Atlético de Madrid

El Bayern de Múnich y el disparo que le dio su peor apodo al Atlético de Madrid

'Pupas', una palabra injusta que asocia al club 'colchonero' con un equipo perdedor y sin suerte
28 May 2016 – 8:20 AM EDT

Hace dos años, el Atlético de Madrid vivió el que quizá es, el peor golpe que recibió en su historia. Un cabezazo de Sergio Ramos revivió más que nunca el término que le puso Vicente Calderón al club de la capital española.

La historia contradice la falsa idea del club 'colchonero'. 'Pupas', un apodo que en España se relaciona a una persona que se cae al suelo y se hace una herida es la palabra que define la mala suerte y el derrotismo para uno de los finalistas de la actual versión de la Champions League.

Una final con un resultado que se mueve en el último minuto provocando una dolorosa derrota. Al igual que aquella final del Estadio Da Luz, esa no fue la primera ocasión que al Atlético se le escapó un título cuando prácticamente lo tenían en las manos.

Era la edición 19 de la antigua Copa de Campeones de Europa, un torneo muy distinto en formato al que conocemos actualmente. En aquella edición el Atlético fue el único equipo que representó a España dentro de un torneo que contaba con escuadras como el Ajax, Liverpool, Juventus o Benfica, así como por instituciones fuertes de Europa del Este como el Estrella Roja, el CSKA Sofia o el Dinamo de Bucarest.

Atlético de Madrid contaba con un equipo muy poderoso dirigido por Juan Carlos Lorenzo y con jugadores como Luis Aragonés, Javier Irureta o Ramón Heredia. Si bien no era el club favorito para ganar el torneo, si era un cuadro con gran equilibrio y muy fuerte en defensa. Aquel club 'colchonero', decían los expertos de aquella época, era uno de ls más aguerridos que tuvo Europa. En algo podría compararse aquella institución de inicios de la década de los 70 con el actual equipo de Diego Simeone.

El cuadro español solo recibió tres goles en toda la Copa. Venció 1-0 al Galatasaray de Turquía, derrotó en octavos de final al Dinamo de Bucarest con global de 4-2, echó al Estrella Roja por 2-0 después de dos partidos y eliminó a Celtic por idéntico marcador global en las semifinales.

Atlético de Madrid estaba cerca de dar el primer gran golpe internacional de su valiosa historia; el problema es que una final es de dos, y enfrente estaba el histórico Bayern München de Franz Beckenbauer, Uli Hoeneß y Gerd Müller, dirigidos por el inolvidable Udo Lattek.

Por situaciones de organización hubo una decisión trascendental que marcó el rumbo del campeón. No podía haber penales si persistía un empate tras los 90 minutos regulares y los 30 de prórroga en tiempos extra; si eso sucedía, había que definir el título con un segundo partido.

La tarde del 15 de mayo de 1974, el Estadio de Heysel en Bruselas estaba a reventar. Dividida la afición, el gran favorito para quedarse con la Copa era el Bayern Münich. Para entender esto, gran parte de esos jugadores se consagrarían campeones del mundo apenas unas semanas después en la Copa del Mundo de Alemania Occidental.

El juego fue tremendamente desgastante a nivle físico, muy peleado y un tanto soso para la grada. Acabó sin goles tras 90 minutos obligando a la prórroga. Tras un primer tiempo extra sin goles, llegaron los seis minutos más emocionantes del año y los segundos más dolorosos para el 'Aleti'.

A los 114 minutos de partido, Luis Aragonés, el 'Sabio de Hortaleza', convirtió el primer gol del encuentro a favor del Atlético de Madrid mientras la parcialidad española se volvía loca en el estadio. Restaba aguantar un poco para ser al fin campeón de Europa, y con el gol a favor, dejar a su principal arma como encargada de cerrar el triunfo: su defensa.

Abrir a esa zaga compuesta por José Luis Capón y Adelardo Rodríguez era casi imposible, solo podía derrumbarse aquella barda con un misil que reventara dicha estructura. A los 120 minutos, cuando las bancas se vacían para saltar a la cancha brincando y con las manos en lo alto, apretadas de la tensión y de las ganas, llegó un fusil lejano de Georg Schwarzenbeck tomó mal parado al arquero Miguel Reina para empatar el encuentro.

El 1-1 fue una inducción lenta y dolorosa a un coma español. Físicamente destrozado y mentalmente liquidado con el grito de campeón atorado en los labios, el Atlético tenía que jugar apenas dos días después, el encuentro de desempate fente a los alemanes, el cual acabó con un contundente 0-4 en contra con gran actuación de Uli Hoeneß y Gerd Müller quienes anotaron un doblete.

Tras aquella final, llegó la célebre frase de Vicente Calderón, en aquel entonces Presidente del Atlético de Madrid, llamando 'Pupas' a su equipo.

Mucho dolor le ha costado hasta estos días al Atlético de Madrid quitarse ese adjetivo. Con la final de 2014, lo 'Pupas' se incrementó pese al título liguero de la institución; solo un campeonato en este torneo maldito para ellos podría sanar una herida europea que se convirtió en un fantasma para el club del Río del Manzanares.

Atlético de Madrid tendrá esa palabra que lo aglutina entre los clubes perdedores y sin suerte, aunque en la realidad, sea el tercer club más ganador en la historia de España, solo detrás del Barcelona y por supuesto, su némesis y gran rival el siguiente sábado, el Real Madrid.


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