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COMO DICE EL DICHO
Lunes a Viernes - 5PM / 4C

Como Dice el Dicho

Como Dice el Dicho - 'Tanto Peca el Que Mata la Vaca'

Transcripción del Video

Locutor: Televisa presenta...

Don Tomás: No puede ser.

Siéntese, joven.

Lalo: No se preocupe.

Venía rápido.

Venía a comprar--

¿cuánto cuesta una de esas?

Isabel: 20 pesos.

Lalo: ¿20?

Isabel: Tú no eres de por aquí,

¿verdad?

no te había visto.

Don Tomás: Claro que es de aquí.

Esta de regreso.

Lalo: Gracias, permiso.

Don Tomás: Hasta luego.

Isabel: ¿Lo conoces?

Don Tomás: no, no lo conozco.

Isabel: ¿Por qué te sorprendió

tanto verlo?

Don Tomás: Es que todos

en la colonia sabemos quién es

por algo terrible

que pasó hace dos años.

Marili: iTío!

Lalo: Princesa.

¿Cómo estás hermosa?

>> Marili, tu mochila hija.

Hijo, ¿a dónde fuiste

tan temprano sin desayunar?

Lalo: Fui por periódico, ma.

>> ¿salió lo del niño?

Lalo: Sí.

Ahí está.

>> Ay, mira nada más

que pena.

Dicen que es de por aquí,

de la colonia,

y a mi me parece haberlo visto.

Creo que vendía dulces

con su mamá.

Marili: ¿Y se murió?

>> No, mi vida.

Pero está muy grave

en el hospital.

Marili: ¿Y si fue tu cliente

por qué no lo ayudaron?

>> Porque hay

mucha gente que no se hace

responsable de sus actos.

Que barbaridad.

Bueno.

Hijo, ¿tienes el turno

de la tarde?

Lalo: Sí, ma.

>> Bueno, ahorita nos vemos.

Marili: Adiós, tío.

Lalo: Adiós, princesa.

¿Cómo puede ser

que estés tan tranquilo?

Todo el mundo está

hablando de esto, mira.

Poncho: ¿Y yo qué?

Lalo: La policía

está investigando.

Lo que más me preocupa

es como está el pobre niño.

Poncho: ¿Y qué quieres que haga?

¿Qué haces?

Lalo: ¿Cómo que qué?

No podemos dejarlo ahí.

Poncho: ¿Estás loco?

Nos vamos a meter

en una bronca peor.

Lalo: Pero

¿no ves que está vivo?

Llama a una ambulancia.

Poncho: Vamos, en el carro

les hablamos, córrele.

Ahorita le hablamos.

Saca tu teléfono si quieres.

Lalo: No se cómo

me dejé convencer.

Debimos haber hecho algo,

no se, llevarlo al hospital

y no haberlo dejado en la calle

tirado así.

Poncho: ¿y qué querías?

¿ponernos en riesgo?

Chale, ¿es que no piensas

en mi jefa, en mi hija,

en las consecuencias

que todo esto hubiera traído?

>> Claro que pienso en ellas.

Si no fuera por ellas,

y porque eres mi hermano,

hubiera dado la cara.

Poncho: A ver,

vamos a calmarnos.

Este chavito se va a poner bien.

Al rato no hay

quien se acuerde de nada.

Lalo: Te equivocas.

Yo sí me voy a acordar.

Poncho: Como quieras.

Lalo: Esto es tu culpa.

Lalo: Oye, ya mejor le paras,

¿no?

Poncho: No, carnal.

Al contrario.

Mejor ponte al parejo conmigo.

Lalo: yo no tomo mucho.

Poncho: Sí, pero a poco no es

un buen motivo,

carnalote del alma.

Lalo: No pues, sí me la paso

muy bien contigo pero--

Poncho: Ahí está, carnal.

Tu bríndale.

Lalo: Pero es que ya llevas

como cuatro ya, ¿no?

Poncho: ¿Y qué?

Te quiero un montón, carnal.

¿O qué? ¿no sientes

el mismo cariño por mi?

Lalo: Ya sabes que sí.

Tu eres mi carnalaso.

Poncho: ¿Entonces qué?

No me dejes morir solo, ándale.

Lalo: No, yo ya me llené.

Es que a mi no me gusta mucho.

Poncho: Echatelo.

Lalo: Estás bien tomado.

¿Sabes qué? mejor ya vámonos.

Poncho: Sólo he tomado

cuatro cervezas.

Lalo: No vas a manejar así, eh.

Dame las llaves.

Poncho: ¿Qué?

Lalo: Dame las llaves,

no seas necio.

Poncho: Oye, no estoy borracho,

¿qué te pasa?

Lalo: No seas necio.

Poncho: Ya bájale.

Son dos cuadras,

no exageres, vámonos.

Lalo: Deja ahí ya,

dame las llaves, no seas necio.

Poncho: Solo media chela.

Lalo: No debí haberlo

dejado manejar.

>> Lalito, hijo.

¿Qué tienes?

¿estás hablando solo?

Lalo: No, ma,

estaba recordando una rola.

>> ¿Con esa cara, una rola?

No, mi hijo ¿qué tienes?

Mira que cara tienes.

¿qué pasa?

Lalo: Nada, ma.

Tuve una bronca en la oficina.

>> ¿Una bronca de qué?

No te preocupes.

Todo se va a arreglar.

[Música]

Carmen: ¿Quién eres?

¿Qué haces aquí?

iSeguridad!

Lalo: No, tranquila.

Perdón, perdón, me equivoqué.

Es que mi sobrina

está en este piso,

y cuando vi al niño--

Me llamo Mauricio Pérez.

Mucho gusto.

Perdón, me confundí, es que--

mi sobrina también está aquí.

¿Es tu hijo?

Carmen: Sí.

Lalo: Bueno, perdón.

No lo molesto más, permiso.

Carmen: ¿Y tu sobrina qué tiene?

Lalo: Nada, en el colegio

se cayó y se rompió un brazo,

y le tuvieron que poner un yeso.

Nada grave.

Carmen: Para un padre,

cualquier cosa que le pase

a un hijo es algo grave.

Hubiera querido que mi Betito

estuviera aquí

porque se rompió un brazo

o una pierna.

Lalo: ¿Qué le pasó?

Carmen: Lo atropellaron.

Lo atropellaron, y lo peor

de todo es que lo dejaron

como un animal en la calle.

¿Entiendes? ¿lo imaginas?

Lalo: ¿Y ya saben quién fue?

¿Lo agarraron?

Carmen: No, que van a saber

quien fue.

La policía está investigando,

y a lo mejor ni los van

a agarrar a esos desgraciados

que atropellaron a mi hijo.

Lalo: ¿Y qué dicen

los doctores? ¿cómo está?

Carmen: Lo van a operar.

Lo van a operar

pero no hay esperanzas.

Hay que cambiar de hospital.

En este hospital la verdad

es que no tienen lo suficiente

para poder hacer la operación

y pues,

es una operación muy costosa.

Y yo no tengo el dinero

para pagar la operación.

A penas y con lo que tengo

me alcanza para vivir.

Lalo: Lo siento.

Carmen: A Betito le encanta

jugar futbol.

La verdad es que él siempre dice

que le encantaría ser

como esos futbolistas famosos

que están en la tele.

Y--y no creo--

no creo, la verdad,

que eso vaya a pasar.

Porque no creo

que él vuelva a caminar.

Lalo: Pero no todo

tiene que ser así.

Se puede recuperar.

Carmen: No.

No creo que se pueda recuperar

y que vuelva a caminar.

Lalo: Con permiso.

Carmen: ¿Cómo se llama?

Lalo: Mauricio, Mauricio Pérez.

Carmen: No, usted no.

Su sobrina.

Lalo: Ah, Marili.

Carmen: Pues, ojalá ella

sí se recupere pronto

y pueda salir rápido de aquí.

Lalo: Muchas gracias.

Permiso.

>> ¿Qué pasa, hijo?

¿a dónde vas con eso?

Lalo: Voy a vender unas cosas.

>> ¿Por eso andabas tan mal

hoy en la mañana?

Lalo: Ya, ma tranquila, ¿no?

>> ¿Cómo me voy a tranquilizar

después de verlos pelear

como dos vagos?

Algo está pasando aquí,

y es mi casa

y yo tengo que saber

qué les pasa a mis hijos.

Lalo: Mamá, ya tranquilízate.

>> No, mi hijito,

no me puedo tranquilizar.

¿Por qué tienes que vender

tus cosas?

Lalo: me pelee con ellos

de una gana

y se la tengo que pagar.

>> ¿por eso se pelearon

de esa manera? ¿por dinero?

Bueno, ¿cuánto le debes?

Yo tengo unos ahorritos,

te puedo ayudar.

Lalo: Ya ma, tranquila.

Esto es una bronca mía

y yo lo tengo que arreglar.

Y tú princesita,

tú no te preocupes

que todo va a estar igual--

igual que antes.

Adiós, preciosa.

Adiós, ma.

>> Adiós hijo, cuídate.

Poncho: Mucho te encargo

un cafecito, ¿no?

>> Sí, mi hijo, claro.

Pero primero siéntate,

te quiero preguntar algo.

Mira, yo ya no estoy

entendiendo nada, mi hijo.

Poncho: ¿De qué me hablas, jefa?

>> Primero tu hermano

me dice que tiene

un problema en la fábrica,

y luego me sale

con que va a empeñar unas cosas

porque te debe dinero.

¿Es cierto?

Poncho: Sí, sí,

me debe una lana..

>> ¿Por qué no me lo dijiste

cuando te pregunté

qué le pasaba a Lalo?

Poncho: Pues, porque

no te quiero preocupar, madre.

Son cosas de nosotros.

>> ¿Cuánto te debe y por qué?

Poncho: ¿Para qué quieres saber?

>> ¿Cómo por qué?

Porque yo te lo quiero pagar.

Poncho: No mamá, no.

Yo me voy a arreglar

con mi hermano--

>> claro que sí,

te lo voy a pagar yo.

Si esa es la causa

de la pelea entre ustedes

pues, yo lo voy a solucionar,

fíjate.

Poncho: Mejor ni te metas.

Esta es una bronca

entre él y yo.

Mejor ya estuvo,

ya ni quiero café.

Poncho: Lalo.

Lalo: ¿qué onda?

hablas al buzón de Lalo.

Por favor deja tu mensaje.

Poncho: No me puedes

hacer esto, carnal.

>> ¿Lalo?

Ya llegaste, ¿dónde estabas?

Lalo: Mamá,

ya no empieces otra vez.

>> No, si los que

empezaron esto fueron ustedes.

Así que no me vengas a pedir

que no me meta.

Estoy en todo mi derecho.

Lalo: Mamá.

>> Todo está muy raro, hijo.

Lalo: ¿Por qué?

¿qué no puedo tener

una diferencia con mi hermano?

¿qué no puedo discutir?

>> Claro, discutir,

una diferencia, estoy de acuerdo

Pero no pelearse

como adolescentes.

Algo me dice

que lo que está pasando

no es solo por dinero.

¿No es un problema de faldas?

Poncho: Mira, jefa.

>> Que bueno que te acordaste,

hijo.

Voy a preparar la cena.

Poncho: ¿Regresaste

a ese hospital?

Lalo: Que te importa.

Poncho: ¿Qué hiciste?

Lalo: despreocúpate.

ya te dije que no te voy

a perjudicar.

Poncho: No seas imbécil.

El más pegado que puede

salir en todo esto soy yo.

El principal afectado

es ese niño

porque tú lo atropellaste

por estar borracho.

Poncho: Bueno, fue un accidente,

Lalo: Sí, un accidente

que se pudo haber evitado.

Pero por borracho y por necio

le destrozaste la vida

a un niño, a una madre,

y quizás hasta a nuestra familia

Lo peor es que lo dejaste

tirado en la calle

como un perro.

Poncho: Eso te vas

como chismoso.

Lalo: Yo no voy a decir nada.

Tú déjate de meter.

Quédate tranquilo.

Mira, si llega a pasar algo

las consecuencias las asumo yo.

Poncho: ya deja de hacerte

el mártir con eso

de que las consecuencias

las asumes tú, se machito.

>> Ya está la cena.

Lalo: Claro que vas a estar bien

Carmen: Todavía no sabemos,

mi hijo.

Beto: Yo no me quiero

quedar así.

Yo quiero volver a caminar,

a jugar fut.

Lalo: Por eso te traje el balón,

porque tu mamá

me estuvo platicando

que eres bueno para el fut.

Beto: Cuando me ponen

en la portería, no dejo

que entre ni un solo gol.

Lalo: ¿En serio?

Beto: ¿Tú juegas?

Lalo: No, yo no soy bueno

para el fut.

Beto: Yo te puedo enseñar.

Carmen: Betito,

tienes que descansar.

Gracias por todo

lo que ha hecho por Betito.

Beto: Estoy bien.

Lalo: Tu mamá tiene razón.

Yo nada más quería ver--

Carmen: Carmen,

me llamo Carmen.

Lalo: Mucho gusto, Carmen.

Yo solo vine a ver

que estuvieras bien.

Tienes que descansar.

Bueno, hasta luego.

Carmen: ¿Te acompaño?

Ahorita vengo, hijo.

Lalo: Que te mejores.

Por favor.

Carmen: Nuevamente te agradezco

todo lo que has hecho por Beto,

pero por favor te pido

que no vuelvas a venir a verlo.

Lalo: Bueno perdón,

yo no quise molestar a nadie.

Carmen: ¿Para qué darle

esperanzas a Beto si tú y yo

sabemos perfectamente

que no va a caminar.

Lalo: ¿Y si no es así?

Carmen: Si no es así--

yo no quiero darle ilusiones

a mi hijo, y tampoco quiero

tener ilusiones yo.

¿No entiendes?

Lalo: Sí, lo entiendo.

Ingeniero.

Carmen: lo van a operar

Hay que cambiarlo de hospital.

En este hospital no tienen

lo suficiente para hacer

la operación, pues,

Y yo no tengo--no tengo

el dinero para pagar

la operación.

A penas con lo que tengo

Lalo: Ingeniero.

>> Me dijo Gloria

que querías hablar conmigo.

Lalo: Sí, sí, ingeniero.

>> ¿En qué te puedo servir?

Siéntate.

Lalo: Gracias, estoy bien.

Pasa que quería hablar

con usted porque la verdad

quería saber si puedo

trabajar doble turno

porque necesito ganar más lana.

En serio, la verdad

es que sí necesito la lana.

Poncho: ¿Y ahora tú?

No me digas que mi hermanito

bien portado se fue de parranda.

Lalo: No digas babosadas.

No te quiero escuchar.

Poncho: Oye, la pobre de mi jefa

estaba con Jesús en la boca

porque no sabes donde anda.

Lalo: Mira nada más, solo

te preocupas mucho por mi mamá.

Poncho: Pues sí, carnal, sí.

Te estuvo llame y llame y nada.

Lalo: Se acabó la batería.

Buenas noches.

Poncho: Ya, aliviánate.

¿dónde andabas?

Lalo: Vine por mis cosas

y me voy.

Estoy trabajando doble turno

para pagar la operación

de ese niño que tú atropellaste.

Poncho: No manches.

Si sigues yendo vas a lograr

nada más meternos en líos.

Lalo: ¿Por qué a ti

no te importa?

Poncho: ¿Por qué insistes

en hacerme sentir culpable?

Lalo: Porque lo eres,

aunque quieras hacer

como que no pasa nada.

Pero es que no sé como puedes

seguir durmiendo tan tranquilo.

Poncho: Bueno, eh.

Ya estuvo.

Lalo: Acuérdate

de lo que decía mi papá.

Lalo: Todo en esta vida se paga.

Lalo: ¿Qué onda, ma?

>> Ay, mira mi hijo

nada más como vienes.

Cansado, demacrado.

¿Qué pasa, hijo?

¿Hasta cuando vas a trabajar

ese doble turno?

Voy a hacerte un desayuno.

Lalo: Mamá, deja lo del desayuno

no tengo hambre.

>> Hijo, ¿en qué andas metido?

no ando metido en nada.

>> ¿Cómo que en nada?

Lalo: Mamá, ya te dije

que es lo del--

>> ya se, lo del groso dinero.

Pero lo que no me queda claro

es en qué gastaste tanto dinero.

Hijo, te ves muy mal.

Mira, yo siempre creí

que el irresponsable

y el desobligado era tu hermano,

no tú.

Eduardo, por Dios,

te desconozco.

Lalo: Mamá, ya.

Ya deja de preocuparte, ¿no?

>> Pues, fíjate que no.

Y mientras tú vivas en mi casa

eres mi hijo,

y yo tengo que ver por ti.

Lalo: Me voy a mi cuarto.

Poncho: ¿Y toda esa lana,

carnal?

Lalo: Deja,

es para la operación del niño.

Te dije que lo iba a hacer.

Poncho: Por tu culpa

todo el mundo se va a enterar

de lo que pasó, carnal.

Lalo: Pues, si es así

yo estoy dispuesto

a afrontar las consecuencias.

Poncho: ¿Qué consecuencias

puedes tener tú?

Aquí el único afectado soy yo.

Yo iba manejando,

yo atropellé al niño,

¿o qué quieres?

Lalo: Yo solo voy a hacer

lo que creo correcto.

Poncho: híjole, carnal.

Si me meten a la cárcel

por tu culpa, eso no te lo voy

a perdonar jamás.

>> ¿Qué?

¿Qué está pasando aquí?

¿Por qué tendrían

que meterte a la cárcel?

Hablen.

No me voy a ir de aquí

hasta que me digan

qué me están ocultando.

Poncho: Es por lo del accidente

del niño.

Lalo: Cállate.

>> déjalo que hable.

Accidente del niño,

¿qué tienes que ver tú

en el accidente del niño?

Poncho: es que yo fui

quien lo atropelló, jefa.

Pero te juro que fue eso,

fue un accidente.

que pudo haberse evitado.

>> ¿Pero cómo

que lo atropellaste tú

y cómo pudiste

haberlo abandonado en la calle?

Poncho: Es que no teníamos

otra opción.

Si nos bajábamos a ayudarlo

seguramente estaríamos

en el bote.

Lalo: A mí no me metas

en tu decisión,

yo nunca estuve de acuerdo.

Aparte, tú me forzaste.

>> ¿Cómo voy a creer

que mis hijos estén metidos

en una cosa así, por Dios?

Poncho: Perdóname, jefa.

Te juro que yo no quería

provocarte un sufrimiento así.

>> Dios mío, no puedo creerlo.

Poncho: Ay, jefa.

Perdóname, jefa.

Lalo: ¿Por qué lo hiciste?

Poncho: ¿Y todavía lo preguntas,

imbécil?

Lalo: Imbécil eres tú.

Poncho: Jefa.

Por favor, trata de entenderme,

de ponerte en mi lugar.

Si no ayudé a ese niño

fue por evitarme

un problema más grave,

y por las consecuencias

que hubiera traído eso

a esta casa, a ti, a mi hija.

¿O qué hubieras preferido?

¿verme tras las rejas?

¿eso quieres para tu hijo,

para tu nieta?

¿Jefa?

Beto: Es buena onda Mauricio,

¿verdad, mamá?

Carmen: Sí, hijo.

¿Te cayó bien?

Beto: Sí, es súper chido.

Ojalá regrese.

Yo no quise molestar a nadie.

Carmen: ¿Pero para qué darle

esperanzas a Beto

si tú y yo sabemos perfectamente

que él no va a caminar?

Beto: Es más, le voy a decir

que cuando me operen

lo voy a llevar

para que conozca a mis amigos

y le enseñemos a jugar.

¿qué pasa, mamá?

¿por qué estás tan seria?

Carmen: No, no estoy seria.

estoy bien.

Beto: No es cierto.

Estás triste.

Carmen: No estoy triste.

Beto: ¿Es porque ya

no voy a volver a caminar?

Carmen: No digas eso, Betito.

Claro que vas a volver a caminar

es más, le vas a enseñar

a Mauricio a meter muchos goles,

porque tú eres el mejor.

Tengo una idea.

Beto: ¿Qué?

Carmen: ¿Quieres que le vaya

a decir a la sobrina de Mauricio

que venga a conocerte?

¿Seguro?

Ahorita vengo, no me tardo.

Marili: ¿Tú y mi papá

se volvieron a pelear, verdad?

Lalo: No, princesa.

Bueno, sí pero--

Marili: ¿Mi papá hizo algo mal?

Lalo: No, princesa,

¿por qué piensas eso?

Marili: porque sé

que tú eres una buena persona

y no harías nada.

Lalo: Pero tu papá también

es una buena persona.

Y digo, aunque

no te lo demuestre tanto,

yo sé que te quiere mucho.

Marili: No es cierto.

Desde que se murió mi mamá

él ya no es igual.

Aparte no quiero

que estés triste por su culpa.

Lalo: Pero si yo

ya no voy a estar triste.

ya voy a solucionar en parte

el problema que tuve con tu papá

Marili: ¿En serio?

Dame un besote.

Te quiero, chamaca.

Marili: Yo a ti.

Carmen: Busque bien, señorita.

Se llama Marili.

Es una niñita que es un poco

más chiquita que mi hijo.

Debe tener unos siete años.

>> No está, señora.

Carmen: No, ¿cómo no va a estar?

Búsquele bien.

Bueno, ¿y por qué no busca

mejor por el acompañante?

Ella traía un acompañante,

que era su tío,

que su apellido es--

su apellido es--

ya me acordé, Pérez.

Mauricio Pérez.

>> No está.

Carmen: ¿Cómo no va a estar?

Bueno, pues muchísimas gracias.

>> De nada.

Lalo: Todo va a salir bien,

campeón.

Beto: Mauricio.

Que chido que estas aquí.

Lalo: Solo vine por un momento.

Bueno, más bien

vine a despedirme.

Beto: ¿por qué?

Lalo: Es que tengo

que salir de viaje.

Beto: ¿Y tu sobrina?

Lalo: A ella la van

a dar de alta mañana.

Beto: ¿Entonces sí

la voy a poder ver?

Lalo: ¿Cómo que si la vas

a poder ver?

Beto: Sí, mi mamá fue a buscarla

para que la conociera.

Lalo: Ah, déjame ir

a buscar a tu mamá.

Ahorita vengo.

Carmen: Lo siento, mi hijo.

Creo que la sobrina de Mauricio

le dieron de alta.

Beto: no, mamá.

Sale mañana, él me lo dijo.

Carmen: ¿Estuvo aquí?

Beto: Sí, y me dijo que iba

a buscarte a ti y a Marili.

Carmen: ¿Y qué más te dijo?

Beto: Nada más eso.

Carmen: Hijo,

voy a salir un momento.

Tengo que hacer una llamada.

¿Y esto?

Lalo: Se que es de cobardes

no enfrentar las consecuencias

de nuestros actos.

Yo me he comportado

como el peor de los cobardes

todo este tiempo.

No por haber

atropellado a tu hijo,

como seguramente estás pensando,

si no por haber sido cómplice

de la persona que lo hizo.

Poncho: ¿Qué hubieras preferido?

¿eso quieres para tu hijo?

¿para tu nieta?

>> Perdóname, hijo.

Ahora entiendo por qué

no querías que supiera nada.

Yo pensando que tú--

Ay, Lalito,

que injusta fui contigo.

Lalo: Ya, ma.

No te preocupes por eso.

>> Tú siempre has sido

un buen hijo, mi amor.

Y ahora, una vez más,

con esto me lo estás demostrando

callaste todo

para proteger a tu hermano.

Lalo: Lo que me duele

es que estés así.

>> Yo ya no sé que pensar.

Por un lado, se trata de mi hijo

pero también me pongo

en el lugar de esa pobre madre

y me imagino el calvario

que debe estar pasando.

Imagínate el futuro

que le espera a su hijo

si no llega a quedar bien.

Lalo: No, pero hay que tener fe.

Hay que tener fe

que se va a recuperar.

Para eso era el dinero.

lo estuve juntando

para la operación

que tienen que hacerle al niño.

>> Ay, hijo.

¿Pero tú has visto al niño?

Lalo: Lo he estado visitando.

Conozco a su madre.

>> ¿ella sabe que tú

eres el hermano de--?

Lalo: no, no, no.

Bueno, hasta hoy.

Poncho: ¿Cómo que hasta hoy?

Lalo: Sin embargo,

desde que fui al hospital

la primera vez,

solo quise enmendar mi error.

No solo con Beto

si no también contigo

y conmigo mismo,

por eso pongo en tus manos

la posibilidad de devolverle

la salud a tu hijo

a través de esa operación

que necesita.

¿Y ya saben quién fue?

¿lo agarraron?

quién fue.

Lalo: Yo por mi parte

cumpliré con lo que me toca,

respondiendo por mi error

de la forma que debería

haberlo hecho desde un principio

Poncho: ¿Entregarte?

¿Te volviste loco?

¿qué no te das cuenta

que si vas con la policía

me llevas de las patas?

Lalo: Yo voy a responder por mí,

lo demás no me importa.

Poncho: Pues, que egoísta eres.

Lalo: Prefiero que pienses eso

a seguirme sintiendo

como un miserable.

Poncho: jefa, por favor

hazle entender, ¿sí?

El no puede hundirme

de esa manera.

Porque tú no estás

de acuerdo con él, ¿verdad?

Jefa.

>> Lo siento mucho,

pero tu hermano está haciendo

lo correcto, y yo lo apoyo.

Poncho: No, no puedes hacer eso,

jefa, no puede estar de su lado.

Si el va con la policía nos van

a meter a los dos al bote.

>> Pues, yo prefiero saber

que están en la cárcel

antes que verlos libres

como delincuentes.

Poncho: Pues, yo no voy

a ir a la cárcel.

>> Lo que sí me duele

es que tu hermano va a terminar

perjudicado por todo esto,

por ayudarte a ti.

Y eso sí el no se lo merece.

Lalo: No me importa, ma.

Yo estoy dispuesto

a enfrentarme a lo que sea.

Poncho: A ver, carnal.

Lalo.

Lalo, por favor no lo hagas.

Lalo: Mira,

¿por qué no te atreves

a enfrentar esto tú también?

¿qué no te das cuenta que va

a ser lo mejor para los dos?

Poncho: ¿Lo mejor?

¿terminar en el bote

quién sabe por cuántos años?

Lalo: ¿y no es lo que merecemos?

Por nuestra culpa ese niño

posiblemente

no vuelva a caminar.

Poncho: Carnal,

yo entiendo que te sientas mal,

y a mi también me duele

todo eso, pero piensa

en mi hija, en tu sobrina.

Lalo: Mira, deja de meter

a mi sobrina en esto, eh.

Porque desde que murió

mi cuñada,

no te has sabido comportar

como un verdadero padre.

Y si me callé todo este tiempo

no fue por Marili,

si no por mi mamá.

Ya no tiene caso.

Poncho: Carnal, te lo suplico.

Yo no quiero ir a la cárcel.

Lalo: Lo siento,

pero cada quien va a tener

que enfrentar lo que le toca.

[Discuten]

Lalo: Marili.

Cuidado.

¿estás bien?

Poncho: ¿Estás bien, hija?

Lalo: ¿Estás bien?

¿no te pasó nada?

Poncho: Tienes razón.

Vamos.

Poncho: Jefa, jefa.

>> Hijos.

Que alegría.

Lalito.

Lalo: Mamita.

>> Hubiera querido

ir a buscarlos a la salida.

Lalo: No, ma.

Mejor aquí estamos

todos en casa.

Mira, te traje unas galletitas.

Poncho: ¿Y Marili?

>> Por ahí anda, jugando

mi amor, ahorita viene.

Marili: Que bueno que regresaron

Poncho: ¿Y a mi no me das

un abrazo, mi amor?

Poncho: Ay, mi vida.

Yo se que no he sido

el mejor padre del mundo

pero te extrañé muchísimo

y quiero que me des

la oportunidad de demostrarte

que quiero ser el mejor padre

del mundo para ti.

¿Sí, mi amor?

Marili: te quiero mucho, pa.

Poncho: yo te quiero mucho a ti,

mi vida.

>> Bueno,

les tengo una sorpresa.

Marili y yo hemos estado

viendo a Carmen y a Beto

desde-- pues, todo el tiempo.

Porque de alguna manera

las dos compartimos

el mismo dolor.

Carmen: Me da muchísimo gusto

que hayan salido de la cárcel.

Y, pues, muchísimas gracias

por el dinero.

Con eso pude operar a Betito,

y el doctor dice que

próximamente, muy pronto

se va a recuperar, ¿verdad?

Lalo: Oye, pero tú quedaste

en una cosa conmigo.

¿Me vas a enseñar a jugar?

Poncho: Yo se que lo que hice

fue terrible, pero--

aunque ya pagué mi condena,

me gustaría que me dieran

el perdón,

para poder estar tranquilo

con mi conciencia.

Carmen: ¿Qué te puedo decir?

En la vida no es bueno

guardar rencor.

y para mi lo más importante

es mi hijo.

Poncho: ¿Y tú qué dices, Beto?

Beto: Yo solo te perdono

si juegas futbol con nosotros.

[Ríen]

Carmen: Eres terrible.

Poncho: Bueno, pues

a comer.

Isabel: Abuelo,

la verdad sí me da

mucho gusto que esa señora

haya podido volver a ver

a sus hijos, y también

que el tal tipo haya tenido

su merecido, pero a ver,

¿el otro qué culpa tenía,

si nada más iba

acompañando al hermano?

también lo metieron al bote.

Don Tomás: Bueno, hija.

Pero es que él no hizo

nada por el pobre niño.

No está incluida la propina.

Y todo este tiempo

estuvo encubriendo a su hermano.

ya lo dice el dicho.

Tanto peca el que mata la vaca

como el que le jala la pata.

Isabel: Pues sí,

y ese dicho me gustó,

así que lo voy a apuntar.

Don Tomás: La escalera.

Isabel: La escalera.

Don Tomás: La escalera,

la palmera, el valiente,

las ganas.

Aquí, aquí.

El plumón.

Bien hija, bien.

Tanto peca--

ahí.

Eso es.

Isabel: La vaca,

¿cómo el que qué?

Don Tomás: Como el que le jala

la pata.

Muy bien.

A ver, jóvenes.

Gracias, cuanto.

Por: Televisa
publicado: Apr 14, 2017 | 02:00 AM EDT
Dos hermanos atropellan a un niño por estar influenciados por el alcohol y lo abandonan a suerte para que no los acusen de intento de asesinato.
         
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