América

América y su centenario perfecto, o lo que no fue y… ¿no será?

Las Águilas corren el riesgo de convertir el ‘centenario de leyenda’ que buscan darle a su afición en un ‘centenario de pesadilla’.
29 Jun 2016 – 12:40 PM EDT

A cerca de cumplirse 100 años del 12 de octubre de 1916, día en que alumnos de los colegios Mascarones y La Perpetua sellaron su fusión para dar vida al Club América, en lugar de hablar de la historia y grandeza de la escuadra americanista se pone en duda tanto por seguidores azulcremas como por ‘antis’ que el equipo siquiera entienda lo que implica la magnitud de un festejo como el que está por emprender a lo largo de este segundo semestre del año.

Las palabras, y acciones, del presidente deportivo Ricardo Peláez no han sido bien recibidas por sus fanáticos, más aún después de la forma en que se despidieron del torneo Clausura 2016 cayendo ante Monterrey en semifinales y dejando de lado el título refrendado en la Concacaf Liga Campeones.

La primera queja que manifiesta el americanismo de cara a su ‘centenario de leyenda’ es la eterna exigencia a este club: fichajes ‘bomba’ con renombre internacional, petición fallida con las incorporaciones de Silvio Romero, Renato Ibarra y Bruno Valdez.

Sólo Romero ha mostrado su funcionamiento en la Liga MX, pues su paso por Jaguares le valió llegar a las Águilas, pero ninguno de estos jugadores está cerca de uno de los cracks que los seguidores ansiaban. Y en palabras de Peláez, no habrá más refuerzos, con lo que se desechó toda esperanza de ver como azulcrema a figuras como Falcao, Ribery o Giovani.

Otro anuncio que cayó mal entre la afición fue el que no habrá un partido conmemorativo en el que se enfrente a un rival de peso mundial. La razón: no se pudo conseguir un rival top por la problemática de la fecha, ya que en ese momento todo equipo está inmerso en su calendario local. Adiós a las esperanzas de ver en el estadio Azteca a un Barcelona, Real Madrid, Manchester United o incluso de latitudes más cercanas como River Plate o Boca Juniors.

Ante este panorama, lo único que queda y que no es una misión sencilla es demostrar la grandeza histórica que pregona este equipo pero en el torneo local, donde las exigencias serán totales: ser el equipo protagonista y que desarrolle un juego espectacular, el clásico ‘ganar, gustar y golear’ (lo cual sigue siendo asignación pendiente del técnico Ignacio Ambriz) y por si fuera poco que gane cada uno de los clásicos ante Pumas, Cruz Azul y particularmente el duelo ante las renovadas Chivas.

Como consecuencia de lo anterior, América tendría que ser el primer invitado a la Liguilla, donde más allá del rival en turno en cada instancia no debería haber pretextos para levantar el trofeo y que la ansiada estrella 13 se agregue al palmarés, separándose más del Rebaño.

A la par de la Liga, los azulcremas disputarán la Copa MX arrancando en el grupo 5 junto a Mineros y Venados, equipos del Ascenso MX que no deberían causar mayor problema. El verdadero reto vendría a partir de octavos de final, donde los rivales podrían ser clubes como Cruz Azul, Toluca, León o el propio Guadalajara. Pese a ser un título al que se le da menos importancia, la obligación de ganarlo está ahí.

Finalmente, el título de Concacaf logrado meses atrás permitió que la directiva del equipo asegurara que van a pelear por el particular ‘triplete’: Liga, Copa y Mundial de Clubes, este último al que llegan con deseos de revancha luego de que en la edición 2015 las Águilas se visualizaban jugando de tú a tú ante el Barcelona en semifinales, pero ni siquiera pudieron evitar la derrota ante el Guangzhou Evergrande chino en cuartos de final y su ‘premio de consolación’ fue el quinto puesto luego de vencer al Mazembe del Congo.

Los objetivos que se plantea el América para festejar sus primeros 100 años de existencia son altos, aunque se duda de que cuente con la plantilla necesaria para dichos retos, que podrían convertir el ‘centenario de leyenda’ que buscan darle a su gente en un ‘centenario de pesadilla’.

RELACIONADOS:América

Más contenido de tu interés