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Marcela y El Gallo

El oscuro pasado de Marcela Arismendi

El oscuro pasado de Marcela Arismendi

Las Marujas descubrieron el pasado que nadie conocía de la villana de Eva Luna. ¡Descúbrelo tú tambien!

Marcela y El Gallo
Marcela y El Gallo

Nos costó un arduo trabajo, viajamos a Los Ángeles y a New York, mandamos e-mails a diestra y siniestra, visitamos antros y garitos y hasta entrevistamos al mismísimo Alex Hadad, adaptador de Eva Luna, en busca de  esa verdad fugitiva que nos separaba del último secreto de Marcela Arismendi (Susana Dosamantes) y he aquí lo que supimos.

Romance en la Gran Manzana

Marcela Arismendi fue una mujer movida siempre por ansias de poder, el poder que da el dinero. Por eso abandonó al Dr. Rivera, un medico pobretón, para casarse con una serie de millonarios, entre ellos el supuesto padre de Leonardo (Julián Gil). Por aquel entonces la futura envenenadora vivía en La Gran Manzana, Fue ahí donde conoció a un mafioso de poca monta, un apostador que ya lucraba con el juego clandestino y los viciosos que caían en sus garitos. Lo apodaban El Gallo (Franklin Virgüez). Una gran pasión los unió. Tal vez algo más que pasión, puesto que al hallarse embarazada, Marcela no recurrió a ninguno de sus famosos filtros para deshacerse de la criatura.

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El nacimiento de Leonardo cambió a Marcela. Si antes vivía para adquirir poder y fortuna, ahora tenía a alguien a quien legarle su ambición y con quien compartiría todo lo logrado. Nos quedó claro que el único afecto humano que se permitió esta asesina en serie fue el amor maternal. Lamentablemente, y ni ella misma supo cómo, su marido, quien por ocho años había querido y criado a Leonardo, se enteró que no esa su hijo y que su mujer seguía en amores con El Gallo. Se dispuso a divorciarse. Peor aun, antes les contaría la verdad tanto a Leonardito como a  su verdadero padre.

Para impedir tanta catástrofe, su esposa lo envenenó, recordando además que el futuro difunto había dejado un seguro de vida a nombre de la viuda. Cuando fuimos a la cárcel a entrevistarnos con el Dr. Rivera, él fue enfático. Marcela jamás le contó las verdaderas  razones para convertirse en auto viuda. El siempre creyó que quería cobrar el seguro. Pero la jugada le salió mal a la viudita. Su esposo había alcanzado a cancelar el seguro.

La viuda negra

Marcela se encontró sola, con un niño que mantener, y ni un dólar en el banco. Eso motivó su migración a la Costa Oeste en busca de una nueva presa: Julio Arismendi (Jorge Lavat). Años más tarde, cuando ella era la elegante Señora Arismendi, El Gallo también llegó a Los Ángeles. Su organización criminal había crecido y abarcado ambas costas. Fue entonces que Marcela se involucró en esos negocios sucios, pero remuneradores.

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¿Siguieron  siendo amantes Marcela y El Gallo? ¿Qué los unía? Creemos que su relación, en esos últimos años, no era física. A Marcela le gustaban los hombres más jóvenes y vigorosos, pero existían entre ambos cariño, amistad y respeto. Todo el respeto que puede existir entre criminales. Es posible que El Gallo amara a Marcela. Por algo nunca la abandonó y la ayudó a huir de la cárcel. Marcela además, sentía agradecimiento por el hombre que le había dado su tesoro más querido: Leonardo.

Y ahora viene la pregunta del millón. ¿Por qué Marcela nunca reveló esa verdad? ¿Por qué dejó que las cosas llegaran al punto que El Gallo intentara matar a su propio hijo? Probablemente ni ella misma lo supo.

Un desmesurado amor maternal

Conociendo su carácter y manera de pensar hemos llegado a las siguientes conclusiones. Le daría vergüenza enfrentar a Leonardo y decirle que era el fruto de una traición. Leonardo tenia un muy buen recuerdo de quien creía era su padre y admiraba tanto a Marcela. ¿Por qué Marcela no le contó a Gallo? Porque no quería que él tuviera algún poder sobre ella. Una dama tan fina no podía permitir que un vulgar hampón se sintiera con derechos sobre su hijo. Y ahí entra en juego el amor desmesurado y un poco enfermizo de Marcela por su único vástago.

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Sin caer en teorías freudianas, era evidente que Marcela amaba a Leonardo de manera obsesiva y posesiva. No le molestaba, lo dijo con cierto orgullo a Deborah (Frances Ondiviela), que Leonardo fuese mujeriego. Pero no soportaba la idea que él cifrase su cariño en alguien que no fuera su madre. Por eso Marcela odió tanto a Eva (Blanca Soto), por eso Marcela no titubeó en matar a dos posibles nietos, por eso Marcela se negó a compartir el amor de su hijo inclusive con el padre de Leonardo: El Gallo.

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