Juegos Olímpicos

Novak Djokovic, las lágrimas de un campeón derrotado en Río

El serbio, número uno del mundo, perdió en la primera fase del tenis individual ante el argentino Juan Martín Del Potro.
8 Ago 2016 – 12:38 PM EDT

En los últimos años, Novak Djokovic ha hecho que su nombre se haya convertido en un sinónimo de éxitos y títulos. Desde la temporada 2011, el serbio ha ganado 11 de sus 12 eventos de Grand Slam, dos de ellos esta temporada, y es el indiscutible número uno del mundo y dominador máximo del circuito ATP.

Después de un par de años viviendo tras la sombra del suizo Roger Federer y del español Rafael Nadal, Djokovic se ha convertido en el hombre a vencer en tenis masculino. Al haber ganado cinco de los siete eventos Masters 1000 y dos de los tres Grand Slam esta campaña, el nacido hace 29 años en Belgrado llegaba a Río como el máximo favoritos a conseguir el único título importante que le falta en su ilustre carrera: la medalla de oro en los Juegos Olímpicos.

Además de su gran nivel, el serbio jugaba en su superficie predilecta, la de cancha dura, y arribó con la preparación adecuada, pues venía de conseguir el campeonato del Masters 1000 de Toronto la semana previa al inicio de las justas máximas del deporte.

No obstante, el sorteo del cuadro principal del tenis individual en los Juegos hizo que su rival fuera el argentino Juan Martín Del Potro, el mismo que hace apenas cuatro años en Londres evitó que ganara su segunda presea de bronce en los Olímpicos. Se trataba de un retador peligroso, que llegaba sin presión, con todo por ganar y muy poco por perder y que pega el que es seguramente el golpe de derecha más peligroso del tenis en la actualidad.

El domingo, en una noche inspirada, Del Potro, que está regresando este año después de un par de temporadas plagadas de lesiones, sacó lo mejor de su tenis y venció con un doble 7-6 a Djokovic, una sorpresa que, además de evitar el gran objetivo de Novak, hizo que dejara la cancha central de Río lleno de lágrimas, un gesto que dejó ver el lado más humano de un serbio que, por muchos pasajes en las últimas campañas, ha mostrado un nivel de juego sobrehumano.

Aunque no es la primera vez que Djokovic lloraba de tristeza en una cancha, pues ya le había sucedido hace un año tras caer en la final de Roland Garros ante el suizo Stan Wawrinka, la de la noche del domingo, como el mismo serbio la calificó, “es una de las derrotas más dolorosas” de una carrera llena de triunfos. Seguramente, en Tokio 2020, Novak vuelva a tener una oportunidad y ojalá que sus lágrimas, las mismas que esta vez conmovieron al mundo por su expersión llena de tristeza, sean de alegría.


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