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Odisea de soldados hispanos tras el regreso de ka guerra de Irak

Odisea de soldados hispanos tras el regreso de ka guerra de Irak

Cada vez que regresan de Irak, la tarea de los soldados de reintegrarse al mundo civil se les hace más difícil.

Zona de combate

Durante el año 2003, el sargento primero Vladimir Vásquez vivió sumergido en un mundo ajeno donde el peligro rondaba a su espalda...y en el que de un momento a otro podría estar caminando el delicado paso entre le vida y la muerte.

"Estar en una zona de combate es como volverte casi como un robot. No piensas, solamente actúas", dice Vásquez, quien ahora tiene 31 años. 

El sargento Vásquez se especializaba en artillería y fue enviado a Irak de nuevo en 2005, una experiencia que quedó documentada en un video de Aquí y Ahora.

"El Army tiene un objetivo.  El Army te construye. Te enseñan a sobrepasar todo: frío, calor, miedo.  Lo importante es completar la misión", relata el militar hispano. Pero Vásquez no contaba con lo que pasaría después de la misión. "Te enseñan a conectarte, pero no te enseñan a desconectarte de eso". 

Cada vez que regresaba de Irak, la tarea de reintegrarse al mundo civil se le hacía más difícil. "Después de un año de vivir en ese ritmo de vida, regresas y siempre andas mirando para todos los lados pensando que algo va a pasar", cuenta. Más aún con las imágenes que se mantenían vivas en su memoria...y que nunca se atrevió a compartir con su esposa Vanesa.

"A veces podía llamarla a ella, como cuando perdimos un soldado y todos estábamos dolidos, o cuando tuvimos un ataque y por poco muero.  Pero yo nunca le daba esa cara a ella, nunca", relata Vásquez, quien asegura que nada puede borrar los recuerdos, las memorias que se llevan.

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El capitán Pérez

Mario Pérez fue capitán del pelotón al que pertenecía Vásquez. Él también callaba lo que presenciaba en Irak cuando hablaba con su esposa Cristina y sus tres hijos, quienes vivían en las afueras de la base militar Fort Carson, en Colorado.

A pesar de sus intentos porque lo que pasaba en el campo de batalla no afectara a la familia, su esposa dice que cuando Pérez regresó de la guerra no tuvo dudas de que no era el mismo.

"Él regresó mal. Yo comencé a notar que estaba tomando y que no era así tan cariñoso con nosotros como antes y que se separó de nosotros", dice Cristina.

Pérez dice que comenzó a sufrir ansiedad extrema e insomnio. Y cuando lograba dormir se despertaba con pesadillas. Además, Comenzaron a aparecer otros síntomas preocupantes.

"Él iba al trabajo y se perdía...no llegaba al trabajo, y yo lo llamaba al celular a preguntarle dónde estaba y él no me contestaba porque le daba vergüenza de que estaba perdido", contó su esposa.

Los soldados y familias necesitadas de ayuda deben ponerse en contacto con: The Military OneSource o con Defense Center of Excellence for Psychological Health and Traumatic Brain Injury Outreach Center (DCOE). Los consultores entrenados de ambas organizaciones están disponibles 24 horas por día, 7 días a la semana, durante todo el año.

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El número gratuito para llamar a The Military OneSource es 1-800-342-9647, y su dirección de sitio Web es http: // www.militaryonesource.com. Quienes vivan en el exterior deben contactarse a través de internet para dar su ubicación de residencia específica.

Al DCOE Outreach Center puede contactarse al 1-866-966-1020, vía correo electrónico al Resources@DCoEOutreach.org y a través de su sutio de internet http://www.dcoe.health.mil/resources.aspx.

Recuperación difícil

El propio capitán Pérez explica que su vida comenzó a hacerse difícil. "Cerraba la puerta de la oficina y no me aguantaba los dolores de cabeza.  Todo me irritaba, y me dormía en la oficina. Sentía como que todo se me venía encima y el mundo se me estaba cerrando". 

 

Al mes de regresar de la guerra, Pérez fue diagnosticado con el síndrome de estrés postraumático, una severa reacción emocional a un trauma psicológico extremo.

 

Según Jaime Tallon, terapeuta mental de la Sociedad de Veteranos Hispanos en Miami, en algunos casos un profundo sentido de culpabilidad acompaña el trauma.

 

"Yo pude haber salvado a mi jefe de pelotón, yo pude haber salvado a mi médico, a mi enfermero y no lo hice, porque en un momento dudé."  Esa culpa va a estar siempre dentro de ese soldado, explica el médico. 

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Entre otras cosas, el síndrome de estrés postraumático se caracteriza por alucinaciones y recuerdos involuntarios conocidos como "flashbacks", donde se revive el trauma. Eso es algo que puede ocurrir en cualquier momento del día o de la noche, incluso durante el sueño. "En esos momentos, la persona sufre de ansiedad extrema, palpitaciones, sudores y hasta dificultad para respirar", explica Tallon.

 

Alucinaciones

 

Además, los afectados también experimentan depresión, irritabilidad y falta de concentración. Tienden a distanciarse de sus seres queridos y de cosas que usualmente les agradan, y se sienten paralizados ante cualquier experiencia emocional normal.

 

Varios estudios recientes indican que el Síndrome de Estrés Postraumático está aumentando entre los soldados que regresan de Irak y Afganistán y que un tercio de quienes han regresado han sido diagnosticados con este u otros problemas mentales.  El alto porcentaje está directamente relacionado con el número de veces que un soldado hasido enviado a la guerra.

 

Algo que se hizo evidente en un dramático caso de mayo pasado. Era el día de las madres y Carlos y Eugenia Bueno-Galdos, de Paterson, New Jersey, esperaban la llamada de su hijo Chistian de 25 años, quien estaba asignado a Camp Liberty, en Irak, pero nunca llamó.

 

Al otro día, cuando Carlos Bueno-Galdos escuchó la noticia de que un soldado americano había matado a cinco de sus compañeros se estremeció. "Cuando dieron el nombre de la ciudad donde ocurrió el hecho me paré en la puerta y me dije: 'Ay mi hijo'.

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Pero no dijo nada para no preocupar a su esposa y se acostó a dormir. "Eran las once de la noche aproximadamente cuando sentí un grito que estremeció la casa.  Y era el grito de mis hijos y su mamá, mi esposa. Cuando vi esos militares parados en la puerta, ya sabía que era mi hijo", dijo Carlos.

 

Estrés postraumático

 

El sargento John Russell, quien sufría estrés post-traumático le disparó a cinco de sus compañeros, entre ellos Bueno-Galdos. Al mostrar señales de inestabilidad mental, el ejército le había quitado el arma a Russel, quien estaba por terminar su tercera asignación en Irak. Además, le exigió que fuera a terapias en grupo. Pero estando ahí, se apoderó del arma de su escolta y cometió el crimen.

 

Según el doctor Tallon, sin un tratamiento adecuado, muchos afectados recurren a comportamientos no saludables, exacerbando aún más el problema.

 

Mario Pérez dice que a pesar de tratamientos para su estrés post-traumático, no se siente mejor y duda que pueda apaciguar los dolorosos recuerdos de la guerra que lleva por dentro. Heridas que él y Vladimir Vásquez sintieron de nuevo cuando en julio pasado se enteraron de que otro integrante de su pelotón aparentemente se quitó la vida.

 

"No se puede.  Aunque te den medicinas y medicinas y medicinas, Siempre hay algo que te recuerda lo que pasaste", explica Pérez, a quien le gustaría ver cambios por parte del ejército hacia sus soldados.

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  "Más comprensión, yo creo.  Especialmente por todo lo que pasa uno allá. Ya es tiempo de cambio", concluye.

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