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Asesinatos

El misterioso asesinato de Evelyn Hernández: 17 años después ofrecen $100,000 para dar con el responsable

Evelyn Hernández desapareció misteriosamente en mayo de 2002 junto a su hijo Alex, de 5 años. Meses después, parte de sus restos aparecieron flotando en las aguas de la bahía de la San Francisco, pero nunca se supo nada del menor, quien hoy tendría 22 años en caso de estar vivo.
30 Abr 2019 – 11:55 AM EDT

Una joven madre de un niño de 5 años, embarazada de su segundo hijo, desaparece misteriosamente junto al menor una semana antes de dar a luz sin dejar rastro alguno. Tres meses más tarde, parte de sus restos desmembrados son encontrados flotando cerca del Puente de la Bahía de San Francisco.

La terrible muerte de Evelyn Hernández tuvo muchos de los elementos para convertirse en uno de esos crímenes de alto perfil que acaparan los titulares de la prensa nacional, sin embargo, la cobertura mediática que recibió fue escasa y con el pasar de los meses el caso se vio opacado por uno similar: el homicidio de Laci Peterson, una mujer blanca de Modesto que también esperaba un hijo y cuyo cuerpo apareció de igual forma en las aguas de la Bahía.

Diecisiete años después del brutal crimen, un nuevo esfuerzo de las autoridades por dar con su o sus asesinos ha desempolvado este caso sin resolver. Las autoridades de San Francisco anunciaron este lunes que están ofreciendo una recompensa de $100,000 para quien brinde información que lleve al arresto de la o las personas responsables de su muerte y la de su bebé nonato, así como por la desaparición de su hijo Alex Hernández.

De acuerdo con el Departamento de Policía de San Francisco, la última persona con la que Evelyn tuvo contacto fue una de sus hermanas que vivía en Richmond, California. Era la noche del 1 de mayo de 2002 cuando hablaron por teléfono por última ocasión. La mañana siguiente, su hijo Alex no se presentó a clases en la escuela Buena Vista, donde cursaba el preescolar. Días después, su cartera fue hallada en las aguas del arroyo Colma, a la altura de Linden Avenue y Canal St., en South San Francisco.

Los doctores habían pronosticado que el bebé de Evelyn nacería el 7 de mayo, pero ese mismo día, la Policía recibió el reporte de su desaparición y la de su hijo Alex, a quien describieron entonces como un niño hispano de 4 pies de altura y 45 libras de peso, con cabello y ojos color café, que hoy en día tendría 22 años, aunque las autoridades presumen que fue asesinado junto con su madre.

La persona que llamó a las autoridades fue Herman Aguilera, un mecánico empleado de una compañía de limosinas con quien Evelyn tenía una relación y de quién esperaba un hijo. Testimonios de familiares y amigos de Evelyn citados por medios de comunicación señalaron que Aguilera era un hombre casado y no estaba entusiasmado con la idea de tener un hijo con ella, además de que la zona en la que encontraron la cartera de Evelyn estaba a escasas cuadras de donde él trabajaba.

Sin embargo, las autoridades nunca tuvieron evidencia que implicara a la ex pareja en el homicidio, quien eventualmente y ante la falta de pruebas en su contra, dejó de cooperar con los detectives. Su abogado se limitó a decir en un comunicado publicado por el diario San Francisco Chronicle que su cliente estaba “profundamente triste por las noticias de la muerte de su amiga cercana”.

A finales de julio de 2002, casi tres meses después de su desaparición, las Policía recibió una llamada en la que reportaban partes de un cuerpo flotando en las aguas debajo del Puente de la Bahía. La marea había llevado las piernas y la parte inferior del torso de una mujer a las orillas del Embarcadero de San Francisco.

Aunque pasaron varias semanas para que los médicos forenses identificaran de manera oficial los restos a través de pruebas de ADN, las sospechas de los detectives de que se podría tratar de Evelyn fueron casi inmediatas, pues junto a los restos humanos los investigadores habían hallado ropa de maternidad. Sin embargo, los cuerpos de su bebé nonato y de su hijo de 5 años nunca fueron recuperados.

“Ignorada por ser latina”

La nueva recompensa de $100,000 ofrecida en el caso de Evelyn revive no solo los detalles de su homicidio, sino también los del asesinato de Laci Peterson en la navidad de ese mismo año. Las similitudes en ambos crímenes parecían sacadas de un libro de ciencia ficción: ambas jóvenes, embarazadas a punto de dar a luz, desaparecidas en circunstancias misteriosas y posteriormente halladas desmembradas en las aguas de la bahía de San Francisco.

Pero mientras en el caso de Peterson -una mujer blanca de clase media alta que llenaba el estereotipo de hija modelo en un suburbio estadounidense- surgieron recompensas de hasta $500,000 dólares a una semana de su desaparición, en el de Hernández las autoridades pensaron inicialmente que se había ido de San Francisco por cuenta propia para tener a su hijo en otro lugar y tuvo que pasar un año para que la alcaldía ofreciera una recompensa de $10,000.
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La historia del trágico homicidio de una joven inmigrante salvadoreña que llegó a los Estados Unidos de manera legal a la edad de 14 años palideció en comparación con el de Peterson no solo en la respuesta de las agencias del orden, sino también en la cobertura en los medios de comunicación.

Semana tras semana la prensa escrita y la televisión no pararon de reportar meticulosamente los avances del caso de la víctima de Modesto. En los primeros cuatro meses de la investigación, hasta el arresto de Scott Peterson (el esposo) como principal sospechoso, el diario San Francisco Chronicle, por usar un ejemplo, admitió que había publicado 32 historias sobre Laci Peterson, cuatro de ellas en su primera plana. En contraste, la muerte de Hernández apenas y dio para cuatro artículos, ninguno digno de su portada.

“Esta chica es blanca, son de dinero y toda la familia apoya el caso. La primera vez que escuché del caso de Laci, tuve recuerdos de Evelyn, porque se trata de lo mismo. Es muy difícil ver cómo uno recibe más atención que el otro”, le dijo a ese diario Twiggy Damy, amiga de Evelyn, en abril de 2003. Su opinión la compartió otra hermana de la víctima, Olivia, quien le dijo a la revista People que “la policía y los periodistas ignoraron a mi hermana porque era pobre y de El Salvador”.

Scott Peterson fue condenado a la pena de muerte en 2005 por el homicidio en primer grado de su esposa Laci Peterson y por el homicidio en segundo grado de su hijo nonato. Hasta el pasado mes de marzo, antes de que el gobernador Gavin Newsom emitiera una orden ejecutiva que le puso fin a la pena capital en California, era uno de los reos que habitaban el pabellón de la muerte de la cárcel de San Quintín en espera de recibir la inyección letal.

El de Evelyn Hernández y su hijo Alex sigue siendo un caso sin resolver. No hay pistas, detenidos ni sospechosos del homicidio, pero las autoridades esperan que este nuevo incentivo de $100,000 motive a alguien a dar información que los lleve a dar con el o los responsables.

“Es difícil dar marcha atrás al reloj y ver lo que hubiéramos podido obtener si hubiésemos tenido más publicidad para el caso desde el principio (pero) no tomamos las decisiones de lo que se cubre (en los medios) y lo que no”, señaló la inspectora especial de homicidios Holly Pera. Los número de teléfono a los que se pueden comunicar con ella para dar información sobre el caso son (415) 553-1145 y (415) 553-1071.

En fotos: estos son los brutales homicidas que se salvaron (temporalmente) de ser ejecutados en California

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