Juegos Olímpicos

Pyeongchang, lo que el viento se llevó y el fantasma de Nagano 1998

Los Juegos Olímpicos de Invierno se han visto opacados por la madre naturaleza.
14 Feb 2018 – 8:48 AM EST

Después de la anulación el domingo del descenso masculino, prueba reina de los Juegos Olímpicos Pyeongchang 2018, y de la del gigante femenino el lunes, el viento volvió a hacer de las suyas este miércoles, obligando a llevar al viernes el eslalon y el biatlón femenino, y haciendo resurgir el fantasma de Nagano 1998.

" Gang-Poong", "fuerte viento" en coreano: no ha habido un día desde el domingo en que esas palabras no se escucharan en el parte meteorológico, tan esperado y estudiado en estos Juegos como el programa de la propia competición deportiva.

Ya sea o no glacial, las potentes rachas de viento crean un problema para la seguridad de las pruebas y de los esquiadores, en perjuicio de los difusores del evento en televisión, que se ven obligados a reconfigurar su programación.


Desde la inauguración de los Juegos Olímpicos el pasado viernes, con rachas de hasta 100 kilómetros por hora, tanto en Jeongseon, la sede de las pruebas de velocidad, como en Yongpyon, sede de las técnicas, el viento se ha situado como el principal problema para los organizadores.

Pero no sólo el esquí alpino se ha visto afectado. El cuádruple campeón olímpico de saltos, el suizo Simon Ammann, temblando de frío en lo alto del trampolín a la espera de que cesase el viento, dejó una de las imágenes de los Juegos.

Esta no es la primera vez que los Juegos Olímpicos de Invierno se ven perturbados por la madre naturaleza.

Hace 20 años, a causa de la nieve y de la niebla, el programa de las pruebas de esquí de los Juegos de Nagano (Japón) también se vio afectado.


El descenso masculino fue pospuesto en aquel entonces en dos ocasiones.

En ese entonces, el favorito austríaco Hermann Maier se fue al suelo de manera espectacular, un accidente del que se recuperó rápidamente, ganándose el apodo de 'Herminator'.

En lo puramente deportivo este miércoles, el estadounidense Shaun White, gran estrella mediática y gran favorito de la prueba, conquistó la medalla de oro en Snowboard halfpipe, logrando su tercer título olímpico después de los conquistados en 2006 y 2010.

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