La transformación chilena tras la polémica con Bolivia

El penal contra el conjunto boliviano fue el momento clave en el renacer chileno.
23 Jun 2016 – 1:21 AM EDT

La renuncia de Jorge Sampaoli cimbró por completo a Chile. El técnico argentino dejó a principio de año al actual campeón de América con una de las selecciones más brillantes en la historia de la Roja. Tras varios rumores que apuntaban a distintos entrenadores, el 28 de enero la Federación Chilena de Fútbol confirmó que el también argentino Juan Antonio Pizzi se convertía en el nuevo director técnico del conjunto andino.

La decisión no dejó satisfecha a la afición chilena quien no deseaba la salida de Sampaoli y que no estaba convencida si Pizzi podría mantener el extraordinario nivel de la Roja y generar éxitos con la que se dice, es la mejor generación de futbolistas de Chile.

El destino quiso que el debut de Juan Antonio Pizzi al frente de Chile se diera en el Estadio Nacional de Santiago contra Argentina, curiosamente, en el mismo sitio y ante el mismo rival donde la Roja obtuvo el título de Copa América, su triunfo más glorioso de la historia.

El 26 de marzo, Argentina se metió a territorio andino y le arruinó el debut a Pizzi con marcador de 2-1 gracias a los tantos de Ángel di María y Gabriel Mercado.

Las críticas cayeron sobre Juan Antonio Pizzi pese a que unos días más tarde golearon 4-1 a Venezuela a domicilio. Chile ganó, pero no convenció y generó dudas de cara al inminente arranque de la Copa América Centenario donde llegarían a defender su corona.

Previo al torneo, Chile caería como local 1-2 frente a Jamaica y 1-0 ante México. En el debut de la Copa 1-2 contra Argentina nuevamente, un resultado que ponía en tela de juicio la capacidad de Pizzi y su continuidad al frente de la Roja. Los andinos no solo no ganaban, sino que jugaban muy mal.

Pero no hay mal que dure 100 años, y el 10 de junio, en otro terrible encuentro chileno, la suerte y la polémica arbitral ayudaron a que la Roja venciera con un penal de último minuto a Bolivia. Un 2-1 que le daba sus primeros tres puntos en el torneo y que lo metía en la pelea por el segundo sitio del grupo D.

Tras aquella noche, Chile se ha convertido en una aplanadora, en una selección que juega por nota y que evidencia a todos sus rivales. Primero, goleó 4-2 a Panamá, luego llegó el histórico 7-0 frente a México y después el 2-0 a Colombia. Trece goles en 270 minutos, es decir, una anotación cada 20 minutos.

Nadie supo cómo Chile pasó de ser una decepción y un equipo cuestionado al voraz seleccionado que aplastaba a sus rivales. Aquel penal contra Bolivia que nunca debió pitarse fue el instante en el que todo cambió para la Roja y para el propio Juan Antonio Pizzi.

Ahora, la tercera puede ser la vencida para el entrenador argentino que tiene dos derrotas ante la 'albiceleste'.

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