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Aquí y Ahora
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Pedro Ultreras junto a 'Cordero' y 'Venado', durante el reencuentro. 

Cordero y Venado: El Reencuentro

Cordero y Venado: El Reencuentro

Pedro Ultreras nos cuenta cómo fue la travesía de ‘Cordero’ y ‘Venado’, dos adolescentes centroamericanos que buscaban llegar a EEUU.  

Pedro Ultreras junto a 'Cordero' y 'Venado', durante el reencuentro. 
Pedro Ultreras junto a 'Cordero' y 'Venado', durante el reencuentro. 

Por: Pedro Ultreras  @PedroUltreras

Apenas despuntaba el mes de julio de 2014 cuando los conocí. Caminaban cerca de las vías del ferrocarril. Ambos avanzaban cabizbajos, como si se ocultaran de alguien o hubieran hecho algo malo. Tenían rostros de niños, ninguno de los dos parecía rebasar los 15 años de edad.

Jaime Ramos era un poco más bajo de estatura, era de carita redonda y tez morena. Tenía una mirada muy viva, que vigilaba de un lado a otro con gran habilidad, como si estuviera cuidándose de alguien. Pero destacaba más su amplia sonrisa. Parecía que le gustaba presumir los brillantes frenos que cubrían su tierna dentadura.

Delmer Flores era más alto. Él era moreno como achocolatado y de piel suavecita que parecía de porcelana, tenía muy bonitas facciones y una mirada muy tierna e inocente como de un niño no mayor a los ocho años. Era de pestañas largas y sonrisa dulce y tímida. Parecía que no le gustaba hablar mirando de frente, prefería hacerlo volteando con frecuencia hacia el suelo, como si tuviera miedo que le descubrieran los secretos que guardaba.

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Arriaga es una pequeña ciudad de no más de mil habitantes. Se encuentra al norte de Chiapas, uno de los estados más pobres en México. Está a trescientos kilómetros de la frontera con Guatemala y por ahí entran a territorio mexicano la mayoría de los migrantes centroamericanos que quieren llegar a los Estados Unidos, como Delmer y Jaime.   

La flagrante pobreza en Arriaga resalta en sus calles, en sus viviendas y en sus pobladores. Hay hambre, necesitad y miedo entre los que ahí viven y los que por ahí pasan.

- Hola, ¿para dónde van tan de prisa? -. Les pregunté cuando los tuve frente a mí. Ambos sólo me miraron. -¿De dónde son?- -Yo de El Salvador-, respondió Jaime. -Y yo de Honduras-, exclamó ‘Cordero’ en un tono de voz como si estuviera nervioso. Delmer y Jaime se habían hecho inseparables al conocerse en la frontera entre México y Guatemala, apenas dos semanas antes de llegar a Arriaga. Los supuestos ‘ángeles guardianes’ con los que viajaban apodaron a Jaime ‘Venado’, por su rapidez en correr tras La Bestia y a Delmer, ‘Cordero’, porque reflejaba la tranquilidad de ese animal.Ellos estaban entre las decenas de migrantes que ansiosos esperaban la salida del tren.

Tenían dos días durmiendo debajo de los vagones. Viajaban con un grupo de ocho migrantes de El Salvador que según me dijeron cuando los conocí, los iban protegiendo como si fueran sus ‘ángeles guardianes’ porque eran los más chicos del grupo y en ese camino se ayudan unos a otros. Pero esa historia estaba muy lejos de ser verdad, lo descubrirían semanas más tarde. Ambos adolescentes viajaban con el enemigo al lado y pagarían muy caro el creer en su falsa ayuda.

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Seguimos charlando en medio de las vías del tren, les tomó varios minutos para que entraran en confianza conmigo. Jaime, de apenas 14 años, me comentó que él huía de las pandillas de El Salvador porque lo habían amenazado de muerto al no querer unirse a sus filas. Su madre decidió enviarlo a los Estados Unidos antes que saberlo cerca de ella en una tumba.

‘Cordero’, quien dijo tener 15 años de edad, me aseguró que él iba huyendo de la pobreza. Que su madre lo abandonó cuando era bebé y que su padre se casó con otra mujer pero que lo trataban muy mal por eso vivía con su abuela. Según él, su viaje a los Estados Unidos tenía dos propósitos, tratar de encontrar a su madre y trabajar para ayudar a la abuela porque ella lo crió.

‘Cordero’, por su parte, escondía un secreto aún más grande y tardaríamos mucho más tiempo en descubrirlo. La verdadera historia sobre su familia no era nada parecida a la que él contaba, pero tenía una razón muy poderosa para ocultar la verdad.Pero ambos jóvenes me mintieron. ‘Venado’ sólo me contó la verdad a medias, guardaba un secreto que cuando lo descubrimos, semanas más tarde, es porque él estaba amenazado de muerte y su familia en El Salvador sufría las consecuencias.

Cuando llegaron a la frontera de Piedras Negras, México, ambos fueron traicionados por el líder del grupo de supuestos ‘ángeles guardianes’ con los que viajaban y que decían irlos protegiendo.  Ahí, al pie del Río Bravo, a unos metros de Los Estados Unidos, fueron vendidos a una banda de secuestradores.

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La familia de ‘Venado’ en El Salvador tuvo que pagar 10 mil dólares por su liberación. La historia la conocimos en el programa especial, ‘Venado, Cordero y Coyote’ que presentó Aquí y Ahora de la cadena Univision en noviembre pasado. Pero de ‘Cordero’ no volvimos a saber nada más allá de que había quedado secuestrado porque no hubo nadie que respondiera por él.

Pasaron varios meses antes de volver a saber de ‘Cordero’, finalmente lo encontramos y nos contó la desgarradora historia de su vida, el por qué ocultó que tenía familia en Honduras y los horrores que vivió en manos de sus secuestradores en la frontera de Piedras Negras, México. Su triste historia hizo que el gobierno de su país se involucrara en su caso.

Videos: Cordero y Venado: El Reencuentro

Parte I: 

Parte II: 

Parte III: 

Parte IV:

Parte V: 

 

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