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Mira el capítulo final de "Eva Luna"

Mira el capítulo final de "Eva Luna"

Doña Maruja comenta sus escenas favoritas y lo que no le gustó del final de Eva Luna.

Confieso que voy a sentirme muy sola y muy "deprived” sin Eva Luna. Me atrapó la telenovela, pero, como dijo Francisco en su blog, todo lo bueno tiene un final, y Eva Luna termina con magna boda, castigo de villanos y recompensa de virtuosos. Ahora le toca a Doña Maruja alabar lo mejor, y discrepar sobre algún castigo o recompensa que no se recibió.

Mis escenas favoritas

Por fin, Daniel (Guy Ecker) y Eva (Blanca Soto) tuvieron su cita ante el altar, y eso que ella casi se casa con Leonardo (Julián Gil). Hubo boda final, aparición especial del deportista Pau Gasol, y canción de Jenni Rivera, pero aun queda apetito por seguir viendo a esta gente que se volvió parte de nuestro diario vivir con sus tristezas y maldades. Como muchos libros, Eva Luna cifraba su valor en sus personajes más que en la acción y por eso es difícil  decir adiós a gente tan especial como lo fueron Laurita (Gabriela Borges) y el gran Don Julio (Jorge Lavat).

Si le preguntan a Doña Maruja cuales fueron sus escenas favoritas no dirá “la boda”, aunque ese vestido de novia fue un sueño, pero hay que tener la figura de Blanca Soto para lucirlo. No, mis escenas favoritas son dos. La primera fue cuando Victoria (Vanessa Villela)  irrumpe en la boda de su hermano. Ya para entonces yo odiaba a Leonardo por lo que le hizo a Alicia (Sofía Lama). Bueno, llega Victoria toda magullada y delante de los invitados acusa a Leonardo de todo tipo de crímenes, ¡Eso te pasó por traidor y mal hermano! También me gustó que Victoria le pidiera perdón a Laurita, porque le hizo tanto daño

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La otra escena fue cuando Marcela (Susana Dosamantes) mata al Gallo (Franklin Virgüez). Fue su único asesinato justo y le costó hacerlo, hasta le pidió perdón, pero tal como dijo la Dama del Guante Negro, Leonardo era su hijo.  ¿Pero cómo es eso de que Leo era hijo del Gallo? No, eso amerita otra nota de Doña Maruja.

El fin de los villanos

Con el asesinato de su amigo, cómplice, amante y padre de su hijo, nos quedó claro que lo único que Marcela amaba en el mundo, después del dinero, era Leonardo. Por eso fue comprensible, que tras la muerte de su cachorro, la fiera enloqueciera. Además que ya andaba loquita, y como le daba con empinar el codo, tal vez fue un ataque de Deliriums Tremens lo que al final la hizo ver a su difunto hijo exigiéndole que no dañara a Eva. En fin, Doña Marcela fracasó en su último  intento por quitar de en medio a Eva Luna y término quemada como los padres de Daniel. Ni Hitchcock le hubiese podido dar un mejor final a esta fabulosa villana.

Me gustó el final de Marcela, no me gustó el final de Leonardo. Yo sabia que Renata (Ana Silvetti) iba a morir, y presentí que daría su vida por Victoria, pero pensé que la mataría Marcela y que hasta mataría accidentalmente a su retoño cuando Leonardo defendiera a Eva. No me cuadró que si Leonardo quería tanto a Eva estuviera dispuesto a matarla y la usara de escudo para huir de la policía. Aunque supongo que si se es tan cerdito como Leonardo no se puede elegir su manera de morir.

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Tampoco me gustó que Alicia perdiera el bebé. ¿De qué sirvió entonces el episodio del embarazo? Me puse a pensar y de pronto reparé en que con la muerte del bebé  se terminó la raza de Marcela, como si fuera  tan mala semilla que no mereciera perpetuarse.

La semilla maldita de Los Arismendi.

Marcela sólo tuvo un hijo. Leonardo pudo ser padre en dos ocasiones, pero en ambos casos se las arregló para que los niños no nacieran. Mejor librar el mundo de monstruitos como él y su Mami. Pero al morir el hijo de Alicia se acabó la estirpe de Marcela y con ella el apellido Arismendi

El bondadoso Don Julio que tenía amor paternal hasta para los perros,  también vería su apellido desaparecer. Su hijo adoptivo muerto y una hija de su sangre incapaz de ser madre por razones físicas y mentales. Me pareció tan triste que ni Don Julio ni Justa (Lupita Ferrer) tuvieran la posibilidad de compartir nietos con el mismo ADN. Al menos, Justa tenía un marido y una pensión, pero Don Julio quedó condenado a la soledad sentimental.

Sin embargo, Eva Luna tuvo un gran mensaje. El valor del cariño está por encima de los lazos familiares. Don Julio no tendrá nietos de sangre, pero los hijos de Eva siempre lo llamarán “abuelo”. Doña Justa recobró a su hija, pero también la capacidad de hacer que Adrián conociera el amor maternal y los hijos del niño la llamarían “abuela”.

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Eva Luna fue una experiencia hermosa, con un elenco de comérselo a bocados de lo lindos que estaban, de escenarios paradisiacos de Los Ángeles, de interiores elegantes del  mundo de la moda, pero también hermosa por legarnos lindos recuerdos y moralejas que la harán inolvidable.

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