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Vino el Amor

Vino el Amor

Vino El Amor Capítulo 119

Transcripción del Video

.

...

Locutor: Televisa presenta..

Sonia: Vaya a verlo.

Lilian: ¿Sabes qué?

Tienes razón.

Voy a ir de una vez

a buscar a Gutiérrez.

Sonia: Ay, qué bien hace,

señora Lilian.

Lilian: No,

que se quede con ganas de verme.

Lo voy a hacer sufrir otro rato.

Sonia: A ver.

Lilian: Ya te dije

que sí lo voy a ir a buscar,

pero hay prioridades.

Y quedé con Grace

de empezar la lista

para lo de la boda.

Sonia: ¿Cuál boda?

Lilian: Ay, es verdad, Sonia,

no te he dicho.

Sonia: ¿Qué?

Lilian: Por fin Grace se casa

con David.

Sonia: ¿Cómo?

Lilian: ¿Qué?

¿Por qué no te--

¿Qué no te da gusto?

Sonia: No, señora, claro que--

me da gusto.

Lilian: Ah, qué bueno,

porque tiene que ser

la boda del año.

Y de eso me voy a encargar yo,

ya verás.

Marta: [Llora]

Carito, ven a ayudar.

Carito: Ya viene la ayuda,

ya viene.

Marta: Brian.

Brian: [Gime]

Marta: Ya te perdoné.

Brian: Te amo.

Marta: Ay, no.

Lilian: ¿Qué es lo que te pasa?

Te quedaste pasmada,

como si no te diera gusto.

Sonia: No, no,

no es eso.

Lo que pasa es que no--

Me agarró de sorpresa,

nunca me lo imaginé y--

y bueno, también desde

que miss Grace

se hizo cargo de la casa,

pues para mí ha sido

mucho más carga de trabajo,

es eso.

Lilian: Ah, es eso.

No, no, no te preocupes,

ya contrataremos

a más gente, Sonia.

Sonia.

A pesar de todo

ha sido tan leal conmigo.

Así que tú no te preocupes,

ni vas a perder tu trabajo,

ni vas a hacer más cosas

de las que te corresponden.

Sonia: Gracias.

Lilian: Ay,

pero lo mejor de todo,

es que por fin me voy a librar

de Marta para siempre.

Ya nadie me va a quitar

mi lugar en esta casa.

Mis nietos me quieren,

¿te has dado cuenta, Sonia?

Con el tiempo

se van a olvidar de ella.

Sonia: Pero Marta

sí va a regresar, ¿no?

Lilian: Ay, como dicen ustedes,

Dios me libre.

Pero si regresa,

bueno, pues se va a cansar

de tanto trabajar.

A mí me da igual.

Mis nietos ya no la necesitan.

Sonia: Como usted diga,

Tengo cosas que hacer.

Entonces, con permiso.

Lilian: Propio, propio.

Sonia: Le dejo el vino, ¿no?

Se lo dejo ahí.

Marta: Abre los ojos,

abre los ojos.

Te juro que te perdono.

No te vayas, no te vayas,

no te vayas.

No te lo lleves, Dios mío.

Brian, mi amor, no.

[Llora]

Perdóname.

Perdóname

por no darte la oportunidad

de explicarme antes las cosas.

Ve por alguien, Carito.

Carito: Ya vienen, ya vienen.

Ay, Brian, Brian, Brian.

Ay, mi amor.

Mi amor.

Brian.

Luciana: Mira, y así también

podemos promocionar

el vino Fronteras

en la costa este.

[Llaman a la puerta]

Luciana: ¿David?

¿Qué--qué haces aquí?

David: Luciana,

necesito hablar contigo.

Miguel: David,

lo mejor es que te vayas.

David: Perdóname, Miguel,

pero necesito hablar

con Luciana.

Miguel: Luciana,

¿quieres hablar con David?

Luciana: Sí, Miguel.

No te preocupes,

voy a estar bien.

Miguel: Perfecto.

Cualquier cosa que necesites

estoy acá.

David: Jamás pensé

que tuviera que pedir permiso

para hablar contigo.

Luciana: Miguel solamente

quiere protegerme.

David: Pero ¿protegerte de qué?

Luciana, tú no te tienes

por qué cuidar de mí.

Luciana: Eso pensaba,

hasta que me hiciste tanto daño.

David: Mira, por eso vine,

porque necesito explicarte--

Luciana: No, David,

no es necesario, por favor.

David: No, sí es necesario.

Luciana: Yo estoy segura

que a tu prometida

no le gustaría saber

que estás aquí.

David: Luciana, por favor.

Luciana: David, ¿qué quieres?

David: Quiero que sepas

cómo están las cosas.

Carito: Marta, tranquila,

tranquila.

Marta: Se murió, Carito.

Brian dio su vida por mí.

Y yo fui muy injusta con él.

El me amaba.

El nunca nos quiso hacer daño.

Y si deportó a mi familia

fue por culpa de Lilian.

Ay, maldita mujer.

El es otra víctima más de ella.

Luciana: ¿A qué te refieres,

David?

David: Mira, Luciana,

créeme que esto

no ha sido nada fácil para mí.

Y mucho menos quería

que te enteraras así.

Luciana: La vida sabe

por qué hace las cosas.

Entonces es lo mejor así,

sin esperarlo.

David: Mira, si quise

venir a hablar contigo es--

es porque me importas demasiado.

Luciana: Sí, claro.

David: Entiende, Luciana,

por favor.

Mis hijos necesitan

una estabilidad familiar.

Luciana: Sí, una estabilidad

que solamente, según tú,

te la puede dar Graciela.

David: A ti te consta

que están mejor que nunca

con ella.

Luciana: Pero es que ¿por qué?

¿Por qué te tienes que casar?

David: No llores.

No soporto verte así.

Luciana: No entiendo.

No entiendo por qué--

por qué me quieres

lastimar tanto.

¿Para que ya no te ame?

¿Es por eso?

David: Por supuesto que no.

Luciana: Pues escúchame

muy bien.

Por más que te esfuerces

para lograr que te odie,

no lo vas a lograr.

Ya sé, yo soy una tonta,

pero no puedo,

no puedo dejar de amarte.

Y me parte el alma

saber que te vas

a casar con otra.

David: De verdad

lo siento muchísimo.

Pero creo que es lo mejor

para mis hijos.

Y créeme, Luciana, créeme

que es una situación

que me rebasa.

Carito: Marta,

me muero de miedo.

¿Qué me van a preguntar?

Marta: Nada más quieren saber

cómo se murió Brian, hija.

Carito: ¿Y si piensan

que fue por mi culpa?

Marta: Carito, no tengas miedo.

Brian cumplió su palabra y--

y nos protegió.

Carito: [Llora]

De verdad lo siento mucho.

Yo por--yo por eso

tenía tanto miedo.

Nunca me imaginé

que le fuera a pasar algo

al sheriff.

Marta: Mira, hija,

sea lo que sea

que estás escondiendo,

ahora más que nunca

lo tienes que decir

por la memoria de Brian,

¿entendiste?

Carito: Sí, sí.

Sí.

Pero tengo mucho miedo, Marta.

Marta: Carito.

Ahorita lo único

que tienes que hacer

es decir lo que pasó.

Que llegaron esos dos tipos

y que Brian

dio su vida por nosotras.

Carito: No, tengo miedo,

me quiero ir.

Marta: ¿Qué no has aprendido

que huyendo no se resuelve nada?

Al contrario,

todo sale peor.

Carito: Marta--

Marta: Andale.

Vas a estar bien, hija.

Luciana: ¿Cómo que es

una situación que te rebasa,

David: Mira,

lo único que estoy haciendo

es viendo por el bien

y la felicidad de mis hijos.

Luciana: Eres un cobarde.

En vez de luchar

por lo que amas,

te estás yendo

por la vía fácil.

David: Bueno, ¿y qué quieres

que haga?

Por fin encontré a alguien

con quien mis hijos están bien,

están estables, están felices.

Además, entiende que ellos

son lo más importante

y mi prioridad.

Luciana: ¿Cómo te atreves?

Yo sacrifiqué mi amor por ti

para que Fernanda

estuviera bien,

pensando que a lo mejor,

cuando se arreglaran las cosas,

tú y yo nos íbamos a dar

otra oportunidad.

Pero no, ahora resulta

que todo lo bueno

es por Graciela.

mis hijos están mejor que nunca,

entiende.

Luciana: No te reconozco, David.

¿En qué momento cambiaste tanto?

David: No, tú también

has cambiado.

Mira dónde estamos.

Luciana: Sí, sí.

Porque la Luciana

que tú conociste

hacía todo por ti.

Pero ¿sabes qué?

Se acabó.

Ya estoy cansada

de llorar y de sufrir por ti.

David: Yo solamente

quería arreglar las cosas,

explicarte todo,

pero creo que resultó peor.

Luciana: Sí,

porque esto ya no tiene remedio.

Tú te rendiste muy fácil.

David: A ver, si tú crees

que rendirse es por el bien

y la estabilidad,

y la felicidad de mis hijos,

entonces no nos estamos

entendiendo.

Luciana: Sí, tienes toda

la razón.

¿Y sabes qué?

Vete, vete,

y no regreses nunca.

iSé feliz con Graciela

y a mí déjame en paz!

David: ¿Sabes qué?

Creo que es lo mejor.

Luciana: [Llora]

[Música]

Fernanda: Mi amor, ya regresé.

Tano: ¿Cómo te fue?

Fernanda: Muy bien.

Pero tengo muchas cosas

que hacer.

Tano: Sí, te entiendo,

nosotros aquí

estamos igual de ocupados.

Fernanda: Es que además

de todo lo de la escuela,

le dije a mi tía

que la voy a ayudar

con todo las cosas de la boda.

Pero no te preocupes, mi amor,

voy a seguir haciendo espacio

para poder venir a verte.

Tano: No, no es eso, Fer,

tú sabes que yo te apoyo

en todo, y te agradezco

que cada vez

que tengas un ratito,

pues vengas a verme.

Fernanda: ¿Entonces?

Tano: Mejor olvídalo, ¿no?

No tiene importancia.

Fernanda: No, mi amor,

dime qué tienes.

Siempre nos hemos dicho todo.

Además, antes que nada,

somos amigos.

Tano: Está bien.

Mira, entiendo que estés feliz

por la boda de tu papá

con tu tía,

pero aunque yo quisiera decirte

que me da gusto

y--y me alegro por ustedes,

no puedo.

Fernanda: ¿Por qué?

Tano: Es que no puedo

dejar de sentirme mal

por Luciana,

ella es mi amiga

y la noticia le dolió mucho.

[Teléfono]

Juan: ¿Qué pasó?

Sí, ya sé que no tienes dinero

para pagarle a los trabajadores,

pero explícale

que nos cancelaron

los pedidos de aceite.

Bueno, entonces invéntales

algo.

Yo de verdad no tengo

de dónde sacar.

Es más,

con tantas cancelaciones,

¿qué quieres que haga?

iPues no sé cómo le vas a hacer,

pero arréglalo,

ese es tu trabajo!

¿Entendiste?

Perla: Juan, ¿qué pasa?

Juan: Los trabajadores

no quieren hacer nada

hasta que no se les pague.

Perla: ¿Y cuánto les debes?

Juan: Esta va a ser

la segunda semana

que no les pago.

Perla: Ay, es que entiéndelos,

ellos viven al día,

si antes te han aguantado.

Juan: Bueno, ¿y de dónde

quieres que saque dinero, Perla?

Perla: No, pues no sé, pero--

Ay, no te enojes conmigo.

Yo sólo te estoy pidiendo

que no seas tan duro con ellos.

Juan: Bueno, ¿y quién

piensa en mí?

Perla: Ya, Juan, no te enojes.

Mira, con esto de los migrantes

vamos a tener dinero rápido.

Dile a los trabajadores

que te esperen.

Juan: Ay, como si fuera

tan fácil, Perla.

Perla: Bueno, tal vez

si les explicas que--

que estás recibiendo dinero

de otro lado.

Juan: Claro, claro.

¿Por qué no vas tú

y se los dices?

Es más, si quieres

les explicas de una vez

lo que estamos haciendo.

Perla: ¿Cómo crees?

Juan: Bueno, entonces no digas

tonterías, Perla.

Las cosas no son tan sencillas

como tú crees.

Fernanda: Ahora resulta

que te preocupa más

lo que pasa con Luciana

que lo que pasa con mi familia.

Tano: No, Fer,

no es que me preocupe más

una cosa que la otra,

simplemente me siento mal

por mi amiga.

Fernanda: Mira, yo entiendo

que Luciana quiera mucho

a mi papá,

pero tiene que entender

que lo suyo ya fue.

Tano: Eso yo lo sé, Fernanda,

pero Luciana todavía lo quiere.

Fernanda: Y me imagino, Tano,

pero tiene que olvidarse

por completo de él.

Ahora mi papá está planeando

su vida con mi tía.

Tano: Bueno, a ver,

ponte tantito

en el lugar de Luciana.

¿Tú no te sentirías mal?

Fernanda: Seguramente sí,

mi amor,

pero así lo decidieron ellos.

Y creo que tiene que entender

que él merece ser feliz.

Tano: Bueno, Luciana también

merece ser feliz--

Fernanda: Bueno, entonces

que haga su vida sin él.

Además ya ni siquiera vive aquí.

Tano: Sí, bueno,

porque tu papá se lo pidió.

Fernanda: Que no.

Así no fueron las cosas, Tano.

Solamente le dijo

que respetara la casa.

Y lo hizo para darle

un lugar a mi tía, es todo.

Tano: A ver, Fernanda,

si Luciana nunca le dijo nada--

Fernanda: Eso es

lo que te dijo ella,

pero la última vez

que se pelearon mi papá y mi tía

fue por culpa de Luciana,

mi amor, entiende.

Y no me parece

que te pongas de su lado,

eres mi novio.

Tano: A ver, no me estoy

poniendo en el lugar de nadie.

Fernanda: No lo puedo creer,

Tano.

Tano: ¿Ves por qué

no te lo quería decir?

Fernanda: Pues sí, sí,

no me hubieras dicho nada.

Y ya me voy

que tengo que hacer

muchas cosas.

Carito: Ya, Marta.

Marta: ¿Cómo te fue?

Carito: Lo único que les dije

fue que esos tipos

estaban armados

y llegaron a atacarnos.

Marta: ¿Ya ves, Carito?

Sólo tenías que decir

la verdad, hija.

Eso es lo mismo

que yo les voy a decir.

Carito: Sí, de hecho,

ya la están esperando.

Marta: Ya voy.

Ya voy.

No me tardo, hija, ¿eh?

Carito: Ok.

Marta: Me urge regresar

a la casa.

Carito: ¿Por qué?

Marta: Porque tengo

que ajustar cuentas con Lilian.

Te encargo mi bolsa, hija.

Carito: Sí.

Locutor: Univisión

Graciela: ¿Qué haces, mi amor?

Ay.

Bobby: Estoy viendo la serie.

Graciela: Ay, con permiso.

Bobby, ayer no pudimos

casi platicar,

pero quería preguntarte

si estás muy emocionado

con la boda.

Bobby: Pues, si mi papá

está feliz, está bien.

Graciela: Sí, pero somos

una familia y es importante

que todos estemos

muy emocionados con la idea,

no nada más tu papá y yo.

Bobby: Lo sé, pero...

Ya no sé.

Graciela: ¿Qué?

¿Qué pasa, mi amor?

Hay algo que no me estás

contando, ¿verdad?

Bobby, tú sabes que puedes

confiar en mí.

Bobby: Es que extraño mucho

a Marta.

Graciela: Ah, bueno, mi amor,

lo que pasa es que Marta

está descansando.

Tienes que entenderla,

es como cuando tú

te vas de vacaciones en verano,

no quieres regresar pronto

a la escuela, ¿o sí?

Bobby: No.

Graciela: Ah, ahí está, ¿ves?

Ella también necesita

distraerse.

Bobby: Pero sí va a regresar,

¿verdad?

Graciela: Sí, sí, claro,

claro que sí.

Bobby: Es que también extraño

a Luciana,

porque se fue del viñedo.

Y me da tristeza no verlas.

Sonia: Ay, Leoni,

tengo que hablar contigo.

León: ¿Qué? ¿Qué pasa?

Sonia: Mira, te juro

que si no fuera urgente

no venía a interrumpirte,

porque, además,

ya quedamos que no te voy

a distraer.

Pero me enteré de algo, León.

Que simplemente

no puedo entender.

León: Bueno, me--me preocupa.

Dime, ¿qué pasó?

Sonia: Ok.

Resulta que míster David

se va a casar con miss Grace.

León: Ah, si ya sabía.

Sonia: Ah, ¿ya sabías?

León: Sí.

Sonia: ¿Y cómo lo supiste?

León: Pues me dijo Tano.

Sonia: Ahora, León,

es que simplemente

no lo puedo creer.

Dime cómo es posible

que habiendo tantas mujeres,

mil veces mejores

que miss Grace,

se fue a fijar en ella.

León: Pues, como mi hermana.

Sonia: Exacto.

Como ella.

La pobre está supertriste.

Sonia: Sí, me imagino.

Es que imagínate,

el hombre que ha sido parte

de tus sueños durante años,

¿se va a casar con otra?

No es fácil, León.

León: No, no, no,

me imagino que no.

Pero mira, lo bueno

es que ya está lejos

de todo esto.

Y además tiene el apoyo

de Miguel, sino la pobre

se la estaría pasando

mucho peor.

Sonia: Es cierto.

No hay nada en este mundo

como saber que tienes el apoyo

del hombre que amas.

>> Adiós, Leoni.

León: Ya estate sosiega,

ya nos volvieron a ver, ¿ves?

Sonia: No, mejor ve.

Perdón, lo tenía que hacer.

León: Siempre nos cacha este,

aparte.

Ya.

Sonia: Adiós.

Graciela: Bobby,

Luciana se fue porque quiso.

Y en realidad no entiendo

cómo pudo reaccionar así,

pagarle tan mal a tu papá.

Bobby: Luciana es buena,

no digas cosas malas de ella.

Graciela: No, no,

yo no estoy diciendo nada malo

de Luciana,

pero simplemente no entiendo

por qué se fue del viñedo.

Bobby: Yo tampoco.

Y quiero que por lo menos

venga Marta.

Graciela: Sí, yo sé,

pero los días de vacaciones

de Marta ya están por terminar,

quédate tranquilo.

Además, te tengo una gran

sorpresa.

Bobby: ¿Cuál?

Graciela: Bueno,

no quería decírtelo así,

pero si te pregunté

qué opinabas de la boda,

es porque tengo una idea

y quiero tu opinión.

Bobby: A mí me aburren

las bodas.

Graciela: No.

Esta es muy especial

porque es la boda de tu papá

y la mía.

Bobby: ¿Y cuál es la sorpresa?

Graciela: Estaba pensando

que quiero invitar a Cristiano,

¿qué opinas?

Bobby: ¿En serio vas a traer

a Cristiano a la casa?

Gracias: Sí.

Bueno, solo si tú quieres.

Bobby: Sí, por supuesto

que quiero, tía.

Graciela: ¿Sí?

Bobby: ¿Y cuándo se casan?

todavía no sabemos,

ya pronto vamos

a fijar la fecha.

Bobby: Cásense ya.

Graciela: ¿Ya?

Bueno, pero no le vayas

a decir a tu papá nada

de Cristiano

porque es una sorpresa.

Bobby: Ok.

Sólo le voy a decir

que quiero que se casen ya.

Graciela: Sí, ya.

[Ríe]

Miguel: Ey, ey, ¿estás bien?

¿Qué pasó?

Luciana: Ay, Miguel,

es que ¿por qué?

¿Por qué tienen que ser así

las cosas?

Miguel: A ver, dime,

¿qué te dijo David?

Luciana: Dijo...

Dijo que se sentía mal,

que me ha--hubiera enterado

así de la boda y--

y que hubiera preferido

que las cosas fueran diferentes.

Pero ¿de qué me sirve

que me venga a decir todo eso

si de todos modos

él ya decidió casarse?

Miguel: Ey, ey, cálmate,

me duele mucho verte así.

Por favor, tranquilízate.

Luciana: Es que de verdad ya no,

ya ni siquiera lo reconozco.

Siento, siento que estoy

hablando con otro David.

Miguel: De verdad

lo siento mucho, Luciana.

Luciana: Yo más.

Porque además está tratando

de terminar con todos

los buenos recuerdos

que me quedan de él.

Miguel: ¿No crees

que tal vez eso sea lo mejor?

Luciana: Sí, sí, es lo mejor,

porque es la única manera

de sacarlo de golpe de mi vida.

Yo, yo me tengo que olvidar

por completo de David.

Miguel: Exactamente, Luciana.

Como puedes ver,

eso solamente

te está lastimando,

te está haciendo mal.

Luciana: Miguel,

por favor no--

no dejes que se me acerque.

Porque el tenerlo cerca

solamente me lastima más.

Miguel: Claro que sí,

Juan: Estoy esperando

su llamada.

Por favor, comuníquese conmigo.

Perla: ¿Qué haces?

Juan: Esperando una llamada.

Perla: Ah, ¿sí?

¿De quién?

Juan: Pues de--de alguien

que estaba interesado

en comprar aceite.

Perla: ¿De verdad?

Juan: Sí, bueno,

pero no me contestaron,

no sé qué esté pasando.

Perla: Pues, ¿por qué

no les vuelves a llamar?

Juan: Pues eso estoy intentando,

Perla, pero llegaste

a interrumpirme.

Perla: Perdón.

Juan: Déjame solo, por favor.

Graciela: Mi Fer,

qué bueno que vienes,

porque estoy tratando

de escoger

una fecha para la boda,

pero antes lo quiero

platicar con ustedes.

Fernanda: Sí, nada más

que sea antes de verano,

Graciela: Sí, mi amor,

entre más pronto mejor.

Fer, ¿todo--todo bien, mi amor?

¿Qué tienes?

Fernanda: Es que me enojé

con Tano.

Graciela: Ay, mi amor,

¿por qué?

Fernanda: Pues porque le conté

que te ibas a casar con mi papá

y me dijo que él

no podía ponerse feliz

porque su amiga Luciana

estaba sufriendo mucho.

Graciela: Ay, no me digas.

Fernanda: Sí.

Graciela: Bueno, me imagino

que no debe ser fácil para ella.

Fernanda: Pues sí,

pero yo ya le dije a Tano

que Luciana no tiene

nada que ver con mi papá

y que tiene que olvidarse de él.

Graciela: Creo que ahora

que ya no está aquí

va a ser mucho más fácil

para todos,

incluso para Luciana.

Fernanda: Eso pensaba,

pero Tano se puso

del Lado de Luciana,

y la verdad es que sí

me enojó mucho,

es mi novio, tía.

Graciela: Tranquila, mi amor.

Recuerda que Luciana

siempre se las arregla

para causarle problemas

a los demás.

Trata de entender

un poco a Tano.

No dejes que eso afecte

su relación,

ustedes van muy bien.

Ya, no se pelen

por otras personas,

y menos por Luciana.

Fernanda: Tienes razón, tía.

Gracias.

Siempre das los mejores

consejos.

Ambas: [Ríe]

Fernanda: Por eso soy tan feliz

que vayas a ser

la esposa de mi papá.

Graciela: Gracias.

David: [Llama a la puerta]

Susan: Sí.

David: Pues intenté

hablar con ella

y resultó peor.

Susan: ¿Por? ¿Qué te dijo?

David: Traté de explicarle

mis razones, de--

de decirle que sentía mucho

de cómo se había

enterado de las cosas y--

y me reclamó.

Susan: Pues es lógico.

David: Ya sé, Susan,

que es lógico,

el problema es que empezamos

a discutir, como te digo,

simplemente las cosas

salieron peor.

Susan: A ver, David,

¿qué esperabas?

Ni te imaginas

cómo se siente ella.

David: Sí, lo sé.

Y bueno, ya conoces a Luciana,

sabes cómo se pone de impulsiva

cuando se enoja.

Susan: Sí, y tú también

ya la conoces.

David: Y pasó justo algo

que no quería.

Terminamos diciéndonos cosas

que nos lastimaron más.

Susan: No sabes cómo--

cómo lo siento.

David: Tal vez fue lo mejor.

A lo mejor esto tenía que pasar

para darnos cuenta

y--y empezar a olvidarnos

uno del otro.

Susan: Tú sabes que eso

nunca va a pasar.

Aunque lo nieguen,

se siguen amando.

Y eso siempre los va

a acompañar, toda la vida.

David: Pues entonces

voy a tener que aprender a vivir

con la idea de que,

aunque ame a Luciana,

simplemente nunca voy a poder

estar con ella.

Miguel: Pasa.

Siéntate, por favor.

Me duele verte así.

A ver, yo te prometo

que David no se te va

a volver a acercar.

Pero tú me tienes que prometer

que vas a tratar de animarte,

Luciana: Es que te juro

que lo estoy intentando,

pero, Miguel,

esto es demasiado para mí.

Miguel: Ey.

Nada es demasiado para ti.

Esa es una de las razones

por las que tanto te admiro,

porque, a pesar de lo difícil

que se dan las cosas,

tú siempre sales adelante.

¿Qué?

Quita esa cara, por favor, ya,

una sonrisita, algo.

¿No te acuerdas?

Cuando eras una niña

tuviste que arreglártelas sola

con tu papá, empezar de cero.

Eso, eso es realmente admirable,

Luciana.

Luciana: No, eso no es cierto.

Todos lo di y él fue

el que me sacó adelante.

Miguel: Ey, yo sé

que tú lo ayudabas en todo,

no te hagas.

Luciana: Bueno, sí,

nos ayudábamos entre los dos.

Miguel: ¿Ves?

no sabes cuánto lo extraño

en estos momentos.

Miguel: Me imagino, corazón.

Pero ahora nos tienes

a tu mamá, a tu hermano, a mí.

Y sobre todo,

el recuerdo de todo,

todo, los consejos,

todas las cosas

que tu papá te dejó.

Luciana: Tienes razón.

Miguel: Claro.

A él seguramente

le dolería mucho

verte así de triste,

con esa cara larga.

Por favor, ya anímate,

A ver, dientecitos.

Eso, eso, ahí está mucho mejor.

de verdad que eres

de las personas

que mejor me conoce

en este mundo.

Miguel: Ven, hermosa.

Vas a estar bien.

Fernanda: Tano, ¿podemos hablar?

Tano: ¿Sigues enojada?

Fernanda: No, ya no.

Estuve hablando con mi tía

y me hizo ver que--

pues, no me tengo

que enojar contigo

por culpa de Luciana.

Tano: Pues, en eso tiene razón.

Fernanda: Perdón, mi amor.

Perdón por reaccionar así.

Tano: No, no me pidas perdón.

Fernanda: Es que sí me vi

un poco berrinchuda,

lo reconozco.

Tano: Pues yo tampoco

me vi bien.

Tengo que saber

separar mi amistad con Luciana

de lo que pasa con tu familia.

Fernanda: Es que yo sé

que para ti no es fácil,

es como si yo me pusiera feliz

por algo que lastima

a mis amigas.

Tano: Pues sí, algo así.

Fernanda: Pero también

ponte a pensar, mi amor.

¿Qué sentirías que a mí

no me diera gusto

que tu papá se case

con alguien que tú

quieres mucho?

Tano: No, tienes razón,

y te entiendo perfecto, Fer.

Y te prometo que voy a aprender

a separar las cosas, vas a ver.

Fernanda: Sí, yo sé,

no pasa nada.

Y yo también

te voy a entender.

Tano: Gracias por entenderme.

Fernanda: Siempre

lo voy a hacer.

Miguel: Vas a ver

que poco a poco

se te va a empezar

a pasar lo triste.

Luciana: Eso espero.

[Suspira]

Miguel: Cuando pasó

lo de Erika,

o sea, se me acabó el mundo,

sentí que me estaba

muriendo por dentro.

Pero no sé,

estar en el viñedo,

cerca de las tierras, trabajar,

por supuesto,

estar cerca de ti,

lo hizo un poquito más fácil.

Date un poquito de tiempo,

Vas a ver que día a día

todo va a ser más fácil,

va a estar mejor.

Luciana: Sí, tienes razón.

Lo que--lo que debería de hacer

es concentrarme

en lo que más me gusta hacer.

Miguel: Además eres muy buena

trabajando.

Bueno, bueno,

no nada más en eso, en todo.

Luciana: [Ríe]

Miguel: Mira, en este viñedo,

tienes toda la libertad

que quieras.

Puedes trabajar,

crear cosas nuevas,

experimentar,

vas y te paseas

por donde quieras.

Recuerda que aquí

no conocemos fronteras.

Luciana: Ay, ya, cálmate.

Miguel: ¿Qué?

No, Miguel, de verdad,

muchas gracias.

Tu compañía y tu apoyo

me están sirviendo

como nunca antes.

Fernanda: Es más,

vamos a hacer un pacto.

Tano: A ver.

Fernanda: Prométeme

que siempre nos vamos

a decir las cosas,

todo lo que sentimos,

lo que nos gusta,

lo que no nos gusta.

Tano: Sí, sí, sí, te lo prometo.

Y más cuando estemos lejos.

Porque ahora pudimos

arreglar este problema rápido,

pero cuando estés

en la universidad

va a ser más difícil.

Fernanda: Sí, yo lo sé.

Tano: Por eso quise decirte

cómo me sentía.

Y si lo hice

fue porque me importas mucho

y porque no te puedo mentir.

Fernanda: Eres lo más lindo.

Y aunque sean cosas difíciles

para los dos,

si lo platicamos tranquilos,

va a ser mucho más fácil.

Tano: Eres increíble, Fer.

Te adoro.

Fernanda: Y yo a ti.

Perla.

Perla: Carito.

Qué bueno que me llamas.

Carito: Supongo que no podías

con la culpa.

Perla: ¿De qué hablas?

Carito: No te hagas.

Le dijiste a Juan

que lo iba a delatar.

Carito: Perla,

deja de engañarme.

Sé perfectamente que lo hiciste,

porque Juan mandó a dos tipos

a matarme.

Perla: ¿Qué?

No, Carito, eso no puede ser.

Carito: Así es, Perla.

Tu adorado Juan

quería deshacerse de mí.

Perla: No, claro que no, Carito.

Juan no es así.

Carito: Bien sabes que sí.

Y me duele que lo sigas

defendiendo a pesar de todo.

Perla: Pero bueno,

no te pasó nada, Carito,

estás bien.

Quizás sólo fue algo

que tú te imaginaste.

Carito: Por supuesto que no.

Esos tipos iban por mí,

me lo dijeron.

Y si sigo viva,

es gracias al sheriff Gutiérrez.

Porque él nos salvó

a mí y a Marta de esos tipos

que mandó Juan.

Lilian: ¿Dónde estabas?

Sonia: Tuve que ir a ver

unas cosas del viñedo.

Lilian: Del viñedo, tú.

Sonia: Sí, tenía un pendiente.

Lilian: ¿Un pendiente?

¿No será el hijo de Marta

tu pendiente?

Bueno, allá tú.

Sonia: ¿Se le ofrece algo--

Lilian: Sí, ir a ver a Gutiérrez

y tú perdiendo el tiempo

con ese muchacho.

Sonia: El tiempo no se puede

perder--

Lilian: A ver, ¿qué me estás

tratando de decir?

Sonia: Nada, señora, nada.

Bueno, ya estoy aquí,

nos podemos ir.

Lilian: Sí.

Pero voy a llamar

a Brian primero,

porque solo quiero asegurarme

de que sí está

y que está de buen humor,

porque--

No puede ser.

No puede ser, Brian.

Es una mentira.

Lilian: Brian,

Brian no puede estar muerto,

Sonia: Ay, señora,

¿de qué habla?

Lilian: Brian, Brian se murió.

Sonia: Ay, no, no,

¿cómo puede ser?

Lilian: No sé, no sé.

No puede ser,

esto es una maldita mentira.

Brian no me puede dejar.

No puede estar muerto,

no puede estar--

Sonia: Ay, señora.

Lilian: No.

Perla: ¿Cómo que mataron

a Gutiérrez?

Está muerto por culpa de Juan.

Perla: No digas eso, Carito,

te pueden escuchar.

Carito: No puede ser

que seas tan ciega, Perla.

Perla: Te juro

que Juan no lo hizo.

Carito: ¿Sabes qué es

lo peor de todo?

Que me traicionaste,

con todo y que te juré

que no iba a decir nada de ti.

Perla: Carito, por favor,

déjame hablar con Juan, ¿sí?

Esto debe ser un error.

Carito: No puedo creer

que me hayas entregado así,

Perla: No, no, no,

yo--yo jamás haría algo

en tu contra, Carito.

Carito: ¿Sabes qué?

Ya no te creo.

Perla: Carito,

te lo juro por Dios.

Carito: Ya no quiero

hablar contigo, Perla.

Perla: Quiero que sepas

que me da mucho gusto

que estés bien.

Carito: Claro,

a cambio de la vida

de un buen hombre

que, para la mala suerte

de Juan, era el sheriff

de Sonoma.

Carito.

Dios mío.

Lilian: Tengo que ir a buscarlo.

Esto no puede ser cierto.

Pero ¿dónde está mi bolsa?

¿Dónde está?

Sonia: Señora,

tranquilícese, por favor.

Lilian: Es que tiene que saber

que ya lo perdoné,

que yo lo amo,

que vamos a estar bien.

El lo tiene que saber.

Brian no se puede ir,

así, sin despedirse de mí.

El me ama, Sonia.

El tiene que saber

cuánto lo amo.

Yo le pido perdón, lo que sea.

Sonia: Señora, Tranquilícese,

Al parecer, él ya no está.

No.

No es justo, no.

¿Por qué la vida me odia tanto?

¿Por qué?

Sonia: No, no diga esas cosas.

Lilian: Fernando, Lisa,

y ahora Brian.

Siempre termino perdiendo

lo que amo.

Sonia: Tranquilícese,

no se ponga así, por favor.

Lilian: No me toques ahorita,

no me--

Oh, Brian.

Marta: Sí.

Brian está muerto

y ni le llores

porque solo manchas su memoria

con tus lágrimas.

Lilian: ¿Quién te crees

que tú eres para venir

a hablarme así?

Marta: Soy la mujer

que Brian amó.

Lilian: Lo dices nada más

para lastimarme,

pero sabes que no es cierto,

Marta.

Marta: iSe acaba

de morir en mis brazos

diciéndome cuánto me amaba!

Lilian: ¿Qué le hiciste,

infeliz?

¿Qué le hicis--

Marta: Brian me amaba tanto

que dio su vida por mí.

Juan: ¿Y ahora tú qué tienes?

Perla: ¿Cómo te atreviste

a hacerle eso a Carito?

Juan: ¿Qué cosa?

¿De qué estás hablando?

Yo no le hice nada a Carito.

Perla: Claro que sí.

Me dijo que unos tipos

fueron por ella para matarla.

Juan: iCálmate, cálmate,

no sé de qué estás hablando,

Perla!

Perla: Juan, ya deja de mentirme

por una vez en la vida

dime la verdad.

Juan: Ey, que te estoy diciendo

la verdad,

que te estoy diciendo la verdad.

Perla: Juan, no puedo creer

que seas tan frío.

Ahora por tu culpa

estamos en un problema

muy grave.

Mataron a Gutiérrez.

Los idiotas que mandaste

por Carito

le dispararon al sheriff

y ahora está muerto.

Lilian: No te creo nada

de lo que dices.

Marta: Es la verdad.

Y aunque me duele en el alma

al menos me quedo tranquila

sabiendo que murió en paz

porque ya estaba lejos de ti.

Lilian: Brian y yo

estábamos bien.

Ibamos a arreglar las cosas.

Marta: iYa deja de mentir!

En sus últimos momentos

me pidió perdón

por haber deportado

a mi familia.

Y yo sé que lo hizo por ti,

porque tú se lo pediste.

Y lo volvería a hacer mil veces

con tal de hacerte sufrir.

Me quitaste a mi familia

y ahora a Brian.

Marta: Y tú nunca lo quisiste,

no finjas ahora que te importa.

Lilian: La que debería

estar muerta eres tú.

Yo iba a ser muy feliz con él.

Maldita sea la hora

que te cruzaste en su camino.

Me lo robaste, me lo robaste.

Marta: Suéltame.

Yo no te pude haber quitado

lo que nunca fue tuyo.

Lilian: Brian me amaba.

Marta: No te engañes.

Tú ni siquiera sabes

lo que es el amor.

Lilian: Me amaba.

Marta: Estás sola y amargada

por eso.

Ni con todo lo que hiciste,

pudiste evitar que Brian

siguiera amándome.

Lilian: Cállate, cállate,

cállate.

Marta: Te juro

que vas a pagar

por todo el daño

que me has hecho.

Te lo juro.

Perla: ¿Por qué lo hiciste,

Juan? ¿Por qué--

Juan: Está bien, está bien,

está bien, cálmate, Perla,

te voy a decir la verdad.

Sí les pedí que la siguieran

porque tú dijiste

que nos iban a denunciar.

Perla: Sí, claro,

y por eso lo mejor era irnos,

pero no, no,

el señor me vio la cara

y mandó a matar a mi amiga.

Juan: iCarito no es tu amiga,

date cuenta de eso!

Si no jamás pensaría

en traicionarnos.

Perla: ¿Cómo te atreviste?

¿Cómo te atreviste

a hacerle eso?

Juan: Ya te dije

que lo único que les pedí

es que la siguieran

para que si iba a la policía

la trajeran para acá,

eso es todo, eso es todo.

Perla: No te creo, no te creo.

Juan: Perla, ¿yo cómo iba

a saber que estaba

con Gutiérrez?

¿Crees que soy idiota?

Fue un accidente nada más,

seguramente cuando vieron

que iba con el sheriff

se espantaron.

¿Y yo qué iba a saber? ¿Eh?

Perla: ¿Te das cuenta

del problemón

en el que estamos metidos? ¿Eh?

Gutiérrez está muerto.

Y no va a descansar la policía

hasta dar con el que

lo mandó a hacer.

Juan: Bueno, ya.

Ya, cálmate, Perla, ya.

Date cuenta de que Carito

nos iba a entregar a los dos.

Lo hice para protegernos.

Y de lo único que soy culpable

es de cuidarte.

No iba a permitir

que nos mandaran a la cárcel

por culpa de Carito.

¿Entiendes?

Marta: Me tienes harta.

Lilian: Tú también

me tienes harta.

Te metes en mi vida,

me robas mi vida comple--

Marta: Yo no te estoy

robando nada

ni me estoy metiendo.

Lilian: Eres una cualquiera.

¿Cómo ibas a respetar a Brian

si no respetabas a mi marido?

Marta: Brian me amaba.

¿Qué no quieres entenderlo?

Lilian: Eras su juguete

en la cama.

Es lo que no quieres entender.

Tú no eres más

que una arrastrada,

igual que tu maldita hija zorra.

Marta: Te dije que con mi hija

no te metas.

No te metas, maldita infeliz.

Bobby: Marta.

Marta, ¿qué le estás haciendo

a mi abuela?

Marta: No pasa nada, Bobby,

tranquilo.

Bobby: ¿Cómo no?

Te estaba viendo

que le estabas pegando.

David: A ver,

¿qué está pasando aquí?

Lilian: Esta mujer me atacó,

no sé qué le pasa.

Marta: Eso no es cierto,

vieja mustia.

en este mismo momento

me van a explicar

qué demonios está pasando.

Por: Televisa
publicado: Apr 21, 2017 | 02:00 AM EDT

Sonia se muestra sorprendida al saber que Graciela se casará con David. David habla con Luciana para aclararle que el amor que siente por ella siempre será eterno y que si se casa con Graciela es solo para darles una estabilidad a sus hijos.

Ve también:

Resumen de Vino el amor capítulo 120

         
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