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Agua liberada por la rampa principal de la represa Oroville, en el norte de California. Imagen del 14 de febrero de 2017.

Las autoridades ignoraron durante años los informes que alertaban del peligro en la represa Oroville

Las autoridades ignoraron durante años los informes que alertaban del peligro en la represa Oroville
Agua liberada por la rampa principal de la represa Oroville, en el norte...
Agua liberada por la rampa principal de la represa Oroville, en el norte de California. Imagen del 14 de febrero de 2017.


LOS ÁNGELES, California.- El domingo 12 de febrero las autoridades de California se temieron lo peor. La represa de Oroville, la más alta de EEUU y una de las más grandes del estado, se había desbordado y uno de sus diques podía ceder en cualquier momento. Casi 200,000 personas tuvieron que salir huyendo de inmediato ante la amenaza de la reserva generara una ola gigantesca que arrasara con todo el valle surcado por el río Feather.

La noticia generó tremenda angustia a los residentes y también sorpresa, aunque no fue así en el caso de Ronald Stork. Él sabía que esto podía ocurrir. Lo sabía y se lo había dicho a las agencias estatales y federales. De hecho, presentó una moción en 2005 ante la Comisión Reguladora de la Energía de EEUU (FERC) –la represa produce energía hidroeléctrica- para pedirles por escrito que tomaran medidas, aunque su cruzada, y la de sus compañeros de varias organizaciones ecologistas en California con respecto a la seguridad de la represa, es tan vieja como este siglo.

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Hasta la emergencia del domingo nadie les hizo caso.

Premonitorio

“Fue casi profético, aunque yo no veo el futuro”, aseguró Stork a Univision Noticias. “Todo se trata de un análisis técnico”, explicó este especialista en regulaciones hídricas del grupo medioambiental Friends of the River, con sede en Sacramento.

Stork no está solo en esto, pero está encargándose de que el mensaje se escuche alto y claro. La moción de 2005 fue firmada por él y por representantes de agrupaciones similares a Friends of the River, como South Yuba River Citizens League y Sierra Club. Estas entidades cuentan con decenas de miles de socios y pertenecen al Yuba Feather Work Group (YFWG).

Este detalle es relevante porque YFWG es una plataforma bajo la que los colectivos ciudadanos y las autoridades –tanto a nivel local, de condado, estatal y federal- abordan asuntos que afectan a los ríos Yuba y Feather, así como a la represa de Oroville.

Documentos provistos por Stork a Univision Noticias muestran que en 2001 ya se planteó la necesidad de mejorar las infraestructuras del embalse y en 2003 se comunicó a DWR que había que “abordar los asuntos de control de inundaciones relativos a la operación y las instalaciones de Oroville” porque preocupaba por entonces que “la estructura física del aliviadero sin compuertas” no se comportara bien en caso de entrar en funcionamiento y causara “daño severo” ladera abajo. “Más de 100,000 personas están en riesgo”, dice el reporte.

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El 11 de febrero Oroville superó su nivel máximo de capacidad: 900 pies de altura. No cabía más agua. La rampa principal de desagüe estaba rota y, aunque estaba dejando salir decenas de miles de pies cúbicos de agua por segundo, entraba más de la que se evacuaba. La represa comenzó a rebosar por encima del dique que está junto a esa canalización, o lo que es lo mismo, el aliviadero sin compuertas antes mencionado.

La crisis de la represa Oroville explicada en imágenes

Una breve (pero necesaria) explicación técnica


Ese dique es una pared diseñada como vía auxiliar para dejar escapar agua de la reserva en caso de emergencia por sobrellenado. Cuando el nivel del agua supera los 900 pies de altura, empieza a deslizarse por ese muro ladera abajo sin que nadie pueda controlarlo. El lago se convierte en un gigantesco infinity pool (piscina infinita). La única forma de cortar esto es drenando el embalse hasta que caiga la reserva por debajo de los 900 pies de altura, es decir, abriendo las compuertas para que salga agua a chorro.

La rampa principal, por donde debe salir el agua del embalse, tenía una gigantesca zanja (detectada el 7 de febrero) que se formó por razones que no están claras. Esto hizo que los técnicos que gestionan la represa tuvieran reparos a la ahora de liberar el máximo de agua posible (hasta 150,000 pies cúbicos por segundo o cfs) para vaciar rápidamente el embalse y que no rebosara. Querían controlar los daños en la infraestructura. A más agua, más profundo y ancho era el hoyo. Abrieron la ‘llave’ del agua solo a la mitad y ya así el torrente se llevó por delante parte de la ladera que se apoya sobre la represa.

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Aquel sábado 11, DWR se resignó a que el dique auxiliar rebosara. Nunca antes en los casi 50 años de vida de la represa se había llegado a ese extremo. Se estuvo cerca en 1997, pero por aquellas la rampa principal de desagüe estaba en perfecto estado y fue puesta a operar a pleno rendimiento.

Durante más de 30 horas, entre 10,000 y 5,000 cfs se deslizaron colina abajo, un terreno con vegetación, tierra y base rocosa.

Aliviadero auxiliar por el que rebosó la represa Oroville tras rebasar s...
Aliviadero auxiliar por el que rebosó la represa Oroville tras rebasar su máximo de capacidad.

Estaba escrito


Un informe de Agencia Hídrica del Condado de Yuba fechado en 2002 pronosticaba que, en caso de que desbordara el dique, la ladera “sería objeto de una erosión severa […] que podría estar entre 50 y 70 acres”. La moción de 2005 incluye esa referencia y añade que esa situación “podría derivar en la pérdida de control de la parte alta de la represa Oroville” y también “ causar daños y amenazar las vidas” de los residentes en el valle.

El domingo 12 de febrero, a media tarde, DWR no tenía duda de que eso era lo que estaba pasando. El agua que corría por la ladera había hecho una serie de profundos surcos, como el camino de un nuevo arroyo, y esas hendiduras crecían hacia la base del dique. Si llegaban a afectar su integridad, mucha gente podría morir. Se dio la voz de alarma. Había que evacuar.

Evacúan el área cerca de la represa Oroville en California por peligro de un colapso Univision

En 2005, el texto de Stork pedía a la comisión federal de la energía FERC que se “armara” o se “reconstruyera” una estructura sólida -como una rampa de cemento- que impidiera la erosión.

En 2006, FERC respondió a las inquietudes de los grupos ecologistas (documento proporcionado por Stork):

“Nada en los registros apoya la especulación de Friends of the River respecto al impacto potencial de inundaciones en el caso de que haya un fallo en la represa” [...] “DWR realizó una revisión de las condiciones geológicas del aliviadero de emergencia y concluyó que es una estructura segura y estable aposentada sobre un sólido lecho de roca que no se erosionará”.

Exceso de confianza


“Básicamente nos dijeron: no te preocupes, todo está bien. No nos molestes más”, comentó Stork, quien no cree que los responsables de las agencias federales y estatales trataran de dar escusas para no enfrentar un problema. “Creían lo que estaban diciendo”. A su juicio, sus peticiones nunca llegaron a oídos de quienes toman las decisiones.

Tanto el director actual de DWR, William Croyle, como el gobernador de California, Jerry Brown, negaron tener idea de las argumentaciones premonitorias de los ecologistas cuando fueron cuestionados esta semana.

La presidenta de FERC instó el 14 de febrero a DWR a actuar para reparar los daños inmediatos por la erosión y poner los medios necesarios para impedir que esto “vuelva a ocurrir”.

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Univision Noticias contactó a esta comisión federal para obtener comentarios respecto a las peticiones desoídas de Stork y sus compañeros, pero se declinó hacer cualquier valoración porque esas comunicaciones entre los ecologistas y el ente federal tuvieron lugar dentro del largo proceso de revisión de la licencia de gestión de la represa, que aún no ha concluido.

“Han recibido el mensaje. Me alegro de que hayan hecho eso (tomado medidas). Esta vez hemos tenido suerte”, declaró aliviado Stork, quien piensa que DWR respondió adecuadamente a la crisis.

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