Inmigración

“Los demócratas nos han fallado”, aseguran dreamers tras aprobación del presupuesto

United We Dream advierte que el escenario tejido en el Congreso en las últimas semanas “es preocupante”, sobre todo por los recientes comentarios hechos por Trump y por el Jefe de Gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, respecto a los dreamers (a quienes trató de vagos).
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“Los demócratas nos han fallado”, dice Juan Manuel Guzmán, director de políticas gubernamentales de United We Dream (UWD), la principal organización de soñadores. “Y también los republicanos moderados que nos dieron la espalda”.

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El disgusto se debe a la aprobación, esta madrugada, del proyecto de ley presupuestaria para financiar el gobierno hasta el 23 de marzo. Tanto los demócratas como algunos republicanos habían prometido a los dreamers que no iban a respaldar una iniciativa que dejara fuera la legalización de sus permanencias en Estados Unidos.

El presidente Donald Trump había aceptado la inclusión del futuro de los miles de dreamers en el debate del presupuesto, pero a cambio de $25,000 millones de dólares para la seguridad fronteriza, incluyendo la construcción del muro en la frontera con México y fondos para aumentar los arrestos y acelerar la deportación de indocumentados.

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“Nosotros estamos disgustados por este resultado”, agrega Guzmán. “Sin embargo, todavía no hemos tirado la toalla porque ellos, los republicanos, han dicho que la fecha límite para ellos es el 5 de marzo”.

Si no hay acuerdo para esa fecha, los soñadores advierten que los jóvenes indocumentados que entraron al país antes de cumplir los 16 años y se les conoce como dreamers, irán perdiendo el amparo de sus deportaciones, sus permisos de trabajo y quedarán al borde de la expulsión del país.


Diálogo sin garantías

A pesar del futuro incierto y las escasas garantías de que el tema migratorio se instale en el Congreso la próxima semana, como lo prometió el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell (Kentucky), en la víspera de la aprobación de la ley de presupuesto, Guzmán dice que “todavía queda partido por jugar. Esto no acaba hasta el pitazo final”.

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“La fecha del 5 de marzo la fijó el presidente Trump y los republicanos la compraron. Pero está a la vuelta de la esquina. Sabemos que la próxima semana arrancan el debate y vamos a estar ahí presentes, nos vamos a quedar en el Congreso hasta que cumplan con lo que nos han prometido”.

Los demócratas han dicho que propondrán un plan para darle a los dreamers una residencia provisional por ocho años al término de los cuales podrán optar por la residencia permanente y cinco años más tarde serán elegibles para la ciudadanía.

En cuanto al futuro de sus padres, recomiendan que se les otorgue una residencia provisional renovable, pero no aclaran si después de un tiempo puedan calificar para la green card. El proyecto no incluye a los otros 9 millones de indocumentados, tema que podría ser tratado en el futuro cuando se hable de reforma migratoria, después de asegurar la frontera y cumplir con las principales exigencias de Trump.

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El presidente, en cambio, propone darle a los dreamers un camino a la ciudadanía, pero condicionado a 17 años de residencia provisional y permanente. Y coloca al resto de indocumentados al borde de la deportación de Estados Unidos, reiterando que el ingreso y presencia ilegal de extranjeros constituye una amenaza a la seguridad pública y nacional.

Guzmán señala que a pesar de las escazas garantías que tienen los dreamers en estos momentos, “no nos estamos rindiendo". Hemos marcado un récord en el número de oficinas de congresistas que hemos visitado y seguiremos con este plan. No vamos a aflojar la presión porque está en juego nuestro futuro y el de nuestras familias”.


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Guerra de narrativas

United We Dream advierte que el escenario tejido en el Congreso en las últimas semanas “es preocupante”, sobre todo por los recientes comentarios hechos por Trump y por el Jefe de Gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, respecto a los dreamers (a quienes trató de vagos), discurso que respalda propuestas duras de inmigración que eliminan cualquier posibilidad de otorgar beneficio a los indocumentados.

“Uno de los planes que puede asomar la semana próxima en el pleno del senado es el proyecto de ley de los senadores republicanos Tom Cotton (Arkansas) y David Perdue (Arkansas),que es respaldado por el presidente. La iniciativa incluye el fin de la lotería de visas, construir el muro en la frontera con México, limita los programas de asilo y refugio, endurece los requisitos para obtener visas, reduce la reunificación familiar a cónyuges e hijos menores solteros, aumenta las penas por permanencia indocumentada y acelera las deportaciones, entre otros.

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“Quizás lo que podría salvar el debate es que para aprobar cualquier proyecto de ley se necesitan 60 votos. Pienso que ahora ninguna versión posible tiene asegurado nada. Por eso no nos podemos descuidar, vamos a estar presentes todos los días en el Congreso para velar por los intereses de nuestra comunidad”, dice el activista.

En cuanto a la falta de garantías de la promesa hecha por McConnell de debatir el tema migratorio a cambio de conseguir apoyo demócrata para aprobar el presupuesto, Guzmán dijo que “esa culpa recae en el líder demócrata (Charles Schumer). No debería haber caído por las promesas falsas del líder republicano. Solo puedo decir que, si Pelosi batió un récord de ocho horas hablando de nuestros aportes a Estados Unidos, nosotros vamos a estar más tiempo”.

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Sentimientos “encontrados”

Para otros dreamers el resultado de la votación de la madrugada del viernes para evitar el cierre del gobierno genera “sentimientos encontrados”.

“Estamos desilusionados por los resultados”, dice el dreamer Juan Escalante, de la organización America’s Voice. “No hay forma o manera de cambiar este sentimiento. Estamos pasando momentos muy difíciles en nuestra comunidad. Estábamos ilusionados con las promesas que (los demócratas y algunos republicanos) nos habían hecho, pero al final del debate no se cumplió nada y solo nos dejaron una promesa en el Senado”.

“Tengo mis sentimientos encontrados por ciertos representantes”, agregó Escalante. “Hay legisladores, específicamente en el estado de Florida, que han hablado bastante por los dreamers y nos dijeron que estaban dispuestos a votar por nosotros. Pero cuando vemos el récord de sus votos, descubrimos que hicieron todo lo contrario”.

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“No tienen la valentía y la decencia de luchar por nosotros con sus votos y sus voces. No están con los dreamers a la hora de votar”, concluyó.

Lucy Nicholson/Reuters
1/10
Javier Hernández Kistte tiene 27 años y vive en Los Ángeles. Llegó a EEUU desde la Ciudad de México cuando tenía ocho años y se graduó en la Universidad de California en Irvine. Contó a la agencia Reuters que ser beneficiario de DACA le ayudó a trabajar para pagar sus estudios. "Mis padres todavía son indocumentados y como familia luchamos con la ansiedad de que puedan ser deportados en cualquier momento”, agregó.
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2/10
Hernández Kistte en su lugar de trabajo, una empresa producción de efectos especiales de Los Ángeles. “La ansiedad ha aumentado con la incertidumbre de que mi hermano y yo regresemos a un estatus de indocumentados. No se trata solo de nosotros. Sé que hay personas que están dispuestas a negociar por nuestro derecho a estar aquí, pero que harían de la vida de otros una pesadilla. No quiero eso", concluyó.
Lucy Nicholson/Reuters
3/10
Martha Valenzuela tiene 23 años y llegó a los dos años desde Sinaloa, México. Se graduó en la Universidad del Estado de California. Sobre el fin del programa DACA del cual es beneficiaria dijo a Reuters: “Me rompió, es traumático porque he vivido en este país durante 21 años. Todos queremos un camino hacia la ciudadanía, todos queremos protección permanente para nosotros y nuestras familias”.
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Lucy Nicholson/Reuters
4/10
Valenzuela trabaja en una empresa en Orange, California. “La razón por la que este país nos etiquetó como ‘soñadores’ es porque queremos algo que parece que fuera inalcanzable. Si podemos soñarlo, podemos lograrlo. Se necesitan agallas para soñar y se necesitan agallas para luchar por ello", concluyó Valenzuela.
Lucy Nicholson/Reuters
5/10
Bárbara Hernández tiene 26 años, vive en Santa Ana y se graduó en la Universidad Comunitaria de Orange Coast en California. Llegó a EEUU desde la Ciudad de México cuando tenía seis años. Trabajaba como maestra de educación especial hasta que DACA fue derogado por el nuevo gobierno. "Ese fue el trabajo más gratificante y amoroso que he tenido, pero con este gobierno y el fin de DACA estaba muy asustada ”, aseguró la dreamer.
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6/10
Hernández participa en las protestas en Los Ángeles a favor de una legislación para los dreamers. "Tuve una etapa de pánico y estaba deprimida", agregó. "Me preocupa cómo se sienten los beneficiarios de DACA y su estado mental. Me gustaría ver una protección permanente no solo para nosotros, sino también para los otros 11 millones de inmigrantes sin documentos".
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7/10
Karla Estrada tiene 26 años, vive en Los Ángeles y es graduada de la Universidad de California. Es asistente legal y se prepara para ingresar a la Escuela de Leyes. Llegó a EEUU desde Morelos, México, cuando tenía cinco años. "DACA siempre ha sido muy problemático y temporal, no es lo ideal. Nos ha dado la libertad de trabajar, legalmente, sin temor a que en tres meses nos despidan porque no tenemos un número de seguridad social”, afirmo la soñadora.
Lucy Nicholson/Reuters
8/10
Estrada vive en un apartamento en Los Ángeles y su familia permanece en México. “Tengo que cuidarme en este país, pero también tengo que cuidar de mi mamá, mi papá y mi hermano que están en México. Lo que más me asusta es no poder cuidar a mi familia (…)”, concluyó.
Lucy Nicholson/Reuters
9/10
Brian Caballero tiene 25 años y está a punto de graduarse en el Politécnico de California en Pomona. Llegó a Estados Unidos cuando tenía seis años desde Guadalajara, México. Asegura que está preocupado por el fin de DACA: "Me aterroriza que cuando finalmente me gradúe no pueda ser empleado en EEUU”.
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Lucy Nicholson/Reuters
10/10
Caballero en una clase de laboratorio del último año de la carrera de Ingeniería Eléctrica. “La gran mayoría de las personas indocumentadas vinieron para tener una vida mejor. La mayoría de las personas están aquí igual que yo, tratando de obtener educación para mejorar sus vidas ", concluyó.