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Policías asisten a una reunión sobre la ley SB4 en Grand Prairie

Policías se preparan para mitigar temor ante la ley SB4 de Texas

Policías se preparan para mitigar temor ante la ley SB4 de Texas

Hace 15 años, el jefe del departamento de policía de Grand Prairie, Steve Dye, lanzó un programa de acercamiento a la comunidad de habla hispana. Ahora espera que lo ayude a frenar la desconfianza en torno a la legislación antisantuario, que entra en efecto el 1 de septiembre.

Policías del Metroplex estudian la ley SB4 para informar a la comunidad hispana Dallas: KUVN

DALLAS, Texas.- Durante años, Steve Dye ha promovido un programa de acercamiento entre la policía y la comunidad hispana.

Ahora, el jefe de policía de Grand Prairie, una ciudad de casi 200,000 habitantes en el norte de Texas, admite que la nueva ley SB4 está erosionando la confianza que su departamento y otros del área han buscado construir.

Cerca de la mitad de sus residentes son hispanos, muchos de ellos inmigrantes, y el jefe de policía no quiere que dejen de reportar crímenes.

“Creo que ya ha habido daño. Estamos aquí para mitigarlo y esperamos que lo peor no se cumpla porque hemos trabajado duro para llegar a este nivel de confianza", señaló Dye esta semana, durante un encuentro con otros coordinadores de programas comunitarios y policías de Dallas, Fort Worth, Irving, y Mesquite, entre otros lugares del norte del estado.

"Estos hombres y mujeres han puesto alma y corazón para construir y mantener esa confianza, por lo que tenemos esperanza en que tenga un impacto mínimo”, agregó.

El jefe de la policía de Grand Prairie, Steve Dye, se dirige a coordinad...
El jefe de la policía de Grand Prairie, Steve Dye, se dirige a coordinadores de programas comunitarios de otros departamentos y representantes de ICE durante una presentación sobre la ley SB4.


El jefe de policía asegura que no tiene tiempo para sentirse frustrado por los potenciales efectos negativos de la ley sobre su trabajo de acercamiento. Debe más bien ocuparse de preparar a sus oficiales y presentar información confiable a los vecinos, señaló.

La ley entrará en efecto el 1 de septiembre si no es detenida por los tribunales. Varias localidades, entre ellas Dallas, Houston, Austin y San Antonio, quieren frenarla con una demanda en la que argumentan que viola la Constitución y llevará a la categorización racial.

Considerada la ley estatal más restrictiva hacia los indocumentados, veta políticas formales o informales que prohiban a oficiales preguntar por el estatus migratorio de quienes detienen o arrestan, incluso durante paradas de tránsito o peatonales, y exige colaborar con los pedidos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

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A dos semanas para que entre en vigor, Dye convocó la reunión entre coordinadores de programas de acercamiento a hispanoparlantes--como el que él lanzó en 2002, llamado Unidos-- y representantes de ICE. Medios de comunicación también fueron invitados a una parte del encuentro.

“Es el momento perfecto para hablar de finalizar sus políticas, entrenar a sus oficiales”, le dijo a sus colegas.

Varios departamentos dijeron tener planeadas reuniones de Unidos y otros grupos similares para discutir la SB4.



Años de Unidos

Hace 15 años, Dye lanzó el programa en español Unidos cuando trabajaba en el departamento de Garland. Casado con una mexicana oriunda de Guanajuato, el oficial de 55 años de edad aprendió el idioma y asegura que quiso usarlo para crear seminarios con información práctica que ayude a navegar el sistema estadounidense, además de música, comida y actividades familiares.

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Quería ganarse la confianza de los inmigrantes latinos, que en muchos casos venían con reservas por sus experiencias con la policía de sus países y temor por su estatus migratorio.

“La comunidad no confiaba en nosotros para obtener esa información. No diferenciaban de la policía local de la federal”, señaló. “Nosotros nos enfocamos más en la calidad de vida y crear confianza para que cuando la gente se vea afectada por un crimen no duden en llamar al 9-1-1, independientemente de su estatus migratorio”.

El programa se ha extendido al menos 12 ciudades texanas, de acuerdo a su sitio en internet.

Policías asisten a una reunión sobre la ley SB4 en Grand P...
Policías asisten a una reunión sobre la ley SB4 en Grand Prairie


A Dye le resulta esperanzador ver que cientos de personas han acudido a las sesiones informativas que han preparado sobre la ley. Como otros coordinadores de programas de acercamiento, espera que ayuden a frenar el miedo ante la SB4.

En Mesquite, el oficial S.W. Contreras planea lanzar un capítulo de Unidos. Su mamá tiene un salón de belleza y ha escuchado a clientes en pánico por la entrada en vigor de la ley, relató.

Cree que es clave generar confianza en las policías locales y enfatizar que su enfoque es en los criminales.

No se podrá impedir que los uniformados en Texas pregunten por el estatus migratorio, pero incluso cuando lo hagan, no están obligados a llamar a ICE, señalaron varios de los presentes.

Dye explicó que sus oficiales ya podían preguntar por el estatus, pero no lo hacían y no cree que eso vaya a cambiar.

“Los policías tienen esa opción, pero va a implicar una tarea adicional”, dijo. “Nosotros no tenemos mucho tiempo libre en la calle. Aunque tenemos la discreción de hacerlo, lo que me dicen mis oficiales es que no están particularmente interesados en esta habilidad, debido a que tienen otras prioridades”.


Admite, sin embargo, que en sus encuentros con la comunidad hispana no podrá asegurar que eso no ocurrirá. Hacerlo iría en contra de la nueva ley.

La SB4 entrará en efecto en momentos en los que el presidente Donald Trump ha endurecido la aplicación de las leyes migratorias. Durante el gobierno anterior, los indocumentados que no habían cometido delitos graves y tenían años en el país no eran prioridad para ICE.

Durante una visita a Texas este mes, el jefe interino de ICE, Thomas Homan, dijo que siguen teniendo a criminales en la mira, pero enfatizó que quienes hayan ingresado ilegalmente no deben estar tranquilos pues “no hay categorías” protegidas.

“Los días de hacernos los de la vista gorda han terminado”, dijo.



Así se preparan en Grand Prairie

En Grand Prairie se ha informado a los oficiales sobre la ley y se redactó un protocolo a seguir con la SB4.

Cada departamento de policía está tomando su propias decisiones sobre cómo implementará la legislación, señaló Dye.

El jefe policial enfatizó que la principal creencia errónea acerca de la ley es que un policía puede simplemente toparse con alguien y preguntarle por su estatus migratorio.

“Tiene que hacer la detención o arresto legal por otros motivos y es en ese momento que el policía puede preguntar por el estatus migratorio”, dijo.


Ese mensaje fue el que incluyó en las tarjetas informativas en inglés y español que su departamento repartirá entre el público.

“Pueden tomarlas y usarlas así o mejorarlas”, les dijo a los otros coordinadores de Unidos.

Dye previó que en los oficiales de departamentos como el suyo, que no tenían una política que prohibiera preguntar por el estatus migratorio y ya colaboran con ICE, la SB4 tendrá “poco impacto” en los uniformados; pero tanto él como policías de Dallas, Fort Worth o Irving, admiten que la ambigüedad de la ley es problemática y ya ha palpado el miedo entre la comunidad hispana.

El departamento de la policía de Grand Prairie planea repartir fichas in...
El departamento de la policía de Grand Prairie planea repartir fichas informativas sobre la ley.


La SB4 no permite preguntar el estatus migratorio de víctimas. Pero Dye reconoció que es vaga en sus excepciones. Los oficiales pueden indagar si es necesario para “investigar el crimen” o dar información sobre visas.

En el caso de Grand Prairie, Dye se comprometió a pedir a sus oficiales que le expliquen por qué es pertinente el estatus migratorio de esa víctima para su pesquisa.

Pero no espera implementar algo similar en casos en los que se haya preguntado el estatus migratorio, pues podría interpretarse como un intento de desanimar a sus oficiales y una violación de la ley, dijo.

Si es un arresto, hay documentación, pero ese no es el caso con una detención.

Dye aseguró que sus policías portan cámaras corporales que les permitirá indagar si hay una queja en esos casos y también realizan estudios aleatorios de esos videos.

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Sin embargo, muchos departamentos en Texas no usan esas cámaras pues la tecnología es costosa. En Grand Prairie invirtieron cerca de dos millones por cinco años de su uso, indicó Dye.

El jefe de policía admite que las acciones de otros departamentos o policías podrían empañar la confianza en los uniformados en general. Espera que el “sentido común” prevalezca.

“Si tenemos a departamentos que no le dan un uso apropiado, eso hará que de pronto nos tachen a todos de policías racistas preguntando por el estatus migratorio, pero nadie quiere eso”, dijo.


La policía necesita que la comunidad siga reportando los crímenes, coincidieron los uniformados que acudieron al encuentro.

“No quiero que nuestro crimen baje porque no se reporta”, afirmó Dye. “Eso significa que tengo criminales que no están enfrentando la ley, y tengo a víctimas que no están recibiendo los recursos que necesitan”.

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