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LA ROSA DE GUADALUPE
Lunes a Viernes, 7PM/6C

La Rosa de Guadalupe

La Rosa de Guadalupe - 'Extraños destinos del amor’

Transcripción del Video

Locutor: Televisa presenta...

Carolina: [Gime]

Elvira: ¿Qué pasó, mi "Jessi"?

Jessica: Amiga.

Elvira: ¿Ya casi terminas?

Jessica: Sí.

Elvira: Para irnos juntas.

Porque yo ya casi

termino mi turno.

Jessica: OK, yo en cinco minutos

ya terminé mi rutina.

Mira, estoy superfuerte.

Elvira: Oye...

la meritita que ha llegado allá

no deja de mirarte.

Y lo hace de una forma

muy extraña.

Jessica: ¿Quién será esa señora?

Elvira: La he visto en otras

ocasiones aquí en el gimnasio.

Pero hasta ahorita

llamó mi atención,

porque no deja de mirarte.

Ay, amiga, que se me hace

que ya pegaste chicle.

Jessica: Claro que no,

¿qué dices Elvira?

¿Estás loca o qué?

Mira, te espero luego

a la salida.

Elvira: Bueno,

ahorita nos vemos.

Jessica: Va.

[Jadea]

Elvira: Orale, mi "Jessi",

pensé que te ibas

a tardar más cambiándote.

Con eso de que luego me dejas

un chorro esperándote.

Jessica: Bueno, pero es que hoy

me encontré a la mujer

que no para de observarme

en los vestidores.

Elvira: A poco.

Jessica: Te lo juro.

Elvira: Y ¿te dijo algo?

Jessica: Bueno, no,

porque como es tan rara...

yo creo que es una de esas cubas

que enamoran a los chavitos.

Elvira: Pues sí está guapa, ¿eh?

Pero no creo

que ande con chavitos.

Si no, ¿por qué no dejaba

de mirarte?

Jessica: Bueno, pues no sé.

Elvira: No, no, no,

a mí se me hace

que le gustan las mujeres.

Y ya te echó el ojo, amiga...

Jessica: iQue no!

Elvira: [Grita]

Jessica: Ya, cállate,

y deja de decir burradas.

Vamos a la micro

porque voy a llegar tarde

a mi demostración de cosméticos.

Elvira: Ahí pues agarramos

un taxi...

Elena: [Tose]

>> Ey, mamacita, mira,

aquí está tu té.

Tómatelo para que ya te sientas

mejor, con calma, respira.

Jessica: ¿Qué pasó

con su inhalador, por qué

no se lo has dado a mi mamá?

>> Porque ya no hay medicamento

en el inhalador, hermanita.

Jessica: Bueno,

pues hay que comprar uno.

No, hija,

no hay dinero para eso.

Jessica: Puedes respirar,

yo esta tarde voy a conseguir

el dinero con la demostración

de cosméticos,

y paso a la farmacia.

Elena: Gracias, hija.

Es que ya ves que en esa...

tintorería donde trabajaba,

el vapor y la humedad

se me metieron en los pulmones.

Y me dispararon...

esta fibrosis quística,

que cada día está peor.

Jessica: Pero no te preocupes,

vamos a salir adelante.

Te lo prometo.

Elena: Ay, qué falta

nos ha hecho tu papá.

Murió hace muchos años

y no hay día que no lo extrañe.

Que lo recuerde.

Pero si él estuviera

con nosotros, pues,

no tendríamos tantos apuros.

>> No te pongas triste,

mamacita.

Nos tienes a mí y a mi hermanita

para cuidarte.

Ten, tómate tu tecito,

para que te sientas mejor.

Jessica: Tómatelo, ma.

Y vamos a ir a tu recámara

porque allí hace más sol.

Y seguro que te va a venir bien,

¿vale?

Jessica: Vamos.

>> A ver, ma, vamos, ¿eh?

Jessica: Y está quedando usted

perfecta.

>> Ay, no sé, este maquillaje

como que no sirve.

Debería de verme bonita

y mira nada más, qué fea me veo.

Jessica: Bueno, a ver,

es que a veces el maquillaje

no cubre completamente

todas las imperfecciones.

>> ¿Qué estás insinuando?

¿Que soy fea?

Jessica: No, hombre, yo--

De verdad, señora, por favor--

>> Pero inútil,

no sé cómo maquillas.

Jessica: Pero señora--

>> Señora,

su empleada es una pelada.

>> Jessica,

esta es la última vez

que trabajas aquí,

porque me corres a las clientas.

Jessica: Pero no me puede

correr, por favor--

>> Eso a mí no me importa.

Fuiste muy grosera

con la clienta y por eso se fue.

Jessica: Yo no fui grosera

con la clienta.

>> Mira, ni te esfuerces

en explicar, estás despedida.

Jessica: No me puede despedir.

>> Ve a Recursos humanos

y pide tu liquidación.

Vete por favor, Jessica, ya.

Elena: [Gime]

Sinceramente...

el inhalador cae muy bien.

Jessica: Yo lo sé, mami.

Elena: Porque ya puedo respirar

y hablar mucho mejor.

Jessica: Qué bueno.

Elena: Sentía que me ahogaba.

Jessica: Yo lo sé, ma,

pero tú tranquila.

Vas a estar mucho mejor.

>> Aquí está tu tecito

que te traje, mira.

Tómatelo para que te sientas

mejor.

Jessica: iCon cuidado!

A ver, ma, tómate tu té.

Con esto y con el inhalador,

seguramente te vas a encontrar

mucho mejor, ¿verdad?

Elena: Me duele que tengan

que batallar y lidiar

con mi enfermedad.

Es que yo no puedo trabajar.

Jessica: Ma...

sabes que no quiero

que trabajes.

Así que es justo que yo traiga

el dinero a casa.

Tómate el té.

>> Yo ya quiero

terminar la primaria

para ponerme a trabajar.

Y ayudar aunque sea un poco,

hermanita.

Jessica: ¿Qué me vas a ayudar

ni que nada?

Como nos vas a ayudar a tu mamá

y a mí, es estudiando.

Terminando la preparatoria,

yendo a la universidad.

Porque sabes que la manera

de sobresalir es estudiando.

>> Así es, mamita.

Gracias, hermanita.

Jessica: Mi amor.

>> ¿Saben qué?

Le voy a echar muchas ganas

para que ustedes dos

se sientan orgullosísimas de mí.

Jessica: Eso es lo que tienes

que hacer.

>> Las quiero mucho.

Hola, soy Carolina Romano.

Jessica: Hola.

Carolina: También voy a usar

ese aparato,

¿te importa si intercalamos?

[Aparato]

Jessica: Mire, yo no soy

de ese tipo de mujer.

Carolina: ¿Cómo, de qué tipo?

Jessica: No finja.

Sé que hace días

que me está observando.

Carolina: Pues sí, porque eres

una chava muy guapa que se nota

que hace mucho ejercicio.

Jessica: No soy ese tipo

de mujer que se va

con otras mujeres, ¿lo entiende?

Carolina: [Ríe]

No, fíjate que a mí también

me gustan los hombres.

Jessica: Ah, ¿sí?

Carolina: Ajá.

De lo que se trata esto

es de que soy la propietaria

y directora de una revista

de internet que es muy famosa.

Sí, ahí se habla de mujeres,

de nutrición, de deportes...

Jessica: Y ¿me puede decir

que tiene que ver eso conmigo?

Carolina: Sí, todo.

Porque tienes un cuerpazo,

se nota que haces

mucho ejercicio y me gustaría

hacerte un reportaje.

¿A ti te interesaría

que yo hiciera un reportaje?

Jessica: Pues... me encantaría,

la verdad.

Perdón que estaba confundida

porque pensaba que me miraba

porque le gustaban las mujeres.

Y entonces por eso como que...

sí, perdóneme, de verdad.

Carolina: No me hables de usted,

me vas a hacer sentir vieja.

Jessica: Es que no sé,

pensé por algún momento

que le podía gustar o algo.

Carolina: No, no, no.

Mira, esta es mi tarjeta,

ahí están mis teléfonos.

Habla, haz una cita para mañana

y hablamos de esto.

Ahí está la dirección, también.

Jessica: Gracias.

Carolina: De nada.

Jessica: [Ríe]

Elvira: Y a poco sí vas a ir.

Jessica: Claro que voy a ir,

Elvira, y más ahora

que no tengo trabajo.

Necesito el dinero.

Sabes que mi mamá

está muy enferma y mi hermanito

tiene que seguir estudiando.

Elvira: Ay, "manita",

pues no sé.

Como que me da mala espina.

Jessica: Ay... si esa señora

me ha dicho que lleva

una revista de mujeres

y de deportes.

Igual puedo obtener un contrato.

Tengo mucho que ganar

y poco que perder,

así que... dame esto.

Voy a ir.

Qué oficina más bonita tienes,

Carolina.

Me parece maravilloso

lo que haces.

Carolina: Mira,

yo lo que quiero proponerte

es un negocio muy jugoso.

Donde hay mucho dinero para ti.

Qué bueno que te gustó

la revista.

Es algo de lo que hacemos

en esta oficina

pero no es lo más importante.

Nuestro negocio tiene que ver

con hombres de muchísimo dinero,

que a veces requieren

de compañía, ¿me entiendes?

Jessica: ¿Me estás proponiendo

ser una acompañante?

Carolina: Sí, lo podrías decir

de esa manera.

Ir con estos hombres

a tomar una copa, a comer.

Algunos de ellos, quizá,

te propongan otras cosas.

Pero tú decides

si quieres hacerlas o no.

Jessica: No, lo que tú me estás

proponiendo es prostitución.

Carolina: Lo que yo te estoy

proponiendo es una solución

a tus problemas económicos.

Me tomé la libertad

de investigar unas cosas y...

sé que tu mamita

está muy enferma.

Sé que tienes un hermanito

que depende de ti.

Dejaste la universidad,

no tienes trabajo...

Jessica: ¿Cómo te atreves

a investigarme?

Eso es intromisión

a mi vida privada.

Carolina: Yo lo que te estoy

a tus problemas.

Cuando acompañas

a estos señores,

que les encantan las mujeres

guapas y sofisticadas como tú,

podríamos estar hablando

de unos 20 mil pesos

por cada encuentro.

Totalmente libres para ti.

Jessica: Ya escuché suficiente.

Yo no soy una prostituta.

>> iJessica!

Jessica: ¿Qué pasa?

>> iJessica, Jessica!

Mi mamá se puso muy grave

y Elvira se la tuvo

que llevar al hospital.

Jessica: Cálmate.

Pero ¿qué le ha pasado?

Cuéntamelo.

>> Empezó a toser mucho.

Tuvo una crisis

y ella se empezó a ahogar.

Pues me asusté muchísimo

y le pedí ayuda a Elvira.

Está en el hospital.

Jessica: Vamos para allá.

>> Vamos.

Doctor: Tu mamá necesita

de oxígeno suplementario.

Incluso, hemos pensado entubarla

para que pueda respirar.

Ahora, hay algo muy importante:

su tratamiento

ya no se puede suspender.

Jessica: Haga lo que tenga

que hacer, por favor.

Pero sálvela.

Yo voy a conseguir el dinero,

voy a hacer lo que sea,

pero salve a mi mamá, por favor.

Doctor: Haré lo posible,

con permiso.

Elvira: ¿Cómo vas a hacer

para conseguir el dinero?

Jessica: iYo sé lo que tengo

que hacer!

No me pongas nerviosa.

[Suspira]

Acepto tu propuesta.

Carolina: Sabía que ibas

a regresar, pero no tan rápido.

¿Qué te hizo cambiar de idea?

Jessica: Mi mamá está muy grave

en el hospital

y necesito dinero urgente.

Carolina: Ah, pues bienvenida.

Eres una mujer guapísima,

te va a ir muy bien.

Lo primero que vamos a hacer

es que te voy a dar dinero

para que soluciones

el asunto del hospital

y te despreocupes de eso.

Después, te vas a ir a comprar

ropa sofisticada

para que estés muy elegante

para acompañar a estos señores

a, ya sabes, restaurantes y...

estos lugares.

Ajá, muy bien...

eres mi inversión.

Y sé que la vas a desquitar.

Ay, estoy superfeliz,

por fin he terminado

mi Licenciatura

en Administración de empresas.

Y como te prometí,

aquí tienes mi título.

Elena: [Resuella]

Mi amor, no sabes lo orgullosa

que estoy de ti.

Jessica: Gracias, mamá.

Yo también estoy feliz.

>> Sí, hermanita,

muchas felicidades.

Tú eres mi modelo a seguir.

Yo voy a terminar la secundaria

y voy a empezar la "prepa"

que tú te ofreciste a pagarme.

Muchas gracias.

Elena: Tu trabajo en esa revista

tan importante de deportes

ha sido una gran bendición.

No solo para pagar sus estudios

y mis tratamientos.

Mira, hasta pudiste pagar

este departamento y los muebles.

>> Es que mi hermana

es una modelo de deportes...

y bien pagada

y por muchas marcas, ¿eh?

Me cae.

Jessica: Bueno, pues sí,

este departamento significa

un nuevo comienzo

para todos, ¿no?

Vamos a vivir mucho mejor

que estos cuatro años,

se los prometo.

Los amo mucho.

Carolina: Pasa, pasa,

ya te habían anunciado.

Pero tú no necesitas eso.

¿Qué te trae por aquí?

Jessica: Bueno, pues vengo

a agradecerte todo el apoyo

que me has dado este tiempo.

Pero... he decidido

retirarme del negocio.

Carolina: No, no puede ser.

Has ganado muchísimo dinero,

te has vuelto una estrella.

Todos los millonarios

quieren contigo cada vez

que entran a la revista.

Siempre te escogen a ti,

eres la favorita.

Jessica: Sí,

pero ya lo tengo decidido.

Es mejor que nos despidamos

de manera cordial y amable.

La verdad, tú y yo

nunca tuvimos ningún problema.

Carolina: Pero podrías tener

mucho más dinero

con estos hombres.

Puedes hacer mucho más,

aspirar a más.

Jessica: Precisamente

porque aspiro a más

es que me salgo del negocio.

Para vivir de mi carrera

como administradora.

Por favor, en una empresa

vas a ganar en un mes

lo que aquí ganas en una cita.

Jessica: Pero voy a estar

ejerciendo mi carrera.

Lo siento, pero ya lo decidí.

Carolina: Está bien, vete.

Tarde o temprano,

vas a regresar...

todas regresan.

Jessica: Yo no.

Hasta nunca, Carolina Romano.

[Música]

>> Y a partir de ahora,

León estará trabajando

con nosotros

en el área financiera.

Acaba de terminar su Maestría

en Negocios y finanzas

en el TEC de Massachusetts.

Jessica: Qué bien tener

a alguien tan calificado

en finanzas en la empresa.

>> Bienvenido, León.

León: Muchas gracias.

>> Te dejo en buenas manos.

Jessica: ¿Te parece si revisamos

los reportes financieros

del último trimestre?

León: [Gime]

Sí, claro.

Lo que también me gustaría saber

es si te puedo invitar a cenar

algún día.

Sí, claro que sí, me encantaría.

Elvira, amiga, espérate.

¿Hasta cuándo me vas a aplicar

la ley del hielo?

Espérate, por favor,

quiero recuperar tu amistad.

Tienes mucho tiempo

que no me hablas, y peor aun

cuando me fui de la unidad.

Y te veo aquí en el gimnasio,

pero me evitas, ¿por qué?

Elvira: Tú sabes bien por qué.

Yo no puedo ser amiga

de alguien que se dedica

a lo que tú haces.

Jessica: Pero ya todo eso

ha quedado atrás.

Por favor,

volvamos a ser amigas.

Elvira: Jessica, si--

siempre te he querido

como una hermana.

Pero ¿me juras

que ya no haces eso?

Jessica: Te lo juro,

ya dejé de ser dama de compañía.

Ahora me gano el dinero

con el producto de mi carrera.

Me has hecho falta,

te he echado mucho de menos.

Elvira: Yo también.

Jessica: Y tengo tantas cosas

que contarte.

Conocí a un chico que se llama

León hace nueve meses.

Elvira: [Gime]

Jessica: Y nos hicimos novios

"superrápido"... y ¿sabes qué?

Que creo que esta noche

me va a pedir matrimonio.

Elvira: [Resuella]

[Ambas celebran]

León: Cásate conmigo.

Jamás había sentido esto

por alguien, tú...

tú eres el amor de mi vida.

Yo quiero que seas

la madre de mis hijos.

Jessica: [Gime]

[Ríe]

Sí, quiero.

León: ¿Sí, sí?

Te amo.

León: Te amo.

Jessica: Ay, mamá,

estoy tan feliz.

Esta noche voy a ir a conocer

a los papás de León.

Vamos a darles la noticia

de que nos vamos a casar

para que después vengan

a pedir mi mano.

Elena: [Balbucea]

Jessica: Estoy feliz.

Elena: El día que te vea salir

de la casa vestida de blanco,

ese día, mi amor, voy a ser

la mujer más feliz del mundo.

>> [Grita]

Jessica: iOye!

>> Me cae que yo debería

de estar jugando

en las "Aguilas" del América.

El mejor equipo del mundo.

León: Estoy de acuerdo,

el mejor equipo del mundo.

Y qué golazo, hombre.

Pues a ver si me pueden

marcar a mí gol, porque yo soy

muy buena al "fut".

León: Ah...

>> Ya verás que sí.

Yo te enseñé.

Jessica: Venga, a correr.

León: Ay, señora.

Elena: Mis amores...

Jessica: A ver, se las paso.

iSe las paso!

León: [Grita]

Jessica: iGol mío!

León: Te ves hermosa, mi amor.

Jessica: Ay, mi amor,

estoy muy nerviosa.

León: Pero tranquila,

tú sabes que yo te amo.

Pero igual y no le caigo bien

a tus padres--

León: A ver, a mis papás...

mis papás te van a adorar.

Jessica: ¿De verdad?

León: Solo basta mirarte

a los ojos para saber la nobleza

que tienes en el alma, mi amor.

Héctor: Así que esta mujer

tan hermosa es mi futura nuera.

León: Así es, papá.

Esta mujer hermosísima

que ves aquí se llama Jessica.

Mi prometida.

Mi amor, te presento a mi papá,

Héctor Ballesteros.

Jessica: Encantadísima.

León: Y a mi mamá...

Jessica: Tenía ganas

de conocerle.

León: ...Carolina Romano.

Carolina: Mucho gusto, querida.

No me imaginé que la novia

de mi hijo fuera tan bella.

Jessica: El gusto es mío,

señora.

Carolina: Háblame de tú.

Que prácticamente,

ya somos familia.

Jessica: Sí, prácticamente.

León: Así es, ustedes dos...

son las mujeres de mi vida.

Las amo.

Héctor: Y cuéntame, Jessica,

¿a qué te dedicas?

Jessica: Bueno, pues...

estudié administración

de empresas y trabajo

en la misma refresquera

que su hijo.

De hecho, ahí nos conocimos.

León: Así es.

Jessica: Me lo presentaron

porque él se iba a hacer cargo

de las finanzas.

Héctor: Ah, sí, mi hijo nunca

quiso ser arquitecto como yo.

Y mucho menos,

seguir la vocación de mi mujer,

de la editorial.

Por cierto,

¿a qué se dedican tus padres?

Jessica: Eh, bueno...

mi papá murió hace unos años.

Héctor: Ah, lo siento.

Y mi mamá es ama de casa.

Necesito ir al tocador.

Mi amor, ¿me dices dónde está,

por favor?

León: Claro que sí.

Carolina: No, no, no, mi hijo,

no la lleves al baño de visitas.

Se va a sentir más cómoda

en el mío.

Vamos, Jessica, te acompaño.

Y así nos conocemos

un poco mejor.

León: [Ríe]

Carolina: ¿Qué es

lo que pretendes, eh?

¿Por qué llegas a mi casa

como novia de mi hijo?

Jessica: Porque es lo que soy,

la novia de tu hijo.

Carolina: No, no puedes ser

la novia de mi hijo.

Y menos, casarte con él.

Jessica: Ah, ¿no, por qué?

¿Porque me consideras menos?

¿O porque algún tiempo

me dediqué a lo mismo que tú?

Yo jamás me he prostituido.

Jessica: Pues sí.

Pero has hecho que otras

nos prostituyamos.

Y eso, a veces, es mucho peor.

No vuelvas a tocarme, Carolina.

Carolina: Te lo advierto,

Jessica, aléjate de mi hijo.

Jessica: Jamás me voy

a alejar de tu hijo,

porque es el amor de mi vida.

León: El motivo de esta cena

es para decirles que Jessica

es el amor de mi vida.

Y quiero que me acompañen

a pedir su mano.

[Ambos ríen]

Héctor: iSalud!

Carolina: ¿No les parece

que se están precipitando?

Llevan poco tiempo de novios.

León: Llevamos casi un año.

Además, no hace falta:

Jessica es la mujer

con la que quiero pasar

el resto de mi vida.

Héctor: [Ríe]

[Llaman a la puerta]

Elena: ¿Hija?

Vine a ver si ya habías llegado,

porque me quedé

viendo la televisión

y ya no te sentí llegar...

¿cómo te fue?

Jessica: Muy bien.

Encantada, los padres de León

son maravillosos conmigo.

Elena: Entonces, ¿por qué

de repente te veo triste?

De hecho, me parece que...

has estado llorando.

Jessica: Es de felicidad, mamá.

Elena: No, mi amor, la felicidad

no debe festejarse con llanto.

Al contrario, mi amor,

es cuando menos lágrimas

debe una de tener.

Porque cada lágrima

es una perla de sufrimiento.

Y tú no deberías de tenerla

en tu carita hermosa.

Jessica: Soy muy feliz, mamá.

Es lo que me pasa.

[Llora]

Elvira: Qué extraños

son los destinos del amor.

Jessica: Pero yo no quiero

perder a León,

lo amo sinceramente.

Y es que es lo mejor

que me ha pasado en la vida.

Elvira: Bueno, si tu suegra

es una especie de...

"madame" de la alta sociedad,

pues yo no estoy segura

si realmente te convenga

estar cerca de esa gente.

Jessica: Pero es que me conviene

él, no su familia.

Y estoy dispuesta

a luchar por él, lo voy a hacer.

Carolina: iJessica, Jessica!

Jessica... necesitamos hablar.

¿Nos permites un momento,

Está bien, hemos llegado

a arreglos otras veces.

No tenemos por qué enemistarnos.

¿Cuánto quieres

por dejar a mi hijo?

Jessica: Carolina,

no me interesa tu dinero.

Me interesa tu hijo,

porque lo amo.

Carolina: Si insistes en eso,

voy a tener que tomar

medidas drásticas.

Carolina: Te puedo jurar

que no quieres de enemiga

a Carolina Romano.

León: ¿Qué tienes, mi amor?

Te noto muy extraña.

Siempre estás muy alegre,

platicadora... y no sé,

estás como muy pensativa.

¿Qué te pasa?

Jessica: No me pasa nada.

Solo son los nervios de la boda.

León: ¿Cuáles nervios, mi amor?

Si lo más difícil ya pasó,

que era conocer a mis padres.

Jessica: Pero...

sabes que mi hermano, mi mamá

y yo somos muy sencillos.

Y no sabemos cómo ser

tan sofisticados como tus papás,

y eso me pone un poco nerviosa.

León: Mi amor...

ve las cosas que te preocupas.

Mira, eso es lo de menos.

Todo va a salir perfecto.

León: De verdad.

Jessica: ¿Me das un beso?

León: Todo va a estar bien.

Jessica: ¿Qué pasaría

si te enteraras

de algo muy malo de mí?

León: ¿Cómo, a qué te refieres?

Jessica: Mm...

[Balbucea]

Algo... solamente

es una suposición, algo malo.

León: No pasaría nada, nada.

León: Porque no hay mal en ti.

No, tú eres la mujer perfecta.

Jessica: Te amo.

Carolina: Sí,

ingeniero Valladolid.

Le digo que hemos ampliado

nuestro catálogo,

para mayor satisfacción

de nuestros clientes.

Que como usted,

son muy exigentes.

Sí, claro, usted siempre

ha querido a Jessica.

Valladolid: Aunque sé

que se retiró.

Y es que los mejores momentos

de mi vida los pasé

junto a ella.

Ella era mi favorita.

Carolina: Bueno...

si quiere volver a verla,

justo en este momento

está cenando en el restaurante

Alamo del Pedregal.

Vaya a buscarla.

Valladolid: Y ¿cómo vamos

a quedar con el pago?

Carolina: Ay, luego vemos eso,

no se preocupe.

Quizá usted logre convencerla

de que vuelva a acostarse

con usted.

León: Una delicia.

Jessica: Como tú.

León: No tanto como tú.

Valladolid: Jessica.

Qué bueno que te vuelvo

a encontrar, ¿te acuerdas de mí?

Porque yo me acuerdo

perfectamente de ti.

Y ¿sabes qué?

Qué bueno que te encuentro,

porque necesito que vuelvas

a ser mía.

Jessica: Yo a usted

no le conozco

y no le he visto en mi vida.

Valladolid: Sé que te retiraste

porque no quieres volver a saber

nada de los hombres.

Pero ¿sabes qué?

Tú siempre vas a ser mía.

León: Oye, ¿quién te crees?

De una vez entenderás...

Jessica: iNo, por favor!

iMi amor!

Ay, Dios mío...

ino, no, no le pegue!

Valladolid: Y ¿tú quién eres?

León: Pues yo soy su prometido.

Jessica: No, no, no, mi amor.

Por favor, ayúdenme, por favor.

Valladolid: ¿Así que te vas

a casar... sabes qué?

Cuidado con tu mujer,

porque es una zorra.

León: Ya, cállate, i---

Valladolid: Suéltame.

Ya, ya.

León: Mi amor,

necesito que me digas la verdad.

¿Por qué dijo esas cosas

ese señor de ti, lo conoces?

Jessica: No lo conozco.

León: Es que no entiendo,

a mí no me cuadra, o sea.

No sé cómo se puede atrever

a hablar así de ti.

Jessica: No sé...

León: ¿Cómo que no sabes?

Elena: Por favor, León,

créele a mi hija.

Ella siempre ha sido

una mujer honesta, honrada.

Es una mujer

que se da a respetar.

Ese hombre...

tal vez quiso molestarlos.

O estaba borracho, qué sé yo.

Pero por favor, no dudes

de la integridad de mi hija.

León: No, señora, mire,

no es eso... sí le creo.

Pero yo sé que es una mujer

que... que ha trabajado mucho,

es muy buena, yo lo sé.

Mi amor, perdóname.

Perdóname, ¿sí?

Jessica: [Asiente]

León: Yo te creo a ti.

Y te amo.

Jessica: No quiero perderte...

Pero cada vez veo más cerca

nuestro final.

Y todo por lo que hice.

Toda esa felicidad

que me has dado

parece que se esfuma.

Por favor, virgen de Guadalupe.

Ayúdame, porque no quiero

perder el amor.

Es cierto que he cometido

muchos errores en el pasado

y que ahora esos errores

me están costando muy caro,

pero... sé que no debí

haberme prostituido.

Y nunca debí aceptar el trato

que hice con Carolina Romano.

Pero tú sabes que todo lo hice

por sacar adelante a mi madre.

Y a mi hermano.

Pero que caro lo estoy pagando.

Por favor, madre mía,

que no pierda a León,

te lo suplico.

>> Qué rosa tan bonita.

Guau... se ve padrísima.

Seguro la trajo mi hermana.

Por cómo anda toda apurada

con lo de su pedida de mano,

siquiera la puso en agua.

Voy por un florero

para que no se seque,

está hermosa esta rosa.

León: Por eso le pegué

a ese tipo, mamá.

Yo no voy a permitir que nadie

se le acerque a Jessica

de esa manera, no, no.

Carolina: A ver, ya, ya,

mi hijito, espérame.

Yo creo que lo que tienes

que hacer es aplazar esa boda.

León: No, mamá.

Carolina: iSí, estamos a tiempo!

No hemos pedido

la mano de Jessica.

León: Yo no voy a hacer eso.

Carolina: Por favor, entiéndelo,

esto no es normal.

Te estás apresurando.

León: Mamá, a ver, ¿de verdad

crees que Jessica no es para mí?

Carolina: [Suspira]

Mira, yo no quiero mentirte.

La verdad es que siempre

creí que encontrarías

algo mucho mejor.

Pero mira, no me malinterpretes.

Yo sé que la amas, y luego,

cuando uno está enamorado,

no ve los defectos.

Pero de verdad,

que haya aparecido un fulano

me parece terrible.

¿No has pensado que a lo mejor,

ella no es lo que dice ser?

Jessica: iCarolina, Carolina!

>> iEntienda!

Jessica: Necesito hablar

contigo.

>> iUsted no puede pasar!

Carolina: Está bien, está bien.

Yo me hago cargo.

Jessica: Fuiste tú quien mandó

al ingeniero Valladolid

el otro día al restaurante,

para que me hiciera una escena

con tu hijo, ¿verdad?

Carolina: No sé de qué

estás hablando.

Jessica: Ah, ¿no?

Pues yo creo que sí sabes

de lo que estoy hablando.

Carolina: Está bien.

Vamos a quitarnos las caretas:

voy a hacer hasta lo imposible

para que no te cases

con mi hijo.

Y claro que van a seguir

apareciendo tus clientes.

Es más, te prometo que si sigues

insistiendo en la boda,

voy a hacer que llegue ese día

un cliente a la iglesia.

Y ¿qué va a pasar si tu hijo

se entera de la verdad?

Carolina: No te atreverías.

Jessica: Pero claro

que me atrevería, porque si tú

me destruyes, yo te destruyo.

Carolina: O sea que nos estamos

amenazando.

Carolina: Muy bien,

esto es una guerra.

Jessica: Esto es una guerra

total, sí...

iMamá!

Elena: Ay, ihija!

Jessica: ¿Cómo estás?

Elena: Qué bueno que llegaste,

mira, mira, ven a ver

quién llegó: la mamá de León.

Carolina: Ay, sí,

es que no pude esperarme

hasta la pedida de mano

de Jessica para conocerte.

Bueno, Jessica, por favor,

tu mamá es un encanto.

Eres una divina.

Elena: Ay, no,

la linda es usted.

Bueno, y vine porque...

quiero mostrarle un anillo.

Es un anillo especial,

yo sé que León te dio

tu anillo de compromiso.

Pero este es un anillo

que tiene tradición

en la familia.

Resulta que a mi mamá

la pidieron con este anillo,

y después mi mamá se lo dio

a mi marido para que él

me pidiera a mí.

En fin, tiene mucha historia

y quiero contársela, ya sabes.

Historias, cosas de mujeres.

Jessica: Sí, si quieres

platicamos en mi recámara.

Carolina: Sí, claro.

Ay, bueno, qué gusto

me da conocerte, Elena.

Elena: Igualmente.

Carolina: Con permiso.

¿Ves este anillo?

Jamás estará en tu dedo.

Jessica: ¿A qué viniste,

Carolina?

¿Solamente a enseñarme

ese anillo o a qué?

Carolina: No... no, no, no,

a conocer a tu mamá.

Y créeme, no me voy a tentar

el corazón para contarle

quién eres realmente.

Jessica: Mi mamá está

muy enferma, no--

Carolina: Exacto.

Y entonces, cuando yo le cuente,

lo que le suceda a tu mamá

es tu responsabilidad.

Ay, imagínate, pobrecita,

señora, que ha trabajado

toda la vida en esa tintorería,

destrozándose los pulmones.

La decepción que va a sentir

cuando se entere

que su hija se prostituía

en una página de internet.

León: iJessica!

[Llama a la puerta]

Jessica, mi amor, ¿qué pasó?

¿Qué es eso tan urgente

que me tienes que decir?

contigo, mi amor.

León: ¿Qué tienes?

Jessica: Yo no puedo seguir

con esta mentira.

me estás asustando.

Jessica: ¿Te acuerdas...

del señor que vino a molestarme

al restaurante?

León: Pues sí, claro,

lo recuerdo perfectamente.

Pero eso ¿a qué viene al caso?

¿Te volvió a molestar?

Jessica: No.

León: Entonces...

Jessica: El tenía razón.

Yo llegué a prostituirme.

León: No puede ser, no...

y yo me había hecho

tantas ilusiones contigo.

Yo prácticamente imaginé

mi vida a tu lado.

Jessica: [Llora]

Perdóname, por favor, perdóname.

León: No me toques,

ino me toques!

Jessica: Ya no podía más

León: Lo que más me decepciona

es que no fuiste capaz

de hablar con la verdad.

¿Dónde está el amor

que decías tenerme?

Tú no eres capaz

de hablar con honestidad.

¿Por qué te prostituiste?

Jessica: iPorque mi madre

estaba enferma!

iMi hermano no podía pagar

la escuela y yo tenía que dejar

de estudiar porque tampoco tenía

para la universidad!

¿Qué querías que hiciera?

Alguien vino para proponérmelo.

Pero me equivoqué, ¿qué hago?

iMe equivoqué!

León: Sí, sí, te equivocaste.

Te equivocaste, y ¿sabes qué?

Es exactamente

lo que mi madre dice:

tú no eres la mujer

que dices ser.

Jessica: Pues hay algo

que tienes que saber de tu mamá.

León: ¿Qué quieres decir

de mi madre, eh?

Jessica: Tu mamá

estuvo en mi casa.

Y me mostró un anillo que pasó

de generación en generación.

Y fue un gesto muy bonito

de su parte.

Y era justo lo que quería

que supieras.

León: Se canceló la boda.

No hay manera de que arregle

las cosas con Jessica.

No confío en ella, me mintió.

Es que tenías razón, mamá.

No voy a entrar en detalles,

la verdad es algo muy penoso

para mí y...

y yo no pienso hablar mal

de la mujer que sigo amando.

Carolina: Me da mucha pena

lo que nos cuentas, mi hijo.

Si en mis manos estuviera

evitarte este dolor...

Héctor: Hijo,

cuentas con nuestro apoyo.

León: Gracias.

A los dos.

Por cierto, mamá,

me dijo algo Jessica de ti.

Carolina: ¿Qué?

¿Qué te dijo de mí?

León: Pues me dijo

que fuiste a su casa,

que fuiste a mostrarle

el anillo de mi abuela.

El que iba a usar

para pedir su mano.

El mismo que usó mi papá

para pedir la tuya.

Y también la que pidieron

mi abuela y...

sinceramente,

te quiero agradecer.

Muchas gracias, mamá.

Carolina: ¿Por qué no le dijiste

nada de mí a León?

Jessica: No lo hice por ti,

lo hice porque lo amo.

Bastante decepción ya se llevó

conmigo como para decepcionarlo

con su madre también.

Carolina: Gracias.

Espero que esto quede atrás

y cada quién continúe

con su vida.

Jessica: ¿Sabes qué?

Que era preferible

que no se enterara

de la clase de persona

que es su madre.

Y ¿sabes por qué?

Carolina: [Niega]

Jessica: Porque tarde o temprano

se va a enterar, y no por mí.

Pero se va a enterar.

>> Apúrense, señores,

ya terminamos.

Carolina: ¿Qué está pasando?

¿Por qué se están llevando--?

¿Quiénes son estas personas?

Esto es allanamiento de morada,

¿qué hace aquí?

>> Tenemos la orden de un juez

para confiscarle

las computadoras.

Héctor: Oiga, ¿qué pasa aquí?

¿Por qué se llevan

mis computadoras?

>> Porque estamos

haciendo una investigación

sobre evasión fiscal

y prostitución.

Héctor: ¿Qué?

>> Se ha comprobado que usted,

Carolina Romano,

dirige una red de prostitución.

León: No, debe haber un error.

>> Arréstenla.

Carolina: No, ino, no!

iSuéltenme, suéltenme!

[Todos h

ablan a la vez]

Carolina: Sí... así es.

Me dedico a la prostitución.

León: No, no es cierto.

No puede ser mi mamá,

no, no, no lo puedo creer.

Carolina: Perdónenme.

Perdónenme.

Por Dios, perdónenme,

me volví loca.

Me volví loca de ambición

y quería más y más dinero.

Perdónenme, por favor...

Tengo que decirte

algo muy importante.

Eh... yo no quería

que te casaras con Jessica

porque... porque ella trabajó

conmigo un tiempo.

Pero ella tuvo el enorme gesto

de no decirte nada

porque te ama.

No quería hacerte daño,

escúchame.

Yo ya no tengo remedio, pero...

tu vida puede ser feliz

si logras encontrar

perdón en tu corazón.

Jessica: Mi amor, lo siento.

Yo no quería que te hubieras

enterado así de esto.

León: Lo sé.

Lo sé, mi mamá me dijo.

Y estaba pensando que, a veces,

los hombres somos muy injustos.

Antes de que nos conociéramos

y que fueras mi prometida...

yo también estuve

con muchas mujeres.

Y es imposible decir

que no tenemos un pasado.

Mira, yo no te digo

que nos casemos inmediatamente

como lo teníamos planeado.

Pero quiero intentar

buscar el perdón,

como me dijo mi madre.

Jessica: Sí, mi amor, perdóname.

Yo también me he equivocado y...

gracias.

León: Yo también te amo.

Mira, yo solo te pido que...

me des tiempo, ¿sí?

Jessica: Sí, mi amor,

todo el tiempo que quieras.

Porque tú me haces ser

mejor persona cada día.

León: Es increíble que te hayas

encontrado con mi madre y que yo

me haya enamorado de ti.

Jessica: Sí, qué extraños

son los destinos del amor, ¿no?

Todas las decisiones

que tomemos,

todo lo que hagamos hoy,

debemos pensarlo muy bien.

Porque las consecuencias

de nuestros actos pasados

siempre repercuten

en nuestro presente.

Sí, el pasado

siempre nos alcanza.

Y podemos lastimar

a nuestros seres queridos

o a nuestra pareja.

Por eso, también siempre

debemos hablar con honestidad.

Y no tratar de ocultar

las cosas, porque resulta peor

la decepción.

Antes de hacer algo incorrecto,

pensemos que siempre

habrá otras alternativas.

Antes de tener que llegar

a negocios que puedan

perjudicar nuestra vida

y nuestro futuro.

Porque nunca sabes

lo que puede ocurrir en los...

"Extraños destinos del amor".

>> ♪ Desde el cielo

Una hermosa mañana

Desde el cielo

La Guadalupana, la Guadalupana

La Guadalupana bajó el Tepeyac

Cuando gritó, la virgen le dijo

"Este cerro elijo

Este cerro elijo

Para hacer mi altar"

La Guadalupana bajó el Tepeyac ♪

Por: Televisa
publicado: Mar 21, 2017 | 02:00 AM EDT
Una joven y bella mujer necesita de un trabajo extra para salvar a su madre y darle el tratamiento que necesita para su enfermedad. Una extraña mujer le propone a la joven ser dama de compañía de hombres ricos para lograr sus objetivos.
         
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