Juegos Olímpicos

Eric Moussambani, el nadador que casi se ‘ahoga’ en Sidney 2000

Los Juegos Olímpicos siempre nos traen historias heróicas, como la de Eric Moussambani de Guinea Ecuatorial.
12 Ago 2016 – 4:40 PM EDT

Por: Geovany Guerrero

RÍO DE JANEIRO – Los Juegos Olímpicos siempre nos traen historias heróicas, los de Río nos ha traído la hazaña de Michael Phelps en la piscina, lugar donde también se han celebrado hitos conmovedores como el de Eric Moussambani de Guinea Ecuatorial.

Cuatro meses antes de Sidney 2000 su fue invitado a participar en los Juegos, el Comité Olímpico Internacional tiene un programa para que países en vía de desarrollo puedan estar en la justa veraniega.

Guinea Ecuatorial lanzó una convocatoria para hacer pruebas y seleccionar a un nadador que los representara: Moussambani fue el único en presentarse, así ganó su boleto a Australia.

Eric estaría en los 100 metros libres. Llegó a la piscina sin googles ni traje de baño y con conceptos bastante básicos de cómo nadar, en pocas palabras, sabía mover las piernas y los brazos para no ahogarse.

Un entrenador de otro país le dio un par de consejos antes de lanzarse al agua, aun así, el ecuatoguineano temblaba de miedo.

Karim Bare de Niger y Farkhod Oripov de Tajikistán compartirían la alberca con Eric. Los tres nadadores se colocaron en posición, los dos primeros hicieron salida en falso y fueron descalificados de la competencia.

Moussambani quedó sólo frente a la piscina, la cual se empezó a convertir en un océano para el africano. Nunca había tenido enfrente tanta agua. Eric trató de dominar el miedo, vio a los directivos, con la mano derecha se señaló y con la cabeza preguntó si sólo él se lanzaría, la respuesta fue sí.

Se acomodó los lentes, tomó el aire que después le faltaría en la competencia, se puso en posición, regresó a su silla, se volvió a parar, se colocó y cuando escuchó la señal se zambulló en el agua.

El público aplaudía. Moussambani movía los brazos con toda la fuerza, eran dos aspas, su piernas eran pistones, pero el gas se acababa, llegó a los primeros 50 metros en 40.87 segundos, 18.14 segundos por arriba del récord mundial.

El africano iba por los otros 50, pero el cuerpo no le respondía, parecía que colapsaría, fue entonces que puso en función el músculo más grande que tenía: el corazón.

Con el aliento de la gente y la fuerza del espíritu, además de la boca abierta, Moussambani empezó a avanzar con brazadas lentas, el aplauso de la gente lo empujó, la llegada parecía eterna, el aire insuficiente. Eric empezó su último ataque, llegó hasta el final, débil tocó la meta, se colgó a la orilla de la alberca, abrió la boca y dio la bocanada de aire más grande de su vida, estaba a salvo.

Su tiempo fue de 1:52. 72, nada envidiable. No ganó nada, sólo su pase a la historia como uno de los nadadores con más corazón del deporte.

Hace unos días Eric Moussambani se lanzó como candidato a la presidencia de la Federación de Natación en su país. Es una victoria segura, nadie ha presentado candidatura. Va solo a la cima justo como hace 16 años.

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