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Paso a paso, así explotó y se desarrolló la guerra entre Donald Trump y el deporte

El Presidente de los Estados Unidos, no contento con sus problemas externos con Corea del Norte, también agregó una confrontación interna con deportistas de la NFL y la NBA.
23 Oct 2017 – 11:52 AM EDT

Donald Trump parece gozar con los conflictos, ya sean armados o verbales. Además de tener en vilo a los Estados Unidos por su enfrentamiento con Corea del Norte, el Presidente abrió un frente interno contra el deporte de su país. Distracción buscada o casualidad, esta nueva lucha de entrecasa se fue propagando como el fuego, atizado desde varios sectores. Y le está causando un gran daño a su ya golpeada imagen.

Todo comenzó el viernes pasado, cuando Stephen Curry, la estrella de los Golden State Warriors de la NBA, se sinceró ante los micrófonos y puso en duda su asistencia a la Casa Blanca. Esta simple declaración despertó la ira de Donald Trump y su reacción no se hizo esperar: le retiró la invitación mediante Twitter, su canal favorito de comunicación.


Ante este ataque, LeBron James, un confeso opositor a Trump, hizo escuchar su voz desde Cleveland. El astro de los Cavaliers fue irónico y lapidario con su mensaje. “Ir a la Casa Blanca era un honor hasta que llegaste”, fue uno de sus dardos envenenados.



Paralelamente, los jugadores de la NFL mostraron su desacuerdo con la política gubernamental hacia los afroamericanos y, en los juegos del fin de semana, se arrodillaron en señal de protesta durante el himno de los Estados Unidos.

La temperatura llegó a punto de ebullición cuando Trump, en un discurso que dio en Alabama, acusó a los jugadores de la NFL de ser irrespetuosos hacia el país y pidió que fueran despedidos. Pero su manera de hacerlo fue, justamente, a lo Trump... Tras quejarse de falta de respeto los insultó duramente, diciendo que eran unos “hijos de pu…”.


El asunto, a esta altura, ya estaba fuera de control y las críticas llovieron sobre la Casa Blanca. El comisionado de la NFL, Roger Goodell, fue de los primeros en censurar el exabrupto de Trump.


La bola de nieve crecía y crecía… Y otros deportistas, como el pelotero Bruce Maxwell, se sumaron a la protesta.

La NFL seguía en pie de guerra y ya no había vuelta atrás. Las rodillas en tierra se multiplicaron, convirtiendo este gesto en el símbolo de la lucha.


Hasta uno de los amigos del Presidente, Tom Brady, se dio vuelta en esta ocasión y afirmó que las declaraciones de Trump dividían…

La NBA, el otro pilar de la confrontación, agregó voces de peso en la balanza, como la del mítico Michael Jordan. El exastro, desde la mesura, opinó que las frases de Trump no traían nada bueno. Pero Bradley Beal, de los Wizards, no fue tan medido y directamente calificó de “payaso” al Presidente.


¿Qué hizo Trump? ¿Apaciguar? ¿Deponer las armas y buscar un consenso pacífico? Al contrario, arrimó un fósforo al polvorín e inició la mañana de este martes soltando nuevas quejas en contra de la NFL.

No contento con eso, uno de los hombres más influyentes del mundo, volvió a hacer uso de su cuenta personal de Twitter para lanzar un misil adicional: solicitó una regla que prohíba a los jugadores arrodillarse durante el himno de EEUU.


Las respuestas a este flamante contraataque no tardarán en llegar. Y esta historia continuará…

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