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Pandilleros del MS-13: Los camaleones de Long Island

Pandilleros del MS-13: Los camaleones de Long Island

El asesinato de 5 estudiantes de una misma preparatoria de una comunidad en Long Island, Nueva York, sacó a la luz cruentos métodos que está utilizando la Mara Salvatrucha.

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Cuando se habla de la temida pandilla “Mara Salvatrucha”, seguramente usted piensa en Centro América o en Los Ángeles, ya que muchos miembros de la MS-13, como se le conoce, emigraron a Los Ángeles desde El Salvador, Guatemala y Honduras.

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Pero la realidad es que la Mara Salvatrucha se ha convertido en una poderosa organización criminal transnacional. En estos momentos, según la oficina de Investigación y Seguridad Interna en Nueva York, hay entre 30 a 70 mil miembros de la MS-13 a nivel mundial, de los cuales entre 6 y 8 mil radican en los Estados Unidos, extendiendo su terror y violencia de costa a costa. En el último año han llevado a cabo una serie de asesinatos brutales en una comunidad de Long Island, Nueva York, conocida como Brentwood.

Un equipo del programa Aquí y Ahora visitamos Brentwood en dos ocasiones durante los últimos meses para hablar con familias de las víctimas, activistas, policías, funcionarios escolares y hasta un ex pandillero. Nuestra intención era conocer más a fondo la mente criminal de estos grupos delictivos, cómo reclutan a los jóvenes en las escuelas, y cómo han logrado sembrar el terror en lo que no hace mucho era una comunidad apacible, ideal para criar a una familia.

La desaparición de varios estudiantes de la preparatoria de Brentwood, comenzando el año pasado, dejó al descubierto el poder siniestro que se escondía en la vida diaria de dicha comunidad, compuesta en su mayoría por Latinos. Miguel Garcia Morán, de 15 años y oriundo de Ecuador, había ido al centro comercial con su mamá la tarde del 19 de febrero. Ese mismo día, a través de un chat en Facebook, unos supuestos amigos le habían invitado a reunirse en la noche para fumar marihuana.

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Su último texto señala que llegó al punto de encuentro pero, de ahí en adelante, no se supo nada de Miguel. El joven nunca más regreso a su casa.

Tres meses más tarde Oscar Acosta, de 19 años, quien había llegado de El Salvador hacia tres años, desapareció en circunstancias parecidas. El joven fue visto por última vez alrededor de las 7 de la noche caminando por una calle. “Nos parece muy extraño que no se haya comunicado… no llevó ropa, no llevó nada, ni dinero”, nos dijo su madre, Maria Arias. No obstante, recordó un detalle inquietante: su hijo le había confesado que presentía podría tener problemas porque había rechazado una invitación para hacerse miembro de una pandilla.

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En junio, Jose Peña Hernandez, de 18 años y conocido miembro de la Mara “Salvatrucha” tampoco regresó a su casa. A pesar de estas tres desapariciones de jóvenes de la misma comunidad, no fue hasta el 13 de septiembre pasado cuando las autoridades y la comunidad realmente se alarmaron.

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“Ella quería ser atleta, para ver si llegaba a una altura del WNBA en el futuro”, nos describió Freddy Cuevas a su hija Kayla de 16 años, cuya pasión era el baloncesto. Esa tarde, Kayla y su mejor amiga de la infancia, Nisa Mickens, se reunieron en casa de los Cuevas y alrededor de las 7 de la noche salieron caminando, presuntamente para jugar baloncesto a unas cuadras, en una cancha de una escuela elemental. La madre de Kayla, Evelyn Rodríguez, trabajaba de noche y estaba camino a casa cuando se sorprendió con las luces de patrullas policiales en la calle que iba hacia la escuela acordonada. Nos contó que su primera reacción fue: “mi niña está en casa”. Pero lo peor estaba a punto de ocurrir. “Por dentro no me estaba sintiendo bien. Me estaba poniendo nervioso”, recuerda Freddy. Cuando Evelyn llegó a casa, Freddy y los padres de Nisa la estaban esperando con malas noticias.

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Las niñas no aparecían por ningún lugar y no contestaban sus celulares, algo que no era usual. Desesperados, los padres de Nisa se dirigieron hacia la escena policiaca. Estando ahí, se enteraron que el cadáver de lo que pensaban era una mujer mayor atropellada, era el de Nisa, quien hubiera cumplido 16 años al día siguiente. Su cuerpo estaba irreconocible.

Al enterarse, Evelyn se preguntaba: "¿dónde está Kayla?". Las jovencitas eran inseparables. “Sentíamos que estaba cerca, pero, ¿en qué parte, en qué lugar?”, recuerda Freddy. Desconsolados, regresaron a casa y Evelyn esperó a su hija sentada afuera. Pocas horas después, recibió una llamada. La policía había encontrado a su hija.

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“El mundo mío se me destruyó, no podía creer de ninguna manera que nosotros íbamos a pasar una tragedia tan grande. Perder no solo una vida, sino dos a la misma vez”, evoca Evelyn. El cuerpo de su hija fue hallado en el patio de una casa a una corta distancia de su amiga. Las jóvenes habían sido brutalmente asesinadas con múltiples garrotazos y profundas cortadas a sus cuerpos. El crimen era tan salvaje que la misma policía de inmediato lo asoció a la Mara Salvatrucha. Habían dejado su firma inconfundible.

“Sobre este brutal doble homicidio, tengo un mensaje para la comunidad: necesitamos la ayuda del público”. De esa manera se dirigió a los medios el comisionado de la policía del condado Suffolk, Timothy Sini, tras el hallazgo de los cuerpos de ambas adolescentes. Los residentes de Brentwood vivían aterrorizados y el comisionado sabía que ellos tenían que actuar rápido para capturar a los asesinos.

Acto seguido, las autoridades comenzaron una intensa investigación. Al interrogar a pandilleros llegaron a un bosque cerca de un hospital psiquiátrico abandonado donde descubrieron los restos de humanos de Miguel Morán, quien había desaparecido 7 meses antes; Oscar Acosta, desaparecido hace 5 meses y Jose Peña Hernández, visto por última vez en junio pasado. Hernández fue presuntamente asesinado a golpes y puñaladas al tiempo que la MS-13 lo acusaba de estar cooperando con la policía.

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El 2 de marzo pasado, seis meses después de las muertes de Kayla y Nisa, el FBI anunció el arresto de 13 miembros de la MS-13 en una redada de madrugada. Muchos enfrentarán cargos federales por crimen organizado, asalto, distribución de marihuana y armas de fuego. Cuatro de ellos fueron acusados de varios asesinatos, incluyendo los de Nisa Mickens, Kayla Cuevas y José Peña. Los casos de Miguel Morán y Oscar Acosta aún están bajo investigación.

“La Mara Salvatrucha es la amenaza pública más grande que representa cualquier pandilla”, describe Angel Meléndez, agente especial a cargo de la oficina de investigación y seguridad interna de Nueva York. “La violencia de la MS-13 va más allá de asesinar a una persona con tiros. La utilización de machetes, la utilización de bates, la utilización de una violencia que no se ha visto para enviar un mensaje claro”, refiere.

El reclutamiento de las pandillas comienza en las escuelas

“El tatuaje no lo hace delincuente y la corbata no lo hace decente”, fueron las palabras de Antonio, un ex pandillero, quien nos explicó que el reclutamiento de las pandillas empieza en las escuelas a partir del sexto grado.
“Les ofrecen armas y drogas, para poco a poco ir comprándolos y convenciéndolos”, confiesa. Según él, las promesas de hermandad y protección vienen con un precio, ya que estando dentro de la pandilla los jóvenes enfrentan una dura realidad. “En la pandilla se hace de todo: robo, prostitución, matanzas y más. Y si no obedeces las órdenes, el castigo es la muerte”.

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Él señala que las muertes de Kayla y Nisa fueron mensajes directos de la pandilla, ya que hay dos tipos de asesinatos: un balazo o la llamada “muerte silenciosa”, que se produce con golpes y machetazos.
Por su parte, los padres de Kayla admiten que su hija tuvo varios enfrentamientos con miembros de la pandilla en la escuela y que llegaron al punto de mostrarle un cuchillo. Ellos están demandando al distrito escolar por no haber hecho lo suficiente para erradicar a los pandilleros y prevenir la muerte de su hija.

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El Superintendente del distrito escolar, el Dr. Levi Mcintyre, admite que la escuela tiene un problema de pandillas pero que “están enfrentándolo de modo efectivo”. Él añade que fue a raíz de los 5 asesinatos que la gravedad del problema salió a relucir y, como resultado, han reforzado las medidas de seguridad y están colaborando con las autoridades.

Según Carlos Sánchez, jefe de seguridad para el distrito, “aparte de un sofisticado sistema de cámaras de seguridad colocadas en lugares estratégicos de la escuela, hacemos chequeos con nuestro detectores de metal al azar”, para prevenir que las armas se introduzcan a la preparatoria.

Sin embargo, “Antonio”, el ex pandillero, explica que siempre hay forma de darle la vuelta a las medidas de seguridad: “Cuando ellos iban a revisar algo, yo solo ponía el cuchillo a un lado, o se lo daba a alguien para poner en otro lado, y así pasar”.

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¿Qué responsabilidad tienen las autoridades escolares?

Aunque por razones legales la preparatoria de Brentwood no puede responder directamente a las acusaciones de la familia de Kayla Cuevas, fue ahí donde se conocieron estos cinco estudiantes asesinados por la Mara Salvatrucha. Según las autoridades, tres de ellos tenían algún tipo de vínculo a la MS-13. Además, 10 de los 13 pandilleros arrestados eran indocumentados y llegaron a este país como menores no acompañados.

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Otro aspecto que los Cuevas critican es que, según ellos, este sistema escolar permite que estudiantes indocumentados que hayan sido suspendidos por alguna infracción, regresen a clases sin consecuencia. “Lo dejan salir y lo aceptan de nuevo en la escuela. Entonces, ¿quién es el culpable en ese momento?” pregunta Freddy Cuevas.

Mientras tanto, la sala de la familia se ha convertido en un altar en su memoria y Evelyn visita la esquina de la calle donde las niñas fueron asesinadas todos los días 13 del mes, para colocar flores. Evelyn y Freddy esperan que al compartir su historia que otras familias jamás tengan que atravesar una tragedia semejante. En sus palabras, “nuestro mensaje a los padres es que siempre sean padres y que sepan que su hijo o hija está haciendo lo positivo, no lo negativo”.

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Por su parte, el comisionado de la policía del condado Suffolk, Timothy Sini, asegura que aquellos pandilleros indocumentados que cometan crímenes en Long Island serán denunciados a inmigración y enjuiciados en Estados Unidos. Además, añade que necesitan la ayuda de la comunidad para frenar esta ola de asesinatos y advierte que sus policías no solicitaran documentación a las personas que reporten un crimen.

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