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LA ROSA DE GUADALUPE
Lunes a Viernes, 7PM/6C

La Rosa de Guadalupe

La Rosa de Guadalupe - 'Un amor emprendedor'

Transcripción del Video

Locutor: Televisa presenta...

Marcia: Es que no entiendo

por qué no me van a hacer

mi fiesta de 15 años.

Dora: Ya no vengas

con lo mismo, Marcia.

No estamos en la mejor situación

de hacerte una fiesta,

de hacer un gran sacrificio.

Marcia: Claro, y como se trata

de la fiesta

de tu hija la menor,

a la que no quieres,

pues que se friegue, ¿no?

Porque estábamos

en la misma situación

cuando mi hermana Agustina

cumplió los 15,

y por ella sí tiraron

la casa por la ventana

para hacerle su reventón.

Mira, aquí está una foto

de los 15 de Agustina.

Mi hermana sí tuvo

su fiesta en grande.

Bernabé: Marcia.

Hicimos un gran sacrificio

para festejar a tu hermana.

Marcia: Pues sí,

porque se trataba de ella,

la preferida.

Dora: Mira, no hagas un drama,

Marcia, que aquí el asunto

no es precisamente

de favoritismos,

sino porque tu papá tiene

la mente así de chiquita,

como una nuez.

Bernabé: Dora, mujer,

ya te dije que con lo que gano

apenas sí alcanza para cubrir

los gastos que tenemos

como para echarnos

el compromiso

de una fiesta de 15.

Dora: Eres tan poquita cosa,

un Godínez cualquiera,

un burócrata

del Gobierno de la Ciudad.

Bernabé: Pero--

Dora: Yo también ya te dije

que puedes hacer unos malabares

para que esta familia

progresara.

Bernabé: No, Dora, yo soy

un servidor público honesto,

y con lo que gano honradamente

tengo que sacar adelante

esta casa.

Dora: ¿Ves, Marcia?

Aquí la cosa es tu papá

porque por más que le diga

o que se ponga buzo

que hay muchas maneras

de acelerar trámites,

pues él no lo ve

porque es tan poquita cosa.

[Ríe] Y encima es honesto.

Marcia: Ya, ma, no le sigas

diciendo esas cosas a mi papá.

Dora: Pues si no vas a tener

fiesta de 15 años,

es por culpa de él,

no por culpa de tu hermana

o mía.

Agustina: [Bosteza]

¿Ya terminaron?

Porque como ya se pusieron

de superflojera,

yo ya me voy a ir a dormir.

Dora: Mi amor, por supuesto,

te acompaño a que te acuestes.

Vámonos, preciosa.

Agustina: Gracias, mami.

Dora: [Resopla]

Bernabé: ♪ Estas son

Las mañanitas

Que cantaba el rey David

A mi niña tan bonita

Te las cantamos a ti ♪

iFeliz cumpleaños, hija!

Te deseo que seas muy feliz

ahora que tienes 15 años.

Marcia: Muchas gracias, pa,

eres el mejor del mundo.

Bernabé: ♪ Que le sople ♪

No, pide un deseo.

Marcia: [Sopla]

Bernabé: iBravo!

Hija, yo pensé que seguías

considerándome el peor

después de todo lo que tu mamá

dijo hace algunas semanas

cuando reclamabas

tu fiesta de 15.

Marcia: No te voy a negar

que estaba muy enchilada

en ese momento, pa,

pero ya con los días

me fui calmando

y lo pensé mejor.

Tienes razón,

no debes endeudarte más

por una fiesta.

Bernabé: Acuérdate cómo estaba

tu mamá cuando tu hermana

Dora se empeñó en que Agustina

quería el mejor baile,

el mejor vestido,

la mejor fiesta,

lo mejor de todo.

Ya han pasado dos años, hija,

y yo sigo pagando la deuda

de los 15 años de tu hermana.

Marcia: No tienes que darme

más explicaciones, papá.

La mejor fiesta es aquí contigo

celebrándome con mucho amor.

Bernabé: Eres una gran hija,

Marcia.

Yo te prometo,

en algún momento dado de la vida

te lo voy a compensar,

pero ahorita de plano no puedo.

Marcia: Compénsame

con un fuerte abrazo.

Bernabé: Claro que sí, hija.

Marcia: Te quiero mucho.

Bernabé: Yo también, hija.

Feliz cumpleaños.

Marcia: Gracias.

Bernabé: 15 añotes...

Marcia: Mi papá tan lindo

como siempre me cantó

Las Mañanitas, y todo antes

de irse a su trabajo.

Dora: Mm, tu papá siempre

con sus cursilerías raras.

Marcia: A mí me encantó

el detalle.

Estuvimos platicando,

ya le dije que lo pensé bien

y, en efecto, no quiero

fiesta de 15 años.

Dora: Claro que ibas a terminar

no queriendo la fiesta,

si eres igual de poquita cosa

que Bernabé.

Marcia: No voy a estresar

a mi papá más de lo que ya está

desde hace dos años

por cumplirle

todos sus caprichos a Agustina.

Dora: Ay, sí, pobrecito.

Cómo te pareces a tu papá.

Los dos conformándose

con lo que tienen,

sin aspirar a más.

En cambio, tu hermana, vela,

divina, guapa,

ella sí es perseverante.

Agustina: Porque yo me parezco

a ti, ma.

Dora: En todo, mi cielo.

Y a lo que tú llamas

caprichos de tu hermana

es más bien esforzarse

por lo que quiere

y no resignarse a la mediocridad

como tu pa y tú.

Pero, bueno, está bien,

merecido lo tienes

quedarte sin festejo.

Viviana: Hola, Marcia.

Con la cara que tienes, amiga,

no parece que tengas 15,

sino 40.

Marcia: Lo sé, Viviana,

y aunque entiendo la situación

de mi papá, pues no te niego

que la verdad sí me pesa la idea

de que no vaya a tener fiesta.

Viviana: Ay, ánimo, Marcia,

o sea ya tienes 15,

ya eres grande.

Marcia: Sí, y espero

estar ayudando a mi papá

en su situación económica.

Viviana: Pues si necesitan

dinero, yo escuché a mi mamá

platicando que en la empresa

donde ella trabaja

están buscando emprendedores,

y si hay alguien emprendedor

aquí, eres tú.

Marcia: ¿Tú crees?

Viviana: Lo afirmo.

Eres muy buena para el comercio,

para vender cosas.

Eres tan buena emprendedora

que desde pequeña

le echabas muchas ganas

y por eso te pasaron a segundo

de primaria directamente.

Marcia: Sí, no tuve que cursar

el primer año de primaria

y por eso es que tengo

15 años y ya estoy en la prepa.

Viviana: ¿Ves?

Es perfecto que te metas ahí

para que puedas aplicarlo

y ser una buena emprendedora.

Romana: En esta empresa

queremos desarrollar

start up.

Buscamos el desarrollo

de pequeños negocios

que a través de la tecnología

puedan ser sumamente exitosos.

Desde encontrar gente

que hace invenciones

de nuevos productos

como desarrollarlos

e insertarlos

en el mundo digital

para que ahí haya

una avalancha en masa.

Jovencita,

si no le parece interesante

lo que estoy diciendo,

¿sería tan amable

si mejor se retirara?

Marcia: No, no, discúlpame,

Romana, solo me distraje

un momento.

Romana: Pues más te vale

que hagas un mejor esfuerzo

por mantenerte concentrada

porque la concentración

es muy importante

para ser un emprendedor.

Alejandro: Ay, perdón,

primero te causo un encontronazo

con Romana y luego te causo

un encontronazo aquí afuera.

Marcia: [Ríe] No te preocupes,

no pasó de una llamada

de atención, ya ves

que también me citó

para la introducción de mañana.

Alejandro: Sí, ¿y ya te vas?

Marcia: Sí, ya salimos.

Alejandro: Sí, perdón,

qué tonto.

Lo que en realidad te quería

decir es que si quieres,

te llevo adónde vayas.

Marcia: Voy a mi casa,

y está bien, acepto el ride.

Alejandro: Dale, vente,

aquí está mi auto estacionado.

Marcia: ¿Un Vocho?

¿Tienes un Vocho?

Alejandro: Exactamente,

son los mejores.

Nunca se quedan parados,

y cuando se quedan,

nada más le metes segunda,

lo empujas y ya arranca.

Marcia: ¿A poco?

Alejandro: Sí, en serio,

es más, ¿sabes manejar?

Marcia: Sí.

Alejandro: Va, vas a meter

segunda, ¿ok?

Y yo lo voy a empujar

para que arranque.

Marcia: Vale.

Alejandro: Vas a ver

que no es mentira

lo que te estoy diciendo.

Ahí va, ¿eh?

¿Lista?

Va.

Marcia: Guau, qué padre.

Alejandro: Sí,

¿viste que era cierto

lo que te estaba diciendo?

Y, es más, ahora que tú estás

a las manos del volante,

tú vas a manejar solita

hasta tu casa.

De ahora en adelante serás

mi "chofera".

Marcia: "Chofera" sin sueldo.

Alejandro: No, el pago va a ser

el cariño con el que te voy

a decir "mi chofer".

Marcia: iMa, ya llegué!

Agustina: Salió por el pan.

Vaya sorpresa, hermanita.

No sabía que venías

tan bien acompañada.

Alejandro: El que viene

mejor acompañado soy yo.

Dora: Uy, no puede ser,

¿quién habrá sido el que dejó

su cochecito allá afuera?

Nada más está afeando

la entrada de mi casa.

Marcia: Mamá, es de mi amigo

Alejandro, lo invité

a tomar algo por el favor

que hizo de traerme.

Agustina: Hermanita,

ve con mi mamá a la cocina

a preparar café

para mí y para Alejandro

mientras yo lo hago

sentir bienvenido.

Y te traes unas galletitas.

Agustina, mucho gusto.

Alejandro: Alejandro,

mucho gusto.

Agustina: Y cuéntame de ti,

¿cuántos años tienes?

Alejandro: 18, ¿y tú?

Agustina: 17.

Marcia: Mi nombre es Marcia

y estudio el primer año

de la preparatoria.

Alejandro: Mi nombre es

Alejandro y estoy en tercer año

de preparatoria.

Romana: Bien, ahora que ya todos

se presentaron,

le cedo la palabra

al señor Genaro Alcántara,

el dueño de esta empresa.

Genaro: Jóvenes, son ustedes

muy bienvenidos

a esta, su empresa.

Para empezar, quiero decirle

que todos ustedes están aquí

porque cumplen

con los requisitos esenciales

para ser nuestros

nuevos emprendedores.

Uno, deben estar estudiando

y tener buenas calificaciones,

¿eh?

Dos, la empresa absorberá

el costo de su estudio.

Tres, disponibilidad de trabajar

en horario de cuatro horas.

Romana: Marcia, deja de atender

más a tu teléfono

que al señor Alcántara.

Genaro: No es para tanto,

Romana.

Ya sabemos que son jóvenes

y los celulares

son como una extensión de ellos.

Marcia: Lo que pasa

es que desde el primer día

parece que hubo algo de mí

que le cayó mal a Romana.

Romana: Lo que me cae mal

es la falta de respeto

al señor Alcántara

con tu distracción.

Genaro: No hay que ser

tan rígidos, Romana.

Lo que quiero

al estar aquí ahora

es motivar a estos muchachos.

Para mí, millennials o no,

ustedes son trabajadores

de la tecnología,

de la innovación.

Eso es lo que espero

de cada uno de ustedes.

Que sean creativos.

Que sean innovadores.

Que sean atrevidos.

Por lo tanto, quiero reiterarles

la más cordial bienvenida

Poco a poco iré hablando

con cada uno de ustedes

personalmente en mi oficina.

Alejandro, ¿podrías ir

a mi oficina en un momento?

Alejandro: Claro que sí,

señor Alcántara.

En cuanto termine mi turno

estoy con usted.

Genaro: Muy bien.

Marcia: Qué buena onda

era el señor Alcántara,

superalivianado.

Alejandro: [Ríe] Sí.

Marcia: No sabes, pa,

el ambiente de la empresa

en donde estoy

es superalivianado.

No podía ser de otro modo,

si el mero mero es igual.

Bernabé: Me da mucho gusto

que estés cumpliendo

tus sueños, hija.

Yo la verdad entiendo poco

de la tecnología.

La computadora que yo tengo

en la oficina

es del año de la canica.

Marcia y Bernabé: [Ríen]

Bernabé: Y solo la uso

para buscar prediales

y catastros.

Marcia: Yo voy a poder inventar,

generar nuevas aplicaciones.

Ser emprendedora de esta empresa

me va a ayudar mucho

para cuando tenga

que conseguir una beca

para la Universidad de Stanford.

Es de donde salió Steve Jobs.

Dora: [Ríe]

Bernabé: Mira, ¿cómo no lo vas

a poder lograr, hija?

Mira todo lo que ya lograste

por tu propia cuenta.

Y con lo que nos hubiéramos

gastado en tu fiesta

de 15 años--

Marcia: Ya ni pienso

en la fiesta.

Bernabé: Bueno, todo lo vas

a ahorrar para lograr tus sueños

y estudiar en esa universidad

que quieres.

Dora: Oye, no, Bernabé.

Bien podríamos utilizar

una parte de lo que gane Marcia.

Oye, mínimo ayúdanos a pagar

la televisión por cable, ¿no?

Por ejemplo.

Marcia: Sí, está bien, ma.

Bernabé: No va a ser necesario,

Dora.

No, mira, de los gastos

de esta casa me encargo yo.

Con lo que gano me alcanza.

Mejor ocúpate de Agustina

que no anda muy bien

en la escuela.

Agustina: Ay, papá, por favor,

yo ya estoy en tercero de prepa

y no pienso desperdiciar

mis últimos días estudiando.

Yo tengo que pasarla superbien

antes de graduarme, ma.

Dora: Súper.

Bernabé: Agustina.

Dora: Oye.

Agustina: ¿Qué?

Bernabé: Dile algo, Dora.

Agustina: Oye, hermanita,

yo no soy tan orgullosa

como mi papá,

a mí sí échame la mano, ¿no?

Marcia: ¿Qué necesitas?

Agustina: Oye, es que vi

una falda monísima

que me gustaría estrenarme

para cuando vuelva a salir

con Cali.

Anda, sé buena hermanita.

Te juro que no le decimos

nada a mi papá

para que no te regañe.

Marcia: Está bien, Agustina,

yo te doy para que te compres

la falda que quieres.

Agustina: Uy, gracias, Marcia.

No puedo vestirme

con cualquier garra

cuando salgo con Cali.

Haberme ligado al riquillo

de la colonia me requiere de...

Un estatus.

Marcia: Tampoco hables de Cali

como si fuera el rey

de Inglaterra, Agustina.

Agustina: Pero en la colonia

sí es el rey.

Es el dueño

de la bodega que le surte

a todas las tiendas de abarrotes

de la colonia y sus alrededores.

Agustina: No te preocupes.

Ahora que me paguen

en mi trabajo te doy el dinero

para que vayas

a comprarte la falda.

Agustina: iAy, gracias!

Eres lo mejor, hermana.

Dora: Pásale, mi amor.

Agustina: Qué bueno

que ya le pagaron a mi hermanita

para que podamos

comprar la falda

que tanto me había gustado.

¿No está divina, ma?

Dora: Me encantó, mi amor.

Pero, a ver, acuérdate

que no es la ropa,

sino la modelo.

Y todo lo que tú te pongas

te va a lucir divino

porque tú, mi amor, eres divina.

Estoy segura de que Calixto

ya te va a pedir

que seas su novia.

Agustina: Ay, Calixto...

Me choca su nombre,

le tengo que decir Cali.

Dora: A ver, como sea

que se llame, lo que importa

es lo que puede darte,

y te va a dar de todo

lo que tiene una vez

que comience a hablarte de amor,

y tú lo aceptes.

Agustina: Pero no me gusta, ma.

Digo, no está feo,

pero no me gusta.

El que me trae loca

es el amigo de Marcia,

Alejandro.

Dora: ¿Qué?

¿Ese bueno para nada?

Tiene un mugroso Vocho.

Te olvidas de él.

Acabarías con él

como yo con tu papá.

Y por supuesto que eso

no es lo que yo quiero para ti,

mi amor.

Agustina: Está bien, ma.

Me voy a arreglar

para estar lista

cuando Cali venga.

Dora: Y yo voy a comenzar

a preparar la cena

porque hoy viene Agustín.

Agustín: La cena te quedó

deliciosa, Dora.

Dora: La preparé

especialmente para ti,

Agustín, porque sé que es

de tus platillos favoritos.

Agustín: Te sacaste la lotería

con tu esposa, hermano.

Dora: ¿Te sirvo más?

Agustín: No, gracias, Dora,

ya quedé satisfecho.

Agustina: Padrino, los aretes

que me trajiste de regalo

están perfectos

y me combinan de lujo

con mi falda.

Agustín: Qué bueno

que te gustaron, ahijada.

Agustina: Ay, qué bueno

que mis papás te eligieron

a ti como padrino de bautizo.

Dora: No podría ser otro, hija.

Hasta te pusimos Agustina

por él.

Agustina: [Ríe]

Bueno, Cali ya me está esperando

afuera así que me voy.

Nos vemos.

Dora: Bye.

Agustín: Yo también ya

me retiro.

Y, como siempre, me la he pasado

muy bien cada que me invitan

a cenar.

Bernabé: Qué te vaya bien,

hermano.

Dora: Te acompaño.

Agustín: Ya me sé el camino.

Dora: No, no importa,

yo voy contigo.

Agustín: Nos vemos.

Bernabé: Adiós.

Ojalá fueras conmigo

como eres con mi hermano.

Dora: Y tendrías que ser

como Agustín, pero no,

estás años luz.

Bernabé: Tú fuiste

la que se casó conmigo,

aun cuando nos conocías

a los dos.

Dora: Por tonta.

Pensé que ibas a saber

aprovechar tu puesto

en el gobierno para progresar,

pero pues no.

Y yo tengo la culpa

por haberme casado

con un Godínez.

Bernabé: Te pido el favor--

Dora: [Ríe] Me acuerdo de ti

cada vez que veo un meme

de Godínez en mi perfil.

[Ríe]

Mira lo estúpida que fui

al casarme contigo.

Bernabé: Cualquiera

que te escuche pensaría

que te doy una vida

de desdichas.

No te doy lujos, pero tampoco

te tengo en la miseria.

Dora: ¿Y qué quieres

que te haga? ¿Un mole?

No, fíjate, no te puedo admirar

porque eres un mediocre,

burócrata, ¿mm?

Y Agustín,

Agustín es un empresario.

Tiene sus carros importantes

con los que da servicio

a los ejecutivos.

Vive en la colonia del Valle,

no en una popular como nosotros.

Así que deja de quejarte

de recibir exactamente

lo mismo que tú das.

Marcia: Gracias por invitarme

al cine, Alejandro.

Estuvo muy buena la película.

Alejandro: ¿Sí?

Porque yo casi ni la vi

por estarte viendo a ti.

Agustina: Ay, qué padre

nos la pasamos los cuatro, ¿no?

Deberíamos repetirlo

más seguido.

Alejandro: Sí, estuvo bien

que te enteraras que íbamos

a ir al cine Marcia y yo

y te unieras al plan.

Agustina: O sea uno

no puede esperar

a que las cosas pasen solitas,

uno tiene que hacer que pasen.

Marcia: ¿Quieres algo de tomar?

Agustina: Dime qué se te antoja,

y yo te lo sirvo.

Calixto: Oye, pregúntame a mí.

Vienes conmigo, no con él.

Agustina: Ay, no te pongas

de celoso, ¿quieres?

Solo lo hago por ser atenta

con el amigo de mi hermana,

nada más.

Dime.

Marcia: Gracias, Alejandro.

Alejandro: De nada.

Oye, ¿sí investigaste

la información de las becas

para estudiar

en la Universidad de Stanford?

Marcia: Sí, te voy a mandar

la info a tu correo electrónico.

Hay varias empresas

de computadoras trasnacionales

que otorgan becas

para estudiar en Stanford.

Alejandro: Es impresionante

que tengamos el mismo sueño

en común: estudiar

en la Universidad de Stanford.

Marcia: Sí, ha sido padrísimo

conocernos y descubrir

que tenemos muchas cosas

en común.

Romana: Estoy cansada

de mirarte siempre distraída

y perdiendo el tiempo.

Marcia: Perdón, Romana,

pero me urgía mandar

esta información sobre--

Romana: Ay, mira,

ya me tienes harta.

Estás despedida por pasártela

siempre mirando tu celular.

Alejandro: ¿Qué pasó?

Marcia: No lo sé,

es que por estar mirando

mi celular, Romana me despidió.

Alejandro: Ah, ¿sí?

Quédate aquí.

Romana: No sé qué le habrás

dicho al señor Genaro,

pero conservas tu empleo.

Marcia: ¿De verdad?

Romana: Sí, pero te voy

a estar vigilando,

sé que tarde o temprano

vas a cometer un error

que entonces sí justifique

tu despido.

Marcia: Voy a agradecerle

al señor Genaro.

Marcia: Buenas tardes.

Me gustaría ver al señor Genaro.

Secretaria: Discúlpame, Marcia,

pero el señor Alcántara

está muy ocupado.

Me da gusto verte

todavía por aquí.

Marcia: Sí, es justo

lo que quiero agradecerle

Secretaria: Vino

el joven Alejandro

y él fue el que le dijo

que no deberían de correrte.

Marcia: ¿El joven Alejandro?

Secretario: Sí, claro.

Como el vino a platicar

con su papá

fue que no te despidieron.

Marcia: ¿Alejandro?

¿Su papá?

Secretario: ¿Cómo?

¿No sabes que Alejandro

es hijo del señor Genaro?

Alejandro: Chale.

Se volvió a quedar parado

el Vocho, pero ya sabes,

yo lo empujo y tú metes

segunda para que arranque.

Marcia: Yo no hago nada.

¿Sabes qué? Mejor me voy.

Alejandro: Oye, no.

Marcia, ¿por qué te bajas así?

Marcia: Suéltame.

Alejandro: ¿Qué te pasa?

Marcia: ¿Por qué mejor

no te compras una camionetota

en lugar de tu Vocho?

Alejandro: Porque amo

a mi Vocho.

Ya, ¿qué tienes?

Marcia: ¿Por qué no me dijiste

que eres hijo del señor Genaro?

¿Por qué no me dijiste

que tu papá es el dueño

de la empresa?

Alejandro: Porque no

me lo preguntaste.

Marcia: No te hagas el payaso.

Alejandro: No, no me hago

el payaso, pero es la verdad.

Nunca me preguntaste

de mi familia,

y tampoco voy a andar

con un letrero en el pecho

que diga: "soy hijo

del gran señor Alcántara".

Qué oso, ¿no?

Andale, ya no estés seria.

No importa quién sea mi papá,

yo soy el mismo Alejandro

de siempre, al que le encanta

darte un aventón a tu casa.

Andale, por favor.

Y tú vas a ser

la que maneje, ¿va?

Mi "chofera".

Marcia: Está bien, vamos.

Alejandro: Adelante, señorita.

Ya sabes que hacer, ¿eh?

Vale.

Dora: Qué bueno que llegas sola

y no con el pelagatos

de tu amigo.

Me muero de la verguenza

de que vean

su Vocho destartalado

en la entrada de mi casa.

Marcia: Pues para que

te lo sepas, mamá,

Alejandro no es

ningún pelagatos.

Es el hijo del dueño

de la empresa donde trabajo.

Agustina: ¿Alejandro es rico?

Dora: No le creas a tu hermana,

Agustina, seguramente

lo esté inventando para defender

pelafustán ese.

Marcia: Allá tú si no me quieres

creer, después de todo

no es mi bronca.

Agustina: Ma, mi hermanita

no se empeñó ni tantito

en convencerte.

A lo mejor sí es verdad

lo que dice.

Dora: ¿Cómo va a ser su hijo

y tenerlo trabajando

de empleaducho de quinta

como a tu hermana?

Agustina: Pues yo voy

a investigar si es cierto o no,

porque si Alejandro es rico,

no vas a tener una sola razón

para evitar que le eche

los perros.

Alejandro: De ahora en adelante

serás mi "chofera".

Alejandro: No, el pago

va a ser el cariño

con el que te voy a decir

Marcia: Virgencita, por favor,

échame la mano.

De verdad estoy sintiendo

cosas bien bonitas

por Alejandro.

Y sí, no te voy a negar

que me saqué de onda

cuando me enteré

que es hijo del señor Genaro,

que es rico.

Aunque eso parece no hacer

diferencia en lo lindo

y maravilloso que es Alejandro.

Te lo suplico, Virgencita,

ayúdame a que la posición

económica de Alejandro

no vaya a ser un pretexto

para que no logre mi amor.

Sí, porque lo reconozco,

Virgencita, lo amo, lo amo.

Agustina: ¿A quién amas?

Marcia: A nadie.

Agustina: Ok, de todas maneras,

me vale, lo único que me importa

ahora es Alejandro.

Marcia: Pero, hermana,

¿y Calixto, el riquillo

de la colonia?

Agustina: Ay, no,

Cali nunca me ha gustado,

ni siquiera su nombre,

qué horror.

Pero Alejandro, él me flechó

desde la primera vez que lo vi,

y ahora sobre con ese bombón.

Marcia: No, Agustina, por favor.

Agustina: Ya entendí.

Te referías a Alejandro

cuando entré y te escuché decir:

"lo amo, lo amo".

amo a Alejandro.

Agustina: Me vale, fíjate.

Y ni siquiera te reto

a que gane la mejor

porque yo soy la mejor.

Alejandro me fascina

y va a ser mío.

A ti te ando buscando.

Calixto: Vaya,

hasta que te dignas.

Como que te has desaparecido

últimamente, ¿no crees?

Agustina: Porque no me gustas.

Es más, me chocas,

y ni siquiera puedo llamarte

por tu nombre porque es horrible

y ya no te aguanto.

Calixto: Pues tendrás

que aguantarme.

No voy a quedar mal

en la colonia por tu culpa.

No, fíjate, yo no pienso

seguir saliendo contigo

así que búscate una ciega

y sorda para que te aguante

porque de mí te olvidas.

Dora: No debiste vaciar

a Calixto de esa manera.

No, bueno, de ninguna otra.

Es el mejor partido

de la colonia.

Agustina: Perdóname, mamá,

pero ahora más que nunca

necesito mi libertad.

Sí, porque ya me encontré

un mejor partido.

Tiene una mejor colonia

que esta.

Dora: ¿De qué estás hablando?

Agustina: De que ahora

voy a andar con Alejandro.

No, no, no, a ver,

¿ese muerto de hambre,

compañerito de tu hermana?

Agustina: Ningún muerto

de hambre, mamá.

Te dije que iba a investigar

y, mira...

Fotos de restaurantes carísimos,

viajes, casota.

Tiene el billetote.

Dora: Mm, no, sí.

Muy bien, mi amor.

No, pues ahora apunta

todas tus energías

hacia Alejandro.

Ah, no, bueno, ve esta.

Ay, no.

Muy bien, muy bien.

Me encanta la idea.

[Celular]

Alejandro: Mi corazón

late por ti.

Marcia: Agustina, no sabía

que ibas a venir a verme.

Agustina: Hola, Alejandro.

Andaba por aquí.

Como sé que siempre

vas a darle aventón a mi hermana

pues yo también quise

que me fueran a dejar.

No te importa, ¿verdad?

Alejandro: No.

No, este...

Claro que no.

Agustina: Ah, qué lindo Vocho,

es tan...

Tan vintage.

Hermanita, vete atrás, ¿quieres?

Ay, no te importa, ¿verdad?

Sé buena, ándale.

Oye, se me ocurre que pasemos

a tomarnos un café

antes de llegar a la casa,

¿te late?

Marcia: No podemos, Agustina,

tengo examen mañana.

Agustina: Ay, qué lástima.

Bueno, nosotros vamos,

¿verdad, Alejandro?

Alejandro: Este... Sí.

Agustina: Aquí está el metrobus.

Alejandro: No, no, no, no,

de ninguna manera.

Pasamos a dejar a Marcia

a su casa y ya después

nos vamos por el café, ¿sale?

Agustina: Pero mejor

que Marcia se vaya atrás

porque todavía no tiene

la estatura para ir adelante--

Alejandro: No, no pasa nada.

Vente, ahorita por el café.

Agustina: Pero es que está

muy chiquita todavía.

Alejandro: No pasa nada.

Agustina: ¿Y desde

los cuántos años manejas?

Alejandro: Desde los...

15.

Agustina: Qué buena onda,

yo también.

Marcia: No puedo estudiar,

solo estoy piense y piense

en que mi hermana y Alejandro

están juntos.

[Suspira]

[Pienso] Espero que tu corazón

siga latiendo por mí.

Alejandro: Mañana te daré

una prueba.

Marcia: iYes, yes!

Agustina: ¿Qué te pasa?

Marcia: ¿Qué te pasa

que entras como una loca?

Agustina: ¿Cómo se te ocurre

mandarle corazoncitos

a Alejandro

cuando sabes que está conmigo?

Marcia: Pues así de aburrido

debiste tenerlo para que él

prefiriera estar en su celular

que contigo.

Agustina: No te quieras

pasar de lista.

Te dije que Alejandro

va a ser mío,

y nada de lo que hagas

lo va a impedir.

Dora: Oigan, ¿qué pasa?

¿Por qué gritan así?

Agustina: Lo que pasa

es que esta niña es una buscona

y se está metiendo

entre Alejandro y yo.

Dora: No te voy a permitir

que andes de buscona.

No te lo voy a permitir.

Marcia: No soy una cualquiera.

Dora: Eres peor

que una cualquiera

porque se trata

de la relación de tu hermana

en la que te estás metiendo.

Marcia: Fue Agustina

la que se metió

como siempre se ha metido,

pero esta vez

no se lo voy a permitir.

Dora: A ver,

la que no va a permitir

que eches a perder

los planes de mi hija

soy yo.

Es Agustina la que va a andar

con ese muchacho y punto.

Marcia: Pero ¿por qué siempre

te pones de su lado?

Dora: Porque es mi hija

y la voy a defender.

Marcia: Yo también soy tu hija,

¿o no lo soy?

Eso explicaría tu actitud

de toda la vida conmigo.

¿Mi papá tuvo

un desliz con otra mujer

y me trajo aquí

después de nacer?

Dora: Mira, tu papá

es tan poquita cosa

que ni siquiera

le pasa por la mente

la idea de ponerme los cuernos.

Bernabé: ¿Qué pasa?

Que hasta allá afuera

se oyen sus gritos.

Dora: Pasa que tu hija

quiere arruinar

la relación de Agustina

metiéndose entre ella

y el muchacho que le gusta.

Marcia: Eso no es cierto.

Dora: iA mí no me llames

mentirosa!

Bernabé: Dora, por favor.

Dora: Suéltame.

Bernabé: Así no se arreglan

las cosas.

Lo mejor será que se calmen

las dos para que--

Dora: Sí, sí, sí, ya.

Bernabé: Cálmate, por favor.

iMarcia!

Agustina: Espero

que a mi hermanita

le haya quedado claro.

Dora: Ya, mi amor.

Bernabé: Ya cálmate, hija,

por favor.

Marcia: Es que,

¿por qué mi mamá

siempre ha sido así conmigo?

La única explicación

es que yo no soy su hija.

Bernabé: Marcia, no vuelvas

a pensarlo siquiera.

Tú eres la hija de los dos.

Marcia: De ti no lo dudo, pa,

siempre has sido buena onda

conmigo, siempre me has querido.

Bernabé: Tu mamá también

te quiere, pero ahora

está malentendiendo las cosas.

Marcia: Sí, yo te juro

que no me estoy metiendo

entre Alejandro y Agustina

porque él ni siquiera la quiere.

Bernabé: ¿Estás segura?

Y por más que Agustina haga,

por más que se le embarre,

yo sé que Alejandro

es a mí a quien ama.

Bernabé: Está bien, hija,

yo voy a hablar con tu hermana,

pero ya cálmate, por favor, ¿sí?

Tranquila.

[Televisión]

No está bien que le calientes

la cabeza a tu mamá cuando sabes

que la que está en medio

eres tú.

Agustina: Ay, vas tú,

como siempre, a ponerte

del lado de Marcia.

Bernabé: Hija, por favor,

Marcia y Alejandro

ya estaban saliendo,

ya se estaban conociendo antes

de que tú te interesaras en él.

Agustina: Nunca nos dijo

que fueran novios, ¿o sí?

Bernabé: Pues no,

pero debes respetar

que lo están intentando,

que tu hermana

se está enamorando.

Ya habrá otra oportunidad

para ti.

Te lo pido.

Agustina: Está bien,

pero déjame ver mi programa.

Dora: ¿Cómo no vas a apoyar

a Marcia si es igualita a ti?

Bernabé: Deja de hacer

esos comentarios que hacen

que nuestra hija

piense cosas que no son.

Dora: Me vale lo que piense

tu hija, yo estoy aquí

para apoyar a Agustina

en contra de quien sea, ¿mm?

Bernabé: A veces hablas

como si yo no fuera

el papá de Agustina.

Dora: Ojalá mi hija

hubiera tenido esa suerte.

Bernabé: Deja de burlarte de mí,

Muchos años te he permitido

que me faltes al respeto,

pero ya no estoy dispuesto

a soportarlo,

tanto que si lo que quieres

es el divorcio, te lo doy.

Dora: Por supuesto

que no nos vamos a divorciar.

Ahora me mantienes

hasta el final, ¿mm?

Bernabé: Si es lo que quieres--

Dora: Mm.

Bernabé: Las cosas

tienen que cambiar.

¿Cambiar?

Si no quieres que me ría de ti,

no hagas esos comentarios

tan bobos, ¿mm?

Bernabé: ¿Bobos?

Bernabé: Definitivamente

las cosas sí van a cambiar.

Marcia: [Llora]

Agustina: Ya deja de llorar.

Marcia: Es que me duele

que seas así conmigo,

que tú y mi mamá

sean así conmigo

cuando yo no les he hecho nada.

[Solloza]

Agustina: Mira,

conmigo tus lagrimitas

no van a funcionar

como funcionan con mi papá

porque aunque le llores

y le supliques a mi papá

que hable conmigo,

Alejandro va a ser mío.

Marcia: Ya lo veremos.

Te dije que esta vez

no me voy a dejar.

[Llaman a la puerta]

Agustín: Adelante.

Hermano, qué sorpresa

verte en mi oficina.

Nunca vienes a visitarme.

Bernabé: Es que tengo que hablar

algo muy serio contigo.

Agustín: Sí, por supuesto.

Toma asiento.

Bernabé: Gracias.

Agustín, no me gusta

cómo te trata mi mujer.

Agustín: ¿A qué te refieres?

Bernabé: A que Dora tiene

demasiadas atenciones contigo.

Hay galanteos entre ustedes dos.

¿Acaso han tenido algo que ver?

Agustín: No, hermano,

¿cómo crees?

Nunca me habías enfrentado

de esta manera.

Bernabé: Porque antes permitía

que se me faltara al respeto,

pero ya no más, Agustín.

Agustín: Te repito que no tengo

ni he tenido nada que ver

con Dora, pero para que estés

más tranquilo si quieres,

dejo de ir a tu casa.

Bernabé: No, Agustín, te creo.

Y claro que puedes seguir

frecuentándonos.

Solo quiero que seas prudente,

pero las puertas de mi casa

siempre están abiertas para ti.

Bernabé: [Suspira]

¿Y nuestras hijas?

Dora: Terminaron de comer

y salieron.

Bernabé: Voy a aprovechar

que estamos solo para decirte

que lo he estado pensando

y creo que lo mejor

es que sí nos divorciemos.

Dora: Claro que no nos vamos

a divorciar.

Bernabé: Claro que sí

porque no me respetas.

Dora: Tú no te has ganado

mi respeto.

Bernabé: Claro que me lo

he ganado, Dora.

Soy un buen hombre,

un buen trabajador,

un buen servidor público,

un buen papá...

Tal vez...

Tal vez no he sido

un buen esposo,

por eso es que te voy a dejar.

Alejandro: No, no puede ser.

No puede ser posible.

Agustina: Alejandro, qué gusto,

justo venía a buscarte.

Te veo muy contento.

Alejandro: ¿Y cómo no estarlo?

Si me acaban de enviar

un correo electrónico

diciéndome que me gané

una beca para estudiar

iMi sueño dorado!

Alejandro: Agustina,

no me esperaba ese beso.

Agustina: Bueno, es que

me contagiaste de tu emoción.

Vamos a festejar

que te vas a ir a Stanford.

Alejandro: No, no, no,

te agradezco,

pero te has equivocado conmigo.

Yo no quiero nada contigo,

nada de lo que tú estás

esperando.

Agustina: No--No puedes estar

hablando en serio.

Alejandro: Totalmente, Agustina,

porque de quien estoy totalmente

enamorado es de Marcia,

tu hermana.

Bernabé: ¿Qué te pasa, hija?

¿Por qué estás llorando?

Marcia: Me siento mal, papá.

Bernabé: ¿Por qué?

Marcia: Se estaban besando.

Agustina y Alejandro

se estaban besando.

Alejandro: [Susurra]

Vas muy bien, ¿eh?

Qué bueno.

Señor Bernabé, qué bueno

que lo veo, ¿está todo bien?

Marcia no se presentó

a trabajar.

Bernabé: Sí, ella está bien.

Alejandro: Qué bueno

porque le marqué a su celular

y me manda directito a buzón.

Bernabé: Te repito

que Marcia está bien,

pero debemos hablar en privado.

Alejandro: Aquí en la oficina

de mi papá vamos a poder hablar

sin que nadie nos moleste,

señor Bernabé.

Bernabé: Alejandro,

¿por qué estás jugando

con mis hijas?

Alejandro: No sé por qué tiene

esa impresión de mí, señor,

pero yo le aseguro

que no estoy jugando

con ninguna de sus hijas, ¿eh?

Es más, la única que me interesa

es Marcia, pero...

Discúlpeme lo que le voy

a decir, con todo respeto,

su hija Agustina...

Bernabé: Mira, si Agustina

está entusiasmada contigo,

seguro es porque

tú le diste motivos.

Y Marcia los vio.

Alejandro: ¿Qué?

Bernabé: Que Marcia te vio,

te vio besándote con Agustina.

Marcia: Voy a cambiarle

el agua a la rosa para que siga

igual de bonita que el día

en que me la encontré.

Bernabé: Adelante.

Hija.

Qué bueno que estás aquí.

Marcia: Ya me voy a mi cuarto.

Alejandro vino a hablar contigo.

Marcia: Yo no tengo nada

que hablar con él.

Alejandro: Por favor,

Marcia: No me hables así.

Bernabé: Hija, sí tienen

que hablar.

Nosotros ya platicamos,

pero tú que eres inteligente

tienes que escucharlo a él,

no a mí.

Así que anden,

vayan a hablar a una cafetería,

un bar, donde estén solos,

que puedan arreglar sus cosas.

Alejandro: Agustina fue

la que me besó.

Marcia: Pues yo no te vi

muy incómodo que digamos.

Alejandro: Iba a ser muy feo

que la separara.

Si ya de por sí

la iba a hacer sentir mal

después de que le dije

que es a ti a quien amo

totalmente.

Marcia: No, no me chorees.

Alejandro: Si no te hubieras

ido, no solo hubieras visto

que ella me besó,

sino que también

habrías escuchado que le dije

que se había equivocado

al besarme,

porque te amo a ti,

porque tú eres mi "chofera",

la única dueña de mi volante,

la que mete segunda

y hace que mi corazón arranque.

Marcia: Yo también te amo

y sentí muchos celos

cuando te vi besando a Agustina,

por eso me di vuelta.

Alejandro: Marcia, tú eres

la única que me interesa.

Yo no quiero un malentendido

con tu hermana ni con nadie

que nos pueda separar.

¿Quieres ser mi novia?

Marcia: Sí, sí quiero

ser tu novia.

Quiero vivir contigo

un amor emprendedor.

Perdóname, fui una tonta

en darme la vuelta,

pero parecías tan feliz

besándote con Agustina.

Alejandro: Pero no estaba

feliz por el beso,

sino porque me acaba de enterar

de una excelente noticia.

Marcia: Cuéntame.

Alejandro: Me dieron una beca

Marcia: ¿De veras?

iQué emoción!

Era algo con lo que soñabas.

Alejandro: Y es tu sueño

también, y juntos vamos a luchar

para que lo logres.

Marcia: Sí, como el sueño

de realizar nuestro amor

que ahora es una realidad.

El respeto es el motor

de las buenas relaciones

en nuestra vida.

El respeto hacia la pareja

que no se debe perder

a pesar de las diferencias

que se tengan.

El respeto a la familia

que se nutre por las distintas

personalidades que la forman

y que cada una ocupa

un lugar muy importante.

El respeto hacia los hijos

que estamos creciendo

y necesitamos del amor

y la comprensión

de nuestros padres

para ser felices.

Porque todos y cada uno

de los jóvenes de hoy

somos una oportunidad

maravillosa de innovar

porque aprendemos negocios

tan diversos y diferentes,

pero, a la vez,

muy enriquecedores,

muy valiosos,

porque los iniciamos,

los generamos con mucho amor.

El amor es

la inspiración de sueños

que se volverán caminos

cuya meta será

la felicidad deseada

al vivir un amor emprendedor.

[Música]

[M

>> ♪ Desde el cielo

Una hermosa mañana

Desde el cielo

La Guadalupana

Bajó al Tepeyac

Juan Dieguito

La Virgen le dijo

Este cerro elijo

Para hacer mi altar

Bajó al Tepeyac ♪

Por: Televisa
publicado: Mar 18, 2017 | 02:00 AM EDT
Dos hermanas pelearán por el amor de un joven apuesto, solo que una de ellas lo hará por ambición, pasando sobre su hermana y su padre, a quienes humillan por la vida que llevan, mientras que la otra solo buscará un amor emprendedor.
         
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