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Silvia, la sacó de jonrón y puso a Eduardo como un zapato.

Eduardo, te cayó el veinte. Silvia al fin te puso en tu lugar

Eduardo, te cayó el veinte. Silvia al fin te puso en tu lugar

Si no es nuestro capítulo favorito, al menos es uno que quedará para la historia. Y es que debemos quitarnos el sombrero ante doña Silvia.

Silvia, la sacó de jonrón y puso a Eduardo como un zapato.
Silvia, la sacó de jonrón y puso a Eduardo como un zapato.

Si no es nuestro capítulo favorito, al menos es uno que quedará para la historia. Y es que debemos quitarnos el sombrero ante doña Silvia. Hizo lo que tenía que haber hecho desde hace años: dejar de una vez por todas al machista de su esposo, Eduardo.

¿Hizo bien Silvia en dejar a Eduardo?

A ver, cuando nos enteramos que había perdido un hijo por culpa de un accidente que tuvo gracias a un golpe de Eduardo, lo menos que nos corrió por las venas fue sangre de la ira que agarramos. La palabra indignación nos quedó corta en este momento. 

Lo que más cólera nos daba es que Silvia lo seguía defendiendo y hasta le pidió a Helena que no le reclamara nada a su padre. ¡El colmo!

Sin embargo, doña Silvia vio la luz. ¡Y vaya manera tan hermosa de darse su puesto! Basta a las agresiones, a los maltratos verbales y físicos, a las humillaciones y a toda esa basura de que las mujeres sólo sirven para estar en la casa.

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Doña Silvia, usted se lleva nuestros aplausos en el día de hoy. Ahora a estudiar y a darse su lugar junto a Helena y a su nieto, Lalito. 

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El edificio consumido por las llamas, donde cuatro personas perdieron la vida, contaba con innumerables fallas de seguridad, según un reporte de un inspector tres días antes del siniestro.
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