Adiós al Estadio Azul II: el fútbol americano, el alfa y omega

El juego inaugural del hoy Estadio Azul fue un partido de fútbol americano entre los Pumas de la UNAM y los Aguiluchos del Colegio Militar.

Aunque se le ha conocido más por sus partidos de fútbol soccer, el alfa y el omega del Estadio Azul será el fútbol americano.

El sábado, Cruz Azul jugará por última vez en su casa al recibir a Morelia por la Jornada 16 del Clausura 2018, sin embargo, un día después se jugará el Tazón México III para definir al campeón de la Liga de Fútbol Americano Profesional de México (LFA).

Además, el primer espectáculo deportivo del Estadio de la Ciudad de los Deportes, como se le conoció originalmente, fue también un partido de ese deporte entre los Pumas de la UNAM y los Aguiluchos del Colegio Militar.

" El hoy Estadio Azul se construyó para jugar fútbol americano, que en esa época estaba en su apogeo, era la época dorada del fútbol americano donde podemos ver imágenes en la televisión y el cine, había muchos ídolos nacidos del fútbol americano universitario", recuerda Oscar Pérez, presidente de la LFA.

También fue casa en diferentes ocasiones para los Clásicos del fútbol americano estudiantil en México entre los Pumas y los Burros Blancos del IPN.

"Nosotros no bajábamos por las escaleras, el Politécnico era el que entraba por la puerta 1, nosotros llegábamos por la Plaza de Toros, llegábamos en los camiones y ahí había un túnel que te comunica con el Estadio Olímpico de la Ciudad de los Deportes", evoca Joaquín Castillo, quarterback de los Pumas a finales de los años 60. "Ya después en el túnel nos concentrábamos para ya empezar a pensar en el calentamiento y esa salida del túnel, no sé cómo explicarte, porque salías y el oír por un lado los huelums y por el otro lado los goyas.”


Durante más de cuatro décadas, en este estadio se jugaron a la par partidos de los dos deportes, e incluso fue el segundo en recibir un partido de la NFL fuera de los Estados Unidos y Canadá, cuando los New Orleans Saints y los Philadelphia Eagles se vieron las caras en un juego de pretemporada en 1978.

El quarterback de aquellos Saints fue Archie Manning, cuyos hijos, Peyton y Eli, ganaron un par de Super Bowls cada uno.

Solo el Azul, el Azteca y el Universitario de Monterrey han recibido juegos de la NFL en México.

“En 1990 fue el último partido que se jugó ahí, nosotros tuvimos esa oportunidad y jugamos contra el equipo de Pumas y una anécdota bonita es que en ese estadio tuve la oportunidad de que mi novia estuviera en ese estadio, ahora mi esposa, ella es aficionada del futbol americano y se le dio la oportunidad de tomar una serie de fotos y es una anécdota bonita o padre para mí”, rememora Enrique Zárate, head coach de las Águilas Blancas del IPN.

Con información de Vladimir García y Ricardo Otero

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