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Sabadazo
Sábados - 2PM / 1C

Sabadazo

'Doña Chole' tiene nuevos cuentos que contar

Transcripción del Video

para lo que viene ♪

Chole: [Ladra]

Ya, ya, tranquilo.

Aquí quédate.

¿Cómo están, mis pequeños

"balagardos" y mis nietecitos

adorados?

Bienvenidos a los cuentos

de su querida servidora

doña Chole Ramos.

[Risas]

Donde les contaré historias

a mis nietecitos preciosos,

pero no los cuentos esos bobos

que les andan contando

donde quieran.

Yo les contaré cómo fue

la historia de "a de veras".

La pura neta, pues.

Hoy les traigo la historia

de la bella durmiente.

Esto ocurrió hace muchos años,

muchos años.

Presentador: Damas y caballeros,

con ustedes, la mujer más bella

del reino, Cecilia Galliano.

Cecilia: Gracias, gracias.

Pero de nada me sirve ser bella,

hermosa y deseada

y con este cuerpazo.

Chole: Oye, chiquitita,

eso no está en el guion.

Atente al guion, ¿sí? "porfis".

Cecilia: Ok, está bien.

De nada me sirve ser bella

si soy muy desgraciada.

[Llora]

Chole: La bella princesa

a sus tiernos 38 años--

Cecilia: Eh, ¿cuáles 38?

Apenas cumplí 20, ¿eh?

Chole: Sí, pero cotizando

en el seguro.

Cecilia: [Gruñe]

Chole: Bueno, como sea,

a sus "veintidieciocho" años,

la bella princesa

no había conocido el amor.

Cecilia: Ay, yo tan llena

de vida, tan llena de ganas

y todavía no puedo encontrar

aquel que me estruja,

que me sacuda y que me dé

una buena zarandeada.

Digo--quiero decir, nadie

que sea digno de mi corazón.

Chole: La princesa Ceci

había despertado la envidia

de la reina Laura, la terrible.

Laura: Ay, sí, la mujer más

bella del reino.

Pero ella no sabe que yo soy

la reina de las redes sociales

del reino.

Ay, ya sé, iré a ver a la bruja

Bafufa para que me ayude.

Bruja: Lleve la maravillosa

receta de la bruja Leonor.

Llévelo, llévelo.

Laura: Oh, qué bueno que la veo.

Necesito que me dé algo para

bajarle los humos a la creída

princesa Cecilia.

Bruja: Ah, ¿para bajarle

los humos?

Ah, les puedo vender unos

chicles para que deje de fumar

o un extinguidor portátil.

Laura: No, para bajarle

lo creída a la princesa,

porque se cree la mujer

más reina bella del "pello".

Bruja: ¿Qué dijo?

Laura: ¡Que se cree la mujer

más bella del reino!

Bruja: Ah, eso.

Atrás de la raya que

estoy trabajando.

Mire usted, me acaban de dejar

estas pastillas chinas,

las auténticas, llévelas.

Laura: Ay, ay, ay, ya dame eso,

hombre.

¿Y cómo funciona esto?

Bruja: Tienes que lograr

que se tome estas pastillas.

Ella deberá tener cuidado

de que nada la pique,

porque si algo la pica,

sufrirá un sueño profundo

del cual solamente

la podrá despertar

el beso de un príncipe.

Laura: Ya estuvo.

Voy a darle estas pastillas

y esperar a que algo la pique.

Y entonces pondré a dormir

a esa princesa Cecilia.

Ambas: [Ríen]

Laura: Ey, ey, ey, mamacita,

tranquila, ¿eh?

La risa es mía.

[Ríe]

Chole: Ya ven cómo somos

las mujeres cuando le agarramos

"tirre" a otra.

Ay, hasta pelos saltan.

Y la malvada de Laura,

la terrible, se dirigió

a ejecutar su maléfico plan.

Laura: "Amigui",

¿por qué eres tan idiota

y corres en el mismo lugar?

Cecilia: Es que estoy conociendo

el bosque.

Laura: ¿Y cómo le haces para ser

la mujer más bella del reino?

Cecilia: ¿Que cómo le hago

para ser la mujer más bella?

Pues así nomás.

Laura: "Amigui", ¿qué crees?

Me fui al bosque allá del sur

y te traje algo que preparé

yo misma.

¿Sabes qué es?

Algo divino.

Cecilia: ¡Guau,

unos chilaquiles!

Son mis favoritos.

Laura: Cómelo, "amiguis".

Cecilia: No sé por qué se me

ocurrió que traías manzanas.

Otro.

Otro, "amiguis".

Cecilia: Pero están

superpicosos.

Ay, que me pica.

Bruja: Recuerda:

si algo le pica a la princesa,

dormirá hasta que la despierte

Cecilia: Ay, qué mareada

me siento.

[Saborea] Qué picoso estaba.

Ay, pero qué mal me siento.

Ay, mi bosquecito.

Laura: Cuidado con el arbolito.

¡Cuidado con--!

Cecilia: Tengo mucho sueño.

Laura: [Ríe]

♪ Menéalo menéalo ♪

Principejo: Oye, disculpa,

¿por aquí pasa el camión

que va al castillo?

Laura: [Piensa] Oh, no, este

puede ser el príncipe.

No debo permitir que bese

a la princesa.

No, no, no, mira.

Por acá, por acá, por acá.

La parada del camión está

allá, por allá, bien lejos,

bien lejos.

¿Conoces el país de nunca jamás?

Principejo: Pues sí,

pero nunca jamás he ido.

Laura: Ay, este es un imbécil.

Ándale, mira, para que veas que

está muy lejos, sigue derechito.

Es más, si te vas de una vez,

alcanzas el camión el mes

que entra, así que--

Principejo: Ay, mira,

una mujer desmayada.

Laura: No, no, no.

No está desmayada.

Lo que pasa es que--

Ay, ya sabes, la dejó el novio

y se le pasaron las cucharadas.

Principejo: Mi mamá cuando

se ponía borracha me pedía

que la levantara del suelo.

Ella descansa ahí.

Está bien acolchonadito,

bien rico.

Principejo: Pobrecita.

Mira, tan bella que está.

Mira, está temblando.

Laura: No, está aguada.

Principejo: Yo creo que estuvo

fuerte el golpe.

Se ha de haber golpeado aquí

porque está bien hinchada.

Tan bella, tan hermosa,

tan deseada,

con este cuerpazo y--

Chole: Eso no está en el guion,

hombre, con una [...]

Principejo: Bueno,

vamos a ayudarla a levantarla.

A la una, a las dos

y a las tres.

[Beso]

Cecilia: Ay, ¿dónde estoy?

¿Quién soy? ¿Quién eres tú?

Laura: Ponte la peluca, mensa.

Principejo: Hola,

soy el Principejo.

Así me dice porque

soy medio príncipe y medio--

Laura: Ay, me lleva

la que me trajo.

¿Por qué eres tan imbécil

y tenías que besarla?

Principejo: ¿Yo la besé?

Yo lo único que hice

fue levantarla y el peso

me jaló y--

Cecilia: Oh, devuélveme

mi cabello.

Ay, tú eres el príncipe.

Levántate, tú eres el príncipe

que me ha despertado

y por eso me casaré contigo.

Principejo: Ah, no, pero es que

yo no quería eso.

Yo solo quería--

Cecilia: Mi--mi bosquecito.

Calla, nos casaremos

y viviremos felices

para siempre.

Principejo: Pero es que yo

no quería eso.

Yo--no sé.

Cecilia: Mira, soquete,

ahora me cumples o me dejas

como estaba.

Laura: Perdóname, amiga.

Yo no quería causarte

ningún daño.

Cecilia: Al contrario, amiga.

Gracias a tu hechizo

hasta pesqué marido.

Ay, ay, ay, qué rico.

Chole: Y así el Principejo

y la princesa Cecilia vivieron

felices para toda la vida.

Ahora hasta tienen un puesto

de chilaquiles ahí

en el mercado del rey.

Y son famosos porque

son los más picosos.

Ay, y colorín colorado,

este cuento de doña Chole Ramos

se ha acabado.

Por: Medio Tiempo
publicado: Apr 02, 2016 | 08:00 PM EDT
Para entretener a las nuevas generaciones, 'Doña Chole' contó la verdadera historia de la Bella Durmiente.
  • Humor
         
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