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Si bien Gary Kubiak ayudó a cambiar la cultura de los Texans, el equipo parece haberse estancado en 2013 (AP-NFL).

Schein: Se está terminando el tiempo para Gary Kubiak con Texans

Schein: Se está terminando el tiempo para Gary Kubiak con Texans

Adam Schein echa un vistazo a los problemas de un equipo que se suponía era de élite, los Texans, y señala a un culpable: su coach.

Si bien Gary Kubiak ayudó a cambiar la cultura de los Texans, el equipo...
Si bien Gary Kubiak ayudó a cambiar la cultura de los Texans, el equipo parece haberse estancado en 2013 (AP-NFL).

Por Adam Schein

Los Houston Texans tienen marca de 2-4. En la semana seis el equipo fue molido, avergonzado y humillado en casa por los St. Louis Rams. El marcador final fue de 38 a 13, pero el partido nunca estuvo así de cerrado.

Esto no suele suceder a equipos con rosters que gritan “contendiente al Super Bowl”. Los frustrados fans de los Texans, de manera patética, festejaron cuando el cuestionado mariscal Matt Schaub se vio forzado a dejar el partido con una lesión.

Houston ha llegado al absoluto fondo. Bienvenido a la antesala de la guillotina, Gary Kubiak.

Sí, Schaub ha jugado mal, lanzando intercepciones para touchdown en cuatro partidos consecutivos y nueve intercepciones totales contra solo ocho pases de touchdown. Pero cuando se asigna la culpa por el comienzo de 2-4 de los Texans, una gran porción es para el entrenador. Esa conclusión no es una reacción a un partido ni a una temporada. No es un reflejo. El caso contra Kubiak ha estado construyéndose por un tiempo.

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Kubiak merece mucho crédito por ayudar a cambiar la cultura de los Texans. El coach entregó buenos dividendos al gerente general Rick Smith y al dueño Bob McNair cuando sorpresivamente le mostraron paciencia tras una temporada de 6-10 en 2010. Dado que Kubiak también tuvo marca de 8-8 en 2007 y 2008 y 9-7 en 2009, nadie hubiera tenido quejas si los Texans hubieran cambiado de entrenador. Pero Smith y McNair creyeron que Kubiak era quien llevaría a Houston más allá de ese límite. Y sí, Kubiak comandó a los Texans en sus primeros dos viajes a playoffs, derrotando a los Cincinnati Bengals en ambas ocasiones antes de caer en la Ronda Divisional.

Pero eso no revela toda la historia.

¿Recuerdan el mes de diciembre de 2012? La nación estaba emocionada por ver a los Texans y los Patriots enfrentarse en un duelo de lunes por la noche. Houston tenía marca de 11-1 y tenía su destino en sus manos para ser el mejor sembrado de la AFC y recibir todos los playoffs en casa. Los jugadores de los Texans usaron chamarras de preparatoria durante el vuelo a New England.

Los Texans perdieron 42 a 14 y uno podría argumentar que todavía no se han recuperado.

Posteriormente Houston perdió dos de los últimos tres partidos que le restaban en temporada regular y, de paso, dejó ir la mejor marca de la AFC. Los Texans probablemente no deberían de haber ganado el partido de la Ronda de Comodines contra los Bengals: Si Andy Dalton hubiera conectado con un A.J. Green completamente desmarcado, Cincinnati hubiera avanzado.

Smith ha construido el que posiblemente es el roster más talentoso de la AFC. Los Texans lideraron la conferencia con nueve jugadores elegidos al Pro Bowl la temporada pasada. El club tiene a Duane Brown, uno de los cinco mejores tackles izquierdos de la NFL. Tienen a corredores del más alto nivel en Arian Foster y Ben Tate y dos de los mejores jugadores defensivos de la liga en J.J. Watt y Brian Cushing.

Y a pesar de eso, los Texans han caído en una racha de cuatro derrotas consecutivas bajo el mando de Kubiak, cuyo manejo de los juegos ha sido cuestionable y cuya selección de jugadas ha estado comprensiblemente bajo escrutinio. ¿Necesitan pruebas del último punto? Luego de que Houston desperdició el partido ante Seattle en frente de sus fans, el sagaz esquinero de los Seahawks Richard Sherman alegó saber exactamente que jugada usarían los Texans, lo que levó a la ahora famosa intercepción devuelta para anotación. En ese caso la culpa sería de Kubiak, quien además ha tenido ahora casi un año para diagnosticar y corregir los problemas de Schaub.

Consideremos las últimas siete derrotas en temporada regular de los Texans. Han desperdiciado ventajas o hasta sido apaleados. El equipo tiene demasiado talento para hacer eso. Cuando pasa consistentemente, es culpa del entrenador.

Los Texans ganaron partidos cerrados en las semanas uno y dos, y yo consideré que mostraron determinación. En lugar de eso, se trató de un heraldo de lo que les esperaba y una prueba más de que Houston no está listo para el horario estelar.

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Los campeones reinantes del Super Bowl, los Baltimore Ravens, recibieron a los Texans con una paliza 30 a 9. Luego los Texans fueron incapaces de mantener una ventaja de 17 puntos en la segunda mitad contra los Seahawks. Houston ni siquiera mostró corazón en un partido televisado a nivel nacional cayendo por 31 puntos contra los San Francisco 49ers. Y ahora Houston le permitió 38 puntos a unos Rams que han batallado en el año.

El calendario de los Texans no se hará más fácil. El equipo juega contra los Kansas City Chiefs (6-0) en la semana siete y luego descansarán antes de medirse a los Indianapolis Colts y Arizona Cardinals.

Hay ocasiones en que los entrenadores alcanzan su fecha de caducidad. Lo que Smith y McNair tienen que preguntarse en su octava temporada con Kubiak es a dónde se dirige el equipo. Ellos tendrán que echar un vistazo a su bola de cristal, no voltear al espejo retrovisor.

¿Es la combinación Kubiak-Schaub la correcta para llevar a Houston más allá de la Ronda Divisional? Smith y McNair deben de tener sus dudas. Los equipos de Kubiak han tenido problemas cuando se les ha pedido que asciendan de nivel o jueguen en un momento grande. Y ahora los Texans están cayendo en llamas.

Es común escuchar que las ventanas para conseguir un campeonato se abren o se cierran. En la NFL esas ventanas son extrañas. Los Indianapolis Colts de 2011 fueron una vergüenza pero ahora Andrew Luck, Chuck Pagano y una serie de difíciles triunfos contra equipos de élite y regresos en el último cuarto, “Indy” ha superado a Houston en la AFC Sur. McNair tiene que estar consciente del hecho.

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La ventana de los Texans no tiene por qué cerrarse. Las cosas podrían funcionar: Houston podría corregir el camino y pelear por un comodín. Pero, ¿es eso suficiente? ¿Acaso un entrenador como Greg Roman, David Schaw, Kevin Sumlin, Mike Zimmer o Jon o Jay Gruden " un entrenador con mentalidad ofensiva que permita que se retenga al coordinador defensivo Wade Phillips " ganaría más partidos con este talento?

Si los Texans siguen siendo golpeados en la cara puede que sea momento de enterarnos.

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