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Vino el Amor

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Vino El Amor Capítulo 96

Transcripción del Video

...

Locutor: Televisa presenta...

Marta: Yo no tengo

es que sí me había hecho

muchas ilusiones

en poder rehacer mi vida,

hacer una familia

al lado de una pareja

y de mis hijos.

Anderson: Ese es uno

de los sacrificios

a los que me refiero.

Con el tiempo te darás cuenta

de que vale la pena dejar todo

por el bien de los niños

y sobre todo por Fernanda.

David: Bueno, doctor,

yo siempre he creído

que darles un entorno agradable,

un entorno familiar a mis hijos

les iba a hacer bien.

Anderson: Bueno, David,

ponte en el lugar de Fernanda.

Pierde a su mamá

y a ti por tu depresión,

y cuando empieza a recuperar

tu atención, tú decides tener

una pareja.

Y además, tu hija se da cuenta

de que la engañaste.

David: Las cosas no fueron así,

doctor.

Anderson: Pero es así

como ella lo percibe.

Es por eso que estoy aquí,

para hacerte pensar

en todo el panorama.

Me alegra ver que estés

progresando de esta forma.

Ahora voy a hablar con Fernanda

para ver cómo vamos con ella.

Luciana: León, ¿qué pasó?

¿Por qué vienes así?

¿Estás bien?

León: No, no, no, me peleé

con Sonia.

Luciana: ¿Y por qué?

León: Se puso del lado

de Lilian.

Me dijo cosas de mi mamá

y, pues, me hicieron enojar.

Una cosa es que estemos enojados

nosotros con ella

y otra muy diferente

que todo el mundo se sienta

con derecho a opinar.

Luciana: Bueno, en eso sí estoy

de acuerdo.

León: La verdad es que a veces

me estoy cansando del viñedo.

Antes me traía

puros buenos recuerdos de ti,

de--de mi papá,

pero últimamente se ha llenado

de tristezas.

Luciana: Te entiendo

perfectamente.

Es más, yo hasta me quería ir,

pero Susan me convenció

de que no estaba bien

salir huyendo de problemas.

León: Pues, lo siento mucho,

hermana, porque va a ser difícil

que tengas que ver al patrón

todos los días.

Luciana: Sí, sí, sí, lo sé,

pero lo tendré que superar

de alguna manera.

Además, viene lo del concurso

de vino y también

le había prometido a Bobby

que nunca me alejaría de él.

Entonces lo tengo que cumplir.

Uno debe enfrentar todo

por amor.

León: ¿Crees que si mi papá

se hubiera enterado

de lo de mi mamá,

la hubiera perdonado?

Luciana: Mira, a mí me consta

cómo la amaba.

Diario me decía que la extrañaba

como a nadie,

así que...

seguramente sí.

León: Pues, entonces a lo mejor

los que estamos mal

somos nosotros.

nada que perder,

así que no lo vamos a hacer.

Anderson: Bueno, Fer,

¿y cómo te has sentido?

Fernanda: Es que me enteré

que mi nana era la amante

de mi abuelo,

y me siento fatal

porque toda mi vida

he preferido a Marta

en vez de a mi abuela.

Entonces siento que siempre

he sido muy injusta con ella.

Anderson: ¿Te sientes

como la vez anterior?

¿Este dolor que me decías

que ya no querías sentir?

Fernanda: No, no, no tanto.

Anderson: Qué bueno.

Lo que más me preocupa

es que vuelvas a reaccionar

como la vez pasada,

y atentes contra ti misma.

Fernanda: Mire, Doctor,

ya estuve pensando mucho,

y en realidad yo no quería

hacer eso, sólo quería

dejar de sentirme mal.

Anderson: Eso es lo que crees,

Fer, pero justo para eso

estás aquí.

Para tener conciencia

de las cosas

que quieres tener ocultas.

Fernanda: Bueno, ya.

Mira, yo lo único que quiero

es que mi tía se quede

y darle una oportunidad

a mi abuela.

Nada más.

Anderson: Pues es justo

lo que tienes que hacer,

y defender esa postura

ante todos, ¿eh?

Fernanda: Y es lo que voy

a hacer.

Y también voy a defender

lo que siento por Tano,

porque es un niño increíble.

Lilian: No me vengas ahora

con dramas, por favor,

porque si estás así

es por tu culpa.

Marta: Como sea.

Nada más que le quede claro

que si nunca le tuve respeto,

ahora menos.

Lilian: Ay, me quitas el sueño.

Marta: Ya no tengo el amor

de Fernanda ni el de mis hijos,

así que déjese de amenazas

estúpidas.

Ahora usted es la que se tiene

que cuidar de mí.

Y que me tenga pánico,

porque resulta que el patrón

prefiere que yo vea

por sus hijos en vez de usted,

que es su abuela de sangre.

Lilian: Yo ya veré

cómo me voy a ganar a los niños.

Y ya mejor por dignidad,

lárgate.

Todo te sale mal.

No te quedaste con Fernando,

Gutiérrez te rompió el corazón.

Marta: Mire, se la voy a hacer

bien fácil.

¿Quiere ser una buena abuela?

Ahí está, termine de hacer

la comida de Bobby,

a ver si el pobre se la traga.

Lilian: Sonia.

Sonia: Dígame, señora Lilian.

Lilian: Termina la comida

de mi nieto como le gusta.

Esta desgraciada,

ahora sí cavaste

tu propia tumba.

Graciela: ¿Y bien?

Anderson: Todo va

como lo pediste.

Graciela: Ah, perfecto.

Anderson: Estoy convenciendo

a David que lo mejor

es olvidarse de su vida

personal por ahora

y hacer todo por mejorar

la situación de Fernanda.

Graciela: Ay, maravilloso,

Anderson, sigue así.

Mira, tendrás mucho más de esto.

Anderson: Muchas gracias,

Graciela.

Graciela: ¿Y con mi sobrina?

Anderson: Pues ella insiste

que no atentó contra su vida.

Y creo que está diciendo

la verdad.

Graciela: No, eso es lo que dice

porque le urge

que le den de alta,

con eso de que el muchacho

que le gusta

está aquí en el viñedo.

Bueno, se muere porque su papá

la deje estar con él.

Anderson: Pues entonces

tendré que seguir insistiendo

para que acepte eso.

Graciela: Exacto.

Muchas gracias.

Es que yo soy la única

que ve por mi familia.

[Llaman a la puerta]

Fernanda: Pasen.

Sonia: Miss Fernanda,

mire lo que me encontré

en la basura, y lo saqué.

Se lo traje para acá.

Fernanda: No lo quiero.

Sonia: ¿Por qué no lo quiere,

si está precioso?

Fernanda: Pues sí,

pero ya no lo quiero.

Sonia: ¿Le puedo dar un consejo,

Fer?

Mira, a mí me gusta

leer y escribir,

y le juro que cuando escribo,

yo siento que me estoy

liberando de todas las cosas

que--que me duelen

o que me molestan.

¿Por qué no lo intenta?

Fernanda: Porque este cuaderno

me lo regaló Luciana,

y no quiero nada de ella.

Sonia: Bueno,

yo creo que las cosas

tienen el valor

que uno les quiere dar,

sin importar de dónde vienen.

Y vale para escribir

todo lo que le molesta

de Luciana.

Para que lo saque, no sé,

Miss Fernanda,

pero usted es muy jovencita

para estar cargando

con tanto resentimiento.

Y usted, nunca había sido así.

Vamos a hacer una cosa.

Yo lo dejo ahí,

y si no le gusta

ni para rayarlo todo,

lo tira a la basura

y ahí lo dejamos.

Perla: Miguel.

¿Qué te pasó?

Miguel: Hola, Perla.

Perla: ¿Estás bien?

Miguel: Perla,

conmigo no tienes que fingir.

Perla: Oye, te pregunté

en buena onda, ¿eh?

¿Por qué tienes esos golpes?

Miguel: Perla, no te hagas.

Perla: Miguel, en serio,

no te hubiera preguntado

si no me importara.

Miguel: Ah, ¿te importa?

Pues bueno, te digo.

Juan me mandó a golpear.

¿Qué? ¿No sabías?

Perla: Por supuesto que no.

El nunca haría algo así.

Miguel: Perla, Perla,

¿sabes qué?

Dejamos así las cosas, ¿ok?

Miguel: Mira, ¿sabes qué?

Aquí la que me preocupa

es Carito,

porque se fue así de repente.

Perla: Sí, sí, supe.

Miguel: Sí.

Lo malo es que por haber

sido así, ahora Gutiérrez

la está buscando,

porque se convirtió en una

de las principales sospechosas

de la red de inmigrantes, ¿ok?

César: Oye, ¿cómo te fue

con este tipo Anderson?

David: Hay algo que no termina

de convencerme, César.

Insisto, es bueno tener

una segunda opinión.

César: Sí, por supuesto.

Mira, si lo consideras prudente,

desde hace rato

te lo quería decir,

después de ver cómo se comportó

y demás, tengo un bueno amigo.

Es un buen psiquiatra,

Jesús Ramos.

Yo creo que les va a ayudar

muchísimo a todos.

Y sobre todo,

es un tipo de toda mi confianza.

David: Bueno,

pues muchas gracias.

Pásame su teléfono

y yo me pongo

en contacto con él.

César: Por supuesto.

Ahorita te paso el contacto.

David: Por lo pronto,

Bobby seguirá yendo

a sus terapias.

Sí me gustaría que a Fernanda

la evaluaran de nuevo.

Siento que está bien,

pero luego se vuelve

a poner triste

y--y eso me preocupa mucho.

César: Sí, por supuesto,

es muy importante.

Ya te envié el contacto.

David: Gracias.

César: Oye, te tengo que dejar

porque quedé en ver a Susan.

David: César,

simplemente te quería decir

que tú siempre has sido

como un hermano para mí.

Nunca te voy a poder agradecer

lo suficiente por estar

al pendiente de mí,

de mis hijos, de mi familia.

César: David, por favor,

no hay nada que agradecer,

de verdad.

Lo hago como amigos.

David: De corazón

muchas gracias.

César: Y tú sabes además

que me da mucho gusto hacerlo.

¿Ok?

David: Bueno, y--y cuéntame,

¿cómo vas con Susan?

César: Uy, muy bien.

Creo que si no cometo

ninguna estupidez,

puede ser que esté frente

al amor de mi vida.

David: Pues me da mucho gusto

por ti.

César: Gracias.

Perla: Pero eso no puede ser,

Miguel.

Carito no hizo nada malo.

Miguel: ¿Y, entonces,

por qué se fue así?

Perla: Pues que yo sepa

fue a ver a su familia

a Querétaro, nada más.

Miguel: Mira, Perla,

no nos hagamos tontos.

Yo sé que escondes todo

porque andas con Juan.

Ok, lo respeto,

no me voy a meter en eso.

Pero tienes que darte cuenta

que con él no vas a tener

absolutamente nada bueno.

Perla: Juan es un gran hombre.

Miguel: Pues bueno, allá tú,

si sigues pensando eso.

Solamente te digo

que corres muchísimo riesgo.

Te estás metiendo

en problemas muy serios, Perla.

Y si algo llega a pasar,

yo dudo que Juan vaya a hacer

algo por defenderte.

El fue el que me mandó

a golpear.

Te lo aseguro.

Y si quieres a Carito,

yo te recomiendo

que hables con ella, no sé,

que dile que regrese

o me marque,

porque la investigación

va a continuar

y todo apunta hacia Juan.

Perla: Ya te dije que Juan

no tiene nada que ver.

Miguel: ¿Y cómo estás segura

de eso?

Perla: Porque aquí el único

que esconde cosas es Mark.

Juan no tiene la culpa

de lo que ese tipo haga.

Miguel: ¿Mark?

¿De qué estás hablando, Perla?

Perla: Que Mark es el que está

metido en cosas raras

y--y negocios malos,

pero Juan es inocente.

Es solamente su abogado.

Tano: Papá, tenías razón.

Lo--los niveles de agua

están demasiado bajos.

Ramón: La verdad no entiendo

por qué.

Tano: Pues yo--yo digo lo mismo,

esto está para preocuparse.

Mira, están al 20 por ciento.

Ramón: Esto lo tiene que saber

el patrón,

pero antes hay que hablar

al City Hall, para saber

si están haciendo algún trabajo

cerca del río o tienen

algún reporte, alguna fuga.

Tano: Sí, sí, sí, es cierto.

Ramón: ¿Revisaste la bomba?

Tano: Sí,

está trabajando normal.

Ramón: Mira, vamos a investigar,

pero le decimos al patrón

hasta que tengamos

toda la información

y podamos ofrecerle

una solución.

No le digas nada a nadie,

por favor.

Tano: Está bien.

Luciana: Bueno, campeón,

pues ya estás listo para dormir.

Bobby: ¿Me dejas jugar

videojuegos un rato?

Luciana: Bueno.

Bobby: Oye, gracias por hacer

que Marta se quede.

Tú siempre cumples

lo que prometes.

Luciana: Mi mamá se queda

porque te adora, mi amor.

Bobby: Yo también

las quiero mucho a las dos.

Oye, Luciana,

¿tú crees que Fernanda me odie?

Luciana: No, mi amor,

¿por qué dices eso?

Tu hermana te quiere mucho.

Bobby: Porque a veces

se porta mala onda conmigo.

Luciana: Mira,

lo que pasa es que tu hermana

está pasando por un momento

bastante difícil.

Y te necesita mucho más

de lo que tú te imaginas.

Bobby: ¿En serio?

Luciana: Claro.

Mira, tú trata de acercarte

a ella, dile que la quieres

mucho, apapáchala.

Bobby: Es que siempre está

con mi tía Graciela.

Luciana: Bueno,

pues que eso no te detenga.

Bobby: Es que ella

no me cae bien,

igual que mi abuela.

Luciana: Ya lo sé, mi amor.

Pero mira,

tienes que valorar a tu familia

porque es lo más importante

que tienes.

Y además, tu hermana

siempre va a estar ahí para ti.

Así como León

siempre me ha cuidado a mí.

Bobby: Ok.

te dejo para que juegues,

pero no te quedes mucho tiempo,

para que descanses, ¿va?

Dame un besito.

Te quiero.

Bobby: Yo también.

David: Adelante.

Ramón: ¿Se puede, patrón?

David: Sí, claro, Ramón, pasa.

Ramón: Tenemos un problema

muy grave.

David: ¿Qué pasa?

Ramón: Nos quedamos sin agua.

David: ¿Cómo que nos quedamos

sin agua?

Ramón: En la tarde,

la reserva de agua

estaba en el 20 por ciento.

David: Bueno, ¿y por qué

no me dijiste antes, Ramón?

Ramón: Porque pensamos

que era un corte general,

pero ya checamos

en el City Hall y no es así.

Aquí la presión del agua

iba bajando.

David: No puede ser.

Si para mañana esto sigue así,

nos vamos a quedar

sin una gota de agua

que caiga en el viñedo.

Hay que implementar

el plan de emergencia.

Y por el momento

racionar el agua que tenemos

y también pedir unas pipas,

Ramón.

Ramón: Eso sólo es una solución

momentánea.

no revisamos otra vez?

Tal vez sea una válvula--

Ramón: Patrón, no lo quiero

preocupar más,

pero le juro que mi hijo y yo

ya revisamos todo eso.

David: Tiene que haber

una explicación, Ramón.

Estamos en serios problemas.

El sistema de riego

es por goteo,

por eso se implementó así.

Además necesitamos el agua

para mantener la cava húmeda.

Ramón: Yo lo sé, patrón.

Mire, si quiere lo acompaño

a revisar de nuevo.

David: Bueno, vamos ahorita,

en este momento.

[Música]

Miguel: Pasen por favor.

Susan: Gracias.

Miguel: Me da mucho gusto

que hayan venido a visitarme.

César: Con todo gus--

Miguel: Ay.

César: Ay, perdón--

Miguel: No, no, no.

César: ¿Estás bien?

Miguel: Sí, estoy bien,

tranquilos.

Susan: Qué bárbaro.

Ay, me da mucho gusto

que estés mejor.

Miguel: Ah, pues,

Erika es un amor

y me ha cuidado muy bien.

Erika: Hola, bienvenidos.

Les traje cafecito, galletas.

César: Muchas gracias.

Erika: Me da mucho gusto

que hayan venido a ver a Miguel.

Miguel: Por favor, tomen asiento

y disfruten de estas galletitas.

Susan: Ay, qué rico.

Gracias.

Susan: A ver.

César: Oye, ¿y qué te ha dicho

la policía hasta el momento?

Miguel: Pues siguen

investigando.

Ahorita la que me preocupa

es Carito.

Susan: ¿Por?

Miguel: Pues,

el sereno me lo dijo tal cual,

pero, como se fue hacia México,

yo estoy seguro

que ya la consideraron

una de las principales

sospechosas.

César: ¿Tú qué piensas?

Miguel: Pues, yo también

creo que sabe algo,

pero no creo

que esté metida en esto.

Incluso yo le fui

a preguntar a Perla,

pero me dijo que no sabe nada

o no me quiso decir.

Susan: Desde que Luciana y yo

le pedimos ayuda a Carito

se puso bastante mal.

Igual Perla,

todo el tiempo andaba

como muy nerviosa.

Sí.

Miguel: Sí, yo digo

que es por Juan.

Cuando hablé con Perla

ella me dijo que el único

que tiene cosas que esconder

es este Mark.

Y yo siento de verdad

que lo dijo para desviar

la atención,

pero pues quién sabe.

Susan: No me sorprendería.

Conociendo a Mark,

seguramente está metido

en esto también.

Erika: Eso se lo tenemos

que decir a Gutiérrez, ¿eh?

Y al detective Torres.

Ahora pues espero

que Carito me conteste

o yo encontrarla primero,

porque estoy seguro

que, de estar metida en esto,

ella es una víctima.

Sonia: En esta noche fría,

lejos de tu amor,

de tus besos, tus carisias

que estremecen mi piel,

mi cuerpo, mi piel, mi cuerpo,

mi piel--

Lilian: ¿Qué haces aquí?

Sonia: Señora Lilian,

estaba haciendo la lista

para la comida de mañana.

Lilian: A la luz de la vela.

Sonia: Sí, sí.

Lilian: Si tú lo dices.

Sonia: ¿Se le ofrece algo?

Lilian: Nada más de acordarme

que Marta no se va,

no puedo ni dormir.

Así que te prohíbo

que le dirijas la palabra.

lo tengo que hacer.

Al menos para las cosas

de trabajo.

Lilian: Te estoy dando

una orden.

Y te reitero por enésima vez

que tu lealtad

tiene que estar conmigo.

Sonia: Ay, señora Lilian,

yo ya hasta me peleé con León

por toda esta situación.

Lilian: ¿Y a poco te importa?

Sonia: No.

Bueno, es--es un ejemplo.

Lilian: Necesito que estés

pendiente de los niños

y--y que te encargues de hacer

todo lo que Marta hace

para que vea que ella

no es indispensable aquí.

Sonia: Claro.

Lilian: Además mañana

tengo que ver a Gutiérrez

para lo de su evento.

Gracias a Dios

ya son los últimos detalles.

Sonia: Claro, claro que sí.

Lilian: Y deja de escribir

tus ridículas cartas de amor

para León.

Ni creas que no sé

lo que estás haciendo.

Sonia: Señora, yo--

Lilian: Ya, ya, ya.

Sólo pensarte sentada aquí,

leyendo tus cursilerías,

me devolvió el sueño.

Te lo agradezco.

Ramón: Sólo nos faltó revisar

la salida de las tuberías,

pero ya no se veía nada.

David: Sí, bueno,

eso lo haremos

cuando amanezca, Ramón.

Perdóname, no es que desconfíe,

pero necesitaba encontrar

cualquier respuesta.

Quiero que reúnas

a todos los trabajados aquí.

Y mañana, Ramón,

hay que revisar bien

las válvulas, la cisternas,

quiero descartar

absolutamente todo.

Ramón: Por supuesto, señor.

David: Porque sino

este problema va a ser

de las tuberías,

que algo las esté tapando.

Ramón: Patrón, pero si es así,

vamos a tener que desmantelar

todo.

David: Pues sí, lo sé, Ramón,

pero lo tenemos que hacer

si queremos

arreglar el problema.

Marta: Hola, hijos.

León: Hola, ma.

Luciana: Aquí hay sándwiches

por si quieres cenar algo.

Marta: Muchas gracias, hija.

¿Saben qué?

Yo ya no puedo seguir así.

Yo les agradezco mucho

sus atenciones,

pero no sirve de nada

que cenemos si--

si no nos vamos

a dirigir la palabra.

Luciana: Bueno, mamá,

todo esto ha sido muy difícil

para nosotros.

Marta: Para mí también.

¿O qué?

¿Tú crees que no me duele

ver que me haces caras

y que ninguno de los dos

me habla?

No los voy a obligar a nada.

Mejor me voy a descansar.

León: Me duele mucho verla así.

Sí estoy enojado con ella,

pero me siento mal

que no nos hablemos.

Luciana: Sí, León,

a mí también me duele,

pero no sé qué hacer

para que se me quite el coraje.

Y de verdad que no sé

si volveremos a estar bien.

[Alerta de mensaje]

Lilian: Sabía que me ibas

a terminar rogando, Brian.

Ramón: Me preocupa

que con el riego de mañana

terminen de vaciarse

las externas.

David: Sí, lo sé, Ramón,

por eso urge traer las pipas.

Y ve juntando a los trabajadores

Ramón: Patrón,

pase lo que pase tenga fe,

lo vamos a resolver.

David: Lo sé, Ramón.

Pero no acabamos

de salir de una

cuando todo se vuelve

a poner de cabeza.

Ramón: Bueno, dicen que

cuando más oscuro se ve todo

es cuando ya está

por salir el sol.

David: Sí, Ramón,

vamos a salir de esta.

[Teléfono]

Carito: Hola, Perla.

Perla: Carito.

Carito: ¿Qué pasó?

Perla: Ay, Carito,

lo mejor es que no regreses.

Carito: ¿Por?

Perla: Te busca la policía.

Carito: ¿Cómo que me están

buscando?

¿Ves?

El licenciado me sigue

arruinando la vida

aunque yo siga en México.

Perla: Cálmate.

Tú fuiste la que te saliste

huyendo como loca.

Eso los hizo sospechar.

Carito: ¿Y ahora qué voy

a hacer?

Perla: Pues no sé.

Ahora por lo pronto

no--no vengas.

Y--y ni de broma le contestes

el teléfono a Miguel.

Carito: ¿Cómo crees?

Perla: Carito,

Miguel está ayudando

a la policía.

Parece que no entendió

ni con la golpiza

que le dieron.

Carito: ¿Cómo que lo golpearon?

¿Está bien?

Ay, no, de seguro fue Mark.

Perla: [Chista]

No digas esas cosas

por teléfono.

Además--ay, Miguel está bien,

no le pasó nada.

Carito: Ay, Perla, no puede ser.

Perla: Por favor, Carito,

no te expongas.

Carito: Perla, deja a Juan,

esto se puede poner peor.

Perla: Ya te dije que lo amo.

Y no lo voy a dejar.

Luciana: ¿Cómo que no hay agua?

David: La presión

se está bajando

y se está vaciando la cisterna.

Luciana: ¿Y--y ya sabes

cuál es la razón?

David: Al parecer

es un problema con las tuberías.

Luciana: ¿Y--y cómo vamos

a regar las vides?

David: Bueno, ahorita

lo vamos a tener que hacer

a mano.

Pero es importante ver

de dónde viene el problema.

Luciana: Sí, sí, de acuerdo,

ya le hablé a Susan,

salió del viñedo,

pero ya no debe de tardar.

Ramón: Ya estamos casi todos,

patrón.

León: Falta Carito.

David: ¿Y dónde está?

León: Tuvo un problema

y se tuvo que ir a México.

David: ¿Y por qué

no me avisaron antes?

Marta: Parece que tomó

sus vacaciones.

David: Bueno, averigua bien

cuándo regresa, Marta,

Marta: Sí, patrón.

David: Los cité a todos

porque tenemos un problema

muy grave con el agua.

La presión de la cisterna

del sistema de riego

está muy baja

y no tenemos suficiente agua

para regar el viñedo.

Y tampoco para mantener húmeda

la cava.

Marta: ¿Y qué vamos a hacer?

David: Lo vamos a tener

que hacer a mano, Marta.

Y vamos a tener que cuidar mucho

el agua que tenemos.

También voy a mandar traer

unas pipas de agua.

Si no, lo vamos a perder todo.

Juan: [Tararea]

Perla: Por fin llegas.

Juan: ¿Qué pasó?

Perla: Juan, ahora sí

estamos en peligro.

Te dije que no confiáramos

en Mark,

pero nunca me haces caso.

Estamos en una superbronca.

Juan: Oye, a ver, cálmate,

cálmate, ¿de qué estás hablando?

Perla: Es que no sabes

de lo que me enteré.

Estaba en el pueblo

y--y me en contré a Miguel.

Me dijo que lo mandaron golpear.

Eso era de lo que hablaban

el otro día ustedes,

y no me digas que no.

Juan: Ay, nada que ver, Perla,

estábamos hablando de otra cosa.

Perla: Pues él sospecha de ti.

Dime la verdad, Juan.

Yo sé que tú lo odias.

¿Le mandaste hacer algo?

Juan: Claro que no.

Tengo muchas

otras preocupaciones

como para planear algo

encontra de Miguel.

Perla: Pues yo no sé,

pero lo peor es que también

están sospechando que Carito

está metida en todo esto.

Le tuve que llamar

para decirle que se quedara

en México.

Juan: Bueno, esa ya

es bronca de ella, ¿no?

Y se lo buscó por estar

hablando de más.

Perla: No seas injusto, Juan.

Tú eres abogado,

la tienes que ayudar.

Juan: Ah, pues no voy a poder

hacer mucho si sigue haciendo

tantas tonterías.

Perla: Qué mala onda eres, ¿eh?

No, no me quiero ni imaginar

si un día yo necesito ayuda.

¿Qué me vas a decir?

Juan: Ay, no seas tontita.

Contigo las cosas

son diferentes.

Perla: Pues eso espero.

Juan: Oye, oye, oye.

Hoy vengo de buen humor,

y no quiero que se arruine.

Es más, prepara algo rico

de cenar y festejamos, ¿eh?

Perla: ¿Y qué festejamos?

Juan: Mi venganza hacia David.

David: Vamos a tener

que distribuirnos el trabajo

porque todos vamos a tener

que ayudar a regar el viñedo.

Marta: Sí, señor.

Luciana: Yo me puedo encargar

de conseguir las pipas.

David: Perfecto, gracias.

Susan, necesito que me ayudes

a hacer un cálculo estimado

de cuánta agua necesitamos

a diario para cubrir

las necesidades básicas

del viñedo.

Susan: Sí, claro,

no te preocupes.

Yo lo hago y le paso el dato

también a Luciana.

David: Y Ramón,

necesito que me ayudes

a localizar al ingeniero

hidráulico para que venga

a resolver esto.

Ramón: No se apure, patrón.

Miguel me dejó la agenda

de los ingenieros

y mañana a primera hora

lo traigo.

Y Marta, necesito que hables

por favor con Sonia

y con los niños,

y que no gasten agua de más.

Este problema también

puede afectar a la casa.

Marta: Por supuesto.

Ramón: Lo mismo haremos nosotros

en la casa de empleados.

David: Perfecto.

Y Luciana,

te voy a encargar a ti

que, sólo en caso extremo,

me ayudes a calcular

cuánto tiempo puede durar

el viñedo sin el riego habitual.

Sólo en lo que resolvemos esto.

Luciana: Sí, no te preocupes,

cuenta conmigo.

Y con todos.

Y gracias a todos.

León: Cuenta con nosotros,

claro.

Fernanda: Ay, tía,

qué rico se ve todo.

Graciela: Gracias.

Bobby: ¿Tú las hiciste?

Son mis favoritas, tía.

Graciela: Eh, bueno,

me ayudó Sonia, pero digamos

que yo escogí el desayuno.

David: Buenos días.

Fernanda: Hola, pa.

Mira qué rico desayuno

nos hizo mi tía.

Graciela: Espero que a ti

también te guste, David.

David: Muchas gracias.

Hijos, les voy a pedir por favor

que seamos muy cuidadosos

con el agua,

mucho más de lo que somos

siempre.

Fernanda: Sí, algo nos dijo

Sonia, pero ¿qué fue

lo que pasó?

David: Hay un problema

con el sistema de agua

No sé si vaya a afectar

aquí a la casa,

pero tenemos que estar

prevenidos por cualquier cosa.

Graciela: ¿Y necesitas

que te ayude en algo

para el viñedo?

David: No, gracias, Graciela.

Ya Luciana me está ayudando

y los demás trabajadores

también.

De hecho vengo de revisar todo.

Fernanda: ¿Y esto que está

pasando es muy grave?

David: Bueno, hija,

en esta época

es cuando preparamos la tierra

para que dé buenos frutos.

La abonamos, la nutrimos,

y si no tiene suficiente agua

y se seca,

todo el trabajo se pierde

y no vamos a tener uvas

para el siguiente año.

Fernanda: Y no vamos a poder

hacer vino.

David: Exactamente.

Bobby: No, papá, yo te ayudo.

Si quieres no me baño mañana

para que alcance el agua.

Fernanda: Ay, sí, qué cochino.

David: No es necesario, hijo.

Pero no se preocupen,

les prometo que voy a resolver

esto.

Me voy a seguir trabajando.

Hija, acuérdate que viene

el nuevo psiquiatra

y no debe tardar en llegar.

Fernanda: Pa, ya no quiero

seguir viendo doctores

es muy feo que me vean

como bicho raro.

David: Bueno, al menos

escúchalo.

Bobby: Te acompaño, papá.

Quiero hablar contigo.

David: Sí.

Fernanda: Odio que mi papá

quiera que vea otro doctor.

Graciela: No, no le hagas caso.

Seguro es igual que su amigo

César y le va a contar todo

lo que le digas en la terapia

a tu papá.

Capaz y le dice

lo que tienes con Tano--

Fernanda: No, no, no, no,

ni lo digas, tía, me mata.

Graciela: Bueno, en cambio

sí puedes confiar en Anderson.

Fernanda: Sí, tienes razón.

No le voy a decir nada

al nuevo doctor,

porque si no nunca

voy a poder ver a Tano.

Graciela: Sí.

Fernanda: Tía, ¿me ayudas

para que lo pueda ver hoy?

Graciela: Ay, claro que sí,

mi amor.

Vamos a aprovechar

que tu papá va a estar

muy ocupado viendo

lo del problema del agua.

Bobby: Papá, la verdad

es que te quiero decir algo.

Siéntate.

David: ¿Qué pasa, hijo?

Bobby: ¿Por qué estás triste?

David: No quería que lo notaras

para no preocuparte.

Bobby: Pues no sirvió,

porque ya no sonríes

ni estás feliz como antes.

David: Hijo,

empecé una relación con Luciana,

pero tuve que terminar con ella,

por eso estoy así.

Bobby: ¿Y por qué

ya no son novios?

David: Digamos que las cosas

se complicaron un poco.

Bobby: Yo digo

que si tú la quieres,

deberías estar con ella.

¿O fue por culpa de mi hermana?

David: No.

No, no, hijo.

Mira, aquí no hay culpables.

Tu hermana nunca estuvo

de acuerdo en esa relación,

pero ojalá algún día

lo entienda.

Bobby: Y lo va a hacer, papá.

Luciana: Ya estoy haciendo

la cotización de las pipas.

En cuanto la tenga te aviso.

Bueno, voy a la casa

a ver al nuevo psiquiatra

que está con Fer.

Luciana: ¿Y cómo sigue?

David: Yo no estoy

muy convencido con Anderson,

por eso César me recomendó

un amigo suyo.

Luciana: Qué bueno.

Ojalá todo salga bien.

Bueno, si quieres tú ve con Fer

y luego nos vemos

para platicar de esto.

David: Yo no sé

qué haría sin ti.

Luciana: No digas eso.

Sabes que lo hago

con todo el amor.

Bueno, ve con Fernanda y--

y ojalá te funcione

esto de la segunda opinión.

David: Sí, sí, ojalá.

Y gracias.

Luciana: No te preocupes,

yo aquí me encargo de todo.

David: Yo lo sé.

Luciana, yo a ti te encargaría

mi vida entera.

Lilian: Adelante.

Sonia: Buenos días,

señora Lilian.

Le traje toallas limpias.

Lilian: Déjalas por ahí.

Sonia: Ah, me pidió mister David

que le avisara

a todos en la casa

que por favor

sean muy cuidadosos con el agua

porque se puede acabar.

Lilian: ¿Cómo que se puede

acabar?

Sonia: Sí, hombre.

Parece que hay un problema

con la tubería,

no hay agua en el viñedo

y el señor teme

que se pueda acabar

en la casa también.

Lilian: ¿En la casa?

No, no puede ser,

justo ahora que tengo

un evento importantísimo.

Sonia: Bueno, esperemos

que mister David

lo pueda resolver

ya para mañana.

Lilian: ¿Y si no,

qué voy a hacer?

Sonia: Bueno, si no esperemos

que sea un problema

solamente del viñedo y no acá.

Lilian: No lo puedo creer.

Qué suerte tengo.

Cada vez está más decadente

este lugar.

Si se pierde todo

se me va a arruinar

mi plan de retiro

y eso no lo voy a permitir,

no lo puedo permitir.

Tanto trabajo, tanto esfuerzo,

¿y todo para nada?

Sonia: Señora, ¿de qué habla?

Lilian: De mis planes, Sonia.

¿Qué tú crees que todo esto

ha sido en balde?

Sonia: No, no.

Lilian: ¿Sabes qué?

Déjame, tengo que decir

qué me voy a poner.

Sonia: La dejo.

Con permiso y buen día.

León: La verdad es que sí

estoy muy sacado de onda.

Jamás me imaginé que mi mamá

pudiera hacer algo así.

Miguel: No, pues con razón

la señora Lilian y ella

se odian tanto, ¿no?

León: Pues sí, pero ahora

le doy la razón a Lilian.

Miguel: Tal vez.

Aunque tú sabes que esa señora

no es precisamente buena.

León: Mira, ya no sé

ni qué pensar.

Miguel: Oye, ¿y cómo está

Luciana con todo esto?

León: Ya te la imaginarás,

está furiosa.

Miguel: No, me imagino.

Oye, ¿crees que esté bien

si voy a hablar con ella?

León: No, no, no,

mira, mejor ni le muevas.

Ahorita mi hermana

trae mil cosas en la cabeza

y no se la está pasando

nada bien.

León, pero tienes que pensar

algo, ¿ok?

Mira, tu mamá siempre

se ha portado bien con ustedes,

con todos nosotros,

es la mamá de todos nosotros

aparte, ¿ok?

Cometió un error,

estoy de acuerdo, pero--

pero ustedes no saben

cómo estaban las cosas

en ese momento, ¿ok?

León: Pues sí, eso sí.

Miguel: Mira, a veces

es muy fácil juzgar

sin ponerte a pensar

en todo lo bueno

que haya hecho.

León: Pues sí.

Gracias, Miguel.

Miguel: Hermanito.

Jesús: Me dijeron

que estuviste en el hospital

porque tuviste una sobredosis

de pastillas.

Fernanda: [Afirma]

Jesús: ¿Por qué te tomaste

esas pastillas?

¿Querías huir de todo?

¿Dejar de sentir dolor?

Fernanda: No, no, no sé, Doctor.

Jesús: ¿Te sentías triste?

¿Enojada?

¿Qué te llevó a hacerlo?

Fernanda, para que una terapia

funcione,

necesito que cooperes,

que hables conmigo.

Jesús: Así que cuéntame.

¿No me vas a decir nada?

Esto definitivamente

no va a funcionar.

Fer, no te voy a hacer

perder tu tiempo.

Miguel: ¿Qué pasó

con el agua del viñedo?

Me marcó Ramón

y estaba muy preocupado.

León: Pues esta vez no sabemos

por qué dejó de llegar agua.

Tuvimos que contratar pipas

y el patrón citó al ingeniero.

De hecho vine a comprar

unas cosas para poder

regar a mano.

Miguel: Está muy raro, ¿no?

Aquí nunca falta el agua.

León: Pues sí,

por eso estamos tan preocupados.

Miguel: Bueno, si ocupan algo

me avisas por favor, León.

Y ya aprovechando que te vi,

¿sabes algo de Carito?

León: Pues no, solamente

que se fue de vacaciones.

¿Por qué?

Miguel: Gutiérrez

quiere hablar con ella.

León: ¿Para qué?

Miguel: Obviamente

se le hizo muy raro

que se desapareciera

así porque sí.

Dice que está muy sospechoso.

León: Te dije que yo

la había visto diferente.

Mira, no sé en qué ande metida,

pero no me late.

Miguel: Bueno, pues,

si sabes algo de ella

por favor me marcas,

me avisas, ¿no?

León: Sí.

Miguel: Y acuérdate,

aunque ya me haya ido,

tú sabes que cuentan conmigo,

¿no?

León: Gracias, Miguel.

Miguel: Cuídate.

León: Nos vemos.

Qué gusto verte.

Miguel: Igual.

Jesús: Entonces definitivamente

no quieres hablar.

Fernanda: No.

Ya tengo un doctor

y creo que no tiene caso

hablar con usted.

Jesús: Bueno, Fernanda,

creo que en ese caso

no te voy a poder ayudar.

Fernanda: Pues qué bueno

que ya lo entendió.

David: ¿Puedo pasar?

Jesús: Sí, sí, por supuesto.

Fernanda: ¿Ya me puedo ir?

Jesús: Claro.

Me dio mucho gusto conocerte.

David: ¿Y bien?

¿Cómo les fue?

Jesús: No quiso hablar conmigo.

Está convencida

de que si ya tiene un doctor,

no necesita hablar

con nadie más.

Y yo no la puedo forzar.

David: Sí, claro, entiendo.

Jesús: Así no funciona

la terapia.

David: Lamento mucho

que vinieras a perder tu tiempo.

Jesús: Fernanda

está en negación,

lo cual me lleva a pensar

que sí oculta algo.

Tal vez lo podemos

volver a intentar después.

David: Está bien.

Graciela: Mamita.

Guau, ¿y adónde vas?

Lilian: Tengo el evento ese

con Gutiérrez.

Graciela: No lo puedo creer.

Bueno, de ti puedo creer todo.

¿El viñedo está en crisis

y tú te vas?

Por lo menos deberías aparentar

frente a David

que algo de eso te preocupa,

mamá.

Lilian: Ay, no, es que sí,

sí me preocupa.

Y me encantaría

poder ayudarlos,

pero esto también

Te recuerdo que yo soy

la que organizó

todo el numerito.

No puedo faltar.

Graciela: Tú sigues

con tu evento de caridad.

Lilian: Pues sí.

Pero no te preocupes,

tú te puedes quedar aquí,

rodeada de empleados,

acarreando agua.

Graciela: Ay, qué linda.

¿Y tú qué me dices?

Vas a un evento de caridad

para latinos.

Ay, qué irónico

pedirle ayuda a la gente

que más desprecias.

Lilian: Basta, Grace.

Porque aunque tú no lo creas,

hay muchos latinos con dinero

en este lugar.

Claro que hay que ver

de dónde lo obtuvieron, eso sí.

Graciela: Bueno,

haz lo que quieras, mamá.

Pero lo que te dije

de apoyar a los niños

es en serio.

Lilian: Sí, lo sé.

Graciela: Bueno, piénsalo.

Llevamos años esperando

una oportunidad

así como esta.

Este es el momento perfecto

para ganarte a Fernanda, mamá,

así que no lo desaprovechas.

Lilian: No, no lo desaprovecho,

pero no es fácil.

Según ella,

ella me iba a tratar bien,

y no me deja acercarme,

no me cuenta nada de sus cosas.

vas a tener que ganártela

como yo, a través de Tano.

Lilian: Ay, no, olvídalo.

Graciela: Mamá, es la manera

más fácil, entiéndelo, ya,

tú hazme caso.

¿O no?

Suerte.

Lilian: "Thanks".

Fernanda: Tano.

Tano: Mi amor.

Fernanda: Me escapé para verte.

Tano: ¿Y cómo estás?

Fernanda: Ya me siento

mucho mejor.

Mi papá me trajo

un nuevo terapeuta,

pero yo la verdad

estoy bien con Anderson.

Tano: Bueno, nunca es malo

tener una segunda opinión,

¿verdad?

Fernanda: No, es que

ya no quiero ver a más doctores.

Yo lo único que necesito

es estar contigo.

Ey, y tienes que hacerle caso

a tu papá, ¿sabes, no?

Fernanda: Bueno, ya mejor

no hay que hablar de eso.

¿Quieres ir a tomar algo?

Aunque sea a la casa

de los empleados.

Tano: Fer, me encantaría,

pero tenemos el problema

de lo del agua del viñedo.

Fernanda: Bueno, ya sé,

pero aunque sea un ratito.

te juro que es

lo que más quisiera,

pero tenemos que resolver eso.

Fernanda: Ah, o sea,

todavía que me escapé

para estar contigo.

Tano: Pero no es

de mala onda, Fernanda,

es que en realidad no puedo.

Hagamos una cosa,

termino de resolver eso

y te busco.

Fernanda: No, olvídalo,

ya no quiero,

luego nos vemos.

Erika: Ya tenemos todo listo

para la primera etapa

del concurso.

Adolfo: Estoy seguro

que nos va a ir muy bien.

Erika: Vamos a ganar, papá.

Y eso nos va a dar mucho nombre

a nivel mundial.

Adolfo: Lo logremos o no

yo ya gané.

Porque regresaste,

y eso me hace

inmensamente feliz.

Y más al verte así de contenta.

Ese es mi verdadero premio.

Ambos: [Ríen]

Erika: Mira,

ya anunciaron los primeros

sommeliers que van a venir

para esta etapa.

Aquí están.

Adolfo: A ver.

Erika: Mira.

Viene uno--uno de México,

viene otro de Francia,

viene una mujer de Italia,

y lo más importante

es que viene un sommelier

español.

Adolfo: Ah, va a estar

muy competido.

[Ríe]

Erika: Con los matices de sabor

que le dimos a Fronteras,

estoy segura

que vamos a convencer

a todos los jueces.

¿Y sabes qué?

Sobre todo al español,

porque va a reconocer

que la personalidad

de nuestro vino viene de Rioja.

Adolfo: Excelente.

Erika: Vas a ver

que vamos a ser el mejor viñedo

de todo California.

Lilian: Amor, ¿dónde andabas?

Fernanda: Bueno,

fui a ver si alguien sabía

si lo del agua

afectaba aquí en la casa.

Lilian: No tarda en llegar

Anderson.

Fernanda: Sí, bueno,

a--aquí estoy.

Lilian: Mi vida, no me mientas.

Quedamos en que íbamos a mejorar

nuestra relación,

y hay que ser sinceras

para eso, ¿no crees?

Fernanda: Sí, abuela, por eso.

Lilian: Fuiste a ver

a ese muchacho.

Tano le dicen, ¿no?

¿Ya ves?

Fernanda: No te vayas

a enojar, por favor.

Lilian: No, mi vida.

Te entiendo perfectamente.

Me opuse mucho tiempo,

pero pues yo sé

que estás enamorada

de ese muchacho.

Cuenta conmigo, mi amor,

te apoyo.

Miguel: Fíjate

que sí estoy de acuerdo

con lo que dices

de los sommeliers.

Erika: Tenemos una pequeña

ventaja si uno de ellos

es español.

Miguel: Y qué bueno

que podemos aprovechar

todo el conocimiento

que tú tienes, ¿no?

Erika: Te dije que juntos

íbamos a hacer un gran vino.

Sumando lo que tú sabes

con lo que yo aprendí en España.

Miguel: A mí me hubiera

encantado, no sé,

algún día poder

tomar un curso en España,

Francia.

Erika: Te lo prometo,

vas a ver que muy pronto

lo vamos a poder hacer,

cuando ganemos el concurso.

Porque eso nos va a abrir

muchísimas puertas.

Miguel: Ah, ¿sí?

Adolfo: [Carraspea]

Además van a contar

con todo mi apoyo.

Miguel: Don Adolfo,

muchísimas gracias, de verdad.

Adolfo: Por cierto,

¿cómo van todos los problemas

entre el sheriff

y fila de los migrantes?

al parecer todo apunta que Mark,

Mark es el amigo de Juan,

y él es el que está involucrado

en los negocios chuecos y--

y pues yo no dudaría

que con los migrantes también.

Adolfo: Su idea de venir

a vender los secretos de David

me pareció muy mal.

¿Tú crees que el amigo ese

tenga que ver

con lo del vino también?

Miguel: Pues no sé,

pero si son amigos

pues ya nada nos debe

de extraña, ¿no?

Adolfo: Sinceramente

me gustaría que ya

no te metieras

en tantos problemas de esos.

Erika: Lo mismo que yo le digo

todo el tiempo.

Miguel: A ver, a ver,

don Adolfo, de verdad entiendo,

pero yo tengo que terminar

de comprobar que yo no tuve

absolutamente nada que ver

en esto.

Adolfo: Pero con cuidado.

Fernanda: ¿Cómo?

O sea, es que perdón, abuela,

pero no sé si me estás diciendo

Lilian: No, sí,

te estoy diciendo la verdad.

Fernanda: Bueno, es que yo sé

que Tano no es santo

de tu devoción y--

Lilian: No, pero es de la tuya.

Mira, mi vida,

aparte de darme

cuenta de esa preferencia

que siempre tuviste por Marta,

me di cuenta

que una de las cosas

que nos separaba era eso, Tano.

Fernanda: Bueno, sí, sí,

tienes razón.

Lilian: Bueno, pues pensé

en hacer un esfuerzo,

así como tú lo estás haciendo

conmigo.

Fernanda: La verdad

no lo puedo creer, abuela.

Lilian: Entiende que estoy

dispuesta a hacer lo que sea

con tal de verte bien,

con tal de verte feliz.

Fernanda: Gracias, abuela.

Tú y mi tía son mi familia,

las amo, y nunca voy a permitir

que se vayan de esta casa.

Lilian: Gracias, mi amor.

David: ¿Cómo vas?

esto es carísimo.

David: A ver.

Luciana: Ya hice un cálculo

y si nos tardamos más

en resolver lo del sistema

de riego,

nos vamos a ir

a números rojos.

David: Tenemos que revisar

todas las piezas.

Si es necesario, una por una.

Luciana: Sí, porque no podemos

solventar un gasto así.

David: Luciana, tranquila.

Vamos a poder con todo.

Luciana: Bueno, además,

con todo este problema

hemos dejado a un lado

lo del concurso de vino.

David: Ay.

Claro, lo del concurso.

Luciana: Sí, no hemos visto

ni los gráficos de la etiqueta,

ni tampoco hemos avanzado

en la presentación.

David: Bueno, ¿puedes hablarlo

con Susan para que lo vaya

haciendo?

Luciana: Sí, sí, claro.

Pero, David, es que son

demasiadas cosas y me da pánico

que podamos perder

la cosecha del siguiente año.

Todo va a estar bien.

Aunque estemos separados,

vamos a contar

el uno con el otro.

Porque esta distancia

es temporal,

yo voy a seguir luchando por ti,

por el viñedo

y por este sueño que tengo

de que estemos juntos.

Por: Televisa
publicado: Mar 18, 2017 | 02:00 AM EDT
Miguel le cuenta a Perla que Carito es la principal sospechosa del tráfico de inmigrantes. Ramón le cuenta a David que el suministro de agua ha bajado y no van a poder usar el sistema de riego.
         
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