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¿Por qué estas tristes piñatas están abandonadas en las calles de Dallas?

Las casitas, obra de Giovanni Valderas, son una protesta por el desplazamiento de las familias más pobres, muchas de ellas hispanas.
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2 Feb 2018 – 1:00 PM EST

DALLAS, Texas.- Giovanni Valderas tenía años leyendo reportes de prensa sobre la falta de vivienda asequible en Dallas. También escuchaba esa queja de primera mano: en Oak Cliff, el vecindario en el que creció, amigos y familiares han tenido problemas para encontrar un hogar que puedan pagar.

Fue justamente allí, en un área en pleno desarrollo inmobiliario, donde Valderas decidió colocar piñatas en forma de casitas con muecas melancólicas. Los vivos colores de sus creaciones contrastan con los ojos cuestionadores de sus construcciones en papel maché.

Estas casitas buscan crear conciencia e invitan a debatir sobre el lado oscuro del desarrollo urbano: la gentrificación y el desplazamiento de quienes han vivido por años en Oak Cliff y otros vecindarios de la ciudad, en muchos casos hispanos. De hecho, en Dallas hay solo 32 unidades disponibles por cada 100 hogares de ingresos extremadamente bajos, de acuerdo a datos del Urban Institute (a modo de ejemplo, ciudades conocidas por su carísima renta tienen más viviendas asequibles, como San Francisco y Nueva York).

Esto es algo que pudo ver el artista de 39 años durante una presentación sobre la escasez de viviendas asequibles que le mostró “lo grave de la situación” en su ciudad. Y esa frustración pronto se convirtió en acción.

“No están contruyendo nada para la comunidad que vive allí. Están construyendo para inquilinos pudientes, los que llaman lifestyle renters”, señala Valderas. De hecho, en el área postal 75208, que coincide con algunas de las áreas de Oak Cliff que le preocupan, la población latina ha descendido en un 2.6% en solo cinco años (en la zona aledaña de West Dallas el descenso es más fuerte aún: en cinco años los hispanos han decrecido en un 12.3%).

Los latinos dejan el barrio
El área postal 75208, donde Valderas está trabajando, ha perdido población hispana en los últimos cinco años, de acuerdo a datos de la Oficina del Censo.
20112016
Población hispana22,29820,817
Población total30,74329,767
Porcentaje de hispanos72.5%69.9%
FUENTE: American Community Survey- Oficina del Censo | UNIVISION


Esa preocupación lo llevó a lanzar 'Casita Triste', un proyecto en el que su arte se convierte en protesta. Las primeras piñatas llegaron en diciembre, en plena Navidad, a la cuadra 100-700 de la calle W. Davis St. Una segunda ronda aterrizó este año por la avenida Fort Worth y en Sylvan Avenue.

Es justamente en esa área, cercana al llamado Bishop Arts, donde negocios tradicionales han sido reemplazados por nuevas viviendas o locales de moda demasiados costosos para quienes por años vieron en la zona. La obra de Valderas pone el dedo en uno de los grandes dilemas de Dallas y otras ciudades en el país: cómo impulsar el desarrollo sin marginar a una parte de sus residentes.

“Es bastante grave”

El flujo de inquilinos que pide ayuda a la Texas Tenant’s Union (TTU) no para, asegura la directora de esta organización, Sandy Rollins.

“Es bastante grave”, asevera. “Dallas tiene una tasa de pobreza muy alta y no hay suficientes viviendas asequibles. Todos los meses la gente tiene que decidir qué facturas pagar”.

Cuando se trata de pobreza infantil, por ejemplo, Dallas ocupa el tercer lugar en el país entre ciudades con más de un millón de habitantes, después de Filadelfia y Houston. Más de la mitad de los hogares en esta urbe gana menos de 50,000 dólares al año, eso incluye a uno de cada cuatro que devenga menos de 25,000 dólares.

Desde 2000, la tasa de pobreza ha crecido en un 22%, pero la población solo lo ha hecho en cerca de un 10%, de acuerdo con el grupo de trabajo del alcalde de Dallas que busca reducir este problema.


Rollins incluyó datos similares en la presentación que impulsó a Valderas a construir sus 'casitas tristes', pero también enumeró los factores que TTU considera impulsan esa crisis: la falta de control sobre el aumento en los alquileres y de una política que obligue a darle más tiempo a los inquilinos para evaluar sus opciones cuando su renta sube. Tampoco se les protege adecuadamente de penalidades por pagar tarde ni se le da el apoyo que necesitan los residentes que califican para vouchers federales de vivienda (sección 8), todo lo que se lee en las láminas de powerpoint que preparó.

Varias proyectos de ley buscaban darle más protecciones a los inquilinos en Texas, pero la sesión legislativa de 2017 fue "bastante mala" para las propuestas que la TTU y otros apoyaron. Solo se aprobó una medida que protege a los inquilinos que llamen al 911, al escudarlos de administradores que castiguen a quienes piden ayuda a los servicios de emergencia porque no quieren que sus complejos residenciales tengan "mala reputación". Los otros proyectos de ley no fueron sancionados por la Legislatura, afirma la activista.

Una propuesta que hubiese extendido por una semana el tiempo que usualmente se da a los individuos para que decidan si aceptan un aumento de alquiler logró avanzar, pero fue retirada luego de la agenda de consenso.

“La situación no es nada buena y la ciudad está dando subsidios para nuevos desarrollos, desarrollos lujosos que realmente no tienen un requisito de asequibilidad”, señaló. “Eso está ejerciendo presión en vecindarios como Bishop Arts, West Dallas, East Dallas, en donde las unidades de menor costo están siendo demolidas y reemplazadas por viviendas mucho más costosas que la gente que vive allí ya no puede pagar”.

Además, la activista reclama que la mediana de ingreso para determinar qué unidades serán alquiladas a precio asequible incluye áreas pudientes. Esto, que es un reclamo de activistas alrededor del país, termina haciendo que la mensualidad sea más alta que lo que pueden pagar las familias que más requieren ayuda.


Desplazamiento urbano

Yolanda Monrial, de 56 años, tenía 25 años viviendo en Oak Cliff. Fue allí donde crió a sus dos hijos. Hace poco, sin embargo, tomó la decisión de mudarse a Pleasant Grove, otro vecindario hispano de la ciudad donde los costos se ajustan mejor a su bolsillo. Monrial era dueña de su vivienda, pero incluso para ella el costo del vecindario se le salió del presupuesto.

"Está subiendo todo, está poniéndose todo muy bonito, lugares, bares muy bonitos... Todo se está poniendo bien, luces nuevas, pero todo le está subiendo a uno”, afirmó.

Los impuestos sobre su propiedad incrementaron en cerca de un 60% y servicios como la luz y el agua también, asegura.

Monrial logró vender su propiedad por casi 160,000 dólares, ocho veces más de los cerca de 20,000 dólares que valía hace dos décadas. Planea invertir en una nueva vivienda, incluso más grande. Pero dice que muchos de sus amigos no tienen la misma oportunidad y sabe que extrañará el vecindario en el que sus hijos cruzaban la calle todos los días para ir a la escuela. "Pero uno se tiene que acosumbrar a todo”, dice resignada.

Mientras tanto, las obras de arte de Valderas van apareciendo a medida que la población de bajos ingresos va dejando el lugar. Y no solo se contenta con dejar sus casas, sino que, en un bolsillo al lado de la piñata, deja unas postales para que la gente se las lleve. En Navidad, estas decían "Todo lo que quiero para estas fiestas es vivienda asequible". Ahora, en Febrero, tienen imágenes relacionadas con el Día de San Valentín. Pero estas no son un simple recuerdo. "Son divertidas y tiernas, pero las postales son un componente muy importante de mi trabajo, ya que son un vehículo para el activismo", explica. Estas tarjetas tienen información sobre el problema de la falta de vivienda y la pobreza y llaman a participar y votar. La gente también las puede enviar a la Alcaldía, para así expresar su preocupación por el tema a las autoridades.

Esta acción se suma a lo que finalmente sucede con las mismas casitas, que termina siendo tremendamente simbólico. Para él, estas tienen mucha similitud a esos homenajes improvisados dejados al aire libre cuando alguien muere. “La piñata es igual: es colorida y tiene un asociación positiva, pero con el paso del tiempo empiezan a desintegrarse y a destruirse, de manera similar a como nuestra comunidad será eventualmente desplazada”.

Estas casitas reclaman la falta de vivienda asequible en Dallas

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