publicidad

¡Que se vaya para México! tulip-seccion-2017.818c3210ea35576aacb2c31a5ba... ¡Que se vaya para México! logo-shows.f4db5831d718e60c9bb72e630f8aacfd.svg

Shows

Aquí y Ahora
Domingos - 10PM / 9C
Rocío Sánchez junto a su familia durante el tratamiento de cáncer.

¡Que se vaya para México!

¡Que se vaya para México!

Nadie está exento de padecer una enfermedad que pudiera llevarlo a una sala de emergencia hospitalaria. Le puede ocurrir a usted en cualquier momento.

Rocío Sánchez junto a su familia durante el tratamiento de cáncer.
Rocío Sánchez junto a su familia durante el tratamiento de cáncer.

Aquí y Ahora te cuenta la historia de una mujer indocumentada que nunca imaginó ir a una sala de emergencia

Nadie está exento de padecer una enfermedad sorpresiva que pudiera llevarlo a una sala de emergencia hospitalaria. Eso le pasó a María del Rocío Sánchez, una mexicana de 26 años, residente en Houston, quien una mañana tuvo síntomas de que algo malo pasaba en su cuerpo.

-Ella empezó a tener dolores en su mano derecha-, dice su esposo Luís Aguillón, quien se preocupó mucho cuando notó que a su mujer no le funcionaba la motricidad de sus extremidades superiores. Los primeros doctores creyeron que padecía de tendinitis, pero finalmente, después de muchas consultas y exámenes, sospecharon que pudiera tener un tumor en la espalda, por lo cual fue remitida al Hospital Universitario John Sealy de Galveston, Texas.

publicidad

La joven, madre de una pequeña niña de 3 años, fue acogida con todas las atenciones por los empleados del hospital e inmediatamente le ordenaron hacerle una resonancia magnética "MRI-, la cual confirmó que tenía un tumor del tamaño y forma de un banano que oprimía su espina dorsal.

Haciendo honor a la fama que tiene el servicio de salud en Houston, donde existen las más prestigiosas clínicas, especialmente para el tratamiento y cura del cáncer, los médicos dispusieron de todo; programaron una cirugía; le dieron fecha para la urgente operación y continuaron con el papeleo para que el procedimiento quirúrgico tuviera éxito.

Pero, repentinamente, hubo un cambio de planes y entonces, María del Rocío llamó a su marido:

-“Ya me dieron de alta”. Le digo: “pero, ¿cómo de alta?” “No, que, que dijeron que no me podían operar”-.

Tan sorprendido quedó su esposo como la propia mujer que había centrado sus esperanzas de mejorar su salud con esa cirugía.

-En ese momento piensas lo peor: que no va a haber quién te ayude, que no vas estar con tu hija, no vas estar con tu esposo, que no va haber más futuro, no sabes-, dijo María del Rocío cuando le dieron la mala noticia. Lo peor fue enterarse de las razones que daban los médicos para negarle la atención.

-Me dijeron que la gerencia decía que no porque era indocumentada y el doctor mismo dijo: “Que se vaya para México”-.

publicidad

Pero hubo algo más que le negaron a María del Rocío. Una decisión que terminaría partiéndole el corazón.

Toda esta historia se las relato el domingo 10 de febrero en nuestro programa Aquí y Ahora, por Univisión, a las 7 de la noche, 6 Centro. Los esperamos.


publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
EPISODIO 1
Vestidos de ángeles, ellos son testigos silenciosos de la violencia y el crimen. Hombres y mujeres que se han tomado las calles con una misión. Detrás de sus disfraces, hay historias de tragedia y horror.
Cuando se quitan sus túnicas y alas, los “Ángeles Mensajeros” del Salmo 100 trabajan con esfuerzo. El pasado violento ha quedado atrás y hoy protagonizan radicales transformaciones, que para ellos ha sido como salir del infierno y renacer.
Comenzaron con la marihuana, les siguió la cocaína y terminaron inyectándose. La adicción las condujo al robo y de ahí a vender sus cuerpos. Juanis y Mari, antiguas trabajadoras sexuales, llegan hasta las zonas de prostitución en Ciudad Juárez en medio de la madrugada, para compartir su pasado con otras mujeres.
‘Pantera’ fue pandillero de la Mara 18 en EEUU. Confiesa crímenes sangrientos y oscuros rituales de magia negra en lo que participó. Libró una condena de más de 60 años de prisión, y la fe lo ha convertido en otro: una persona que predica entre los “Ángeles” del Salmo 100 su mensaje de esperanza. 
publicidad