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Liga MX

Raúl Jiménez firmó un triplete contra Puebla.

Raúl Jiménez, el presente del América

Raúl Jiménez, el presente del América

En un duelo, Puebla-Águilas, en el que se habló de Cuauhtémoc Blanco toda la semana, Jiménez se robó el protagonismo con tres goles y una asistencia.

Raúl Jiménez firmó un triplete contra Puebla.
Raúl Jiménez firmó un triplete contra Puebla.

Por Omar Carrillo H.

No pocas veces, un partido es eclipsado por lo que se habla de un solo hombre a lo largo de la semana y luego en el camino de los 90 minutos, otro, muy distinto, se roba el escenario y se vuelve el actor protagónico a golpe de goles.

Pasó el sábado en el Estadio Cuauhtémoc con Cuauhtémoc Blanco y Raúl Jiménez.

Del primero, que juega ahora con el Puebla, se dijo de todo por volver a enfrentar al equipo de sus amores. De su pasado con América, de su presente, de si festejaba o no de anotarle a los de Coapa. Se hizo un recuento de sus juegos contra su exequipo y se trato el asunto como un tórrido romance en decadencia.

Pero el presente futbolístico está en otro lado. En un chico espigado, de rasgos finos y fútbol elegante, capaz de marcar anotaciones con habilidad, de cabeza o de penal, o de ser tan generoso para servir algún otro a un compañero.

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Hizo tres goles, todos diferentes y de gran calidad, y puso el pase para el otro para que las Águilas masacraran 4-0 a La Franja en su terreno.

Porque mientras el local vivió esperando, aún incluso sin ingresar al campo, lo que Cuauhtémoc pudiera ofrecerle, aunque fueran migajas de lo que fue un enorme jugador, América se fue al abordaje y Jiménez dio la voz de ataque.

Antonio Mohamed aprendió la lección de una semana antes contra Xolos, su equipo aún no está listo para jugar con una línea de cinco atrás, al menos al parecer no desde el principio. Los huecos dejados por los carrileros y el poco entendimiento de los centrales mostrado ante Tijuana, lo hicieron desconfiar.

Saltó al campo, entonces, con una línea de cuatro: Aguilar, Goltz, Aguilar y Layún, y el fútbol fue fluyendo de a poco.

Jiménez le dio razón de ser al esquema que incluyó a Velasco, Molina, Martínez y Arroyo en el medio campo, y a los 16 minutos, con un cabezazo, abrió el marcador. Suficiente para trabajar un partido a todas luces complejo por la necesidad de puntos del local que busca no descender de categoría.

La reacción de La Franja, que la hubo, se quedó en esbozo por los pocos alcances de Eisner Loboa, Wilberto Cosme y Flavio Santos que contaron con al menos tres chances importantes de anotar, dos de ellos francos y con el arco sin resguardo.

Luego vino el cambio de Juan Carlos Valenzuela por Moisés Velasco y el reacomodo a una línea de cinco atrás. Entonces vino el show de Raúl Jiménez, paradojicamente, justo un minuto después de que ingresara Cuauhtémoc Blanco al terreno de juego.

A los 61', Raúl, cobró un penal con el espectáculo y la sangre fría que lo caracteriza, tomó impulso fintó y disparó raso, imposible para Rodolfo Cota.   

Nueve minutos después, América robó un balón en el medio campo y Jiménez, sin visos de protagonismo excesivo, cedió a Oribe Peralta para el 3-0.

Y a los 75’, bajó un largo balón servido por Miguel Layún, se quitó a un hombre y a la llegada de otro anotó. Su gama de posibilidades futbolísticas luce amplia y en expansión.  

Del otro lado, Cuauhtémoc sufría con el marcador y con el balón en los pies. Imposibilitado para una respuesta exigente y amplia, aunque dio un pase excelente que, una vez más, un compañero no acertó a encajar.

En algún punto del partido, el americanismo sintió melancolía por el ídolo ya lejano, pero seguramente fue poca. El ahora de su equipo, el presente, es Raúl Jiménez.

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