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COMO DICE EL DICHO
Lunes a Viernes - 5PM / 4C

Como Dice el Dicho

Como Dice el Dicho - 'Ladrón que roba a ladrón'

Transcripción del Video

Locutor: Televisa presenta...

Mujer: ¿En serio?

Pensé que no habías ido.

No, si yo fui también

y te estuve buscando,

pero la verdad

es que no te encontré.

Sí--

El grillo: Sh, sh, el celular.

Mujer: ¿Quién es?

El grillo: Eh--la bolsa.

No voltees, no voltees.

El reloj, el reloj.

Mujer: No me hagas nada.

iAuxilio, policía,

me acaban de asaltar!

iAyuda!

Chino: Entonces, ¿qué, mi Neto?

Anímate,

te lo estoy dejando bien barato

y eso por ser para ti.

¿A poco no está bien chido

para Nayeli?

Neto: No, pues sí,

pero es que a ella no le guste

que le regale cosas--ya sabes.

Chino: Bueno, pues ni hablar.

Ey, joven, joven,

le vendo este reloj bien barato,

para su novia,

para su esposa

o para su amiguita.

Neto: No, no, no, sí, está bien,

me lo llevo.

Chino: Eso, mi Neto.

Vas a ver que Nayeli

ahora sí se le van a quitar

sus escrúpulos,

cuando vea lo chulo que está.

Neto: Bueno, pues

ahí cuando te caigo,

otra black me la guardas, ¿no?

Chino: Orale, carnal.

Neto: Orale pues.

Chino: Chido.

Pásele, que tengo puro clón

de original y bien barato.

Una, 15, y dos por 25.

Pásele, pásele, pásele.

Nayeli: No, si no me dices

dónde lo compraste

no te lo acepto.

Neto: Sh, te va a oír mi mamá.

Se lo compré al chino.

Me lo dejó bien barato.

Doña Mati: ¿Qué compraste

barato, hijo?

Neto: Nada, ma.

Doña Mati: Ay, ¿cómo que nada?

¿Qué traes ahí?

Oh, ay, qué reloj tan bonito.

Neto: Y me salió casi regalado,

ma.

Doña Mati: ¿Casi regalado?

En estos tiempos

nadie da regalado nada.

A menos que--

No me digas

que le volviste a comprar

al chino.

Neto: Pues tenía

que aprovechar.

Además, ¿dónde voy a conseguir

uno de estos tan barato?

Doña Mati: Barato,

porque seguramente es robado.

Neto: ¿Y eso qué?

Yo no fui quién lo robó.

Nayeli: Ah, no,

pero si lo compras,

eres cómplice.

Doña Mati: Además, te he dicho

mil veces que ya no le compres

nada a ese ratero.

Nayeli: Por su culpa

estamos así, Neto.

Ya nadie viene a rentar

películas originales

por comprarles las piratas

Doña Mati: Y toda la mercancía

robada que tiene ahí,

toda chueca en el puesto,

y nosotros

que nos vamos por lo derecho.

Pues vas y le devuelve

su relojito ahorita mismo.

Y no lo quiero en mi casa.

Nayeli: Ni yo, eh.

¿Tan poco me valoras,

para traerme cosas robadas?

Neto: Uy, qué genio.

Nayeli: Uy, qué genio.

Neto: Hola, ma.

Doña Mati: Hola, hijo.

Neto: ¿Qué hay para cenar?

Doña Mati: Lo que puedes

prepararte.

Yo traje pan y ahí está

la leche.

Yo ahorita estoy muy ocupada.

Oye, ¿le regresaste el reloj

al chino?

Neto: Ah, no aceptó

que se lo devolviera.

Se lo tuve que vender

y más barato

de lo que me costó.

Doña Mati: ¿No te digo

que es un tranza?

Pero lamentablemente a ese gente

sí le va muy bien en sus ventas.

En cambio, a nosotros,

que nos vamos

por el camino derechito

como Dios manda,

vendemos todo correctamente,

no nos llega ni un cliente.

Neto: Ay, no exagere, ma.

Doña Mati: Tú eres testigo

que esta semana no pudimos

vender ni rentar casi nada.

Neto: Ah, pues aliviánese.

Ya verá que para la otra semana

nos va a ir mejor.

Doña Mati: Tenemos ya la renta

de este mes encima

y debemos todavía la anterior.

No me va a quedar de otra.

Neto: ¿De otra qué?

Doña Mati: No puedo esperar

para ver si la semana que entra

nos va mejor.

Neto: A ver, a ver, espérese.

¿Va a vender el juego

que le regaló mi papá?

Doña Mati: No, no, venderlo no.

Pero sí voy a tener

que empeñarlo.

Esto es una reliquia.

Seguramente nos van a dar

una buena cantidad.

Bueno, al menos para pagar

la renta atrasada.

Pero no te pongas así, hijo,

por favor.

No creas que me da gusto

tener que hacer esto.

Pero--pero pues,

no queda de otra.

Por ahora es lo único

que podemos hacer.

Don Genaro: Dos mil,

¿qué nombre?

Doña Mati: ¿Por todo?

Don Genaro: Claro que por todo.

Pues estamos hablando

de un juego, ¿no?

¿A poco quería dos mil

por cada pieza?

Doña Mati: Pero, ¿qué le pasa?

Ese juego es una reliquia.

Mi esposo pagó mucho dinero

por esas joyas.

Don Genaro: Bueno, pues, mire,

nada más porque soy

muy buena gente,

le voy a dar 200 pesos más.

Doña Mati: Ay, viejo tacaño,

miserable.

Aprovechándose nada más

de la necesidad de la gente.

Deme mis joyas.

Me voy a ir a otra casa

de empeño.

Ahí seguramente me van a dar

algo más justo.

Don Genaro: Bueno,

pues tenga sus tocayas.

Doña Mati: ¿Tocayas?

Don Genaro: Sí, las reliquias.

Doña Mati: Ay, majadero.

Marco: Buenas tardes, doñita.

¿Necesita dinero?

Doña Mati: No, no, gracias.

Marco: A ver, a ver, ¿qué trae?

¿Son joyas?

Se las voy a pagar muy bien.

Doña Mati: No, por favor,

déjeme pasar.

Marco: Mire, no, a ver--

Doña Mati: Déjeme pasar.

El grillo: Ey, démela.

Doña Mati: No, por favor.

El grillo: Démela.

Doña Mati: Por favor, no.

El grillo: La bolsa también.

Doña Mati: No, no, no.

Démela.

Doña Mati: [Llora]

Isabel: Porque así

ya no llegamos tarde.

Poncho: Espérate, espérate.

Isabel: Oh, ¿qué le pasó

a la señora?

Señora, ¿está bien?

¿Señora?

Poncho: Señora, ¿todo bien?

Isabel: Señora.

Está medio inconsciente.

Doña Mati: [Gime]

Poncho: No, pues hay que llamar

a una ambulancia.

Isabel: Señora--ay.

Doña Mati: Ay, mi cabeza.

Isabel: No se mueva, señora.

Doña Mati: Mis joyas.

Isabel: No, no, no.

Doña Mati: Me robaron mis joyas.

Isabel: ¿Qué hacemos?

Poncho: No, pues no sé.

[Llora]

Poncho: Señora.

Nayeli: Doña Mati,

pero, ¿cómo pudo saber ese niño

que usted llevaba algo de valor?

Pues, ¿no que envolvió bien

el joyero?

Don Tomás: Ay, es los ladrones

roban lo que sea.

Doña Mati: Para mí que el coyote

que estaba en la casa de empeño

tuvo algo que ver.

Isabel: ¿Qué coyote?

Doña Mati: Un coyote

que se me acercó cuando salí

de la casa de empeño.

Y vio que envolvió el joyero.

Y pues igual le dijo al niño

que me lo robara.

Neto: ¿Ah, sí?

Pues ahorita mismo voy a buscar

a ese imbécil.

Nayeli: Ay, ven.

Doña Mati: No, no, hijo.

Puede ser peligroso.

Don Tomás: Y no sabes si fue

ese hombre.

Neto: Pero puedo decir

que necesito comprar

una pulsera barata.

Igual me ofrecen la de mi mamá.

Para eso roban, ¿no?

Nayeli: Sí, y si te la ofrecen,

¿qué?

¿La vas a comprar?

Neto: O a robar.

Doña Mati: Neto.

Poncho: Ey, señora,

no es que sea metiche,

pero pues no se enoje.

Mire, como dice el dicho,

ladrón que roba a ladrón...

Don Tomás: Tiene 100 años

de perdón.

Nayeli: Ya.

[Música]

Doña Mati: No, no, no está.

Neto: Igual llega al rato, ma.

Doña Mati: Ay, hijo,

mejor dejamos las cosas así.

No vaya a ser que te metas

en problemas.

Neto: Tranquila, mamá.

No pierdo nada con intentarlo.

Doña Mati: Ay, no puede ser.

Nayeli: ¿Qué, Doña Mati?

Doña Mati: Es él.

Es él el niño que me robó.

Neto: ¿Estás segura?

Doña Mati: Sí.

Estoy segura,

estoy segura de que es él.

Neto: Y si acaba de salir de ahí

es porque el señor

de la casa de empeño lo conoce.

Quizás fue él quien le dio

el pitazo.

Nayeli: Pero--pero,

¿qué hacemos?

Neto: Voy a ver si--

No.

Estamos igual que con el coyote.

No tenemos pruebas para--

para acusarlo.

Mejor vamos a la policía

y levantamos la denuncia.

Neto: No, mamá.

La policía no sirve de nada,

mamá.

Don Genaro: [Suspira]

Pues sí, a ver.

Vamos a ver quién y de qué

demonio se me está acusando.

Julio: Cálmese.

Solo conteste mis preguntas.

¿Qué relación tiene con el niño

que le acabo de mencionar?

Don Genaro: Mire, ya le dije

hasta el cansancio

que no sé a qué niño

se está usted refiriendo.

Mire, como un dato,

aquí viene cualquier cantidad

de niños callejeros,

barrioteros--pobrecitos,

tienen necesidad,

vienen pidiendo dinero.

Y yo que soy tan buena gente,

pues, ¿quién soy yo para negarle

ayuda a mi prójimo?

Julio: Sí, sí,

ya veo a qué se dedica.

¿Me puede mostrar su permiso

para operar este negocio?

Neto: Entonces, ¿no puede hacer

nada?

Julio: No.

No, no, no, no puedo.

El señor cuenta

con todos los requerimientos

exigidos por ley

para manejar su negocio.

Neto: ¿Y si de todas formas

usa a ese chavo para robarle

a los clientes?

Julio: Lo siento.

Pero solo si vienen

con una prueba contundente

de lo que me están platicando,

por desgracia no podremos

proceder con la averiguación.

Neto: Me lleva.

Nayeli: Ya, cálmate.

Gracias.

Neto: ¿Gracias de qué?

Nayeli: Ya, ya.

Cálmate.

Neto: No voy a dejar esto así.

Nayeli: Ya escuchaste al agente.

Si no tenemos pruebas,

no podemos hacer nada.

Neto: Me valen las pruebas.

Nayeli: Vámonos, Neto.

Neto: Ahorita mismo voy

a sacarle la verdad

Joven: Oigame,

pero yo no se la entregué

con el lente roto.

Don Genaro: Entonces lo siento

mucho, señorita.

Mire, se la lleva así o la deja.

Porque total usted ya me pagó.

Pues yo cumplo con entregársela,

¿cómo ve?

Ahueque, ahueque.

Ay, madre mía.

¿Qué pasó, chamacón?

¿En qué te puedo ayudar?

Neto: Yo--eh--

Don Genaro: No seas tímido.

¿Vienes a empeñar algo, no?

A ver, deja ver.

Neto: No, no, no,

no vengo a empeñar nada.

Don Genaro: Ah, ya, ya, ya,

ya caigo.

Vienes buscando el trabajo.

Neto: Sí; sí, sí,

vengo por lo del trabajo.

Don Genaro: Perfecto.

Espérame por ahí.

Ahorita te atiendo.

Neto: Orale.

Don Genaro: Andele.

Neto: Listo.

Nayeli: ¿Qué pasó?

Neto: ¿Qué crees?

Nayeli: ¿Qué?

Neto: Voy a trabajar

con el señor.

Neto: Pensó que iba

por una vacante

de ayudante general.

Nayeli: Pero, ¿cómo aceptas eso,

Neto?

Neto: Nayeli, estando ahí dentro

no solamente voy a recuperar

las joyas de mi mamá,

sino también voy a demostrar

que ese hombre es un ladrón.

Nayeli: Orale.

Neto: ¿Qué?

Oye, ¿no será ese el coyote

que dice mi mamá?

Nayeli: Pues aunque lo sea,

Neto, igual y nada tiene que ver

con el robo.

Neto: O al contrario.

Quizás todos ellos

son una banda de ladrones.

Nayeli: Bueno, sí, puede ser.

Neto: ¿Sabes qué?

Vámonos.

Doña Mati: Definitivamente

no vas a trabajar

en ese lugar.

Ya olvídate de las joyas.

Tu vida vale más.

Neto: Ay, no solo lo hago

por las joyas,

también para desenmascarar

a esa gente.

Doña Mati: Para eso está

la policía.

Neto: Ah, la policía.

Ellos no los van a poder

investigar si no tienen pruebas.

Y si yo entro a trabajar ahí,

las puedo conseguir.

Doña Mati: Ah, ¿y exponerte

a que te pase algo?

Neto: Mamá, si nosotros sabemos

que esos son los ladrones

y no hacemos nada,

somos cómplices.

Es como cuando le compro

cosas robadas al chino.

Doña Mati: ¿Sabes una cosa,

hijo?

Por una lado me da alegría

que nos esté sucediendo esto.

Porque al menos

estás aprendiendo esa lección.

Neto: ¿Entonces?

Doña Mati: No,

pero por otro lado,

me--me preocupa

que te puedas meter

en algún lío.

Neto: Ay, mamá, yo sé cuidarme.

Te juro que no me va a pasar

nada.

Te lo prometo.

Doña Mati: Bueno, está bien.

Pero con una condición,

en cuanto sepas algo,

vas y se lo dices

a los policías.

Y que ellos se encarguen

de todo lo demás, ¿entendido?

Neto: [Ríe]

Entendidísimo, mamá.

Ahora sí voy a poder cenar

a gusto.

Doña Mati: Me quedaron ricas,

eh.

[Ríe]

Neto: Sí.

Pues órale, usted también pues.

Doña Mati: [Ríe]

Don Genaro: ¿Qué húbole,

compadre?

Espérame tantito.

Neto.

Neto: Sí, señor.

Don Genaro: Voy a estar

en la oficina.

Avísame si llega alguien.

Don Genaro: Pásele, compadre.

Ahorita le abro.

Cliente: Dale.

Bienvenido a su casa.

Cliente: ¿Qué pasó, compadre?

Don Genaro: Pues aquí no más,

esperando.

Cliente: Traje

muy buen material, compadre.

Don Genaro: Esperemos que ahora

sí.

A ver.

Cliente: No, ahora no se va

a arrepentir.

Don Genaro: No, claro que no.

Vamos a ver, pero, ¿quién sabe,

quién sabe?

Cliente: No, no, compadre.

Don Genaro: Mira, primero--

primero vamos a lo primero.

Al puro peso--ay, sí.

No, pues sí.

Cliente: ¿Qué tal, compadre?

Don Genaro: No, no, no.

Ay, caray.

Cliente: Eh.

Don Genaro: Ya nos regamos,

compadre.

Hágase para allá.

Véngase.

Cliente: Ven, compadre.

Don Genaro: Vamos, ándele.

Toma.

Cliente: Híjole.

Don Genaro: Que te vaya

pero bonito y te raye un mejor

cada día.

Andele.

Cliente: Hasta luego, compadre.

Don Genaro: Que te vaya bonito

y no, no te tardes, eh.

Trae mucho.

Neto: Oiga, y--¿y qué vino

a empeñar?

Don Genaro: Oye,

yo no te pago

para que andes de metiche.

Síguele.

Neto: Bueno, ya van varios

clientes que se quejan

de que sus joyas pesan menos

en las báscula de Don Genaro

que en la de otros lugares.

Julio: Pues sí.

Seguramente alteró

la calibración

cuando le pusieron el sello.

Pero ahora lo importante aquí

es saber qué hay

en esa caja fuerte.

Neto: Bueno, pues yo creo

que eso ya no va a ser problema.

Julio: ¿Por qué?

Neto: Le saqué copia a la llave.

Julio: Chamaco.

[Chista]

Ay, Neto, solo espero

que tus sospechas sean ciertas,

porque de lo contrario,

el que va a acabar

en un problema muy grave

vas a ser tú.

Porque esto también es delito.

Nayeli: Córrele, Neto.

Córrele, porque si nos llegan

a cachar nos van a acusar

de que entramos a robar.

Neto: Tranquila, mi amor.

Nadie nos va a ver.

Tranquila.

Nayeli: Eso es lo que tú crees.

Orale.

Neto: Solo echamos un vistazo

aquí y nos vamos.

Nayeli: Pues ya, córrele,

córrele.

Nayeli: Neto,

¿estas son las cosas

que la gente empeña?

Neto: No, la caja fuerte

está en la oficina.

Está ahí al fondo.

Nayeli: ¿Para dónde?

¿Para allá?

Neto: Sí, al fondo.

Camina.

Nayeli: A ver si está por aquí.

¿Estará por aquí?

Neto: Ahí está.

A ver, déjame pasar.

Nayeli: Pásale.

Neto: Mira, esta es

la caja fuerte.

Aquí entra con todos los otros

clientes.

Nayeli: ¿Qué otros clientes?

Neto: No sé, pero se encierra

aquí con ellos.

Después le da una lana,

pero no les entrega una boleta

como se debe hacer.

Para mí que todo esto es robado.

Como las joyas de mi mamá.

Nayeli: ¿Cómo sabes, Neto?

Eso es lo que tú crees,

pero no tienes forma

de probarlo.

Mira, no hemos encontrado

las joyas de tu mamá.

Neto: Bueno,

pues lo voy a intentar.

Nayeli: ¿Qué haces, Neto?

Neto: Estoy escuchando.

Nayeli: Neto.

Neto: Déjame.

[Puerta]

Nayeli: ¿No que nadie venía?

Neto: Pues no sé qué pasó.

Nunca regresa.

Nayeli: Nos van a cachar, Neto.

Ven.

Agáchate, agáchate, agáchate.

Espérate.

Neto: No, ya vámonos.

Nayeli: Mis lentes.

Neto: Ya, vámonos, déjalos ahí.

Nayeli: ¿Para dónde, para dónde?

Don Genaro: Pásele, pásele.

A ver, por acá.

Pásele, pásele.

Con calma, eh.

Con cuidadito, eh.

Con mucho cuidado.

Marco: Mire lo que me encontré.

Don Genaro: ¿Qué, qué?

Marco: Mire.

Don Genaro: Ay, caray.

Marco: ¿Están buenas, no?

Don Genaro: Ajá.

Marco: ¿Cuánto me da por ellas?

Don Genaro: Pues así,

a ojo de buen cubero, tres mil.

Marco: ¿Cómo que tres mil,

si son de las finas?

Don Genaro: Pues ve a ver

quién te da más, ¿no?

Y esos te los doy mañana, eh.

Hasta mañana te pago.

Marco: [Suspira]

Don Genaro: Lo tomas o lo dejas.

Marco: Orale, pues.

Don Genaro: Vamos.

Pásale a la oficina.

Nayeli: Ahorita.

Córrele, córrele, córrele.

Neto: Cierra la puerta.

Don Genaro: ¿Qué, faltan muchas

cosas o ya acabamos?

Marco: Pues todavía hay--

Don Genaro: Espérame, espérame,

espérame tantito.

Ah, caray.

Marco: ¿Qué pasó?

¿Y eso?

Don Genaro: ¿Se te cayeron,

tú usas lentes o qué onda?

Marco: No, no.

Don Genaro: ¿No?

¿Y tú?

El grillo: No.

Doña Mati: No entiendo por qué

se metieron en ese problema.

¿Cómo se les ocurrió hacer eso?

Si este hombre

los hubiera encontrado.

Neto: Pero no pasó, mamá.

Nayeli: Bueno,

y si encuentra mis lentes sí.

Neto: Nayeli, por favor,

él nunca te ha visto.

No va a saber que son tuyos.

Es más, mañana trato

de encontrarlo, para que--

Doña Mati: No, señor.

Usted no va por ningunos lentes

ni por nada.

Tú no vuelves a pisar ese lugar.

Neto: Pero, mamá--

Doña Mati: Sh, sh.

Es una orden, Neto.

No quiero que te metas

en más problemas.

Neto: Está bien.

Pero de todos modos,

necesito ir por unas cosas

que olvidé en la casa de empeño.

Doña Mati: Vas a recogerlas.

En cuanto las tengas,

te vas conmigo

a la tienda de video.

¿Entendido?

Y, además,

ya lleva a esta muchachita.

Y se van con cuidado.

Ay, Dios.

Nayeli: Tu mamá tiene razón,

Neto: Quizás.

Pero no le voy a hacer caso.

Y ni se te ocurra decirle algo.

Ah, buen día, Don Genaro.

Don Genaro: No tiene

nada de bueno.

¿Qué estuviste haciendo ayer

aquí?

Neto: ¿Cómo aquí?

No entiendo.

Don Genaro: Sí, sí, sí.

Yo vine a guardar unas cosas

en la noche

y encontré la puerta abierta.

Estaba--no estaba cerrada

con llave.

Neto: Perdón, Don Genaro,

pero yo ni copia tengo

de esa llave.

Don Genaro: Ah, no,

pues entonces la robaste.

Neto: Eh--eh--Don Genaro,

por favor, yo--yo no fui.

Don Genaro: Ajá,

pues no te creo, fíjate.

Neto: Créame, por favor,

Don Genaro.

A lo mejor fue usted

a quien se le olvidó

cerrarla bien.

A mí nunca se me olvida

cerrar bien, eh.

Neto: Bueno, yo creo

que esta vez sí se olvidó,

porque--

Don Genaro: ¿Por qué?

Neto: A la gente de su edad

le pasa mucho.

Hasta a mi mamá,

que es más joven que usted.

Bueno, bueno, pero ya.

Se lo juro que yo no fui.

Don Genaro: Bueno, mira,

vamos a dejarlo aquí.

Pero entiéndelo muy clarito, eh.

Don Genaro: Aunque yo

en el remoto caso,

que no va a ser,

la dejara abierta,

entonces nadie entra aquí

si no estoy yo, eh.

Neto: Oiga, y--

¿y por qué tanto misterio?

¿Qué es lo que guarda ahí?

Don Genaro: No te pago para--

Neto: Ya sé, ya sé.

Por andar de metiche, lo sé.

Con permiso, voy por mis cosas.

Don Genaro: Sí, adiós.

Chino: Pásele, pásele.

¿Qué trancita, mi Neto?

Neto: ¿Y eso?

Chino: Están chidas, ¿no?

Y muy "finolis".

Neto: ¿Dónde conseguiste

tantas cosas, eh?

Chino: Pues con mi proveedor.

¿Cómo que de dónde?

Mira, te las dejo bien baratas,

para Nayeli.

Mira, te apuesto que estas

sí se las queda, ¿no?

O sino para tu mamacita.

La neta son como de su estilo,

¿o no, carnal?

Neto: No, pues sí.

No, pero--no,

ahorita no traigo lana.

Chino: Pues no, no, no, carnal.

Tú sabes que aquí nada va fiado.

Neto: Ah, Chino, hazme paro.

Mañana sin falta

te traigo la lana, ¿no?

Chino: Está bien, carnal, eh.

No más porque eres mis clientes

consentidos.

Pero mira, si mañana no llegas

con la lana, pues ni modo, mano.

Neto: Bueno, vas a ver

que van a ser mías.

Bueno, de mi mamá.

Chino: Ven para acá.

Isabel: ¿Y cómo sigue tu mamá?

Neto: Mucho mejor, gracias.

Isabel: Qué bueno.

Bueno, entonces dos americanos

y un capuchino, ¿verdad?

Julio: Sí, gracias.

Isabel: Enseguida.

Nayeli: Gracias.

Julio: Neto, ¿tenías algo

que enseñarme?

Neto: Oh, sí.

Ahora.

Esto es parte

de lo que le robaron a mi mamá.

Julio: ¿Cómo la conseguiste?

Neto: Yo sé quién está vendiendo

el resto de las joyas.

Y con estas pulseras

usted puede probar

que son robadas.

Nayeli: Sí, además encontramos

un chorro de cosas

en la casa de empeño.

Julio: Bueno, con la pulsera

y el acta que levantó tu mamá,

puedo probar lo de las joyas.

Pero lo de la casa de empeño

está--está muy complicado.

Hay que probar que esas joyas

son robadas.

Neto: Sí, pero, ¿cómo las vamos

a conseguir?

Nayeli: Sí, ¿no?

Porque ayer casi nos cachan.

Neto: Y ahorita la libre

con el viejo

por lo de la puerta,

pero si me encuentra

otra vez ahí--

Julio: No, no, tranquilos.

Tengo una idea

para hacerle un cuatro

a esas personas.

Pero vamos a necesitar tu ayuda,

Nayeli.

Nayeli: Buenas.

Don Genaro: Eh--ba--

bastante buenas, chiquita.

Nayeli: Este--quería empeñar

estos aretes.

Don Genaro: Ajá, a ver.

Nayeli: Que son de 14 quilates

cada uno.

Don Genaro: ¿Ah, sí?

14 quilates.

A ver, vamos a ver.

Nayeli: Sí, mire.

Nayeli: No sé cuánto.

Don Genaro: El otro.

Sí, espérame tantito.

Nayeli: Sí.

Don Genaro: 14 quilates.

Vamos a ver.

Ey, acá está.

No más que,

¿sabes qué, chiquita?

Aquí no nada más prestamos

por el quilataje,

sino por también por el peso.

Nayeli: Ajá.

Don Genaro: De veras,

son dos aretes de oro de 14,

pesan dos gramos,

entonces lo más

que te puedo ofrecer

son 700 pesos.

Nayeli: ¿Dos?

Don Genaro: Sí, dos.

Nayeli: No, no, en una joyería

me dijeron que pesaban cuatro.

Te engañaron.

Aquí me dicen

que son dos gramos.

700 pesos ahorita.

Nayeli: No, señor, gracias.

Nayeli: No, estoy segura

de que en otro lugar

me pueden pagar más.

Don Genaro: Espérame,

Nada más,

porque soy muy buena gente

y ayudo al prójimo, ¿ok?

Nayeli: Ok.

Don Genaro: Te ofrezco

100 pesitos más.

800.

Nayeli: No, señor.

¿Me puede dar mis aretes,

por favor?

Don Genaro: Pues, ¿qué remedio?

Está bien.

Tú te lo pierdes, chiquita.

Don Genaro: Adiós, sí.

Marco: ¿Te compro tu boleta,

amiga?

¿No tienes nada para vender?

Nayeli: No, gracias.

Marco: No, anímate--

Nayeli: No, no, de verdad.

Ya la dije que no, gracias.

Julio: Suelta esa navaja.

Marco: Nos tendieron una trampa.

Don Genaro: ¿Que qué?

Marco: Esa chica,

la que acaba de salir,

la venía siguiendo la policía.

Don Genaro: A ver, sh, sh.

Tranquilo, tranquilo.

Neto: ¿Sí?

Don Genaro: Neto, ya acabaste.

Te doy el resto del día libre.

Vete a tu casa, ándale.

Neto: ¿En serio?

Don Genaro: Ya deja eso.

Sí, sí.

Te espero mañana. Andale.

Don Genaro: Llega temprano.

Neto: Sí, gracias.

Don Genaro: Adiós, adiós.

Hay algo en esta chica.

Ya me cayó el 20.

Marco: ¿Qué--qué?

Don Genaro: Mira,

es que la muchacha esa--

ah, esa muchacha

hacía fotito así,

como si no viera.

Entonces quizás esa fue

la que entró,

olvidó sus lentes en mi oficina.

Y claro, sí aquí están, mira.

Marco: A ver, pero, ¿cómo--

cómo entró?

Don Genaro: Es buena pregunta,

¿verdad?

Ah, ya sé.

Neto, sí, sí.

Ese metiche seguramente

le abrió la puerta y entró.

Ay, mamá.

Pero más imbécil yo, ¿verdad?

Lo acabo de dejar ir.

Marco: Aun podemos hacer algo.

Marco: ¿Sabe dónde vive

ese muchacho?

Don Genaro: No.

Pero espérame.

Un día estaba hablando

por teléfono y mencionó

algo así como que una tienda

de discos, de videos,

que tiene su madre

en esta misma colonia.

Marco: Sí, ya, ya.

Sí, ya sé cuál,

ya sé dónde está.

Don Genaro: Ah, bueno.

Pues, ¿qué vas a hacer?

Marco: Solucionar el problema

en que nos metiste,

por haber contratado

a ese muchacho aquí.

Don Genaro: Hombre, qué amable,

Marco: Ah, sí.

Don Genaro: Luego me pasas

la factura.

Nayeli: Neto, por favor,

comunícate con nosotras, Neto.

Tu mamá y yo estamos

muy preocupadas.

Doña Mati: ¿Dónde podrá estar?

Nayeli: No sé, Doña Mati.

No se preocupe.

Doña Mati: ¿Y si esos hombres

le hicieron algo?

Nayeli: No creo, Doña Mati.

Tranquila, tranquila.

Doña Mati: ¿A dónde vas?

Nayeli: Pues a buscar a Neto,

señora.

Aquí quédese, Doña Mati.

Marco: No grites.

No grites, no grites.

¿Dónde está tu amiguito?

Nayeli: No sé.

Marco: No mientas.

Nayeli: Se lo juro que no sé.

Marco: Pues si no me dices

va a ser peor.

¿Dónde está?

Marco: Bueno, de todas formas,

tendrá que aparecer.

Julio: Gracias.

Listo.

Ya tengo la orden para revisar

el negocio.

Neto: Ojalá no hayan sacado

la mercancía de la caja fuerte.

Julio: Como platicas,

hay muchas irregularidades

en esa casa de empeño

que tu jefe tendrá que explicar.

Neto: Si quiere,

yo puedo ser testigo.

Julio: Sí.

Sí, pero no ahora.

Mira, es muy riesgoso

que me acompañes.

Mejor ve con tu amiga,

que ha de estar muy nerviosa

por lo que sucedió

el día de hoy.

Le quité el sonido al cel

y tengo muchas llamadas perdidas

de ella.

¿Qué?

Julio: ¿Qué, pasa algo?

Neto: No, no, no pasa nada.

Me tengo que ir.

Adiós.

¿Qué le hicieron a Nayeli?

Pues hasta ahorita nada.

Pero si no llegas pronto,

no respondo.

Ah, ah, si le dices algo

a la policía,

olvídate de tu amiguita.

Nayeli: Suéltame, suéltame.

Marco: iCállate!

¿Qué sabe la policía

de nosotros?

Nayeli: No sé de qué hablas.

Marco: ¿Qué les dijiste?

Nayeli: Yo no dije nada.

De verdad,

no sé de qué me habla.

Marco: Ay, muchachita.

Más vale que hables,

sino quieres que te vaya peor.

Don Genaro: ¿Otra vez arroz?

Julio: Traigo una orden

para revisar su lugar.

Así que ábrame

y no ponga resistencia.

Don Genaro: Ahí voy.

Ay.

Marco: Ahí te la encargo

en lo que regreso.

Nayeli: No.

Marco: Luego te doy el resto.

Nayeli: No me dejen sola,

No me deje sola.

iNo me deje sola!

Marco: Ya voy para allá.

Don Genaro: ¿Y--y la chamaca

qué?

Marco: Un amigo me va a hacer

el paro de cuidarla

en lo que llega tu empleado.

[Llaman a la puerta]

Don Genaro: ¿Eh?

Momentito.

Te cuelgo.

Julio: Veo que tiene

mucha mercancía, eh.

Don Genaro: Sí, sí, bastante.

Y allá adentro tengo más.

Y sígale por ahí,

allá está mi oficina.

Ajá, aquí a la derecha.

Luego a la izquierda, eh.

A ver, a ver.

Con permiso.

Espéreme tantito.

Voy a entrar.

Julio: ¿Qué hay ahí?

Don Genaro: En mi tierra

se llama caja fuerte.

Julio: Abrala, por favor.

Don Genaro: A ver.

Son las ganancias del día,

las ventas,

las operaciones financieras.

Ahí está.

Julio: Veo que le va muy bien,

Don Genaro: Pues no mucho, eh.

Julio: Vamos a abrir

una averiguación--

Julio: Para conocer

la procedencia

de toda esta mercancía.

Julio: Por lo pronto,

su negocio queda clausurado.

Don Genaro: No, no.

¿Por qué clausurado?

Mire, ¿no habría forma

de impedirlo?

Doña Mati: No, mi hijo

no ha venido aquí.

Julio: Qué raro.

El me dijo que venía a ver

a Nayeli.

Doña Mati: Ella fue la que salió

a buscarlo.

Eso quiere decir que--

que entonces le hicieron algo

a mi hijo.

Julio: No, no, señora.

No piense eso.

Por favor, cálmese.

Doña Mati: ¿Cómo quiere

que me calme?

Si mi hijo está desaparecido.

Julio: Por favor, vamos a abrir

una averiguación para dar

con el paradero de su hijo.

Pero por favor,

tiene que calmarse.

Doña Mati: Por favor,

se lo suplico.

Tiene que encontrarlo.

Se lo suplico.

Julio: Señora, se lo prometo.

Prometo que haré todo

lo que está en mis manos.

Julio: Pero si llama antes,

por favor, comuníquese conmigo.

Don Genaro: No, no, mira,

este negocio ya está clausurado.

Si el agente ese se entera

de que volvimos a entrar,

pues ya qué.

Marco: Nada más necesitamos

encontrar esas joyas.

Es lo que más nos puede

incriminar.

Don Genaro: ¿Y qué pasó

con Neto?

Marco: Quedé verlo en un parte,

pero todavía no aparece.

¿Y si aparece con todo

y la policía qué?

Marco: No, no, no creo.

Al parecer esa niña

es mucho más que una amiguita

para él.

¿Y cómo lo vamos a obligar

a hablar?

Marco: Créame,

teniéndolo con nosotros,

habla porque habla.

Créame.

Don Genaro: Si encima

de la mercancía robada,

se sabe del secuestro

de la chamaca,

nos fregamos, eh.

¿No es mejor soltarla?

Marco: No, no, ¿cómo crees?

¿Para que nos denuncien?

Don Genaro: ¿Entonces?

Marco: Mira,

ahorita nos pueden acusar

de lo de la mercancía robada,

porque ya vieron todo

lo que tienes guardado

en la caja.

Marco: Pero lo de la niña

y el tal Neto--

Marco: No nos pueden acusar.

Marco: Mientras ellos no hablen.

Marco: Y más nos vale

que no hablen nunca.

Don Genaro: No, no,

no me digas que los vas a dar.

Marco: No nos queda de otra.

Es preferible pagar

una condena por robo

que por secuestro.

Don Genaro: Pues yo no estoy

de acuerdo, eh.

Marco: No se trata

de que estés de acuerdo.

Es el pellejo de ellos

o el de nosotros.

¿Cómo ves?

Nayeli: [Llora]

Por favor, desátame, por favor.

Por favor,

esto es una confusión.

Se lo juro.

Por favor.

Chino: Pero no te quites

la venda.

Nayeli: Lo que usted diga,

lo que usted diga.

Chino: Párate.

Chino: Camina.

Marcos: ¿Qué pasó, compadre?

Marcos: ¿Qué pasó?

Chino: Carnal,

déjame explicarte.

Marco: ¿Qué me vas a explicar,

maldito traidor?

¿Hiciste tratos con ella

para dejarla ir?

¿Eso?

¿Cuánto?

¿Cuánto te ofreció?

iDime!

Chino: Dame chance y te explico.

Marco: No me tienes que explicar

Ya me di cuenta de que eres

un maldito traidor.

Chino: No, no, no,

no fue por la lana, carnal.

Fue porque la conozco.

Trabaja por donde tengo

el puesto.

Marco: ¿Dejaste que te viera,

imbécil?

Chino: No, no, no, no.

Es novia de Neto, de un amigo.

No son malas personas.

Marco: A ver, para.

[Ladridos]

Chino: Vamos a ver si entró

alguien.

Marco: Sh, tranquilo, tranquilo.

Ven, ven, ven.

Déjeme ir.

Solo--

Neto: Sh, sh.

Nayeli: Déjame ir, por favor.

No me haga nada.

Solamente quería ayudar.

Ya vámonos, ya vámonos.

Marco: ¿Viste algo?

Chino: Nada.

Qué raro.

Chino: Entonces, ¿ya quedamos

en paz por lo que pasó?

¿Verdad?

Marco: Ay, Chinito.

No más no vuelvas a cometer

otra tarugada.

Porque ahora sí no te libras.

Si serás imbécil.

Dejarla ir solo

porque la conoces.

Ahora con más razón

voy a tener que eliminarla.

Chino: ¿Eliminarla?

Marco: Claro.

A ella y a su noviecito

que fue quien nos tendió

al trampa.

[Celular]

Ve con ella, ahorita te alcanzo.

¿Qué pasó?

Don Genaro: ¿Ya llegó la tira?

Julio: Suelta ese celular.

Y ábrame.

No ponga resistencia.

Queda usted detenido

como presunto responsable

de la desaparición

de Nayeli Ramos

y Ernesto Godínez.

Don Genaro: Espéreme,

espéreme tantito.

Yo a ese muchacho

no le he hecho nada.

Julio: Ah.

Don Genaro: Y a esa chava

ni siquiera la conozco.

¿De qué se trata?

Julio: Ya veremos.

Don Genaro: ¿Sí?

Julio: Espóselo.

Don Genaro: Oiga,

no más tranquilito,

tranquilito.

Sin brutalidad policiaca, eh.

Oficial 2: Sí.

Don Genaro: Yo soy inocente

y lo voy a demostrar.

Ay, no más espérense.

Voy a hablar a derechos humanos.

Don Genaro: No se la acaban.

Siempre ganamos nosotros.

Julio: Jálele, vámonos.

Marco: ¿Qué diablos?

Chino--

[Gime]

Neto: Vámonos.

Nayeli: Corre.

Marco: [Gime]

Chino.

Chino, despierta.

Ese idiota me vio la cara.

Tenemos que encontrarlo.

Nayeli: ¿Crees que vayan

para la casa de empeño?

Neto: No manches.

El Chino sabe dónde trabaja

mi mamá.

Don Genaro: No, no, no sé,

no sé.

Ya le he dicho mil veces

que no sé dónde rayos

puede estar esa tal Nayeli

y el vago malviviente del Neto.

Pero la culpa es mía,

porque ando de buena gente,

dándole trabajo a ese callejero.

Julio: Ah, ¿cómo al otro niño,

que le robaba a sus clientes?

Don Genaro: ¿Cuál?

Julio: ¿Quién es el líder

de la banda?

¿El coyote?

¿O usted mismo?

Don Genaro: No--no sé de qué

me está hablando.

Julio: Ay, por favor.

Mucha de la mercancía

que hay en su negocio

no tiene ni recibo,

ni facturas, ni boletas

que comprueben su origen.

Don Genaro: Son donaciones

benéficas.

Julio: ¿Donaciones?

Don Genaro: Sí, anónimas.

Julio: Anónimas.

Don Genaro: Anónimas, sí.

Julio: Más bien forzadas, ¿no?

Mire, será mejor que confiese,

porque sino le va a ir peor.

Neto: Mamá.

Nayeli: Doña Mati.

Marco: Sh, sh, sh.

Calladitos.

Neto: ¿Dónde está mi mamá?

Marco: Mira, muchachito.

No quiero que le digas nada

a la policía de lo que pasó

con tu amiguita, ¿me oyes?

Neto: Está bien, está bien.

Pero, ¿dónde está mi mamá?

¿Dónde la tienen?

¿Qué le hicieron?

Marco: No me quieras ver

la cara.

[Sirenas]

Si llegan a condenarme

por secuestro,

quien va a pagar

las consecuencias va a ser

tu mamacita.

Chino: La policía.

Neto: [Gime]

Julio: Suelta el arma.

Marco: Si no me dejan ir,

lo mato.

Chino: No empeores las cosas,

carnal.

Marco: Cállate.

Julio: Tu amigo tiene razón.

Ya no suenan más caros

por lo que ya tienen

de secuestro y robo.

Marco: Yo no secuestré a nadie.

Julio: Ya tu socio soltó

toda la sopa.

Marco: Híjole.

[Disparo]

Nayeli: [Grita]

Julio: No dispare.

te juro que lo mato.

Julio: Háganle paso.

Suéltame.

iNeto!

Marco: Si hacen algo,

le disparo.

Nayeli: Por favor, por favor,

no lo deje ir.

Por favor, no lo deje ir.

Julio: Cálmate.

Maldito traidor.

Chino: Lo que creas,

pero no seas un asesino.

Julio: Se escapa.

Isabel: Aquí está su malteada,

refresco, capuchinos.

Julio: Uy, qué rico.

A ver, un capuchino por acá.

Ah, esto es capuchino.

Isabel: Oiga, ¿cómo está?

Se ve muy bien.

Doña Mati: Muy contenta.

¿Pudo recuperar sus joyas?

Doña Mati: Sí, todas.

Hasta la más preciada.

Neto: Ay, mamá.

Isabel: [Ríe]

Bueno con permiso.

Neto: Gracias.

Ay, ma, no sabes cómo estaba

tan preocupado pensando

de que esos tipos

te habían hecho algo.

Doña Mati: Y yo estaba

más asustada por ti, hijo.

Pero aquí el agente Julio--

Julio: Julio, Julio;

llámame Julio sí.

Doña Mati: Julio me convenció

de que me fuera con él

mientras los encontraba.

Julio: Y fue lo mejor.

Luego me enteré de que el Chino

conocía tu mamá.

Nayeli: Sí, y además, bueno,

nunca me imaginé que el Chino

iba a traicionar a Marco.

Julio: Bueno, en realidad,

todo estaba planeado.

Neto: ¿Cómo?

¿Cómo?

Julio: Pues mira.

Suelta el arma, Chino.

Y fue entonces que convencí

al Chino que colaborara

con nosotros, a cambio

de una reducción en su condena.

Chino: Yo--yo solo le compro

mercancía a Don Genaro.

Pero no pertenezco

a ninguna banda.

Julio: Muy bien.

Chino: Es la primera vez

que los ayudo en algo.

Julio: Está bien, está bien,

tranquilo.

Tranquilo, Chino, mira.

Yo sé las cosas.

¿Tú cómo estás, Chino?

Mira, si tú colaboras

con nosotros--

Doña Mati: Pero el Chino cometió

un delito.

Tiene que pagar.

Julio: Y lo hará, señora.

Pero no con la misma condena

que Don Genaro y Marco

por todos los robos

que hicieron.

Valiéndose

de una casa de empeño.

Doña Mati: Una mala casa

Yo debí averiguar

antes de ir ahí.

¿Y qué fue del niño que robaba

fuera de la casa?

Julio: ¿El grillo?

Julio: También fue detectado.

Ya será el Consejo Tutelar

de Menores quien se encargue

del caso.

Doña Mati: Ay, pobre.

Tan joven y ya involucrado

con esos delincuentes.

Neto: Como muchos de nosotros.

Doña Mati: Mucho me suena

a demasiados.

como yo que compraba piratería

y cosas que sabía que eran

robadas, y no me importaba.

Como la pulsera.

Neto: Bueno, pero eso yo

no lo robé.

Lo recuperé.

Poncho: Ah, como dice el dicho,

Todos: [Ríen]

Neto: Bueno, pues salud por eso.

Julio: Qué buen café, eh.

Por: Televisa
publicado: Jan 31, 2017 | 02:00 AM EST
Un joven decide buscar al ladrón que le robó unas joyas a su madre. El chico descubre que el dueño de una casa de empeño es cómplice de los ladrones así que comienza trabajar con él para conseguir información.
         
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