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Solo tiene la oportunidad de comunicarse con sus hijos en México una vez a la semana

Bajo las sombras

Bajo las sombras

Durante dos décadas, Raúl García y su familia han vivido escondiéndose y evitando los problemas con las autoridades.

Solo tiene la oportunidad de comunicarse con sus hijos en México una vez...
Solo tiene la oportunidad de comunicarse con sus hijos en México una vez a la semana

Muchos mexicanos también en México viven bajo las sombras de la sociedad

   - ¿Cómo ha hecho usted en 20 años para conducir un carro sin licencia?

   - Abrir mis ojos bien y mirar para los cuatro puntos. Me cuido de los demás conductores, me cuido de la policía y me cuido de la señales.

Su vida casi clandestina se limita a ir al trabajo y el resto del tiempo mantiene un bajo perfil escondiéndose en su casa.

García llegó en 1993 atravesando la frontera de México hacia los Estados Unidos, por Matamoros, corriendo grandes peligros. Por poco muere cuando los coyotes lo obligaron a él y a otros inmigrantes a encerrarse en un tráiler para llegar a su destino final.

  

   - Es la vez que más miedo he sentido porque a la hora que nos metieron, cerraron el tráiler por fuera.

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Él salvó a los demás indocumentados siguiendo las instrucciones de los coyotes y usando las herramientas que le había dejado para salir en caso de emergencia.

Pero, las verdadera dificultad comenzó al llegar a Chicago, donde tuvo que trabajar en varios empleos al día para conseguir el dinero suficiente y traer desde Guanajuato a su esposa, Carmen Baeza y a sus 3 hijos, Carmela, Mario y Edgar.

Un año más tarde logró su meta y su familia se estableció, naciendo su cuarto hijo, llamado Edgar. Carmen Baeza, nos cuenta en Aquí y Ahora que en la escuela comenzó la discriminación porque sus hijos no sabían inglés.

Raúl dice que por no saber inglés, le robaban el dinero de su salario.

Al pasar el tiempo todos aprendieron el idioma, pero a pesar de irse adaptando al sistema estadounidense, pagar impuestos y respetar las leyes, los García siguen viviendo en las sombras porque no tienen papeles.

Como ellos, miles de latinoamericanos, viven una vida casi clandestina, camuflándose en las comunidades hispanas, con el riesgo de ser sorprendidos por la policía o los agentes de inmigración.

Admiten que ellos tienen miedo de salir a la calle y que su temor los enferma y los mantiene en un estado de estrés constante.

Los García conocieron al padre José Landaverde, un sacerdote de la iglesia anglicana que montó una misión para ayudar a los inmigrantes indocumentados, en el famoso sector de La Villita en la calle 26 de Chicago.

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   - Al no tener documentos son esclavizados en los lugares de trabajo, explotados, abusados. Imagínese esa situación emocional de mantenerse en la clandestinidad.

El padre Landaverde también tiene una capilla improvisada donde orienta a los feligreses para que conozcan sus derechos. Junto a él, los García se han vuelto activistas y participan en manifestaciones donde piden una reforma migratoria.

Toda esta historia podrá verla en Aquí y Ahora este domingo 5 de mayo a las 7PM, 6 centro por Univisión.

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