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Las opiniones variarán, pero al menos el regreso de Peyton Manning no se ve disminuido tras la derrota (AP-NFL).

Battista: Caída en el Super Bowl no opaca el regreso de Peyton Manning

Battista: Caída en el Super Bowl no opaca el regreso de Peyton Manning

Judy Battista defiende el legado de Peyton Manning tras la derrota de los Broncos en el Super Bowl XLVIII.

Las opiniones variarán, pero al menos el regreso de Peyton Manning no se...
Las opiniones variarán, pero al menos el regreso de Peyton Manning no se ve disminuido tras la derrota (AP-NFL).

EAST RUTHERFORD, N.J. " La mujer con un gorro naranja empujo una pequeña cobija y Peyton Manning se detuvo y tomó la pluma. El veterano la firmó, le ofreció una sonrisa " la de ella era mucho más grande " y sigue caminando, hacia otro pequeño grupo de personas con pedazos de papel y boletos en mano. También firmó esos y siguió caminando, con las manos en los bolsillos, la mirada hacia el suelo, girando una esquina en el túnel del MetLife Stadium en el frío de la noche.

Tal vez la paliza 43 a 8 contra los Seahawks en el Super Bowl XLVIII le dio a Manning suficiente tiempo para digerir la derrota, posiblemente la más dolorosa que ha sufrido, dadas las circunstancias, lo que le permitió continuar con sus operaciones normales como el estadista extraoficial de la liga. Son las circunstancias de la carrera de Manning que había elevado a este Super Bowl más allá de su de por sí su enorme significado a un tipo de referéndum sobre su legado. La miopía de los deportes sugiere que la marca " a pesar de sus records y de su inconmensurable éxito en temporada regular " es decididamente negativa; que el quarterback que probablemente poseerá todos los records importantes por pase en el futuro eventualmente dejará el juego con una sombra sobre su éxito. Julius Thomas, el ala cerrada de Denver, defendió a Manning, diciendo correctamente que fue él la razón por la que llegaron al Super Bowl para empezar. Pero Manning ahora ha perdido dos de los tres Super Bowls en los que ha jugado y ha lanzado una intercepción para touchdown en cada una de esas derrotas.

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Más tarde se preguntó a Manning si ese tipo de desempeño era una vergüenza para él.

“No es vergonzoso”, dijo en una rara muestra de molestia. “Yo nunca usaría esa palabra insultante para ser sincero”.

Esta derrota, sin embargo, pareció más devastadora que la sufrida hace cuatro años y no solo porque los Broncos fueron abrumados por la defensiva de Seattle desde la primera jugada, que voló por encima de la cabeza de Manning para un safety en un momento espectacular de falta de comunicación, o porque Manning jugó a un mal nivel. Hace cuatro años no sabíamos que el cuello de Manning era frágil o que su carrera se acercaba a su conclusión. El punto que ha alcanzado Manning ahora, en el que reconoce las pocas oportunidades que le queda, aún estaba lejos. Uno no veía a Manning tras perder ante los Saints que nunca volvería a estar tan cerca de otro trofeo Lombardi.

Ahora sí. Mientras a sus 37 años de edad Manning se instaló detrás de su podio en un traje azul inmaculado, un quarterback mucho más joven, Russell Wilson, estaba del otro lado de la cortina, reclamando su premio. Wilson es de la siguiente generación, una generación que creció yendo al campamento de pasadores de Manning y su familia, solo para conseguir tantas notas sobre Manning que terminó por superarlo. Los Broncos usaron la derrota del año pasado ante los Baltimore Ravens en los Playoffs Divisionales para impulsarlos en esta temporada, llevarlos a records de touchdowns y puntos, hasta la ventaja de local y dos victorias en los playoffs. Y luego todo se derrumbo en un puñado de malas jugadas tan generoso que ayudó a repartir la culpa, pero que al final se redujo a Manning.

El quarterback no vio a un Wes Welker completamente desmarcado en una jugada de la primera mitad, en otra fue golpeado mientras lanzaba y el ovoide terminó en las manos de Malcolm Smith para un intercepción que regresó para touchdown. Manning parecía estar sintiendo la presión de los Seahawks toda la noche conforme fue forzado a moverse por aquí y por allá. En un punto del partido, cuando en verdad parecía muy tarde, Manning revisó las fotos que tenía en la línea de banda, en una búsqueda desesperada por algo que funcionara. Él nunca consiguió encontrarla. La defensiva de Seattle fue demasiado rápida para permitir separación a los receptores de Denver y los únicos pases con los que se podía contar " pantallas " los Seahawks reaccionaron rápidamente. No hubo un juego terrestre y la línea ofensiva se derrumbó contra la presión al mariscal. En los dos años de Manning en Denver, los Broncos no habían tenido un partido como este. E incluso en una carrera repleta de decepciones en la postemporada, este juego será una decepción impactante.

“Es un trago difícil”, dijo con la boca apretada. “Uno tiene que encontrar la manera de lidiar con el proceso y, si puede, encontrar impulso para el año siguiente”.

“No se soluciona fácil”.

Todo, desde luego, tiene que ser rápido para Manning justo ahora. Él dijo cuando terminó el partido, cuando el campo estaba repleto de confeti azul y verde, que este resultado no cambiaría la manera en la que piensa sobre la próxima temporada " él quiere jugar y espera jugar, a menos de que haya un desarrollo médico inesperado. Para quienes lo han visto por 16 temporadas, es fácil imaginar que de alguna manera regresará en algunos meses habiendo encontrado más concentración, más urgencia, mayor compromiso.

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Pero lo que el camino de Manning nos ha mostrado " y le ha mostrado también a él " es lo efímero que todo. Un año estás a unas jugadas de ganar el Super Bowl y dos años más tarde eres incapaz de jugar del todo, con el armo tan débil como el de Chad Pennington. No hay garantías de que podrá seguir superando su edad., que su habilidad extraordinaria de ser mejor en la parte tardía de sus treinta y tantos continuará. Eso es lo que hizo tan dolorosa esta derrota.

Cuando Manning regresó al juego tras cuatro cirugías de cuello, dijo que quería ser el jugador que los fans recordaban. En su mayor parte lo ha sido, elevando a los Broncos, estableciendo récords, sorprendiendo semana tras semana. Pero ahora, en verdad es lo que sus detractores recuerdan " alguien incapaz de dar la cara en el escenario más grande. Su entrenador, John Fox, se enfureció en los momentos posteriores a la derrota cuando se le pidió que considerara a quienes cuestionaron la grandeza de Manning.

“Yo les diría… en verdad no puedo decirlo en voz alta aquí”, dijo Fox. “Me meteré en problemas. ‘Ridículo’ sería la manera educada”.

La destacable recuperación de Manning de una lesión que lo dejó incapaz de lanzar debió de haber callado a sus detractores. El mariscal ya ha escalado mucho más alto de lo que incluso él esperaba que volvería a ser, quedándose tan cerca de la cima. Y luego se cayó. La derrota lo perseguirá por un tiempo y podría ensuciar su currículum para siempre. Pero mientras Manning dejaba el campo con las manos vacías el domingo por la noche, entre la gente que aún quería algo para recordar el día, eso no hizo que su regreso fuera menos impresionante, aún si esta noche fue fría y dolorosa.

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