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Verónica Cano es una científico forense colombiana que trabaja en la identificación de víctimas del 11 de septiembre y en casos de personas desaparecidas. Llegó a Estados Unidos a sus 13 años y hoy siente orgullo de representar a la comunidad hispana entre los científicos de la oficina forense de la ciudad de Nueva York.

Dieciséis años después, estos forenses aún luchan por identificar a todas las víctimas del 11-S

Dieciséis años después, estos forenses aún luchan por identificar a todas las víctimas del 11-S

Todavía quedan sin identificar restos de 1,112 personas muertas en los ataques de las Torres Gemelas. Conversamos con parte del equipo de forenses que recién logró poner nombre a otra de las víctimas fallecidas.

Dieciséis años después del 11-S, muchas víctimas siguen sin ser identificadas Univision

MANHATTAN, Nueva York.- En días feriados o en fines de semana, cuando pocos se pasean por el trabajo, Carl D. Gajewski se concentra mejor en el laboratorio. No hay correos que mirar ni teléfonos que atender. El laboratorio tiene toda su atención.

Era el 4 de julio, y Gajewski –criminalista del Departamento de Biología Forense de la Oficina del Médico Forense de la ciudad de Nueva York– revisaba la base de datos que contiene información de víctimas y referencias de sus familias. "Cuando identificas cada resto es importante, pero es diferente cuando identificas un resto a una persona de la que no conocíamos nada previamente. Lo que llamamos una nueva identificación", relata en una esquina entre termómetros y máquinas gigantes que generan un sonido que impregna todo.

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Tras observar y corroborar una y otra vez, Gajewski le avisó a su supervisor: "Tenemos una potencial nueva identificación". Una de las víctimas del 11 de septiembre de 2001.

Han pasado 16 años desde el 11 de septiembre de 2001 y aún no se ha puesto nombre a los restos de 1,112 personas de las 2,753 que murieron en aquel atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York. Ese 40% de víctimas no han podido ser identificadas por el estado en el que fueron recuperados.

La identificación nueva de un perfil de ADN conseguida por parte del equipo forense de Gajewski permitió el pasado agosto que una familia cerrarse por fin un capítulo doloroso de sus vidas que quedaba pendiente.

Nueva York llora una vez más a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre

"Este proceso es muy significativo. Pero cuando estás en él, tienes que distanciarte un poco porque tienes que hacer el trabajo. A cada muestra se le ha dado un número, cada número es un resto. Pero cuando identificamos un resto a una persona, entonces se vuelve más personal", reflexiona Gajewski.

Gajewski, espigado y de mirada analítica como la que requiere su labor, reconoce que si bien en el trabajo debe ocuparse de dar con esa información, no pierde de perspectiva que ese resto pertenece a una víctima. Sabe bien que hay nombres, que hay una historia tras esos restos que examinan.

Lograr eso no es solo una cuestión de avances en tecnología y materiales que asisten la ciencia del forense, sino de las horas y la pericia que su equipo le da a ese fin.

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"Es como tener un rompecabezas y para identificar a alguien, necesitas todas las piezas. La tecnología de antes era de unas cuantas piezas, pero no la de todas las necesarias".

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Luego de 16 años, consiguen identificar a una víctima del atentado de las Torres Gemelas

Lo ilustra así Verónica Cano, una científico forense colombiana que trabaja en la identificación de víctimas del 11 de septiembre y en casos de personas desaparecidas en la Oficina del Forense.

La reciente identificación de esa víctima, de la que solo se conoce que es un hombre por respeto a los deseos de su familia, fue viable por un programa que les expande a estos forenses la información que obtienen en los resultados de un perfil de ADN y unos químicos que facilitan que puedan extraer más material genético de las células, cuenta Cano.

La importancia del ADN

Del atentado del 11 de septiembre de 2001 se han recuperado 21,905 restos y, de esos, hay 7,445 que no se han podido identificar, apuntan datos de la Oficina del Forense de Nueva York.

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"Algunos no tienen familia, otras familias lo han aceptado y no quieren ser notificadas. La nueva identificación que hicimos fue una de 145 huesos que identificamos este año, 144 fueron de víctimas previamente identificadas. Algunas de estas víctimas, que eran más de 300 piezas dispersas por toda la Zona Cero, las logramos juntar usando ADN", explica Mark Desire, director asistente del Departamento de Biología Forense.

El ADN es, precisamente, la gran clave en este proceso de identificación. "Muy pocos restos estaban intactos para poder identificarlos facialmente. Con tal fragmentación, el ADN es la única manera", explica Desire.

Con guantes violeta, mascarillas, gorros y batas, los forenses procesan huesos con el cuidado de un cirujano. Los huesos se cortan en pequeñas piezas, los lavan y los reducen a un polvo fino por medio de una máquina bajo nitrógeno líquido. Ese polvo va en tubos en los que ellos agregan una solución química para romper las celulas y así, luego de otros pasos adicionales como una incubación por horas, obtener el ADN de las células.

Pero dar con ese perfil de ADN se complica en contextos como el del 11 de septiembre. Cano comenta que si no hay fragmentos óseos de la víctima o no tienen referencias o muestras de ADN de sus familiares se dificulta preparar ese perfil de ADN. En ese sentido, detalla Cano, un artículo personal que la víctima usara únicamente –como un cepillo de dientes o para el cabello– es lo ideal para extraer esa información.

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Las lecciones y la tecnología del 11 de septiembre las han trasladado a los casos de desaparecidos con los que Nueva York lidia, pero también a otras jurisdicciones y países mientras tratan con las secuelas de accidentes de vuelos, huracanes, tsunamis y terremotos, apunta Desire con orgullo.

Ese orgullo suyo por los avances de los forenses en la identificación de restos del 11-S tiene historia: Desire estuvo aquel 11 de septiembre entre muertes y destrucción.

"Nosotros procurábamos juntar los cuerpos que estaban en las aceras, los pedazos del avión y la evidencia para que no se siguiera destruyendo por los rescatistas que corrían hasta el edificio", recuerda de ese día en el que estuvo presente cuando la torre sur cayó y se rompió el pie en aquel momento que definió su carrera.

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De la identificación más reciente a más

La última identificación de una víctima del 11 de septiembre solo da ánimos para estos investigadores.

"Cuando nuestro supervisor nos dijo que pudo obtener un perfil de ADN casi perfecto, que dio la identificación de este hombre, yo me emocioné tanto. Sentí que algo que yo hice, dio ese resultado", reflexiona Verónica Cano.

Información así, resoluciones así, les da fuerzas para seguir escudriñando entre otras muestras, agrega Cano.

Ella lleva poco mas de un año en este equipo, y todavía no ha tenido la oportunidad de escuchar la historia de una víctima hispana. Cano llegó a Estados Unidos a sus 13 años y hoy le basta con el orgullo que le produce representar a la comunidad hispana entre los científicos de esta oficina. "Pero siempre que trabajo con estos casos mi objetivo es ayudar lo más posible a sus familiares, no importa su nacionalidad".

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"Cuando uno está trabajando y obtiene resultados de algo que uno arduamente ha tratado de obtener, es muy gratificante", dice Yasser Hernández, especialista en huesos como Cano, un dominicano que como ella no oculta la ilusión que le produce la ciencia suya de todos los días.

A él le ciencia se le vuelve emocional porque tiene la oportunidad de trabajar "para una agencia que trae clausura y paz para varias familias".

Gajewski apunta que el tema de tal cierre depende de la familia aunque en su experiencia, esas identificaciones que en el laboratorio logran establecer suelen ser lo que algunos familiares han necesitado durante tanto tiempo.

En encuentros que tienen anualmente con familias que perdieron a alguien un día como este lunes, algunas les han mostrado su agradecimiento de una forma u otra por seguir en esas pruebas insistentes en busca de perfiles de ADN.

"Ellos aprecian que continuamos este trabajo aunque su ser querido no haya sido identificado, así como aquellas familias a quienes se la ha devuelto alguna pieza de su ser querido", puntualiza Gajewski. "Les alegra tener ese cierre y confían que otras familias puedan eventualmente tener ese cierre que ellos pudieron tener".

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