Juegos Olímpicos

¿Alguien le puede dar un abrazo a Justin Gatlin?

Apenas sonríe, después de ser mejor que Bolt durante un buen tiempo, volvió a perder en el momento importante contra el jamaiquino.
15 Ago 2016 – 12:25 PM EDT

Por Ivan Pérez | @ivanpm82

RÍO DE JANEIRO. Poco cariño. Mínimo. A veces nada. Nada. Justin Gatlin es tratado como un rufián, como el criminal al que nunca jamás le creerán. Uno de los cinco hombres más rápidos de todos los tiempos es el villano. Dos veces positivo por dopaje le condenaron – así parece- para siempre.

Aparece Gatlin al menos unas cinco veces en close up en las cámaras del Estadio Olímpico. Nada. Ni un guiño a la grada, ni una sonrisa. Allá arriba, donde están todos, le dedican el abucheo más grande que se haya llevado un atleta en Río de Janeiro. Rechazo.

¿Qué tanto daño te hace no recibir cariño?

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Sin cariño – dice la Universidad de Duke- se nos mueren millones de neuronas. “No existe enfermedad más amarga a nivel anímico que la soledad causada por la indiferencia y por el vacío social” detalla un reporte la Universidad de Carolina del Norte. Justin lo padece desde que regresó en junio del 2010. A donde vaya por el mundo, con quien vaya, en donde se presente, sólo hay de dos: o lo abuchean o pasa desapercibido.

Pero mandemos al carajo a la ciencia, ¿cuántas veces no has tenido necesidad de sentirte querido y no hay nadie que te lo haya hecho sentir? Soledad, impotencia, rabia, nudo en la garganta, a veces lágrimas. Así se siente.

Gatlin aparece en las pantallas del Estadio Olímpico con un gesto molesto. Cero expresiones y cuando lo hace es para contraer los labios como si se los fuera a comer. Y luego, la gente le dedica una carretada de desaprobación monumental. Silbidos, gritos, reclamos.

Llegó antes que Bolt pero fue rebasado en la carrera del aprecio. Usain es un tipo que además de sus marcas imposibles, tiene un carisma de ídolo. “Ya es tiempo que le perdonen, decidió volver y nunca más se ha manchado”, pide el entrenador del equipo de Estados Unidos, Tracy Sudlin, abogando por él.

Después del Mundial de Beijing 2015, hace un año, después de ser el mejor toda la temporada, de ganarle carreras a Usain, de prepararse hasta el hartazgo, Justin – desesperado, liquidado- le dijo a su entrenador: “¿Qué he hecho mal?, ¿por qué me ganó ahora?”.

Ni querido, ni el número uno.

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“Él ha pagado muy caro su error”. Tracy es de las personas que ha estado más cerca de Justin.

¿No es acaso eso suficiente ya?

No.

La noche en que Usain Bolt se convirtió en un velocista para la eternidad olímpica

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Michael Johnson, el último gran velocista de los Estados Unidos, dijo que Gatlin, “no debería ni siquiera estar en el equipo”. Cuando una leyenda te condena, es sentir el peso de su historia como camina despacio sobre ti. Te despedaza.

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Suena el disparo de salida y Gatlin sale a toda máquina. A 43 kilómetros por hora. Cruza la meta y parece todos llegan al mismo tiempo. Es 2004 y se lleva la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas. No sabe lo que le espera más adelante. La condena.

Ayer, tras ganar la plata (después de ser mejor, otra vez, que Bolt toda la temporada), apenas si tiene expresiones de felicidad. “¿Sabes?, para mí es importante estar en el podio porque ya soy un viejo en la pista”, reflexiona minutos después de terminar en segundo lugar de los 100 metros.

Antes de comparecer ante la prensa, Gatlin se envolvió en una bandera y justo en ese momento, sin que nadie le obsequiara un abrazo, su bandera lo hizo, le rodeó el cuerpo. Por fin sonrío.

-¿Por qué es tan especial esta medalla?

-Hay un pequeño vacío de tiempo y responde

- Tu sabes…

-Pasa otro pequeño vacío.

-He trabajado mucho todo este tiempo, demasiado, para llegar y concluirlo aquí, bajar de 10 segundos.

La historia todavía no termina. Hay tiempo para un poco de cariño. Gatlin estará en los 200 metros y el relevo 4x100.

¿Qué es el afecto?

Desde el punto de vista tradicional, es una “sensación de las emociones que se expresan de muchas maneras”, desde la biología es “todo acto o comportamiento de ayuda, protección, cuidado, que contribuya a la supervivencia de otro ser vivo”.

¿Qué ganas con un abrazo?... la psicología Gestalt dice que justo al momento del contacto físico los dos corazones se juntan. Necesidad. Gatlin los espera.

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Ivan Pérez es Editor de deportes del periódico El Economista, fundador de Cámara Húngara y colaborador de Forbes México. Ganador del premio 50 años de la Copa Libertadores en la categoría de prensa escrita. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, Licenciado en Periodismo por el PART, becario del Programa Prensa y Democracia (Prende).

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