Barcelona

Johan Cruyff y un recuerdo inmortal a tres años de su deceso

El mundo del fútbol aún llora la muerte del holandés, quien cambió la forma de ver y jugar el balompié.
24 Mar 2019 – 2:30 PM EDT

En una era donde se claman las características "celestiales" de los jugadores y se atribuyen cualidades de deidad a los futbolistas, pocas veces se recuerda a los cimientos de lo que es el balompié moderno, sus asegunes dentro de la cancha, los rincones del espectáculo o las reglas del "buen jugar".

Hendrik Johannes Cruijff nació un 25 de abril de 1947, o al menos eso dice su acta de nacimiento, aunque pareciera que hubiera nacido en el Siglo XXX. Murió un día como hoy, pero de 2016, aunque pareciera que nunca se fue y nunca se irá.

Johan Cruyff entendió mejor que nadie lo que era el deporte más popular del mundo. No era solo intentar meter más goles que el rival, sino que era dotar al juego de una estética que solo pertenece a disciplinas "bellas" como la más espectacular de las galas de la gimnasia. Evolucionar al balompié hacia un negocio redituable, pero desde la cancha, desde ese rectángulo verde que es el escenario más importante que puede haber en el gremio en torno a este deporte.

El holandés es considerado el padre del "Fútbol total", ese que establece la facultad de obreros en cada uno de los elementos en la cancha, pero también, de artistas de la pelota, desde el portero hasta el punta, sin importar flanco o rol, cualquier elemento podría convertirse en un artífice del "arte" que Cruyff dotó a su escuela. Su forma de pensar fue tan revolucionaria que el balompié de hoy en día no podría entenderse sin su aportación


AJAX, DONDE TODO SE ORIGINÓ

Antes de ser el equipo más atractivo del mundo, el rey de los Países Bajos, la mejor cantera del planeta, el Ajax de Ámsterdam, era un conjunto que daba poco por presumir a la capital de Holanda. Ahí fue donde Johan Cruyff forjó su carrera.

El medio guió al Ajax a la élite europea al conquistar títulos a diestra y siniestra. La década de los 60s y principios de los 70s fueron mágicas para una Ámsterdam que se volcó a ver al 'Flaco dorado' que metía goles con las suelas, daba pases con los talones y corría como nadie para ayudar en labores de defensa.

El conjunto holandés inició una hegemonía que solamente el Real Madrid había impuesto en la misma génesis de la Copa de Europa: Cruyff levantó la Champions en tres ocasiones seguidas, del 71 al 73, justo el año en el que el reinado fue truncado para apuntalar lo que sería una escuela inolvidable en el futbol, ahora, en una tierra virgen llamada Cataluña.


BARCELONA, EL FÚTBOL TOTAL

Cruyff llegó al cuadro culé después de destruir cualquier paradigma en el Ajax. Rápidamente se ganó el corazón de la afición catalana y se especializó en dotar de espectacularidad a equipos grises antes de su llegada. Fue ahí donde pulió su idea que lo haría inmortal: el fútbol total.

Después de jugar el Mundial de Alemania 1974 (y dejar su huella también en la Selección de Holanda), el Flaco pasó a ser el genio. Una vez finalizada su carrera de jugador, como director técnico, tuvo la oportunidad de transmitir a otros la forma en la cual él veía el futbol.

Ya bajo su cargo, el Barcelona pudo romper la mayor barrera de su historia: ganar la Champions League, algo que consiguió en 1992 en una dramática y memorable Final en Wembley ante la Sampdoria.

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