguientes de haber aprendido a nadar. Entre otras cosas, porque los niños menores de un año se enfrían muy rápidamente cuando están dentro del agua.

Por esta razón se recomienda, cuando se trate de baño en piscinas, playas o ríos, no prolongarlo más de diez minutos y si la temperatura ambiente no es alta, mejor no bañarlos. Otro de los peligros del baño, sobre todo en niños de más de seis años y en adolescentes, es la tendencia a arrojarse al agua bruscamente.

Es algo que les encanta a los críos y, con bastante frecuencia, lo hacen sin conocer la zona o la profundidad de la piscina. Proponen jugar a tirarse de cabeza sin preocuparse de estos pequeños pero fundamentales detalles. Es en estos casos donde deben estar pendientes padres y educadores para indicarles los peligros que comporta jugar en lugares desconocidos.

Antes de que se produzcan los accidentes deben explicárseles los riegos de padecer traumatismos o lesiones medulares, así como las secuelas que éstas conllevan: paraplejías, tetraplejias, etc., si no obedecen las indicaciones de los mayores. También se recomienda indicar a los pequeños la necesidad de esperar un tiempo prudencial, después de comer, para irse a bañar, especialmente si el agua está muy fría.

Es la principal causa del corte de digestión -"síncope de hidrocución"-, con pérdida de conocimiento, responsable de la mayoría de los accidentes en las piscinas como consecuencia del repentino contacto con el agua fría. Lo mismo sucede en algunas playas y pantanos. Hay que enseñar a los pequeños a introducirse en el agua poco a poco e indicarles que el organismo debe adecuarse, progresivamente, a la temperatura de ésta.

Asimismo es importante evitar el contacto con el agua después de una exposición prolongada al sol, o de una intensa actividad física; hacerles comprender que deben salir del agua inmediatamente si sienten nauseas, zumbidos de oído, mareos o escalofríos.

La primera medida de prevención es que los chicos estén siempre vigilados por adultos y que, aunque sepan nadar, nunca lo hagan solos, ya que pueden golpearse o sufrir un calambre que les impida hacerlo. Las precauciones básicas para evitar los accidentes infantiles en piscinas, además de enseñarles a nadar lo antes posible, son las siguientes:

No dejar que los chicos corran cerca de ellas, para evitar que se caigan en el piso y se lastimen, o que caigan dentro de la piscina y corran peligro de ahogarse si no saben nadar.

Advertirles a los niños que no se tiren de cabeza en las zonas bajas de la piscina, pues son muy frecuentes los casos en que se golpean la cabeza contra el fondo de la misma.

publicidad

No confiar en los flotadores ni en los juguetes inflables, ya que pueden darse la vuelta o desinflarse en el momento menos pensado. Además, los que se colocan en los brazos de los chicos son muy poco seguros, ya que si los pequeños levantan los brazos, se hunden.

Cercar las piscinas para evitar el acceso sin control de los pequeños.

Respetar el mínimo de dos horas para bañarse después de comer.

No permitir que entren de golpe en el agua después de comer, tomar el sol o realizar ejercicios físicos intensos, como jugar al fútbol.

En playas, lagos y ríos, evitar que se tiren de cabeza sin haber comprobado antes que hay suficiente profundidad y que no hay objetos o personas contra los que puedan chocar.

Estar atentos a las señales de seguridad de la piscina o playa, en lo que se refiere al trampolín, palancas, toboganes y a las que indican la profundidad.

Evitar que jueguen a darse empujones en el borde de la piscina, saltar uno sobre otro, hundirse, tirarse "en cadena" por los toboganes. Hacer que respeten las normas de seguridad de las instalaciones.

Asegurarse de que los niños que no sepan nadar lleven puesto un dispositivo (chaleco, etc.) adaptado a su edad, que le facilite su flotabilidad y que la cabeza quede siempre fuera del agua en caso de caída.

En cuanto a los demás accidentes que se pueden producir durante la época estival: intoxicaciones, insolaciones, etc., conviene que los padres tengan presentes unas reglas mínimas para evitarlo, especialmente cuando salen de vacaciones fuera de su lugar habitual de residencia.

publicidad

Durante los viajes y desplazamientos en coche, utilizar los asientos de seguridad para los lactantes y niños pequeños, y obligar a los mayores a sentarse en los asientos traseros con el cinturón de seguridad colocado.

Para prevenir las intoxicaciones es necesario un máximo cuidado en la manipulación de los alimentos. Es muy importante lavarse bien las manos, sobre todo cuando se preparan y consumen alimentos crudos. Evitar la ingesta de mayonesa casera y, a ser posible, tomar agua mineral o hervida.

Respecto a las insolaciones, uno de los problemas con mayor incidencia durante el periodo estival, hay que procurar que los pequeños no se expongan de forma directa y excesiva al sol y, en el caso de lactantes o niños menores de tres años, huir de los lugares donde no existan sombras naturales, árboles, etc.

Por ejemplo, no debe dejarles en lugares cerrados sin ventilación: coche o tiendas de campaña cuando les esté dando el sol, pueden sufrir un "golpe de calor". En cuanto a las quemaduras solares, especialmente perjudiciales para las pieles sensibles de los niños menores de un año, se pueden evitar mediante cremas con un alto grado de protección solar, por encima de 30.

La crema debe aplicarse antes de la exposición al sol y luego cada dos horas después del baño o de una intensa sudoración. Recordar que las quemaduras se pueden producir incluso a la sombra y que el agua y la arena reflejan los rayos solares potenciando su efecto sobre la piel. Aunque la piel esté bronceada hay que seguir protegiéndola, extremando las precauciones entre el mediodía y las cuatro de la tarde.

publicidad


publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad