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La rivalidad entre Bruno y Alex los hace los Caín y Abel

La rivalidad entre Bruno y Alex los hace los Caín y Abel

En Sortilegio, Alex y Bruno viven enfrentados por una rivalidad fraticida que los hace parecerse a Caín y Abel.

Este parcito vive propinándose golpes y profiriéndose insultos, se disputan una fortuna y una mujer, pero aparte de enemigos también son hermanos. Bruno (David Zepeda) -como el Caín bíblico- vive tratando de matar a Alex (William Levy). ¿Lo logrará, se arrepentirá o por fin tendrá su merecido?

¿A quién prefieres, a Bruno o a Alex?

Los hermanos rivales son un cliché de las telenovelas. Desde Corazón Salvaje que vienen enamorándose de la misma chica, como si no hubiesen más mujeres en el mundo. Puede ser una lucha de iguales como ocurre entre los Bravo por la tentadora Maura (Mariana Seoane) en Tormenta En El Paraíso, o desde el principio se sospecha quien se quedará con la dama como ocurría con los Hermanos Hierro y el amor de Renata (Zuria Vega) en Alma De Hierro.

Pero en Sortilegio la desigualdad es demasiado evidente ya que Bruno es además el malo. Adjetivo que hace que el personaje adquiera dimensiones tragicómicas.

Desde chiquito Bruno ha vivido sintiéndose víctima del sino y culpando a los demás por sus falencias, principalmente a Alex, que es el orgullo familiar. Bruno es incapaz de ver que su irresponsabilidad, flojera, malas costumbres y egoísmo lo hacen inferior a su hermano que es todo lo contrario de él.

Para colmo, Bruno vive planeando trampas para Alex con una tenacidad y creatividad de científico loco, pero le va como en feria. Termina siempre como el coyote de las caricaturas: fracasando y cayendo por la zanja. Bruno, que tiene alma de hampón, es un personaje caricaturesco que da risa por la voz, la mirada torva y hasta en el modo en que intenta golpear y vencer a su hermano.

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Bruno es pesado, tonto y cae gordo hasta a quienes le sirven. Ni su melliza (Chantal Andere) lo soporta. Únicamente su consentidora madre (Daniela Romo) le encuentra cualidades rescatables. Cuales sean, el público no las ve ya que en todo momento Bruno se revela como un tránsfuga despreciable. A su lado hasta su secuaz, Eric, (Adalberto Parra) parece más redimible. 

No se entiende como María José (Jacqueline Bracamontes) pudo caer en las burdas trampas de Bruno, ya que su comportamiento con las mujeres es deplorable. Quien cachetea a la esposa de su hermano y llama 'ramera' a su propia y cariñosa mamá, no es precisamente el tipo de las que todas se enamoran.

Por un lado es de admirar el trabajo de David Zepeda que ha hecho de Bruno un personaje divertido, por otro cabe preguntarse si en realidad puede existir un ser tan negativo y envidioso capaz de planear el asesinato o secuestro de su propio hermano.

Al menos históricamente existió uno, el primer asesino de la historia que además también actuó impulsado por el odio fraticida que motiva a Bruno. ¿Acaso el Caín de la Biblia no sentía envidia y rencor por el hermano al que favorecían vida, padres y Dios? Inclusive la Biblia nos cuenta que hasta la tierra estaba de parte de Abel y le favorecía dándole los mejores frutos.

En el relato bíblico da pena ver que Caín no logra vencer a Abel en este concurso del "Hermano más simpático". Y si Caín, en una época en que el planeta estaba habitado sólo por cuatro gatos, ya no resistía los celos, más sufre Bruno al ver que todo Yucatán, sobre todo la población femenina, se rinde a los pies de su hermanastro.

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Alex, es sin duda, el consentido de los dioses. Es alto, rubio y guapísimo. Es William Levy, ya con eso se dice todo. Era el más aplicadito en la escuela, el que nunca le dio un dolor de cabeza al padre, el que se ganaba todos los premios. Hasta quiere a su madrastra. A las mujeres las tiene arrastrado la cobija, hasta su hermanastra quería con él. Eso indica que además de buen amante es detallista, galante, todo lo que le gusta a las mujeres. Con razón Maria José cayó redonda en la cama con él.

No, si con esas, Bruno siempre lleva las de perder.  Todo lo que le queda es aceptar caballerosamente su derrota. Pero Bruno el born loser no es un caballero, por lo que al igual que su clon bíblico, andará toda la novela buscando una quijada de burro para destruir a su hermano-rival.

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