Juegos Olímpicos

Soñar, actuar, planear. Ismael Hernández y su práctico estilo de vida

El medallista de bronce en pentatlón moderno lleva 17 años practicando su deporte y es economista. Ha debido superar un doping accidental y una lesión que le marginó de Londres 2012.
21 Ago 2016 – 10:31 PM EDT

Ismael Hernández ha contado a la prensa que tras las tres primeras pruebas del pentatlón moderno en Río 2016 se vio en sexto sitio y pensó de inmediato que aquella era la suya.

Luego de 17 años en su disciplina era el momento fundamental de su filosofía de vida: actuar.

En su evento más fuerte se definiría todo. Se lanzó a la prueba combinada confiando en sus posibilidades. Tiró, corrió, volvió a tirar y volvió a correr. Sus últimas cinco dianas y su último kilómetro los hizo con un solo objetivo en la mente, una medalla.

Cruzó la meta con una sonrisa enorme y los brazos extendidos. Con un rostro victorioso que solo se puede ver en unos Juegos Olímpicos. Lo hizo en el tercer sitio y su presea fue de bronce.


Hace 17 años, sin saberlo ni pensarlo, el chico inició todo. Luego de probar en el fútbol -deporte en el que se asume malísimo-, basquetbol, natación y demás, un día en el deportivo de la Secretaria de la Defensa vio un grupo de niños y jóvenes que corrían, y nadaban.

Le explicaron de qué se trataba aquello y dijo sí.

Pero su inmersión en el pentatlón fue gradual. A los 9 años corría y nadaba, no más. A los 12 inició con el tiro, a los 14 con el esgrima y finalmente a los 15 con equitación.

En un video familiar, Ismael tras una competencia infantil se mira sonriente y luciendo en el pecho una medalla. Alguien le pregunta, “Ismael, ¿cómo llegaste en el tercer lugar?” y con su voz de niño contesta, “con mucho esfuerzo y dedicación”.


En una entrevista realizada por Claro Sport y que se puede ver en youtube, el chico explica: “No era el mejor nadador cuando empecé, no era el mejor tirador ni el mejor en equitación. De corredor sí he tenido buena parte. Cuando empecé había gente con más talento que yo”, asegura.

Para ilustrar lo que vino después, una anécdota que vivió en casa de su abuelo de muy pequeño. A la alberca le lanzaron un dinosaurio de juguete. Le pidieron que lo sacara, no lo logró. Sus padres le dijeron, “mañana lo vamos a volver a intentar y lo vamos a lograr”.

Perseverancia es la palabra. La usó para ir avanzando en el deporte, pero sobre todo en dos momentos claves de su vida.

En el 2010, en los primeros Juegos Centroamericanos en los que participó, ganó el oro pero tuvo un doping positivo por clembuterol. Aseguró que la sustancia estaba ahí pero no con dolo.

El clembuterol se usa sistematicamente en el ganado vacuno en México y son varios los atletas que por un descuido han dado positivo a él.


Debió recuperarse y seguir adelante. Luego no pudo clasificarse a Londres 2012 por cinco fracturas que sufrió en el rostro tras la frenada de un caballo.

Le tomó tiempo volver, pero él lo tenía claro. El sueño eran unos Juegos Olímpicos y siguió tirando para adelante.

Al mismo tiempo que ascendió en el pentatlón siguió estudiando y hace un par de años se título en economía en el Tec de Monterrey porque asegura que le apasionan la historia y las matemáticas.

En la entrevista con Claro Sport previo a los Juegos Olímpicos lanzó un par de frases a todas luces claves ahora.

“El éxito es no darse por vencido. No importa si alcanzas el objetivo o no, pero tienes que estar seguro que diste tu cien por ciento...disfrutar el camino también es éxito”, dice.

O esta otra: “Mi filosofía de vida es encontrar algo que te guste, soñar, planear y asegurarte de que realmente cumplas...soñar, planear y actuar”.

Hoy el chico actuó-ejecutó y cerró el ciclo deportivo de su filosofía de vida.

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