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Osama Bin Laden vivía en el segundo piso de la casona en Abbottabad.

Navy SEALs no tuvieron resistencia; Osama Bin Laden ni siquiera disparó

Navy SEALs no tuvieron resistencia; Osama Bin Laden ni siquiera disparó

Navy SEAL no tuvieron resistencia; Osama Bin Laden ni siquiera disparó

Osama Bin Laden vivía en el segundo piso de la casona en Abbottabad.
Osama Bin Laden vivía en el segundo piso de la casona en Abbottabad.

Operativo 'Gerónimo'

WASHINGTON, DC - Tantas cosas hubieran podido salir mal cuando los comandos navales SEAL surcaron el cielo nocturno de Pakistán, bajaron por sogas a una fortificación rodeada por muros dentro de muros, se tirotearon y encararon al terrorista más peligroso del mundo. El asalto, en sus aspectos cruciales, funcionó bien.

Casi todas las contingencias para las cuales se habían entrenado los 25 comandos se sucedieron rápida, caótica y peligrosamente en el asalto final a Osama bin Laden. Pero al final, Bin Laden apenas se defenfió y ni siquiera pudo disparar un tiro.

Contaban con la mejor información que poseía Estados Unidos sobre el paradero de bin Laden desde que logró escapar de las montañas de Tora Bora hace una década. Pero había mucho de conjetura en un operativo de cuyo desenlace dependían las vidas de los comandos, la reputación de un presidente y el prestigio de un país.

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¿Era realmente bin Laden el hombre que paseaba por el patio de la finca? Esa era apenas una de las incógnitas.

Washington no tenía pruebas directas de que bin Laden estaría en el lugar durante el asalto, o que alguna vez hubiera estado ahí. Obama dio luz verde al asalto porque existían "probabilidades bastante buenas" de que hallarían a su objetivo, como dijo el director de la CIA Leon Panetta, que supervisó la operación desde Washington.

Días después del ataque, el gobierno ha presentado una reconstrucción distinta del relato inicial y probablemente más precisa. Se ha obtenido más información de los comandos desde su regreso a base en Virginia Beach, Virginia. Se ha asentado el polvo, al menos en parte.

Pero por el momento no existe un relato independiente o que refute al del gobierno. Los autores principales de la reconstrucción son Panetta, el vocero presidencial Jay Carney y el asesor presidencial de antiterrorismo John Brennan. Algunos de los detalles iniciales que dieron resultaron no ser fiables.

Aparte de los comandos, los únicos testigos directos son los habitantes sobrevivientes de la finca, presos en Pakistán y por el momento fuera del alcance de nadie más.

La versión oficial tiene muchas lagunas. Entre otras: cuántos eran los defensores armados, quién disparó a quién, por qué los estadounidenses no se llevaron a ningún prisionero, cuántos comandos asaltaron la habitación de bin Laden. Ni siquiera se sabe si le dispararon uno o dos, primero al pecho y luego a la cabeza.

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No se ha dicho con claridad por qué los comandos optaron por matar a bin Laden, que estaba desarmado, en lugar de capturarlo. Pero fuentes que hablaron bajo la condición de anonimato dijeron a The Associated Press que Bin Laden aparentemente trató de recoger el fusil de asalto AK-47 que siempre lo acompañaba o un arma corta. Sea como fuere, según fuentes del gobierno y la inteligencia, la operación muestra todas las características de una misión para matar, a pesar de que otros han dicho que si se hubiera rendido lo hubieran capturado con vida.

En un aspecto no ha habido incongruencias, revisiones ni refutaciones: los comandos del Equipo SEAL Seis supieron aprovechar las "probabilidades bastante buenas" y escaparon a salvo de una misión audaz cumplida.

A fines de la semana pasada, Panetta fue alertado por la Casa Blanca que Obama había autorizado el asalto.

Obama ordenó a Panetta que actuara bajo la Disposición 50, lo que significaba una operación encubierta.

El Equipo Seis estaba preparado.

Sus miembros ensayaron el ataque en numerosas ocasiones; dos o tres veces cada noche en Afganistán, dijo Panetta.

Cuando dos helicópteros Black Hawk con los comandos a bordo despegaron de la Base Aérea de Bagram, en Afganistán, haciendo escala en Jalalabad antes de entrar en Pakistán en ruta a Abotabad, la operación encaró su primer riesgo. Las autoridades paquistaníes, que no habían sido informadas de la incursión estadounidense en su territorio, podrían descubrir la llegada de los helicópteros y atacarlos.

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Empero, la abundancia de policías militares paquistaníes en Abbottabad, una plaza fuerte con una academia castrense cerca del recinto terrorista, protegió el desembarco de los estadounidenses. Nadie habría quedado especialmente sorprendido por el ruido de los helicópteros en vuelo nocturno.

Al alcanzar su objetivo, los comandos se vieron obligados a cambiar el plan y a improvisar.

Su plan de que descendieran por cuerdas varios comandos hasta el tejado del recinto, con un segundo equipo descolgado en el patio tuvo que modificarse cuando uno de los helicópteros realizó un aterrizaje de emergencia debido a un fallo mecánico. Ambas aeronaves se posaron en el patio, rodeado por varios muros interiores.

Concluido el asalto, los asaltantes subieron al Black Hawk que quedaba y volaron hasta el portaaviones USS Carl Vinsonn en el norte del Mar de Arabia, llevándose el cadáver de bin Laden. La operación de tierra fue completada en 40 minutos.

Sólo entonces fue informado Pakistán de lo sucedido en su territorio.

El jefe del Estado Mayor Conjunto, el almirante Mike Mullen, telefoneó al jefe del ejército paquistaní Ashfaq Kayani para informarle que una operación que desconocía había sido completada, dijo un funcionario estadounidense a la AP. Y finalmente Panetta telefoneó a su contraparte paquistaní poco después.

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El testamento y cartas personales de Osama Bin Laden incluían la última voluntad del terrorista, así como advertencias a otros países.
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