Capitulo 1.- La Isla que juega fútbol escuchando rock: Gran Bretaña, la guitarra y el balón

Se trata de una nación cuyo legado musical y futbolero va desde el Manchester City de Oasis hasta el aristócrata Arsenal de Mick Jagger.
3 Abr 2017 – 1:53 PM EDT

Este es el album futbolero del rock británico

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'No tengan miedo. Esta isla está llena de ruidos, sonidos extraños y dulces melodías que hacen sentirte bien y no molestan a nadie', dijo el famoso Calibán, un personaje creado por el legendario dramaturgo británico William Shakespeare.

Eso es básicamente el Reino Unido para los amantes de la música: una isla llena de ruidos, sonidos extraños y dulces melodías.

Y para los amantes del fútbol no es sino una isla repleta de verdes prados húmedos, donde patear un balón o verlo ser pateado hace sentirse tan bien como escuchar a The Beatles, Pink Floyd y Blur. Aquellos quienes profesan apego al balón y a la guitarra hallan en la Gran Bretaña una nación donde música y fútbol transmiten el carácter de su gente en las calles, en las tribunas y en los pubs.

Es de esos países donde afortunadamente el fútbol y el rock derriban las barreras de las clases sociales. A pesar de la reputación aristocrática y de alto caché del Arsenal Football Club, equipo del cual Mick Jagger es hincha confeso, él y sus Rolling Stones siempre hicieron música para que todo el mundo estuviese satisfecho moviendo las caderas una y otra vez. Sin ganar la Premier League desde el 2004, Jagger puede decir que de su club He can't get no satisfaction.

Echando abajo más barreras, Elton John pasó del piano y los escenarios al despacho directivo del Watford Football Club y al palco presidencial del estadio Vicarage Road. Enriquecido gracias a su popular canción Rocket Man, y habiendo fundado su propia compañía discográfica, The Rocket Record Company, Sir Elton asumió las riendas de los 'Abejorros' en 1976 y su gestión fue tan buena que un club tan chico rozó la gloria ante el Liverpool en 1983 y alcanzó la final de la Copa en 1984.

Viajar al pasado del rock británico es volver a sentarse en las gradas y poner pie sobre el césped del Viejo Estadio de Wembley (ver fotogalería arriba), demolido en el 2003. Aquel majestuoso gigante de arquitectura victoriana y torres de yeso blanco con capacidad para más de 80 mil espectadores lo mismo albergó conciertos multitudinarios de Pink Floyd (cuyo vocalista, Roger Waters, también hace fuerza por el Arsenal), que partidos de la selección inglesa en los cuales se vio lo mejor del viejo Paul Gascoigne, aquel aguerrido futbolista cuya carrera fue exterminada por la drogadicción y el alcoholismo.

Verdaderos héroes de la clase trabajadora inglesa siempre fueron los hermanos Gallagher de Oasis. No hinchaban por el Manchester United, sino por el equipo del pueblo y de los barrios: el Manchester City. I don’t believe that anybody feels the way I do, about you now (No creo que nadie sienta como ahora siento sobre ti), bien podría ser una melodía de amor no correspondido por un City que vivió y que vive a la sombra del éxito de los 'Diablos Rojos'. Noel Gallagher solía frecuentar el Estadio City of Manchester, hasta que el club fue comprado por árabes millonarios y quizás la esencia trabajadora de la escuadra celeste se perdió para siempre.

Pese a la melancolía y nostalgia por tiempos, partidos y giras que nunca volverán, el final del siglo 20 y el inicio del 21 trajo consigo nuevas bandas para escuchar y nuevos equipos para admirar. Los miembros de Blur (calificada por los expertos como la mejor agrupación rockera de todos los tiempos desde el inicio de la humanidad) se adelantaron a su época e hincharon por el Chelsea antes de la llegada del ruso Abramóvich, tomando café y viendo televisión. Los aún escasamente conocidos rockeros de Kasabian salen a tocar con orejas de zorro y banderas de un equipo ahora bastante conocido: el Leicester City Football Club. Larga vida al rey.

¿Qué es Gran Bretaña sino una isla llena de ruidos? Ruidos los cuales deben escucharse para saber de dónde vienen esas dulces melodías que no molestan a nadie: si de una guitarra conectada a un amplificador o si de un balón que besa la red por dentro, causando el fluir de ríos de cerveza y el cantar, el cantar, el cantar y el cantar de los rockeros británicos.


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