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Susana Dosamantes es Marcela Arismendi.

Marcela Arismendi

Marcela Arismendi

Susana Dosamantes es Marcela Arismendi

Susana Dosamantes es Marcela Arismendi.
Susana Dosamantes es Marcela Arismendi.

Susana Dosamantes dará vida a  Marcela Arismendi, la gran villana de esta historia. Esta casada con Julio Arismendi que adoptó a Leonardo hijo de su primer matrimonio.  Con Julio ha tenido a Victoria. O eso creen todos.

Mujer altanera, acostumbrada a mandar y muy ambiciosa. Su marido últimamente la está conociendo, pero todavía no sabe de lo que es o ha sido capaz Marcela.

La Sra. Arismendi ejerce un gran poder en la empresa y domina su casa. Quiere a su hija mientras Victoria haga lo que ella pide, como enamorar a Daniel. Consiente los malos hábitos de Leonardo e incluso le permite meter a la casa a Eva, a sabiendas que él quiere aprovecharse de ella.

Marcela tiene un pasado casi tan oscuro como el presente que los demás no reconocen, y muchos aliados criminales. Eso le permite deshacerse de sus enemigos, o de quien le estorbe. Como su esposo y tal vez, Eva. El único que la conoce bien es Max, el Rottweiler y también un hombre llamado Bruno Lombardi que puede darle una cucharada de su propio veneno.

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Actualmente, Erika Bonilla combina su trabajo en la oficina de antiterrorismo con las grabaciones junto al mariachi Sol de México. Su carrera es otra evidencia de la importancia que están cobrando las mujeres hispanas en la agencia de inteligencia.
Una hora vale oro, especialmente cuando es retenido por la policía y paga su fianza. Generalmente, cuando no lo hace, tiene más chances de ser entregado a agentes de inmigración, quienes tomarían cartas en el asunto.
Jennifer Capote, vocera de las autoridades, manifestó que los presuntos ladrones dijeron que eran del Departamento de Policía y amarraron a los adultos que estaban en la casa.
Noemí Ramírez dejó claro que lo más efectivo es tratar de evadir cualquier problema que altere el orden público. En caso de que sea detenido, debe procurar no hablar hasta contar con un abogado. Si llegan hasta su casa, no abra las puestas hasta no verificar una orden.
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