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Mexicanos y puertorriqueños crean prótesis a medida

En Nueva York, "artesanos" del cuerpo le dan guerra a las prótesis en 3D

En Nueva York, "artesanos" del cuerpo le dan guerra a las prótesis en 3D

Mientras la impresión en 3D amenaza sus empleos, trabajadores latinos continúan fabricando prótesis de forma tradicional en NY.

Mexicanos y puertorriqueños crean prótesis a medida
Mexicanos y puertorriqueños crean prótesis a medida

FLEETWOOD, Nueva York.- Son héroes anónimos. Con su trabajo en la fábrica de aparatos ortopédicos J&K Orthotics han cambiado la vida de miles de pacientes, pero pocos saben que son manos latinas las que elaboran sus prótesis mediante un método artesanal amenazado por las nuevas tecnologías.

Los trabajadores de J&K Orthotics, fundada hace más de tres décadas en la ciudad de Fleetwood, en el condado de Westchester, han desarrollado destrezas en diseño, matemáticas, ingeniería y anatomía sin graduarse de una escuela especializada. Según contaron a Univision Nueva York, su experiencia radica en la inventiva y la observación.

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El mexicano Adán Toledo, quien trabaja en la fábrica por 16 años, aseguró que la tecnología cambió radicalmente el proceso para ciertos aparatos ortopédicos, pero otros, como los soportes para afianzar las coyunturas débiles, permanecen casi igual.

“Algunos pacientes que practican atletismo o levantamiento de pesas necesitan prótesis especializadas”, explicó. “Los nuevos aparatos, que aquí montamos, incluyen un sistema para la programación de movimientos”.

La compañía arma las modernas prótesis, pero no las fabrica.

El mexicano Jorge Tejada, de 49 años, ha diseñado piezas para los deportistas cuyo seguro médico no cubre los costosos aparatos de ortopedia.

Su última creación, en la que aún trabaja, ayudará a levantar pesas a un joven que perdió manos y dedos en un incendio. Tejada también inventó una prótesis para una adolescente que toca el chelo, aunque nació sin una mano.

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El trabajador añadió al arco (accesorio para tocar instrumentos de cuerda) de 72 centímetros una pieza ligera y suave que se adapta a la extremidad de la artista.

“La creatividad es indispensable en este trabajo que muchos creen moribundo”, apuntó. “Tal vez una computadora produzca dispositivos impresionantes, pero lo que aquí hacemos tiene humanidad y una pasión profunda por ayudar”.

Irónicamente, los trabajadores generalmente no interactúan con los pacientes. Los especialistas en rehabilitación son el único contacto directo.

“La clínica de la compañía nos entrega una lista de medidas y requerimientos, y nuestra labor es hacer real lo que está en papel”, dijo el puertorriqueño André Maldonado, quien trabaja en el sitio hace 26 años. “Sabemos las necesidades y las historias de los pacientes, pero ellos no saben nada de nosotros”.

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Tejada recuerda varios casos así, de trabajo a distancia, como el de los siameses filipinos que nacieron unidos por la cabeza.

Carl y Clarence Aguirre fueron separados exitosamente en 2004 cuando tenían dos años, pero antes de la cirugía, los trabajadores de J&K Orthotics crearon una especie de cama de seguridad para que los padres pudieran bañarlos y alimentarlos.

“Los niños me marcaron la vida, aunque nunca los conocí”, dijo Tejeda.

TECNOLOGÍA AMENAZANTE

La empresa se especializa en los soportes tradicionales para corregir deformaciones y postura. Los aparatos de pierna completa o con cinturón en la cadera se elaboran con fibras de vidrio y carbón, resina y piezas metálicas, todas ensambladas a mano.

El proceso comienza con las medidas del paciente, fundamentales para crear un molde de yeso que más tarde es pulido con lijas y “precisión de cirujano”, como lo describen los trabajadores.

Las prótesis cuestan entre 500 y 20,000 dólares y su fabricación implica hasta tres semanas y el trabajo de una docena de personas, dependiendo de los requerimientos del paciente. Sin embargo, la impresión en 3D promete reducir el costo, el tiempo y la mano de obra.

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En 2014, la firma de jóvenes argentinos Darwin Research fabricó una mano prostática para un niño de 11 años mediante una impresora 3D. La tecnología redujo el precio del modelo de 40,000 dólares a 2,000. Los especialistas estiman que se podrían fabricar prótesis a la medida entre 48 y 72 horas.

“Oficios como el nuestro están en extinción. Es alarmante que una impresora pueda desplazarnos”, comentó Jorge Fierro, quien trabaja en J&K Orthotics por 13 años. “Tenemos miedo de que ese día llegue”.

MAYORÍA DE SUS CLIENTES SON NIÑOS

La puertorriqueña Raquel Falcón, una de las administradoras, dijo que el 60% de sus clientes adultos son latinos de bajos ingresos del área metropolitana y de estados cercanos. En general, el 70% de los pacientes son niños y los soportes tradicionales son la mayor demanda.

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Falcón dijo que la fábrica no planea producir en impresión en 3D, aunque algunos clientes han recibido implantes de huesos impresos en 3D en cirugías recientes.

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