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La familia de un hispano muerto a manos de un conflictivo policía de Chicago demanda a la ciudad

La familia de un hispano muerto a manos de un conflictivo policía de Chicago demanda a la ciudad

Mientras respondían a una pelea doméstica, dos policías hirieron mortalmente a un joven latino de 21 años de edad. Uno de los oficiales implicados tiene un amplio historial de quejas por mala conducta. Hace dos semanas, la ciudad pagó más de 44.7 millones para cerrar un caso relacionado con este mismo policía.

Demandan a la ciudad de Chicago por la muerte de un hispano a manos de un policía Univision

CHICAGO, Illinois. La familia de Héctor Hernández presentó este viernes una demanda civil contra la ciudad de Chicago y dos policías por la muerte del joven de 21 años de edad. Uno de los oficiales implicados en el caso es el agente Patrick Kelly, quien hace dos semanas protagonizó una demanda millonaria por mala conducta.

La denuncia de muerte por negligencia presentada hoy alega que la ciudad sabía que Kelly tenía un amplio historial de quejas y aun así lo dejó seguir patrullando las calles.

Según la querella, Esperanza Dávila, novia del fallecido, indicó que el 27 de abril del 2014, Hernández estaba visitándola en su casa en Gage Park, barrio localizado al oeste de Chicago, para llevar al hijo de ambos a Chuck E Cheese, cuando se desató una pelea verbal entre la pareja que terminó con la presencia de la policía.

En conferencia de prensa, los abogados defensores explicaron que los oficiales que respondieron al incidente llegaron con tasers y estaban tratando de aplacar la situación, cuando llegaron Kelly y el agente Antonio Corral y empezaron a disparar sus armas hiriendo mortalmente a Hernández, quien recibió 13 balazos de los cuales ocho fueron en la espalda y el trasero.

En total, los policías descargaron sus armas en 21 ocasiones. De acuerdo con los abogados, Kelly fue el primer oficial en abrir fuego y disparó 11 tiros contra Hernández hasta que su pistola se atascó. Corral disparó 10 cartuchos más.

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Una investigación de la Agencia Independiente de Revisión Policial conocida como IPRA determinó que el tiroteo fue justificado y que Kelly y su compañero temieron por su vida, porque Hernández les amenazó con un cuchillo de cocina. Sin embargo, de acuerdo con la demanda, Hernández nunca intentó amenazar a los oficiales o a las personas que estaban en la casa y los agentes dispararon sin ser provocados.

Anthony M. Rommanucci, uno de los abogados defensores de la familia, explicó en conferencia de prensa que, de acuerdo con lo que han podido conocer hasta ahora, los agentes estaban ubicados a cinco pies de distancia de Hernández, el equivalente a un metro y medio, por lo que podrían haber controlado la situación sin tener que disparar.

Además, de que Hernández, podría haber necesitado más bien una intervención de manejo de crisis, pues la autopsia determinó que el hombre tenía una herida de arma blanca en el cuello. Según los abogados, Hernández estaba preocupado de que la policía lo llevara a la cárcel por la pelea y es por ello por lo que estaba intentando atentar contra su vida.

De acuerdo con CBS, Dávila y Hernández, llevaban poco de haber regresado y Esperanza no había retirado una orden de protección que tenía en contra de Héctor desde el 2013.

“Kelly no fue entrenado en intervención en crisis. La única cosa que sabía era disparar a un hombre que lo que pedía era ayuda”, dijo Rommanucci.

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Un amplio historial de quejas

Según la demanda, antes del tiroteo en el que perdió la vida Hernández, el oficial Kelly había sido arrestado por asalto agravado en al menos dos ocasiones.

Además, de 2005 a 2013, el policía tenía 27 quejas por mala conducta, entre ellas, reclamos de fuerza excesiva, prejuicios raciales, violencia doméstica y agresión de las cuales 21 sucedieron antes del tiroteo en el que Hernández perdió la vida.

El pasado 27 de octubre, un jurado federal le otorgó 44.7 millones de dólares a un residente de Chicago que recibió un tiro en la cabeza de parte de Kelly cuando estaba fuera de servicio, después de una discusión ocurrida en 2010. La víctima, que era amigo del policía, quedó confinada a una silla de ruedas.

La cantidad más alta que había pagado el ayuntamiento era de 25 millones de dólares, que un jurado otorgó a un hombre por convicción errónea en 2012.

Esta no es la primera vez que Kelly le costaba dinero a la ciudad. A principios de este año, de acuerdo con el The Chicago Sun Times , la ciudad pagó 500,000 dólares por una demanda presentada por una mujer que dijo haber sufrido un aborto involuntario después de que Kelly usó una pistola taser contra ella en agosto de 2013.

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Los abogados de la familia de Hernández argumentaron también que el "código de silencio" del departamento de policía permitió a Kelly escapar de cualquier castigo serio y lo convenció de que podía actuar con impunidad en todos estos años y que les tomó más de dos años presentar la demanda porque las autoridades no les dieron toda la información del caso.

“Es increíble que él todavía esté en las calles, no tiene sentido”, dijo Dávila, quien refirió que su hijo quien tenía dos años cuando todo pasó hasta el día de hoy sigue llorando por su papá, por lo que ha tenido que asistir a terapia. La otra hija de la pareja nunca conoció a su padre, porque Dávila se enteró un mes después de la muerte de Héctor que estaba embarazada.

“Pido justicia para mi familia”, aseveró Dávila.

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