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Ni para atrás ni para delante: Irlanda en fútbol se sabotea a sí misma

Ausente de los últimos cuatro mundiales, la República de Irlanda recurre a otro viejo lobo para resucitar un deporte que vive a la sombra del rugby.
21 Nov 2018 – 1:20 PM EST

Esa combatividad, ese nunca tirar la toalla que caracteriza al pueblo irlandés salió a relucir cuando su selección de rugby ganó el Six Nations 2018 con paso arrollador. El equipo de una nación cuya población es de apenas cinco millones de habitantes incluso logró triunfos en los durísimos campos de Twickenham en Londres y del Stade de France en París.

Sin embargo, esa misma combatividad estalló para mal 16 años atrás, previo a la Copa del Mundo 2002, cuando el mítico mediocampista del Manchester United, Roy Keane, abusó verbalmente de su entonces seleccionador, Mick McCarthy, quien volverá a tomar las riendas de la selección irlandesa.

El hombre de hierro de Alex Ferguson estalló así:

“Mick, no eres más que un maldito mentiroso. Eres un maldito tonto. Jamás te aprecié ni como futbolista, ni como entrenador y ahora no te aprecio como persona. Métete tu mundial por donde te quepa porque la única razón por la cual siquiera tengo trato contigo es porque por alguna razón eres el técnico de mi país. ¡Vete al diablo!”

Todo comenzó cuando Keane hizo públicas sus quejas al modo en que los federativos planearon la preparación mundialista. Durante las eliminatorias, los futbolistas irlandeses viajaban en segunda clase y, a falta de pasta en las dietas antes de los partidos, les daban a comer sándwiches de queso. Del mismo modo, el hotel de concentración del equipo irlandés para Japón y Corea no estaba ni en Japón ni Corea, sino en una remota isla del océano Pacífico llamada Saipán que solo Dios sabe dónde está.


Keane y McCarthy eventualmente hicieron las paces y el primero incluso volvió a la selección cuando el segundo fue despedido. Sin embargo, los mejores años de Keane se habían quedado en el césped de Old Trafford y su talento quedó desperdiciado para ayudarle a Irlanda a volver a una cita mundialista.

A diferencia de Ryan Giggs, quien jamás pudo clasificar a Gales dado que su posición en el campo era más periférica (volante), Keane movía los hilos del United y, moviendo los hilos irlandeses, logró el sueño de cada cuatro años en 2002.

Desde entonces, el trébol de cuatro hojas que suele acompañar a los irlandeses no ha estado con ellos en el fútbol. Las Eurocopas de 2012 y 2016 a las cuales sí asistieron pasaron con más pena que gloria dadas sus propias limitaciones. Para colmo de males, la única vez que estuvieron cerca de de encontrar la olla con monedas de oro al final del arcoíris, un gol ayudado con la mano de Thierry Henry les eliminó de Sudáfrica 2010.

En el camino rumbo a Rusia 2018, los aguerridos irlandeses se deshicieron dramáticamente del Gales de Gareth Bale. En el repechaje debían vérselas contra Dinamarca sin margen de error y cayeron vapuleados por la magia de Christian Eriksen. Como asistente técnico del seleccionador Martin O’ Neill, Roy Keane vio cómo se esfumaron los sueños una vez más.

O’ Neill ha sido despedido y es cuestión de tiempo para la vuelta de McCarthy al banquillo nacional de los de la Isla Esmeralda. Entre idas y vueltas, encuentros y desencuentros, queda la sensación de que, como dice la canción de U2, Irlanda en fútbol Aún No Encuentra Lo Que Estaba Buscando.

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