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Sabadazo
Sábados - 2PM / 1C

Sabadazo

Lapizín le contó sus travesuras a Cecilia

Transcripción del Video

Cecilia: A ver, a ver, a ver.

Oye, oye, ¿qué te pasa, Lapicín?

¿Qué no es la olla de tu mamá?

¿No es la nueva?

Te va a regañar si te ve.

Lapicín: No, no, yo soy un niño

y los niños tenemos muchas

ventajas porque aunque seamos

bien "traviosos"--bien

traviesos, a la mera hora

ni pasa nada.

Cecilia: Sí, ¿cómo no va

a pasar nada?

Lapicín: No, de veras. Mira,

el otro día que le digo

a mi jefe "vino una persona

a preguntar si aquí vendían

un burro". Y que me dice

"¿y qué les contestaste?"

Que ahorita no estabas, jefe.

Cecilia: A ver, a ver, espera.

Silencio--silencio, Lapicín.

Ven acá. Ven. ¿Y no se enojó

tu papá?

Lapicín: Ah, pues, sí.

Pero cuando me iba a regañar,

que llega mi--mi jefa

y que le dice "déjalo,

es un niño". Y, pues,

ya no me regañó.

Cecilia: Ay, Lapicín, eso está

bien porque eres un niño y está

bien pero lo que estás haciendo

está muy mal.

Lapicín: Ah, sí, es cierto.

Es que estaba al revés.

Cecilia: No. Digo, Lapicín,

que lo que estás

haciendo--hablo de lo travieso.

Ser travieso está mal.

Lapicín: Ah, que no. El otro día

me quedé en casa de mi abuelita

y estaba yo de travieso, ¿no?

Y que me dice mi tía "Lapicín,

ya vete a dormir que tienes

cara de sueño".

Cecilia: ¿Y qué le contestaste?

Lapicín: Le dije: "ay, tía,

tú tienes cara de bruja

y no por eso te mando a volar".

Todos: [Ríen]

Cecilia: Dios mío.

Lapicín: Me agarró de la oreja

pero llegó mi abuelita

y, ¿qué le dijo?

"Déjalo, es un niño".

Cecilia: Sí, está bien. Eres

un niño pero no seas

tan travieso, Lapicín.

Lapicín: ¿Y por qué no?

Te digo que no pasa nada.

Esa es la ventaja.

La semana pasada--

Cecilia: ¿Qué?

Lapicín: Fíjate. Fui con mi mamá

a una tienda de ropa

y en lo que ella veía

los vestidos, me metí

al prob--al probador de damas.

Cecilia: No, Lapicín. No puedo

creer que hicieras eso.

Lapicín: No, espérate, Ceci.

Déjame contarte. A ver, mira,

no podía entrar al probador

de damas, no vi nada.

Cecilia: Ah, pues--

Lapicín: Porque la cortina

estaba muy alta. Si no vi nada.

Cecilia: Pero, a ver, no tienes

vergüenza, Lapicín, ¿eh?

Lapicín: No, sí. Vergüenza

sí tengo. Lo que no tengo es

un banquito para treparme

y alcanzar a ver.

Cecilia: No, ahora sí

te pasaste. A ver, chamaco,

ya, ¿eh?

Lapicín: Espérame, soy un niño.

¿Y sabes cuál es la mayor

ventaja de ser niño?

Cecilia: A ver, dime.

Lapicín: Que cuando nos ponemos

tristes, los adultos

luego--luego corren

a apachurrarnos y apapacharnos.

¿Y qué crees?

Lapicín: Que yo de pronto

me sentí muy triste.

Cecilia: Ay, no. Pero--pero no

estés tan triste. Es más,

¿sabes qué?

Para que te pongas contento,

te voy a dar un beso.

Muchacho, ¿ya estás contento?

Lapicín: ¿Ves como sí es

una gran ventaja?

Mira la cara de babosos

que tienen allí enfrente.

Cecilia: A ver, ¿y por qué hacen

esa cara de baboso?

Lapicín: Porque aposté 100

a que me ibas a abrazar y a dar

un beso enfrente de todos ellos

y les gane. Les gané.

Cecilia: Lapicín, eres

Por: Medio Tiempo
publicado: Apr 02, 2016 | 06:43 PM EDT
El travieso Lapizín hace varias maldades y finalmente se las confesó todas a Cecilia Galliano.
         
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